¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!

Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.

Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".

Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.

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miércoles, 16 de octubre de 2013

156. SOBRE LUGARES COMUNES Y OTRAS MALAS HIERBAS DE LAS LETRAS


-Lugar común
El lugar común es una palabra, frase o idea considerada como un vicio del lenguaje por ser demasiado sabido o por su uso excesivo o gastado.
Presenta una o varias de las siguientes características:
Demuestra poca imaginación de quien la expresa. Sustituye la búsqueda de ideas originales o creativas por otras ya gastadas.
Evidencia ser una copia de una idea de otro.
Frecuentemente usado en el discurso político como herramienta de la demagogia para engañar o maquillar la verdad.
Simplifica una idea o concepto que quizá merecería matizarse.

http://es.wikipedia.org/wiki/Lugar_com%C3%BAn

-Cliché
"Dulces sueños" es un cliché.
El término cliché (tomado del idioma francés en el cual se refiere a un estereotipo o tipo de imprenta) se refiere a una frase, expresión, acción, o idea, que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde la fuerza o novedad pretendida, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora.

cliché.
(Del fr. cliché).
1. m. clisé (‖ de imprenta).
2. m. Tira de película fotográfica revelada, con imágenes negativas.
3. m. Lugar común, idea o expresión demasiado repetida o formularia.
            Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Cómo identificar un cliché
El "cliché" se aplica también para casi toda situación, tema, caracterización, tipo de discurso u objeto –es decir, toda señal– que se ha convertido excesivamente familiar o del uso común.
Debido a que la novedad y la frecuencia en el uso de una expresión varían según tiempos y lugares distintos, el hecho de que un cliché pueda ser denominado como tal depende en su mayoría de quién lo use, del contexto en el que es empleado, y/o de quién está emitiendo la afirmación.
El significado de un cliché en particular puede variar con el tiempo, implicando generalmente confusión o un uso incorrecto. También puede generar connotaciones políticas e ideológicas.
En el cine los clichés aparecen como escenas reiteradas y similares en muchas películas al grado que pueden ser predecibles. Un ejemplo puede ser la repetida escena donde el protagonista debe elegir qué cable cortar para desactivar una bomba, que tiene un gran reloj con números grandes que està indudablemente en cuenta hacia atrás, logrando desactivarla pocos segundos antes.

Su uso
La aparición de un cliché en el discurso oral o escrito indica falta de creatividad, innovación o sinceridad por parte de un autor/orador, quien no se toma la molestia de formular una idea propia.
Por otro lado, puede haber ventajas en el uso de los clichés. En la narración de historias, el cliché puede establecer cierta sintonía con la audiencia, por ejemplo por medio de herramientas del habla; la exposición y descripción de una historia se pueden simplificar, facilitando así finalmente el entendimiento en el público. Otra forma planteada principalmente en la literatura y el cine es la utilización del cliché, rompiéndolo posteriormente para generar sorpresa.
Mientras que la mayoría de clichés pueden y deben ser evitados al escribir y hablar, muchas frases de este tipo han permanecido en uso a través de los siglos, principalmente por su sobrevaloración.


-Frase hecha
Una frase hecha o dicho es una frase o expresión que tiene forma fija, tiene sentido figurado y es de uso común por la mayoría de hablantes de una comunidad lingüística, en todos los niveles sociales y culturales y que, por su morfología, no se considera refrán.

Descripción
Generalmente, se la incluye en el discurso oral y sólo excepcionalmente puede aparecer en el escrito.
Su sentido habitual no incluye ninguna sentencia («irse a las manos») pero algunas veces equivale al proverbio, que sí expresa una sentencia («no hay que dormirse sobre los laureles»).
La frase hecha no puede ser traducida literalmente a otros idiomas (salvo pocas excepciones), pero existen expresiones equivalentes en varias lenguas.
Tampoco aceptan la sustitución de sus palabras por otras, aunque sean sinónimos: nada más inadecuado que, en lugar de decir se juntaron el hambre y las ganas de comer digamos se unieron el apetito y el deseo de ingerir, palabras que tienen casi el mismo significado pero que no adquieren el valor de frase hecha porque no son las que se han utilizado habitualmente juntas para expresar la idea original.

Ejemplos
Pueden consultarse numerosas frases hechas en la página de Dichos de Refranes de iesaugustobriga.
A bocajarro
A pelo
Bajar la guardia
Contigo pan y cebolla
Dar gato por liebre
Quien avisa no es traidor...
Mala hierba nunca muere

Refrán, proverbio
El refrán, por su parte, es un dicho agudo y sentencioso de uso común que suele introducirse en la conversación para ejemplificar una afirmación o como conclusión de una aseveración. Se diferencia de la frase hecha en que ésta puede no contener una moraleja, ya que bien puede limitarse a una descripción de determinada situación y por lo general, sus términos son comunes. Ejemplo: a caballo regalado no le mires el diente.
El proverbio se diferencia del refrán en la forma, ya que mientras éste es de tono jocoso y se lo expresa con palabras comunes y a veces groseras, aquel está expresado de una manera más seria y grave. Ejemplo: la caridad bien entendida empieza por casa.
El modismo es el modo de hablar propio de una lengua, a veces, apartándose un poco de las reglas gramaticales, y la locución es la combinación estable de dos o más palabras que funcionan como oración. Ejemplo: dormirse en los laureles
Ejemplos: "dime con quién andas y te diré quién eres" "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda"

-Verdad de perogrullo
Pedro Grullo
Pedro Grullo, Pedrogrullo, Pero Grullo o Perogrullo es un personaje paremiológico o de la literatura tradicional cuyo origen histórico es de difícil determinación. Su idiosincrasia es la de un personaje cómico, producto de la imaginación popular, pero existen hipótesis e investigaciones en las que se afirma que habría existido Pedro Grullo. En cualquier caso, en el habla corriente se identifica al personaje como el primer, o el más famoso, decidor de perogrulladas.

paremiológico, ca.
1. adj. Perteneciente o relativo a la paremiología.
paremiología.
(De paremiólogo).
1. f. Tratado de refranes.
                     Real Academia Española © Todos los derechos reservados

La perogrullada
Cuando alguien emite una expresión tan evidente o tan sabida que resulta una afirmación trivial o apodíctica, suele opinarse que se dijo una perogrullada o una verdad de Perogrullo. En retórica la perogrullada es semejante a la tautología, la redundancia o el pleonasmo: una definición tan simple que duplica su misma denominación. También puede adoptar la modalidad de una litotes o atenuación. Ejemplos: «cuando no hace frío hace calor o está agradable», o «en lo lleno no hay vacío» son perogrulladas o simplezas.
En el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) la perogrullada se define como «verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza decirla».2 En el diccionario de María Moliner,3 donde se le define como «dicho propio de Perogrullo», se dedica una entrada al autor de esas verdades:
«Perogrullo (de "Pedro" y "Grullo"): personaje supuesto al que se atribuyen humorísticamente las sentencias o afirmaciones de contenido tan sabido y natural que es una tontería decirlas.»
Quien inventó el vocablo perogrullada fue Francisco de Quevedo, en su libro Los sueños (1622), en concreto en la Visita de los Chistes, también conocida como Sueño de la Muerte, donde interviene el «gran profeta» Pero Grullo: «Yo soy Pedro y no Pero Grullo, que quitándome una d en el nombre me hacéis el santo fruta.» Y el personaje ofrece diez profecías, a las cuales Quevedo denomina perogrulladas.4 Sirva de ejemplo ésta:
Andarase con los pies,
volarase con las plumas,
serán seis dos veces tres
por muy mal que hagas las sumas.

Origen del personaje
En un ensayo acerca del origen etimológico de los apellidos castellanos, José Godoy Alcántara dice que Petro Grillo fue un personaje real que actuó como testigo en dos escrituras de 1213 y 1227 en Palencia. Añade: «Coetáneo de Pedro Mentiras, si es que se trata del que ha hecho célebre la naturalidad de las verdades.»5
Durante el siglo XV, particularmente en Cantabria, se citaba a Pedro Grillo. Existe un documento que data de 1460, titulado Profecía, cuyo autor usa el seudónimo de Evangelista. Se trata de un breve relato en el que se describe a un profeta ermitaño, a quien llama «Pero Grillo». Este personaje hacía gala de una especial verborrea y lanza una profecía que es una sarta de perogrulladas, entre las cuales se leen obviedades como las siguientes:
El primer día de enero que vendrá será primero día del año, que todo el mundo no lo estorbará, si con el tiempo no se remedia. Este día amanecerá al alba. Vendrá una niebla tan grande y tan oscura que cubrirá el cielo, y no habrá hombre, por ciego que sea, que vea las estrellas a medio día.6
Es muy probable que a este Pero Grillo, casi cien años después, en 1551, Hernán Núñez de Guzmán, en sus Refranes o proverbios en romance, le haya cambiado de nombre y, en consecuencia, convertido en el Pero Grullo mencionado.7
Algunos investigadores creen que el Pedro Grillo del siglo XV evolucionó hasta Pero Grullo en el siglo XVI. Ya en 1605, este personaje aparece en la novela La pícara Justina, de Francisco López de Úbeda.8 También Cervantes lo menciona en la segunda parte de Don Quijote de La Mancha. En el capítulo LXII, Sancho Panza pregunta a la «cabeza» si volverá a ver a su mujer y a sus hijos. La «cabeza» responde: «Gobernarás en tu casa; y si vuelves a ella, verás a tu mujer y a tus hijos; y, dejando de servir, dejarás de ser escudero.» A lo cual Sancho añade: «Bueno, par Dios; esto yo me lo dijera: no dijera más el profeta Perogrullo».9
El lexicógrafo Ramón Joaquín Domínguez, en su Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española, de mediados del siglo XIX,1 define perogrullada, perogrullear y Perogrullo:
«Personaje o ente quimérico, extravagante, ridículo, que se supone haber existido y dejado una preciosa colección de sandeces, apotegmas, axiomas y verdades como estas: cuatro huevos son dos pares; la mano cerrada se puede llamar puño y aun de hecho se llama así; cuando no se tiene frío, es que se ha entrado en calor; al que le quitan la vida, de seguro le matan; el que gasta el último cuarto de su última peseta, regularmente se queda sin ella; casi se puede afirmar, sin temor de ser desmentido, que no ven objeto alguno los ciegos de nacimiento. Lindezas de este jaez, que son simplezas de a folio, pifias de marca mayor, pertenecen al género, al gusto y al estilo del incomparable Perogrullo.
Motivos hay, sin embargo, fundados en la misma naturaleza de ciertos patanes socarrones, aparentemente bobos, y en el fondo nada lerdos, antes muy avisados y advertidos; motivos hay, repetimos, para creer que haya existido un gracioso de este nombre, segunda edición de Bartolo, si, más antiguo quizá, no ha servido de prólogo a la primera. Sentimos que la Academia nada nos diga acerca de tan interesante sujeto, limitándose a nombrarlo una sola vez en la palabra perogrullada, naturalísimo derivado suyo.»
Pese a todo este trabajo hecho por investigadores y lexicógrafos quizá nunca se sepa a ciencia cierta quién fue en realidad este Pedro Grullo o Perogrullo, que hizo tan famosas sus perogrulladas.
Ejemplos[editar · editar código]

En el libro Los Sueños, Francisco de Quevedo, en 1622, incluyó diez profecías o perogrulladas célebres, de las cuales destacan las siguientes:
Muchas cosas nos dejaron
las antiguas profecías
dijeron que en nuestros días
será lo que Dios quisiere.
Si lloviere hará lodos,
y será cosa de ver
que nadie podrá correr
sin echar atrás los codos.
Las mujeres parirán
si se empreñan y parieren,
y los hijos que nacieren
de cuyos fueren serán.

-Clichés lingüísticos en español
"Dulces sueños" es un cliché lingüístico.
Los clichés son expresiones orales o escritas demasiado repetidas o formularias,1 que generalmente no constituyen una frase hecha por si mismas. Son muletillas lingüísticas, que denotan falta de imaginación u originalidad.
Abundante documentación
Acelerar a tope
Acostarse muy tarde
Amarga despedida
Amasijo de hierros
Amor a primera vista
Amplio abanico de posibilidades
Antiguas pesetas
Aprovechar el tiempo
Asesino sanguinario
Atasco monumental
A toda velocidad
Baño de masas
Baño de multitudes
Baño de sangre
Bebedor habitual
Belleza exquisita
Belleza sublime
Ver más aquí:
http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Clich%C3%A9s_ling%C3%BC%C3%ADsticos_en_espa%C3%B1ol

-Muletilla
Una muletilla es una palabra o frase que se repite mucho por hábito, en ocasiones llegando al extremo de no poder decir frase alguna sin ella. Si la muletilla excede de una palabra puede ser una frase hecha. Etimológicamente, el nombre de la palabra muletilla deriva de muleta en cuanto es algo que sirve como soporte, en el caso lingüístico como soporte de un discurso (generalmente cuando no hay una palabra o una frase más apropiada para un caso o porque al que usa la muletilla no se le ocurre en ese momento otra palabra, también las muletillas sirven como señal de identificación recíproca entre los hablantes -por ejemplo las muletillas de un español no son las mismas que las de un argentino ni las de un argentino las mismas que de un mexicano ni estas las mismas que las de un boliviano). Como soporte en un discurso: en tal caso se define como una frase, palabra o voz que se repite mucho consuetudinariamente o por hábito (muchas muletillas tienen un tiempo de moda y luego caen en desuso o son despreciadas por "anticuadas" o demodés).
La muletilla, también conocida como coletilla, latiguillo, bordón, bordoncillo, ripio, no está dirigida específicamente al oyente, ya que al no tener contenido informativo directo, el oyente solo percibe que el interlocutor no tiene claro lo que quiere decir y que necesita apoyarse en frases o palabras sin sentido para poder continuar hablando, es por eso que una muletilla representa un tic verbal en la conversación.

Cómo identificar una muletilla
Suelen ser expresiones innecesarias, comodines o palabras abstractas y breves, generalmente pronombres o jergas, que se utilizan sin cumplir una función primordial en una determinada oración.

Ejemplos en el idioma español
En Argentina:
che
¿viste?
Loco
Piola
Gil
boludo
digamos
Ver más en http://es.wikipedia.org/wiki/Muletilla

2 comentarios:

Cecilia Montoya dijo...

Hola Marta, estoy de visita nuevamente por aquí...me pareció muy interesante este post, como tantos otros que posteaste y que nos ilustran un poco, a los amantes de las letras. Acabo de descubrir que uso muchísimos clichés. Es algo de uso muy común. Un cálido abrazo

MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ dijo...

Cecilia, gracias por dejar tu comentario.
Me dio risa jaja... ¡No sos la única en usarlos! Por eso lo puse. Es una lucha a brazo partido contra este zoológico de frases hechas. También lo investigué por mí y los talleristas. ¡Qué cómodas son las frases hechas! Siempre aprendemos algo.

Un abrazo y volvé pronto.

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