¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!

Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.

Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".

Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.

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jueves, 2 de junio de 2016

DON ARRIETA








Lo conocí a  Don Arrieta en su época de juventud, hombre gaucho  de    Santa  Fé, creo que  nació en un pueblo llamado El Nochero; ahí también se había casado con una tal Juana López, con  quién tuvo tres hijos, que le salieron del mismo palo, domadores y gustadores del vino con amplio vocabulario campestre.
Un amigo de Don Arrieta en una charla me comento que su trabajo era disciplinado y clara enseñanzas en sus palabras;  lo recordaba también con su mate amargo   al alba mirando rojizos horizontes con sus últimas estrellas. Este tal amigo, Don Sánchez,  cruzo su destino en una pulpería  y fue el vino la bebida que dio  comienzo  aquella amistad,   multiplicando   en destrezas gauchescas el   tiempo  vivido.
Sé que fue encargado muchos años  de otros campos de la zona y  en solitarias noches  con su caballo bajaba como peregrino de huellas andadas  con el  canto del río.
Sabía también que en tiempo de lluvias caminaba con su negro pasuco al lado, curando los animales; y frente a cuatreros o extraña alimaña no dudaba en montar su escopeta para asentar su presencia en señal de  coraje; decía  “no me asustan los caminos ni  arenales  ni pedregales”.
Muchos años pasó en  aquel campo con su rancho, su trabajo y soledades campestres; como parte del desencanto que Juana López sufrió.
Su cuerpo por las duras condiciones climáticas   y el paso del tiempo, hizo olvidar su joven andar. El arriero fue presagio de polvorientos  caminos, viendo pasar algunas penas  y cerrando las últimas vacas en el corral.
 La vida lo llevo a otras latitudes, con sus  enseñanzas y su mate amargo, él dice,
 - Mi  ciño negro  pasuco ya nunca lo ensillaré, lo  han de cuidar las estrella y adiós mi caballo, ya no volveré…

Confieso que es cierto.

Marcelo E. Pavese

jueves, 5 de mayo de 2016

Buscando las monedas en el bolso lleno de cosas







Como en muchas tardes complaciendo a mi persona y tratando de observar  aquellas cosas que por simple existir no  mostraban un interés, me senté en un solitario banco de la plaza  de mi pueblo; el día transcurría en luces tenues de un otoño lluvioso y frío.
La multitud de árboles  con  amarillenta mirada   opuestas  a la   mía, interrumpían mi lejanía, por tal modo  trate   de inclinar mi cuerpo en busca de maderas firmes del  aquel banco por  otra perspectiva. Por algunos momentos el sol y una suave  brisa acompañaban mis pensamientos que recordaban  sus  ojos celestes de cielo en  geografías  de palabras amorosas.
Hacía varios años que no la veía, tal vez  las    distancias  o el exilio  había hecho en mí un camino de ausencias.

Los pensamientos vinieron y se fueron, como la brisa  que una y otra vez retorna con hojarascas esparcidas,   y en ese sincerar  de movimientos como buscando las monedas en el bolso llenos de cosas por unos cigarrillos, acaricie una carta y una brújula que siempre  guardaba,  y mirándola pensé,  tal vez   ella marcaba mi regreso, con aromas y silencios de un destino.

Marcelo E. Pavese

miércoles, 9 de marzo de 2016

293. Errores frecuentes en la escritura



Liliana Lardone  y Maria Teresa Andruetto son las autoras de los libros La Construcción del Taller de Escritura y La escritura en el taller. En sus páginas se destila la larga experiencia de estas autoras argentinas, tanto a nivel creativo como en su faceta docente en innumerables talleres de narración y poesía.

Precisamente porque saben de lo que hablan, nos indican los fallos más habituales para toda persona que encara la escritura de ficción:

-Comienzos difusos que no enganchan al lector.
-Falta de rigor en mantener el punto de vista elegido.
-Lentificación del relato por exceso de detalles.
-Falta de levedad por los giros rebuscados o recursos pretendidamente "literarios".
-Cacofonías (rimas en prosa).
-Sobreabundancia de adjetivación.
-Sintaxis trabada, falta de fluidez o encadenamiento erróneo de las partes de una oración, de tal modo que se produce confusión en el sentido.
-Imprecisión en el vocabulario.
-Escasa conciencia de la importancia de los indicios, que se debieron de distribuir gradualmente para cerrar el final.
-Problemas de verosimilitud.
-Tendencia a tomar partido, y a explicar, y su contrario, hermetismo por falta de indicios.
-Fallos en la estructura; es decir, en la organización de los tiempos narrativos y las acciones.
-Diálogos forzados.
-Abundancia de lugares comunes o metáforas muertas. Ejemplo: "tenia la mirada clavada en la lejanía".
-Dificultades en conseguir síntesis, elipsis, economía en el uso de la palabra.
-Finales que no cierran los cabos sueltos dejados en el desarrollo de la historia, o bien finales convencionales.

Y para aquellos que escriben poesía:
-Inclinación a la sensiblería.
-Exceso de ego.
-Uso de metáforas remanidas.
-Falta de musicalidad o musicalidad torpe.
-Ritmo ripioso (abundancia de palabras vacias que no dicen nada en el texto)
-Falta de síntesis.
-Falta de profundidad.
-El sostén de la metáfora suele fallar por dispersión, abundancia o desviación del eje principal del poema.
-Creer que una descripción es una metáfora.
-Falta de lecturas poéticas que estimulen nuevos modos de expresión.

Extracto de La escritura en el taller. Anaya, Madrid, 2008

http://planetadepapel.blogspot.com.ar/2012/04/liliana-lardone-y-maria-teresa.html

http://www.lilialardone.com.ar/

viernes, 29 de enero de 2016

292. In medias res o cómo empezar a contar una historia con la trama ya avanzada




La técnica denominada in medias res (expresión latina que significa “en medio del asunto" o “en mitad de las cosas”) consiste en comenzar una narración por la mitad de la historia en lugar de por su inicio, esto es, comenzar el relato de los hechos mostrando a los personajes ya metidos en su conflicto. Usar esta técnica permite un inicio de narración más dramático: el relato comenzará con el protagonista ya enfrentado a su antagonismo, y con ello captaremos el interés del lector desde el primer momento.

Tenemos un ejemplo de uso de esta técnica en la Odisea, de Homero, narración que comienza con Ulises ya desaparecido y su palacio invadido por los pretendientes a la mano de su mujer. Otro ejemplo lo tenemos en el Cantar de mio Cid, que comienza con Rodrigo Díaz de Vivar ya camino del destierro.

Generalmente, cuando comenzamos una narración in medias res, se hace necesario más adelante hacer retroceder el relato de los hechos al pasado para explicar quiénes son los personajes y qué sucesos les han llevado a la situación ya mostrada. Esto lo podemos realizar a través de una (o varias) analepsis.

Así, en la Odisea, ya avanzada la narración, se nos pasa a explicar el inicio de la historia: la salida de Troya, la llegada a la isla de los lotófagos, luego a la de los cíclopes, etc. En el Cantar de mio Cid, el relato retrocede al pasado para explicar las razones del destierro de Rodrigo Díaz de Vivar.

http://www.tallerdeescritores.com/in-medias-res.php

291. La estructura narrativa clásica



Existen muchas maneras de estructurar una novela, un cuento, un guion de cine, un texto teatral o incluso un cómic, pero, sin lugar a dudas, la más usada es la denominada estructura narrativa clásica. Fue estudiada ya en la Antigua Grecia, hace más de 2000 años, y de ahí su nombre. De ella vamos a hablar aquí.




Estructurar una narración significa establecer una relación entre las distintas partes del relato de manera que resulte sólido de principio a fin: que cada eslabón esté en el lugar adecuado, ocupe la extensión que le corresponda y cumpla su función. Si no estructuramos nuestra narración o no la estructuramos bien, no se entenderá, se vendrá abajo, aburrirá o todo a la vez.

Por ejemplo, en el cuento Caperucita Roja, que seguro conoces, primero se nos cuenta cómo la madre de Caperucita envía a su hija a casa de la abuelita, luego cómo Caperucita se encuentra con el lobo, luego cómo el lobo llega el primero a casa de la abuelita... Todo sigue un cierto orden, y ello permite que el interés no decaiga.

Pero imagínate que antes de que el lobo mate a la abuelita, se nos contase cómo el leñador mata al lobo. ¿Qué pasaría? Pues que el relato perdería toda su consistencia. Igualmente, si el relato se entretuviese durante 20 páginas en explicar cómo el lobo, mientras espera a Caperucita, inspecciona la decoración de la casa, el relato perdería su unidad.

La estructura narrativa clásica es una forma sencilla de organizar y conjuntar una narración. Es aplicable a historias que cuentan con un único protagonista y una única línea de sucesos. Consta de tres partes, que son las siguientes: planteamiento, desarrollo y resolución.
La estructura narrativa clásica


Seguro que los nombres te suenan. Tambien podemos llamarlas Presentación, Nudo y Desenlace, o Primer acto, Segundo acto y Tercer acto. Veamos en qué consiste cada una:

Planteamiento
Ocupa la primera parte del relato, y en él contamos todo lo necesario para situar al lector: dónde transcurre la acción, cuándo transcurre, quién es el protagonista y en qué situación se encuentra. Además, explicamos qué acontecimientos provocan que la normalidad en la que vive el personaje quede alterada. El planteamiento suele ocupar, aproximadamente, una cuarta parte del total de la obra. 

En el ejemplo de Caperucita, en el planteamiento se nos cuenta que Caperucita es una niña que vive con su madre. Un día, la madre envía a Caperucita al otro lado del bosque con una cesta para su abuelita. La madre le pide a su hija que no se entretenga por el camino y que no hable con desconocidos. Caperucita, como niña que es, marcha despreocupada. Entonces aparece el lobo.

Desarrollo
El desarrollo ocupa el tramo central del relato, y en él contamos cómo se suceden los acontecimientos desde que la normalidad en la que vive el protagonista queda alterada hasta que el asunto está a punto de resolverse (ya sea a su favor o en su contra). El desarrollo suele ocupar, aproxidamente, dos cuartas partes del total de la obra.

En el ejemplo, el lobo engaña a Caperucita, llega él primero a casa de la abuelita, la mata y se disfraza de ella. Caperucita llega a la casa y nota algo raro en el aspecto de su abuelita, pero antes de que pueda reaccionar, el lobo se lanza sobre ella y se la zampa. ¿Es el fin de la niña?

Resolución
Finalmente, en la resolución, último tramo del relato, contamos cómo termina la peripecia del protagonista y mostramos la situación en la que quedan los personajes tras la experiencia sufrida. La resolución suele ocupar, aproximadamente, un cuarto de la obra.

En el ejemplo, un leñador oye los gritos de auxilio de Caperucita, acude a la casa, mata al lobo y rescata a la niña, que puede volver con su madre sana y salva. La pobre abuelita descansa en paz, y Caperucita aprende (y el lector también) que conviene tener cuidado con los desconocidos.


Una vez conocemos la estructura narrativa clásica, podemos modificarla según nos convenga. Por ejemplo, podemos recurrir a las técnicas in medias res e in extrema res. También podemos contar una historia dentro de otra, cada una con sus tres actos, de manera que la obra ya no tenga tres partes sino seis: dos planteamientos, dos desarrollos y dos resoluciones. Pero esto es ya material avanzado.

http://www.tallerdeescritores.com/la-estructura-narrativa-clasica.php

290. Técnicas de creatividad para escritores




¿Quieres escribir pero no encuentras inspiración? En esta entrada del blog vamos a darte a conocer cinco técnicas de creatividad que te permitirán obtener ideas para escribir tus textos.

La técnica de la variación
Una forma que tenemos de obtener una chispa creativa es pensar en una variación de algo que ya exista, como podría ser un texto, un suceso histórico o una noticia que oigamos en la radio. Por ejemplo: si Julio Cortázar escribió sus Instrucciones para subir las escaleras, yo puedo escribir Unas instrucciones para tumbarme en el sofá. Otro: si Agatha Christie escribió una historia en la que el protagonista era un matrimonio de detectives (Matrimonio de sabuesos), yo puedo pensar en escribir una en la que el protagonista sea una pareja formada por un abuelo y su nieta. Fácil, ¿no? Lo podemos llevar a cualquier terreno: si, por ejemplo, un poeta famoso escribe sus poemas en estrofas de 12 versos, yo puedo probar a escribir uno en estrofas de 13 y medio. O, un último ejemplo: si en el cuento clásico Caperucita Roja la protagonista es una niña, yo puedo contar la misma historia haciendo que Caperucita sea ya adolescente, o adulta, o incluso abuela y tenga una nieta a la que cuidar, o puedo hacer que en vez de transcurrir la acción en un bosque, transcurra en un pantano radiactivo.

La técnica de la combinación
La creatividad puede surgir también de la combinación de elementos. Hay guiones de cine muy buenos que son una combinación de géneros. Por ejemplo, la historia de Alien combina el terror con la ciencia ficción. También novelas: El nombre de la rosa es una combinación de historia de detectives y novela histórica. Fueron dos obras muy novedosas en su momento y han dado lugar a multitud de imitaciones. Se nos puede ocurrir escribir una novela en verso, y estaríamos así mezclando narrativa y poesía.

La técnica del opuesto
También podemos recurrir a la técnica del opuesto, que es, se puede decir, darle la vuelta a algo ya existente. Por ejemplo: si Cortázar escribió sus instrucciones para subir escaleras, nosotros podemos escribir unas para bajarlas. Si Agatha Christie puso de asesino al mayordomo en una de sus novelas, nosotros podemos ponerlo de detective y que sea él quien resuelva el crímen. Si tenemos escrito un relato o un poema y no nos acaba de gustar porque nos parece demasiado convencional, podemos plantearnos darle la vuelta al texto, literalmente: en el caso del relato, escribirlo al revés, empezando la narración por el final de la historia, y en el caso del poema, invirtiendo el orden de los versos o de las estrofas.

La técnica del "¿Y si...?"
Nos puede ser también útil Por ejemplo, yo podría pensar: ¿Y combinar la realidad con algo imaginado a través de la técnica del ¿Y si...? si me encontrase un cadáver en casa? O ¿y si un marciano llamase a mi puerta para pedirme comida? ¿Y si un tren repleto de viajeros desapareciese sin dejar rastro? De vez en cuando desaparecen aviones, pero ¿y un tren? ¿Y si, en lugar de un tren, lo que desapareciese fuese un convoy de metro?

La parodia
Un quinto recurso que tenemos es la parodia. Se trata de llevar algo al terreno del humor para imitarlo, homenajearlo o caricaturizarlo (o todo a la vez). El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes, es, de alguna manera, una parodia de las historias de héroes, princesas y hechiceros de los libros de caballerías. A menudo, en cine, se parodian otras películas.


La escritura libre
La técnica denominada escritura libre consiste en escribir ininterrumpidamente durante un periodo prefijado de tiempo (por ejemplo, cinco minutos) plasmando en papel o en la pantalla del ordenador lo primero que nos pase por la mente, sean los pensamientos del tipo que sean, sin prestar atención a la corrección, al interés o a la utilidad de lo escrito.

El que sigue es un ejemplo de texto generado mediante esta técnica:
"Vómito de conciencia. 3 palabras, las veo en la pantalla. Tengo que acabar de escribir la historia del tapacubos. Me falla el final, no acaba de cuadrar, es cuestión también de tiempo dar con la solución. Se me ha ocurrido un título, "Piezas". También si escribo un libro de relatos, me vale para el libro. En argentino significa "habitaciones", allí no pega. De momento tengo éste, y ya se me ocurrirá uno mejor. No vale la pena pensar en el título antes, porque acaba saliendo, de alguna frase. Woody Allen, sale por la tele, es una peli en blanco y negro, puede ser Manhattan, aunque no me suena la escena, y la otra es la Mia Farrow o la otra actriz, el nombre es parecido, siempre las confundo, fue su mujer, o las dos lo fueron. Tuvo un lío de no se qué con la hija. Como el otro, el Polanski, que no le dejan entrar en Estados Unidos. Bueno, sí le dejan, pero el tío no quiere ir. Luego esta el otro, el Bobby Ficher, o Fisher, tampoco le dejaban entrar, vivía en Islandia. El tío acabo mal, paranoico perdido. Tanto pensar jugando al ajedrez... Pensar no es bueno. Lo dice la Rodoreda en La meva Cristina: "no hi pensis". Qué bueno el relato. También es un monólogo, creo. Este no lo es, es un vómito de conciencia. 3 palabras. Queda mal un número al principio de una frase." 

La escritura libre puede usarse como revulsivo contra aquellos sentimientos que bloquean la creación literaria, como la desgana o el afán de perfección. De un texto obtenido mediante la escritura libre se pueden sacar frases o ideas (personajes, escenarios, situaciones) que nos motiven o inspiren para escribir textos más elaborados. 

Por ejemplo, del texto anterior podríamos aprovechar la idea de que alguien pueda perder la cordura de tanto jugar al ajedrez, pensar en un ordenador o un robot al que le suceda esto y desarrollar a partir de esta base un argumento para un relato, novela o guion cinematográfico.

http://www.tallerdeescritores.com/tecnicas-de-creatividad.php

http://www.tallerdeescritores.com/la-escritura-libre.php


289. ¿Qué título elegir para tu texto?



Ponle un buen título a tu obra
¿Has acabado un texto y no sabes qué título ponerle? En esta entrada vamos a darte algunas indicaciones para que puedas ponerles buenos títulos a tus obras. Iremos ejemplificando con títulos de novelas conocidas, pero todo lo que vamos a explicar vale también para bautizar relatos, guiones de cine o cómic, textos teatrales, etc.

Opción 1: Nombre o descripción del protagonista
Como título podemos poner el nombre del protagonista. Es lo que hizo Daniel Defoe en Robinson Crusoe y, más recientemente, Elvira Lindo en Manolito Gafotas. El nombre del protagonista puede ir acompañado de otras palabras, como lo pusieron Mark Twain en Las aventuras de Tom Sawyer y Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas. Igualmente, podemos hacer que el título no sea el nombre del protagonista sino una descripción, brevísima, del personaje, como hicieron H. G. Wells en El hombre invisible y Antoine de Saint-Exupéry en El principito.


Opción 2: Nombre o descripción de otro personaje
Alternativamente, podemos poner como título el nombre del antagonista: Drácula, de Bram Stoker, y Chacal, de Frederick Forsythe, son dos buenos ejemplos. También podemos poner el de un personaje que no sea ni el protagonista ni el antagonista: lo hizo John Fowles en La mujer del teniente francés.

Opción 3: Nombre o descripción del escenario
En lugar del nombre o descripción de un personaje, podemos poner como título el nombre o descripción del escenario en el que transcurra la acción (o uno de los escenarios en los que transcurra), que es lo que hizo Mercé Rodoreda en La plaza del Diamante. Donde decimos escenario, decimos también período de tiempo: justo lo que hizo George Orwell en 1984.

Opción 4: Referencia a la acción
En el título podemos hacer referencia a la acción (o a parte de la acción) que conforme el argumento de la obra, como sucede en La señora McGinty ha muerto, de Agatha Christie. Podemos combinar la referencia a la acción con referencias a cualesquiera otros elementos narrativos (personajes, escenarios...): La famosa invasión de Sicilia por los osos, de Dino Buzzati, es un ejemplo de ello.

Opción 5: Referencia al tema
Cómo no, podemos hacer referencia al tema de la novela, y en estos casos el título tomará, a menudo, formas metafóricas o simbólicas: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, y El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, son dos buenos ejemplos.

Otras posibilidades
Puede servirnos de título una expresión o frase que forme parte del texto de la obra, o el nombre o descripción de un objeto que aparezca en la historia. Serían ejemplos de ello Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza, que es una de las frases que el protagonista escribe en su diario, y La historia interminable, de Michael Ende, que es el título del libro que el protagonista roba de una tienda.

El cotítulo
Un título puede componerse de dos partes, es decir, llevar un cotítulo. El cotítulo suele usarse para dar información adicional sobre el contenido de la obra. Por ejemplo, la segunda de las aventuras de Alicia, A través del espejo, de Lewis Carroll, se titula en realidad A través del espejo y lo que Alicia encontró allí, y aquí el cotítulo da información sobre quién es la protagonista de la historia.

Comentar, para acabar, que no estamos obligados a ponerle título a una obra, aunque sí será necesario si queremos publicarla o presentarla a un concurso.


http://www.tallerdeescritores.com/el-titulo.php

martes, 29 de diciembre de 2015

288. Consejos y advertencias para escribir cuentos


Consejos
+Aunque puede ser que a veces quieras tirar tu historia a la basura, ten la certeza de que existe una buena razón (no una excusa) para no hacerlo. Si solamente estás bloqueado temporalmente, intenta superar ese obstáculo. A veces tendrás ideas que te gustarán todavía más que la que te estaba frenando. En ese caso, es posible que quieras trabajar sobre esa nueva idea, pero si esto sucede con frecuencia, puede convertirse en un problema: comenzarás muchas historias pero nunca terminarás ninguna.
+Haz una cosa a la vez. Si tienes problemas en encontrar nuevas ideas, cambia de actividad. Vuelve a tu historia después de haber dormido bien y te sorprenderás de lo que se te ocurre.
+Investiga. Si estás tratando de situar tu historia en la década del '50, investiga acerca de las estructuras familiares, formas de vestirse y hablar, etc., que se correspondan con el periodo. Si intentas escribir sin conocer el contexto de lo que estás contando, la historia parecerá demasiado amateur y quienes conocen bien esa época te criticarán por hacerlo tan despreocupadamente.
+Puede ser que no sientas ganas de hacer la tormenta de ideas ni el trabajo previo a escribir; muchos escritores evitan estos pasos y puede parecerte que cumplir todas las etapas resulta superfluo. Con esto en mente, todo escritor debería intentar pre-escribir en algún momento de su carrera, al menos una vez. Además, si no planeas con anticipación, difícilmente tendrás una buena historia.
+Las historias tienen por lo menos dos líneas de tiempo. Por un lado, el orden en el que sucedieron las cosas y por otro, el orden en que se lo revelas a tus lectores. Esas líneas de tiempo no necesitan ser iguales.
+Asegúrate de que tu historia no pueda haber terminado antes. Los lectores detestan los libros que, cuando deberían haber terminado, llevan la historia uno o dos párrafos más de lo necesario.
+Diseña el formato de tu texto. Esto no es muy necesario a menos que vayas a mostrar tu historia a otras personas. Por ejemplo, ¿el texto está justificado? ¿Hay capítulos? ¿Las letras son las mismas? ¿Hay párrafos? Todo lo mencionado anteriormente son simplemente ideas que pueden ayudar a organizarte para mejores resultados a la hora de mostrar tu cuento a otros.
+Puedes escribir sobre una fantasía que tuviste. Una buena manera de escribir sobre eventos pasados es pensar en algo que de verdad pasó y cambiarlos para hacerlo sonar más cautivante y adaptarlo a tu gusto. Tu personaje principal puede ser una adaptación de ti mismo o de alguien que conoces, pero sé cuidadoso porque las personas reales generalmente no son tan dinámicas como los personajes de los cuentos.
+Desarrolla tu propio estilo. Tu voz propia irá apareciendo a medida que escribas. Puedes empezar imitando a otros escritores o, si estás probando con algún género en particular, puedes llevar tus pensamientos hacia eso. En definitiva, debes escribir mucho para encontrar tu propia voz.
+A veces es mejor terminar los cuentos con finales abiertos.
+Piensa cuidadosamente en todos los elementos de la historia, desde el personaje principal, el contexto, el momento histórico, el género, otros personajes, hasta el conflicto y la trama.
Si tienes dificultades para hacer la tormenta de ideas, intenta hacer una red conceptual o una tabla. Escribe unas cinco oraciones para tu cuento. Puede ser de gran ayuda hacer escritura libre, que consiste en simplemente escribir todo lo que viene a tu mente durante determinado tiempo, digamos entre 5 y 10 minutos.
+¿No tienes amigos o parientes lo suficientemente sinceros como para decirte qué les parece tu historia? Piensa en unirte a un grupo de escritores. Allí podrás aprender trucos de otros escritores y obtendrás críticas válidas.
+Si hay algo en tu cabeza, ya sea sobre tu casa o sobre tu perro, escríbelo y expándelo. Esto funciona casi siempre.
+¿Hay algún estilo musical que te conecta con emociones o eventos que deseas convocar mientras escribes? Entonces escúchalo mientras escribes o antes de empezar a hacerlo.

Advertencias
+Las ideas no se pueden registrar, sino solamente la expresión de ideas. Además, solamente hay unos cuantos argumentos. Siéntete libre de tomar prestado la idea general de alguno de ellos.
+Los cuentos son el género de ficción más difícil de escribir. Debes hacer todo lo que sucede en una novela (presentar a los personajes, crear un conflicto, desarrollar los personajes, resolver el conflicto) dentro de veinte o treinta páginas. Respeta el género, lo cual de por sí ya no es cosa fácil.
+No pierdas el ánimo. Muchas veces, al tratar de publicar un cuento, el rechazo se hace presente. Gran parte de la vida de un escritor está formada por el rechazo. A veces está garantizado pero a veces no. Siéntete orgulloso de haber terminado una historia y sigue practicando si lo disfrutaste.
+No seas perezoso en lo que respecta a ortografía y gramática. Demuéstrales a tus lectores que sabes lo que haces ofreciendo una historia libre de errores. Por lo menos, utiliza el corrector del procesador de palabras que utilices.
+No sientas pereza a la hora de escribir. No termines la historia dejando confundido a tu lector. Los finales abiertos están bien, pero solamente si estás planeando escribir una segunda parte o si concuerda con la historia.
+Siente orgullo por tu creación pero no seas vanidoso. Podrías decepcionarte gravemente, especialmente si envías la historia para ser publicada y te la rechazan. Por el contrario, mantente a distancia profesional de ella.

287. ¿Cómo escribir un cuento?... 15 pasos para hacerlo


1. Recolecta ideas para tu cuento. La inspiración puede aparecer en cualquier momento. Lleva contigo una libreta (cuaderno) a donde quiera que vayas para poder anotar las ideas que se te ocurran.
La mayoría del tiempo solamente pensarás en pequeños fragmentos (un evento catastrófico alrededor del cual puedes construir un argumento, la apariencia de un personaje, etc.), pero a veces tendrás suerte y una historia completa se te presentará en unos pocos minutos.
Si tienes problemas para encontrar inspiración, o si necesitas escribir un cuento en muy poco tiempo (para una materia del colegio, por ejemplo), aprende a aprovechar el recurso de la lluvia de ideas o, si no aparece ninguna idea, puede ser necesario que te fijes en tu familia y amigos.
La experiencia generalmente ayuda a construir buenas historias. Los misterios de Isaac Asimov son el resultado de la experiencia de su autor.

2. Comienza con las características del cuento. Una vez que hayas elegido una idea, necesitas saber los rasgos básicos del cuento antes de escribir. Los pasos hacia un buen cuento son:
Introducción: presenta a los personajes, el lugar donde transcurre la historia, el momento en el tiempo, el clima, etc.
Acción inicial: el punto de la historia donde comienza la acción creciente.
Acción creciente: narración de los eventos que conducen al clímax.
Clímax: el punto más intenso o el punto de giro de la historia.
Acción decreciente: tu historia comienza su desenlace.
Resolución o desenlace: un final satisfactorio en el cual el conflicto central se resuelve o no. No es obligatorio escribir el cuento en orden. Si tienes una idea para escribir una buena conclusión, escríbela. Muévete de atrás hacia adelante o de adelante hacia atrás desde esa primera idea (que no necesariamente debe ser el comienzo de la historia) y pregúntate "¿qué pasa a continuación?" o "¿qué pasó antes que esto?".

3. Encuentra inspiración en personas reales. Si tienes problemas en entender o encontrar cualidades para tus personajes, mira hacia tu vida. Puedes tomar atributos de gente que conoces o de desconocidos que cruzas en la calle.
Por ejemplo, puedes prestar atención a alguien que siempre bebe café, alguien que habla con una voz muy fuerte, alguien que se la pasa escribiendo en la computadora, etc. Todas estas observaciones en conjunto te servirán para construir un personaje interesante. Tu personaje puede incluso concentrar los atributos de varias personas.

4. Conoce a tus personajes. Para que una historia sea creíble, los personajes deben ser creíbles y auténticos. Conseguirlo puede ser una tarea muy difícil pero hay algunas estrategias para crear "gente real" para incluir en tu historia.
Escribe una lista titulada con el nombre de tu personaje y escribe todos los atributos que se te ocurran, desde su posición en la orquesta hasta su color favorito. Conoce todo lo que puedas acerca de tus personajes, desde cuál es su motivación central hasta cuáles son sus comidas favoritas. ¿Hablan con un acento particular? ¿Tienen alguna singularidad en su manera de hablar? No incluirás esta información en la historia pero cuanto más sepas, más vida tendrán tus personajes, para ti y para el lector.
Asegúrate de que las personalidades de tus personajes no sean perfectas. Todos los personajes necesitan tener alguna falla, algunos problemas, imperfecciones o inseguridades. Puede parecerte que a nadie le gustaría leer una historia sobre alguien con defectos o debilidades, pero sucede todo lo contrario. Batman no sería Batman si no fuera un sociópata al límite.
La gente puede identificarse con personajes con problemas porque eso es algo realista. Cuando intentes encontrar los puntos débiles de tus personajes, no necesariamente debes darles un conflicto enorme o bizarro (aunque si quieres puedes). Para la mayoría de tus personajes, trabaja con aspectos que ya conoces. Por ejemplo, el personaje puede tener ataques de ira, tenerle miedo al agua, ser solitario, fumar demasiado, etc. Todo esto podrás utilizarlo para llevar tu historia más allá.

5. Limita la amplitud de tu historia. Una novela puede transcurrir a lo largo de millones de años e incluir múltiples tramas secundarios, varios escenarios y muchos más personajes. El evento principal de un cuento debe suceder en relativamente poco tiempo (días o minutos) y no será posible desarrollar con efectividad más que una trama, dos o tres personajes y un escenario. Si tu historia se extiende por sobre esto estarás más cerca de una nouvelle o una novela.

6. Decide quién contará la historia. Hay tres tipos de narradores para contar una historia: Primera persona (yo), segunda persona (tú) y tercera persona (él o ella). En primera persona, es el personaje quien cuenta la historia; en segunda persona el lector es un personaje de la historia; en tercera persona, hay un narrador por fuera de la historia. El narrador de segunda persona casi nunca se utiliza.
Ten en cuenta que los narradores de primera persona solo pueden decir lo que saben (que puede estar condicionado por lo que ven por ellos mismos o por lo que otros le cuentan), mientras que el narrador de tercera persona puede bien saber todo y además puede meterse en los pensamientos de cada personaje o limitarse a lo que observa.
También puedes mezclar y unir. Por ejemplo, puedes cambiar de un narrador de primera persona en un capítulo a un narrador de tercera persona en otro, o incluso más de un narrador de primera persona. Un ejemplo excelente de esto es el cuento "Rashōmon" de Akutagawa Ryūnosuke[1], que luego se convirtió en una película con el mismo nombre, realizada por Akira Kurosawa.

7. Organiza tus pensamientos. Una vez que hayas preparado los elementos básicos de tu historia, puede serte útil el hacer una línea de tiempo para marcar qué pasará y cuándo pasará.
Tu historia debe consistir por lo menos en una introducción, un incidente inicial, acción creciente, clímax, acción decreciente y resolución. Puedes hacer un esquema con descripciones sencillas de lo que pasará en cada una de estas etapas. Hacerlo te ayudará a concentrarte en escribir la historia y podrás realizar cambios fácilmente. Así podrás mantener el ritmo de la historia.

8. Comienza a escribir. Dependiendo de cuánto hayas esbozado la trama y tus personajes, la escritura real puede consistir simplemente en elegir las palabras adecuadas.
Generalmente, escribir es un trabajo arduo. Probablemente no conoces a tus personajes tan bien como pensabas, pero eso no importa. De alguna manera, ellos te dirán lo que necesitas. Además, siempre hay tiempo para un segundo borrador.

9. Comienza con estilo. La primera página (algunos dirían la primera oración) de cualquier escrito debe ganar la atención del lector de inmediato y hacer que quiera saber más.
Un comienzo rápido es especialmente importante porque no cuentas con demasiado espacio para contar tu historia. No divagues con introducciones largas para los personajes o descripciones aburridas del contexto: ve directo hacia el argumento y revela los detalles sobre los personajes y el contexto a medida que avanzas.

10. Sigue escribiendo. Antes de terminar tu historia, casi con seguridad tendrás algunos imprevistos. Debes atravesarlos para tener éxito. Dedica un tiempo para escribir todos los días y ponte como meta escribir al menos una página por día. Incluso si desechas lo que has escrito en esa jornada, has estado escribiendo y pensando en la historia, y eso te beneficiará a largo plazo.
Considera la posibilidad de participar en grupos de escritura o actividades. Una muy buena actividad para los escritores de todo tipo es el "Mes Nacional de Escribir Novelas" o "NaNoWriMo"[2] (en el Área de la Bahía de San Francisco, Estados Unidos). Cada año, del 1 al 30 de noviembre, tienes la tarea de escribir una novela de al menos 50.000 palabras. La calidad y la brillantez no están en juego; el objetivo es el acto de escribir. Échale un vistazo al enlace en la sección de referencias para obtener mayor información.

11. Deja que la historia se escriba sola. A medida que desarrollas tu historia, puedes decidir llevar el argumento hacia otro lado diferente del que pensaste en un comienzo o cambiar sustancialmente un personaje o sacarlo directamente de la historia. "Escucha" a tus personajes para ver si te piden hacer o decir otra cosa y no te preocupes por alterar tus planes si esto mejora la historia.

12. Revisa y edita. Cuando hayas terminado de escribir, ve hasta el principio y corrige los errores mecánicos, lógicos o semánticos. En general, asegúrate de que la historia fluya y que los personajes y sus problemas sean presentados y resueltos apropiadamente.
Si tienes tiempo, deja la historia durante algunos días o algunas semanas antes de comenzar con la edición. Poner un poco de distancia te ayudará a tener más claridad cuando la retomes.

13. Busca opiniones. Envía tu cuento revisado y editado a un amigo o pariente para que te dé su opinión o sugerencias y realice correcciones. Hazle saber que deseas opiniones auténticas acerca de tu cuento. Dale tiempo para leerlo y pensar en ello y envíale una copia sobre la que puedan hacer anotaciones.
Considera todo lo que tus revisores te digan, no solamente lo que te gusta escuchar. Agradece a tus revisores por leer tu historia y no discutas con ellos.
Incorpora cualquier cambio o sugerencia que te hayan propuesto y te parezca válido. Tu trabajo será mejor si aprovechas las críticas, aunque no debes seguir todos los consejos que recibes. Algunas sugerencias pueden no ser muy buenas. Es tu cuento y tú tienes la decisión final.

14. No te rindas. Puede ser frustrante tener problemas para escribir. Puedes quedarte sin impulso, enojarte con los personajes, o sentirte triste o culpable porque un personaje que te gustaba ha muerto.
Solo debes saber que, con toda probabilidad, dudarás de tu habilidad para escribir en algún momento de tu historia. Esto es algo totalmente normal. Sentirás que no vale la pena continuar y que es mejor buscar satisfacción en otra cosa. Estos pensamientos pueden apoderarse de ti y hacerte abandonar en ese preciso momento. No te rindas.
Una de tus tareas más difíciles como escritor es aprender a superar estos pensamientos y seguir escribiendo. Cuando comienzas a tener sentimientos de duda, o te cansas o aburres, ¡deja de escribir! Puedes levantarte, salir a caminar, hacerte un sándwich, mirar televisión o lo que sea para relajarte y distenderte. Cuando regreses, tendrás la mente fresca. Es posible que todavía no sientas ganas de escribir, pero piensa en las cosas buenas de tu historia (lo que sea, desde una parte que te gustó cómo escribiste, un diálogo bien construído, un personaje interesante, etc.) y felicítate. Estás haciendo algo que la mayoría de las personas no pueden.
Si alguien más sabe sobre tu historia y la ha leído, esa persona también puede ser una buena fuente de ánimo. Repite en tu cabeza que terminarás la historia porque es lo que deseas. No importa si el cuento no es el mejor que escribas en tu vida, vendrán otros luego. Si tienes la meta de terminar, lo lograrás.

15. ¡Lee! Nada puede ayudarte más a escribir un buen cuento que leer buenos cuentos. Presta atención al estilo y a cómo el autor saca provecho de la brevedad del texto.
Leer distintos autores y estilos te ayudará a aprender a adoptar diferentes voces para cada cuento que escribas y hará crecer tu creatividad. Presta atención a cómo los autores desarrollan sus personajes, escriben los diálogos y estructuran la trama. Aquí tienes algunas sugerencias:
"Yo, Robot", de Isaac Asimov
"Pasos", de Jerzy Kosinsky
"La célebre rana saltarina del distrito de calaveras", de Mark Twain
"La vida secreta de Walter Mitty", de James Thurber
"El sonido del trueno", de Ray Bradbury
"Tres preguntas", de Leo Tolstoi
"El señor pringoroso y los critales de poder" de Andy Stanton, para los niños (esta es básica)
"Secreto en la montaña", de Annie Proulx
"¿Los androides sueñan con ovejas eléctricas?", de Philip K. Dick
Importante: muchos de estos cuentos fueron transformados en películas exitosas, o se han convertido en referencias culturales comunes. Por ejemplo, "El sonido del trueno" nos presenta la idea de "El efecto mariposa". Las historias de Philip Dick nos han dado Blade Runner ("¿Los androides sueñan con ovejas eléctricas?"), Total Recall, Minority Report, A Scanner Darkly y muchos otros.

http://es.wikihow.com/escribir-un-cuento

miércoles, 16 de diciembre de 2015

286. EL LENGUAJE SIMBÓLICO EN LOS CUENTOS POPULARES

El lenguaje simbólico en los cuentos populares  http://lapatriaenlinea.com/?nota=21006
http://lapatriaenlinea.com/?nota=21006

•  Por: Víctor Montoya - Escritor boliviano radicado en Estocolmo


Los cuentos populares contienen mensajes profundos y simbólicos Los cuentos populares son alimentos para el alma del niño, estimulan su fantasía y cumplen una función terapéutica; primero, porque reflejan sus experiencias, pensamientos y sentimientos; y, segundo, porque le ayudan a superar sus ataduras emocionales por medio de un lenguaje simbólico, haciendo hincapié en todas las etapas --períodos o fases-- por las cuales atraviesa a lo largo de su infancia.

Cuando el niño lee o escucha un cuento popular, pone en juego el poder de su fantasía y, en el mejor de los casos, logra reconocerse a sí mismo en el personaje central, en sus peripecias y en la solución de sus dificultades, en virtud de que el tema de los cuentos le permite trabajar con los conflictos de su fuero interno.

Los psicoanalistas han manifestado que en el campo de la literatura infantil no existe otra cosa más enriquecedora que los cuentos populares, no sólo por su forma literaria y su belleza estética, sino también porque son comprensibles para el niño, cosa que ninguna otra forma de arte es capaz de conseguir. Bruno Bettelheim, en su "Psicoanálisis de los cuentos de hadas", afirma: "A través de los siglos (sino milenios), al ser repetidos una y otra vez, los cuentos se han ido refinando y han llegado a transmitir, al mismo tiempo, sentidos evidentes y ocultos; han llegado a dirigirse simultáneamente a todos los niveles de la personalidad humana y a expresarse de un modo que alcanza la mente no educada del niño, así como la del adulto sofisticado. Aplicando el modelo psicoanalítico de personalidad humana, los cuentos aportan importantes mensajes al consciente, preconsciente e inconsciente, sea cual fuese el nivel de funcionamiento de cada uno en aquel instante. Al hacer referencia a los problemas humanos universales, especialmente aquellos que preocupan a la mente del niño, estas historias hablan a su pequeño yo en formación y estimulan su desarrollo, mientras que, al mismo tiempo, liberan al preconsciente y al inconsciente de sus pulsiones. A medida que las historias se van descifrando, dan crédito consciente y cuerpo a las pulsiones del ello y muestran los distintos modos de satisfacerlas, de acuerdo con las exigencias del yo y del super-yo" (Bettelheim, B., 1986, pp. 12-13).

Conforme a lo señalado por Bettelheim, no cabe duda que casi todos los cuentos provenientes de la tradición oral abordan el mismo tema: la sublimación de los conflictos emocionales y los problemas existenciales que aquejan a los niños. No es extraño que las niñas, que son víctimas de abusos sexuales, asocien a sus violadores con los "personajes malditos" de los cuentos populares, cuyos protagonistas (lobos, ogros, gnomos, brujas y otros) se tornan en individuos del mundo real.

Si bien existen libros pedagógicos que ayudan a desarrollar las funciones cognoscitivas del niño, existen también libros que ayudan a superar los traumas psicológicos por medio de la ficción y el lenguaje simbólico, que representa cosas que no están al alcance del entendimiento humano. Ya Carl G. Jung, en "El hombre y sus símbolos", dice: "Usamos constantemente términos simbólicos para representar conceptos que no podemos definir o comprender del todo. Ésta es una de las razones por las cuales todas las religiones emplean lenguaje simbólico o imágenes. Pero esta utilización consciente de los símbolos es sólo un aspecto de un hecho psicológico de gran importancia: el hombre también produce símbolos inconscientes y espontáneamente en forma de sueños" (Jung, C-G., 1995, p. 21).

La tesis de Betellheim parte de la base de que todos los cuentos populares reflejan la evolución física, psíquica, intelectual y social del niño. Por ejemplo, el fracaso del egocentrismo, la soledad y falta de afecto, la satisfacción del deseo (casa de chocolate) y el triunfo sobre el peligro (la bruja) está simbolizado en el cuento "Hansel y Gretel"; el complejo de Edipo en "Blancanieves"; la pubertad en "Caperucita roja"; la rivalidad entre hermanos en "La Cenicienta"; el temor sexual en "La Bella y la Bestia" y el incesto en "Piel de asno", un tema tabú del que todos saben algo, pero del que pocos se atreven a hablar.

El rey y la reina simbolizan a los padres, la flor al desarrollo sexual y la casa a la seguridad y armonía en el hogar. El árbol simboliza la vida, el crecimiento o la maduración física y psíquica del individuo. Así como el perro simboliza la fidelidad, las aves simbolizan la libertad y la ayuda; esto ocurre en el cuento de "La Cenicienta", cuando su madrastra hecha ante ella un montón de guisantes buenos y malos y le pide que los separe. Aunque parece una tarea imposible, Cenicienta comienza, pacientemente, a separarlos y, de pronto, las palomas (los ratones, según otras versiones) acuden a ayudarla. Asimismo, la rama que Cenicienta planta en la tumba de su madre, se convierte en un árbol, en cuyas ramas vive un pájaro que, cada vez que Cenicienta llora, le concede sus deseos, puesto que el árbol y el pájaro simbolizan el espíritu o la reencarnación de la madre de Cenicienta. 


En el cuento de "Blancanieves", justo cuando ésta yace en el féretro de vidrio, que simboliza su muerte espiritual, tres pájaros acuden a llorar junto a los siete enanitos; la lechuza (pájaro de la muerte y la sabiduría), el cuervo (pájaro de Odín, jefe de las fuerzas oscuras) y la paloma (pájaro de Afrodita, de la inocencia y el amor). Los tres pájaros, aparte de constituir piezas claves en la trama del cuento, simbolizan un número mágico que también aparece en otros cuentos. El genio en "Las mil y una noches" concede tres deseos a Aladino; tres son las dificultades o pruebas que deben vencer los héroes de los cuentos fantásticos para liberar a la mujer amada y coronar su triunfo; tres veces la madrastra de Blancanieves visita la casa de los enanitos. "En su primera visita, disfrazada de una vieja buhonera, intenta estrangular a la hijastra con un corsé (no un "lasito" como dice la versión española), dramatizando su deseo de contrarrestar la pubescencia en proceso de la joven. Blancanieves, medio muerta, es reavivada por los enanos, y el espejo informa a la reina malvada del hecho. En la segunda visita la madrastra le da un peine envenenado, que igualmente la deja ‘como muerta’. El envenenar los cabellos parece ser otro signo de la culpa que la madrastra le achaca a Blancanieves por crecer. Esto es confirmado por la tercera visita, después de que los enanos nuevamente procuran salvarla. Esta vez la madrastra, disfrazada de campesina, le ofrece una manzana ‘con un veneno de lo más virulento’. La bruja come de la mitad blanca para demostrar su inofensividad, pero cuando Blancanieves la recoge y come de la mitad roja, se desmaya con la manzana atorada en la garganta" (Heisig, J-W., 1976, p. 76).

El siete es otro de los números mágicos en los cuentos populares. Ahí tenemos a los siete enanitos en el cuento de "La Blancanieves", quien se convierte en una niña hermosa a los siete años. Siete son los colores primarios, siete los días de la semana, siete los planetas de la antigüedad, siete las virtudes, siete los pecados capitales, siete los misterios, siete las maravillas del mundo y, según el mito de creación, el séptimo día es sagrado y de descanso.

Los animales salvajes simbolizan los conflictos no resueltos y los instintos de agresión. La víbora y el elefante, por su forma, pueden simbolizar la masculinidad, mientras que la manzana (los senos de la madre) es un viejo símbolo del amor y el matrimonio, pero también del peligro y el pecado. En la Biblia se dice que Adán y Eva incurren en el pecado por comer la fruta (manzana) del árbol de la ciencia del bien y del mal.

La madrastra de Blancanieves, asaltada por los celos y la envidia, le procura la muerte con una manzana envenenada. De otro lado, el color rojo o colorado de la manzana -simbolismo extensamente repetido en ritos primitivos de la pubertad- representa la menstruación, la culminación de la etapa latente y la maduración sexual; lo mismo que la caperuza roja es un atributo de la primera menstruación de Caperucita, quien, aparte de sentirse acosada por la sexualidad masculina, es capaz de concebir y ser madre desde el punto de vista biológico.

La belleza está simbolizada por el color rojo, blanco y negro. El cuento de "La Blancanieves", en algunas versiones, comienza con un rey y una reina que viajan por un camino cubierto de nieve, circunstancia en que el rey dice: "Deseo tener una hija blanca como la nieve". Más adelante, al divisar un hueso lleno de sangre, exclama: "Deseo tener una hija con las mejillas rojas como la sangre". Cuando ve a tres cuervos, volando a cielo abierto, el rey dice: "Deseo tener una hija con los cabellos color de cuervo". En otras versiones modernas, el cuento comienza así: Es invierno y la nieve cae como ovillos blancos. La reina está cosiendo junto a la ventana, cuyos marcos están decorados en ébano. De pronto, la reina se pincha en la mano y saca el dedo herido a través de la ventana, dejando caer tres gotas de sangre sobre la nieve. Entonces se dice a sí misma: Quiero tener una hija blanca como la nieve, con las mejillas rojas como la sangre y los cabellos negros como el ébano.

El complejo de Edipo, ese conjunto de sentimientos amorosos y hostiles que cada niño siente en relación con sus padres (atracción sexual hacia el progenitor del sexo opuesto y odio hacia el del mismo sexo, que considera rival), está simbolizado en varios cuentos populares. Ahora bien, ¿quién era Edipo? Según refiere una de las tragedias griegas, un oráculo había predicho que Edipo, hijo del rey de Tebas, mataría a su padre y se casaría con su propia madre, profecía que se cumple fatalmente. Los psicólogos --a partir de Freud-- designan con este nombre la atracción que el niño (4-6 años) experimenta por el progenitor del sexo contrario.

En los cuentos populares, de un modo general, el conflicto de Edipo está representado por el héroe que mata al dragón para liberar a la princesa; un hecho que simboliza la rivalidad inconsciente que el niño experimenta contra el padre (dragón) y el amor desmedido que siente por la madre (princesa). El conflicto de Electra, a su vez, está representado por Cenicienta y Blancanieves, quienes, en procura de liberar el amor sojuzgado del padre, se enfrentan a la crueldad de la madrastra, figura que, desde un principio, encarna el peligro y la maldad. No obstante, valga aclarar que el complejo de Edipo, en algunas versiones adaptadas para los niños, es apenas una sugerencia sutil, debido a que un mensaje más directo podría provocarles angustias y ahondar sus conflictos emocionales.

El tema de la envidia y la rivalidad entre hermanos está simbolizado en el cuento de "La Cenicienta", quien no sólo es presa del trato inhumano de su madrastra, sino también del odio y la envidia de sus hermanastras. Otros símbolos constituyen el zapato de cristal (en la versión antigua era una zapatilla de cuero suave), que Cenicienta pierde al salir de la fiesta, en la ceniza (símbolo del desprecio y la humillación), en el árbol que planta en la tumba de su madre y en el príncipe que la revive y la toma por esposa.

El narcisismo de la madrastra de Blancanieves está simbolizado por el espejo mágico y la madurez sexual por el corpiño, el anillo y la manzana. Si la combinación del color rojo, blanco y negro es símbolo de belleza, entonces el "Príncipe sapo" y "la Bestia" son símbolos de la agresividad inconsciente de la personalidad humana.

El incesto, al menos como intento, aparece expuesto en "Piel de asno". Todo comienza con un rey todopoderoso, amado y respetado por su pueblo, y una reina que, sintiendo acercarse su última hora, le suplica al rey: "Cuando te vuelvas a casar, júrame que lo harás con una princesa que sea más bella y mejor formada que yo". El rey le jura que así lo hará. Al cabo de un tiempo, no resiste a la tentación de pensar en la princesa (su hija), quien no sólo es bella y admirablemente bien formada, sino que sobrepasa en mucho a la reina (su madre) en donaire y encantos. De modo que el rey, seducido por la juventud y belleza de su hija, decide tomarla en matrimonio. La princesa, consternada por la actitud de su padre, le ruega no obligarla a cometer un crimen. Mas el rey no desiste en su propósito y manda a preparar la boda. La princesa pide ayuda a la hada de las lilas (su madrina), quien, para salvarla del dolor y el infortunio, le aconseja pedirle al rey la piel de un asno. Entonces el rey, obsesionado por casarse con su hija, no le niega su deseo y deja matar a su asno preferido. La princesa se disfraza con la piel del animal y huye del palacio sin ser reconocida. El rey moviliza a sus guardias y mosqueteros para dar con el paradero de la princesa, quien se convierte en fugitiva y llega hasta tierras lejanas, donde contrae matrimonio con un príncipe que la pone a salvo del incesto y la conducta perversa de su padre.

La relación de las niñas con su sexualidad está reflejada en varios cuentos. Pero quizás el más representativo sea "La Bella y la Bestia". La versión más conocida de esta historia cuenta cómo la Bella, la menor de cuatro hermanas, se convierte en la favorita de su padre, debido a su bondad desinteresada y su actitud cariñosa. Lo que desconoce la Bella es que, al pedir una rosa blanca, pone en peligro la vida de su padre y las relaciones ideales con él, pues la rosa blanca es robada del jardín encantado de la Bestia, quien, llena de cólera, le impone el castigo que en el lapso de tres meses debe entregarle a su hija menor, a cambio de poner a salvo su vida. Así es como la Bella se ve obligada a vivir con la Bestia, hasta que, redimido por el amor, vuelve a su condición humana trocado en un hermoso príncipe.

El cuento simboliza también la animalidad integrada en la condición humana, pues en muchísimos mitos y cuentos populares se habla de un príncipe convertido por arte de hechicería en animal salvaje o en monstruo, y que es redimido por el beso y el amor de una doncella; un proceso que, según el psiquiatra M-L. von Franz, simboliza la forma en que el ánimus se hace consciente. En muchos mitos, el amante de una mujer es una figura misteriosa y desconocida que ella nunca debe ver ni encontrar salvo en la oscuridad; de lo contrario, si enciende la luz y revela su identidad, corre el riesgo de no redimirlo de su condición monstruosa. El ejemplo está en la doncella Psique, quien era amada por Eros, pero tenía prohibido que intentara mirarlo. Eros la visitaba sólo por las noches y desaparecía al despuntar el alba. Las hermanas de Psique le advierten que el hombre con quien vivía era un monstruo horrible que no se atrevía a mostrarse a la luz del día. Entonces Psique, curiosa por descubrir el misterio que guardaba su amante, una noche encendió el mechero, desobedeciendo al dios que le había prohibido ver su rostro, y se enfrentó a la hermosa imagen del hombre que dormía a su lado. Pero como estaba nerviosa y sorprendida, agitó el mechero y dejó caer una gota de aceite sobre el hombro de Eros, quien despertó y la abandonó por haber visto lo que no debía. La imprudencia de Psique hizo que recuperara el amor de Eros sólo después de una larga búsqueda y muchos sufrimientos. El "mito de Psique" representa el mito del alma perdida que, después de pruebas de purificación, se une para siempre al amor divino.

En los cuentos populares, como en gran parte de los cuentos de la literatura infantil moderna, existe una dicotomía maniquea entre los personajes, cuyos atributos representan la bondad o la maldad, dependiendo del rol que se les asigna en la trama del cuento. Las fuerzas del bien están simbolizadas por el protagonista central y los personajes secundarios (el príncipe, las hadas, las palomas y los magos), entretanto las fuerzas tenebrosas del mal están simbolizadas por los personajes (humanos y animales) que representan la insensatez, la astucia y el peligro, como es el caso del lobo feroz, los gnomos, las brujas y los ogros.

Bibliografía

Bettelheim, Bruno: Psicoanálisis de los cuentos de hadas, Ed. Grijalbo, Barcelona, 1986.

Heisig, J.W.: El cuento detrás del cuento, Ed. Guadalupe, Buenos Aires, 1976.

Jung, Carl Gustav: El hombre y sus símbolos, Ed. Paidós, Barcelona, 1995.

lunes, 30 de noviembre de 2015

285. El texto literario y El lenguaje literario

burro (Platero): descripción en lenguaje literario VERSUS burro: la definición 
que da el diccionario en lenguaje no literario.


El texto literario
Publicado por Julián Pérez Porto 20 de octubre de 2008

Como resulta evidente, el texto literario es aquel que utiliza el lenguaje literario. Por eso, es importante saber que este tipo de lenguaje se vale de las palabras para alcanzar un cierto fin estético y, de esta forma, captar el interés del lector.

El texto literarioEl autor de literatura (que es el arte que se expresa mediante la lengua), por lo tanto, intentará expresar sus ideas de una forma depurada y cumpliendo con sus objetivos de estilo, para lo cual apelará a distintos recursos lingüísticos y técnicas.

El texto literario, de esta forma, buscará producir una impresión de belleza en el receptor. Esto será posible gracias a la combinación de recursos fónicos (mediante juegos con el sentido de las palabras), gramaticales (sumar, suprimir o repetir estructuras) y semánticos (alterar el sentido de las palabras, como la metáfora).

Estas características hacen que los textos literarios sean plurisignificantes, ya que admiten diversas interpretaciones. A su vez, las palabras pueden presentar una connotación del sentido, ya que, en ocasiones, aparecen investidas de nuevos significados.

A grandes rasgos, puede decirse que el texto literario es desinteresado, en el sentido de que no tiene una finalidad práctica inmediata sino una naturaleza estética.

Cabe destacar que, a diferencia del lenguaje cotidiano, el literario busca perdurar en el tiempo. Por eso, el autor de un texto literario pretende que su obra trascienda y se conserve con la misma forma original. Es importante tener en cuenta que la comunicación entre el autor y el lector es unilateral, ya que el mensaje no puede ser respondido de forma inmediata por el receptor (con excepción de los textos digitales publicado en Internet, que presentan una mayor interacción).

Otro aspecto a considerar es que el texto literario no está dirigido a un destinatario concreto, sino que apunta a receptores desconocidos, sean muchos o pocos.



El lenguaje literario
Publicado por Verónica Gudiña 7 de octubre de 2008

La literatura es un arte cuyo medio de expresión es la lengua. Por eso, el lenguaje literario se vale de las palabras para lograr un fin estético y captar el interés del lector. El escritor expresa sus ideas de una forma depurada, utilizando diversos recursos y técnicas que le permiten cumplir con sus objetivos estéticos y de estilo.

Se dice, por lo tanto, que el lenguaje literario intenta producir una impresión de belleza. Por eso, la forma es tan importante como el contenido, ya que permitirá transmitir las emociones del emisor.

El literato aporta su mirada artística y apela a un lenguaje especial para recrear la realidad. Por ejemplo: si para el diccionario de la Real Academia Española (RAE) una cuchara es un “utensilio que se compone de una parte cóncava prolongada en un mango y que sirve, especialmente, para llevar a la boca los alimentos líquidos o blandos”, para el poeta chileno Pablo Neruda se trata de una “cuenca de la más antigua mano del hombre”, donde aún se ve “el molde de la palma primitiva”.

Entre los recursos literarios o figuras que tienen los autores para desarrollar su lenguaje literario, se encuentran los recursos fónicos (procedimientos expresivos que juegan con el sonido de las palabras para producir determinados efectos y sensaciones, como la onomatopeya y la aliteración), los recursos gramaticales (adición, supresión o repetición de palabras y estructuras, o la alteración del orden natural de las palabras en el enunciado. Por ejemplo: el epíteto, la elipsis, la anáfora, el hipérbaton) y los recursos semánticos (que afectan directamente al sentido que las palabras adquieren en el texto, como la antítesis, la paradoja, la metáfora, la metonimia o la sinécdoque).

Gracias a estas técnicas, el lenguaje literario juega con la plurisignificación (permite diversas interpretaciones de un mismo texto) y con la connotación del sentido (las palabras aparecen investidas de nuevos significados).



http://www.poemas-del-alma.com/blog/taller/el-texto-literario

http://www.poemas-del-alma.com/blog/taller/el-lenguaje-literario



viernes, 27 de noviembre de 2015

284. Poema de María Esther intervenido por los demás talleristas





PIMPOLLO
Me hechizó tu belleza
y encontré el ángulo perfecto
para resaltar tu vegetal silueta.
En la oscuridad perenne se iluminan tus pétalos
violáceos y turgentes,
en un ramillete de vida.
Los rayos de luz reverberan
en la orla radiante de tu contorno.
El verdor oval de tu capullo
sobre el fondo sombrío realza tu belleza
como de un nido vas retoñando
como flamas de esperanza.
¡Tan galante!... ¡Tan hermosa!...
Y percibo tu aroma manso
que inunda de amor mi alma.


María Esther Acosta


jueves, 26 de noviembre de 2015

283. POEMA DE MIGUEL INTERVENIDO POR LOS DEMÁS TALLERISTAS EL 24-11-15

Laguna de Ansenuza o Mar Chiquita, provincia de Córdoba, Argentina.


DESPOJOS de Miguel Ángel Gotta 

Descarnados cuerpos: mutilados unos, doblegados otros,
yacen de pie en tus márgenes de aguas turbias.
Delgados despojos de un monte apiñado.
Sus troncos sin follaje y mis sienes sin cabellos 
perdieron una guerra contra el tiempo.
En sus mochilas llevaron hojas y juventud.
Estatuas petrificadas lucen erguidas,
testigo fiel de un pasado sin olvido…

Tu paisaje gris rojizo, musa inspiradora de poetas,
seguirá siendo fuente de románticos fulgores
que rodean el alma de quienes te visitan, Ansenuza.
Desdibujan tu silueta los vientos costeros y
un rostro de sol arrastra la tarde hacia el ocaso.
Las aguas rojas acarician tus costas dormidas
y el silencio será mudo y oscuro en la soledad
de un suelo barroso de sales y nostalgias.

282. POEMAS DE ADRIANA INTERVENIDOS POR LOS DEMÁS TALLERISTAS EL 24-11-15



SOL de Adriana Braida

Sol, eterno amigo, has sido confinado 
al letargo de la distancia.
Sin embargo, tu luz ilumina rostros 
           teñidos de tristeza
           o cuajados de alegría.
Asomas tus rayos entre ramas 
           crujientes o remozadas
de cada alborada, día tras día,
y es en ese cálido despertar
cuando tu alma le sonríe a la mía.








ÁRBOLES de Adriana Braida

Camino de árboles
que se alzan frente a mis ojos…
Hay allí una magia…
         de luces y sombras,
         colores y aromas,
         sonoro silencio
         impresiones y sentimientos
que alertan mis sentidos.
Pero solo con mi alma
puedo percibir
esa fusión de claroscuro
cuando la mente se abre
y tu mirar y mi mirar se tornan serenos
en la conjunción con el universo.



miércoles, 18 de noviembre de 2015

281. Escribir tu diario personal o íntimo es beneficioso

http://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20130920/54389788499/los-beneficios-de-escribir-tu-diario.html

Los beneficios de escribir tu diario

  • Todo son ventajas. Plasmar en un cuaderno o en un blog las vivencias del mundo 
  • emocional, las dolencias o las frustraciones es una buena herramienta que ayuda a 
  • gestionar dichas circunstancias. Hay claves para que resulte beneficioso






 
¿Por qué debería escribir un diario, desnudar mis intimidades en unas páginas en blanco con la amenaza de que alguien lo abra y lo lea? Es una pregunta que en ocasiones aparece en la consulta, comenta la psicoanalista Esther López. No es extraño que quien ande indagando en su mundo emocional, plasme en ocasiones sus vivencias en un diario. Incluso algunos psicólogos lo sugieren como un instrumento más del proceso anímico porque ayuda a reordenar la psique. Pero no resulta fácil exponerse, porque lo que se escribe en la intimidad, algún día sale a la luz. Aunque desde los últimos años también se va expandiendo el fenómeno de los blogs en internet, donde hay quien a modo de diario refleja vivencias íntimas que sacuden a más de un lector. ¿Qué aporta escribir un diario, sea en la intimidad, sea a la luz pública?

Algunos expertos no dudan de los efectos beneficiosos que tiene escribir un diario, no sólo emocionales sino que aseguran que también hay unaincidencia positiva en la salud física. Según Gillie Bolton, investigadora del King’s College de Medicina y Arte de la Universidad de Londres, cuando se está escribiendo un diario "aumenta la confianza en uno mismo, se potencian los sentimientos de autoestima y motivación para la vida. De alguna manera permite explorar áreas cognitivas y emocionales que no siempre son accesibles". Desde el King’s College se asegura que, gracias al diario, "podemos mejorar nuestra salud, es decir, que no se trata ya sólo de un medio para hacer frente a momentos difíciles, sino de una herramienta para mejorar sin necesidad de estar mal para hacerlo. El diario aumenta la capacidad de autocuración del organismo. Quienes escriben un diario superan antes procesos infecciosos y cicatrizan antes las heridas".

María Ángeles Molina, psicóloga, directora y fundadora de Psinergía, recuerda que en la Universidad de Texas (EE.UU.) se realizaron varias investigaciones en las que se concluyó que escribir contribuye a reducir el estrés mental, reforzar la autoestima e incluso el sistema inmunológico. "En definitiva, se pueden conseguir beneficios tanto a nivel psicológico como físico. Se puede llevar a cabo como complemento dentro de un proceso psicoterapéutico o como una herramienta de autoayuda sin intervención psicológica". En cualquiera de los casos resulta beneficioso. En este mismo sentido, Maria Konnikova, psicóloga en la Universidad de Harvard (EE.UU.), autora de ¿Cómo pensar como Sherlock Holmes? (Paidós), también habla de la conveniencia de llevar un diario, y explica el caso de una amiga suya que sufría migrañas desde hacía años. "Con el tiempo empezó a reconocer los primeros síntomas para irse corriendo a buscar la habitación oscura más cercana y tomarse una buena dosis de fármacos antes de que le invadiera el pánico". Esto era así hasta que cambió de médico de asistencia primaria. "Durante la habitual charla de presentación mi amiga se quejó, como siempre, de sus migrañas. Pero su nuevo médico, en vez de asentir compasivamente y recetarle más medicamentos como habían hecho todos los que le precedieron, le hizo una pregunta: ¿Había llevado alguna vez un diario de las migrañas? Mi amiga se quedó desconcertada". Maria Konnikova sigue explicando que cuando se lo comentó, ella también no manifestó gran entusiasmo con este nuevo enfoque. Pero como no tenía nada que perder aconsejó que siguiera adelante con la propuesta del médico. Los resultados asombraron a las dos porque tuvo sus efectos positivos, no de manera absoluta, pero sí al menos empezó a controlar algunos desencadenantes. No fue por arte de magia, no. Sencillamente el médico le sugirió que anotara sobre todo las horas de inicio de la migraña, la hora de cese, signos de alerta, horas de sueño, qué había comido ese día, qué había bebido… y algunas otras indicaciones. Pronto descubrió que en su caso tomar té negro, comer queso, dormir poco o beber alcohol, además de las situaciones estresantes, antecedían la crisis. "No todo el mundo padece migrañas –comenta Maria Konnikova– pero todos hacemos elecciones, tomamos decisiones, le damos vueltas a problemas y dilemas, y lo hacemos cada día".

La psicóloga Jennifer Delgado comenta el resultado de otra investigación realizada por el actual responsable del departamento de Psicología de la Universidad de Texas, James W. Pennebaker. "Corría el año 1994 cuando un empleado que llevaba más de 30 años trabajando en una empresa de ingeniería electrónica entró en la oficina de su jefe. Este le agradeció el tiempo y el esfuerzo dedicado y le regaló un bolígrafo rosado. Cien personas más pasaron el mismo ritual de despido. Posteriormente, el psicólogo James W. Pennebaker se las ingenió para reclutar a más de la mitad de estas personas para realizar un sencillísimo experimento que se extendió durante varios meses". Pennebaker, según cuenta Jennifer Delgado, jamás había trabajado con un grupo de personas tan hostiles y amargadas. El psicólogo le pidió a cada uno de los participantes que pasasen 20 minutos de su día escribiendo en un diario. Algunas personas fueron instruidas para que escribieran qué hacían en el día, un segundo grupo para que escribiera sus sentimientos acerca de su cotidianidad y la pérdida del trabajo, mientras que a un tercer grupo no se le brindó ninguna instrucción. Curiosamente, las personas que pertenecían al segundo grupo (aquel que fue instruido para escribir en el diario sus sentimientos acerca de la pérdida del puesto) mostraron una recuperación emocional notable en relación con sus compañeros de despido; pero, además, más de un cuarto de ellos encontraron un nuevo empleo si bien casi todas las personas pasaron el mismo número de entrevistas. "Desde este momento, se han desarrollado un gran número de investigaciones que demuestran el papel terapéutico de un lápiz", añade Jennifer Delgado.

María Ángeles Molina detalla estos beneficios. Por una parte, quienes se deciden a crear su propio diario terapéutico se regalan un espacio y tiempo para posibilitar la introspección, con lo que a la larga "ganan en autoconciencia, autoconocimiento y autoestima, además de incrementar la comprensión hacia sí mismos". Esta experta asegura que escribir un diario proporciona un mayor compromiso respecto a los procesos que cada uno haga sobre sí mismo, se tienen más presentes los cambios, los descubrimientos, los esfuerzos. También "amplían la perspectiva y generación de alternativas ante la propia situación problemática". A nivel práctico, Molina asegura que, en definitiva, cuando se está escribiendo un diario, "se permite uno mismo ventilar emociones, sentimientos y pensamientos que, de otra forma, se repiten una y otra vez de forma circular. Emergen nuevos asuntos o aspectos que aportan más claridad".

"Pero, como puede presuponerse, todo no es válido", explica Jennifer Delgado. Existen ciertas reglas para lograr que sea realmente terapéutico. "En primer lugar es necesario escribir sobre aquellos hechos negativosque nos perturban y que no deseamos contarle a nadie más, que pueden variar desde la pérdida del trabajo, una mala relación interpersonal o las dudas sobre la identidad. En segundo lugar debe describirse el problemay las experiencias relativas al mismo ya que generalmente este ejercicio facilita un cambio de perspectiva en la comprensión del problema y en la vivencia del mismo". En este sentido, Delgado cita una investigación realizada en el 2006 por Sonja Lyubomirsky, profesora de la Universidad de California Riverside, donde participaron un total de 96 personas. En este caso sólo se presentaron efectos positivos en aquellas personas que escribían focalizados en sus experiencias negativas, le dedicaban una media de 15 minutos diarios a este ejercicio, dejaban que las palabras fluyeran sin preocuparse por la ortografía o la gramática y se centraban en sus sentimientos más profundos sobre los hechos.

Los expertos coinciden que, ante estas vivencias, sería bueno tener en cuenta las siguientes preguntas en el momento de escribir un diario: ¿qué sucedió?, ¿cómo me siento al respecto? y ¿por qué me siento así? Tal vez por eso proliferan los blogs personales que se crean ante la vivencia de una enfermedad dura como el cáncer u otras situaciones igualmente impactantes. En el caso de los blogs autobiográficos, algunos estudiosos del tema, como María Luisa Helen Frey Pereyra, comentan que cuando hicieron una encuesta sobre los contenidos de los diarios íntimos expuestos en un blog, algunos encuestados reconocían que cuando son cuestiones personales puede haber autocensura, porque la mayoría de los lectores les conocían. Y que cuando querían contar algo íntimo hacían algunas alteraciones. "Hay blogs que hacen un uso regular, aunque no necesariamente generalizado, de la autoficción", explica Frey. Aun así, hay blogs donde el autor desnuda su mundo emocional y lo expone sin reparos, blogs que plasman experiencias personales de superación a modo de diario íntimo. El beneficio es doble, para quien lo escribe y para quien lo lee. Sólo hay que atreverse.

Para empezar a llevar un diario íntimo José María Vicedo, que ha creado un club de superación personal, aconseja responderse a algunas preguntas como: ¿qué he conseguido hoy?, ¿qué he aprendido? ¿cómo he ayudado a otros?, ¿qué he conseguido en el trabajo?, ¿cómo he pasado el tiempo con mis seres queridos? Y María Ángeles Molina ofrece algunas claves que tener en cuenta para empezar (véase texto adjunto). Sólo queda realmente empezar.
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