¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!

Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.

Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".

Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.

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miércoles, 5 de junio de 2019

356. Los escritores y el estilo literario


Publicado por Tes Nehuén 12 de marzo de 2012



Hace unos días leí un artículo del escritor Fabio Morabito, quien actualmente vive en México, en el cual hablaba sobre la escritura y esa persecución del estilo perfecto, algo que nos aqueja a la mayoría de los que nos dedicamos a escribir. Reuniré en esta nota algunas ideas que diferentes escritores han expresado en torno al estilo literario, espero que les resulte útil y que disfruten con la lectura.


Algunos escriben, otros redactan
En este artículo, Fabio compartía la anécdota de un hombre a quien su esposa le había pedido que redactara un justificante para que su hijo presentara en la escuela, en el cual explicaba las razones por las que la tarde anterior se había ausentado del instituto. El hombre se sentó frente a una hoja y un bolígrafo y estuvo un buen rato dándole vueltas sin conseguir escribir la nota adecuadamente; finalmente, su esposa cansada de esperar le arrebató la hoja y ella misma escribió brevemente el mensaje, firmando al pie y doblando bruscamente el papel. En este punto se detiene Fabio para decir que en ese ejemplo puede verse la diferencia entre un escritor y alguien que redacta, dice:

Posiblemente una de las características que podrían encontrarse en la mayoría de los autores es esa sed de perfección, de pulir absolutamente todo lo que escriben, hasta una simple nota para el supermercado, no podemos dejar nada inconcluso o incorrecto sintácticamente.



El estilo perfecto

El oficio del escritor requiere en primer lugar el saber escoger las palabras exactas para decir aquello que se desea, consiguiendo expresar con claridad una idea, sin perder un estilo claro y auténtico, pero ¿siempre se encuentran las palabras adecuadas? y ¿cómo saber si hemos dado con la frase que buscamos? Deseo detenerme en este punto. Considero que sólo en contadísimas ocasiones el autor es consciente de haber dado en el blanco, de haber optado por las únicas palabras que podrían expresar eso que deseamos, en la gran mayoría termina convenciéndose de dar por terminada de una vez la labor.

El estilo perfecto no existe, así como tampoco el autor impecable, el que nunca se equivoca; y aquellos autores que nos quedamos dando vueltas en un mismo texto durante años, sin atrevernos a mostrarlo, posiblemente convirtamos este acto tan bonito que es escribir en una tarea penosa y hasta odiosa. Buscar mejorar debe ser uno de nuestros objetivos siempre, pero también debo serlo ser razonables y todo lo equilibrados que podamos y por ende huir de términos extremistas, como «perfecto», «absoluto» o «único».



Estilo natural y estilo espontáneo

El estilo literario es algo característico de cada escritor, la forma en la que se expresa que lo vuelven especial. Según el escritor argentino Ernesto Sábato, el estilo está relacionado íntimamente con el arte, no podríamos hablar del estilo de un matemático o un físico.

Es necesario aclarar aquí que no existen buenos y malos estilos, en todo caso podemos coincidir o sentirnos más cerca de uno u otro; así como preferimos un estilo de música por sobre los demás, también podemos preferir formas de expresión lingüística específicas, estilos que nos lleguen de forma más profunda que otros.

En uno de sus textos literarios, Ernesto Sábato, citando a Pascal dice que cuando uno descubre un estilo literario natural se llena de asombro porque donde esperaba encontrarse con un autor, se topa con una persona. Acto seguido, Sábato aclara las diferencias entre estilo natural y estilo espontáneo. Según el autor al que pese a sus incansables labores jamás se le concedió el Premio Nobel de Literatura, un estilo natural sólo puede conseguirse con mucha labor, buscando alcanzar la mayor pureza posible; mientras que lo espontáneo termina siendo el lenguaje más artificioso, ya que detrás de él se encuentra una «subconsciencia idiotizada de mala literatura».

Para Sábato la riqueza de un estilo debe residir en la naturalidad y en la sencillez, en que los lectores lleguen a convencerse de que ellos también son capaces de conseguir redactar lo mismo, esas sensaciones que pueden venirnos al leer a Tolstói, por ejemplo. El estilo no debe ponerse por encima de lo que se desea expresar y siempre debe intentarse llegar al lector de una forma directa y clara.



Entre Borges y Sábato

Creo que crear un paralelismo entre estos dos autores, contemporáneos y compatriotas es una buena forma para entender lo que deseo con respecto al estilo.

Borges utilizaba para sus textos un lenguaje rebuscado, extraído de diccionario y lleno de vocabulario, ideal si lo que se desea es convertirse en un libro abierto en lo que respecta a definición de palabras y términos intrincados, sin embargo, pese a que se considera a él como a uno de los escritores argentinos por excelencia, si nos detenemos en su estilo, encontraremos un uso exagerado de construcciones rebuscadas y poca claridad en el mensaje. De todas formas, en su caso posiblemente fuera auténtico, porque era su manera de ver el mundo; no lo veo del mismo modo al analizar a autores posteriores a él que parecen intentar imitar las construcciones borgianas y terminan elaborando textos complejos pero poco homogéneos.

En el caso de Sábato, podemos encontrar en su obra una forma directa de expresarse, un estilo limpio de absurdismos lingüísticos y una sencillez que alucina. La naturalidad en él parece ser alcanzada, lejos de la parafernalia propia de muchos autores cuyos estilos parecen fabricados. Sábato es sencillo, sin olvidarse de la belleza que la lengua le ofrece para expresar sus ideas, y lo es tanto al escribir ensayos como ficción.

Volviendo al punto de arriba en cuanto a que no hay estilos buenos y malos, en mi caso me inclino por la pureza y sencillez de Sábato, capaz de acercarse al lector sin preámbulos, con una literatura viva y directa, que a la complejísima lingüística de Borges que en el fondo termina taponando los sentimientos y las sensaciones con artilugios aparatosos que ensucian el mensaje. Borges posee un estilo retórico, estilístico, basado en la estructura del lenguaje más que en el mensaje que lleva, y como ya lo hemos dicho el lenguaje debe primar ante todo lo demás.



 https://www.poemas-del-alma.com/blog/especiales/los-escritores-el-estilo-literario

domingo, 26 de mayo de 2019

355. Consejos para crear personajes



Consejos para crear personajes 
Hoy voy a encarar un nuevo texto, que también iré publicando en partes, sobre la creación de personajes. Si bien es un tema del que he hablado en dos ocasiones: sobre las pautas a tener en cuenta para crearlos y este en el que les proponía algunas preguntas clave para hacerles a los personajes y definir así sus características, este es un tema absolutamente relevante en la escritura al que considero conviene volver una y otra vez para poder mejorar. El éxito de una historia reside sin duda en la forma en la que presentamos a los protagonistas. Debemos conseguir que los lectores empaticen con él y para eso, en primer lugar, debemos hacerlo nosotros.


El difícil arte de escribir
A esta altura ya todos sabemos que las historias se construyen como las casas: ladrillo a ladrillo. No podemos pretender crear un universo de la nada sin esfuerzo; así que lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de lanzarnos a la escritura de un relato es a que tendremos que hacer miles de pruebas ya que muchas de ellas saldrán mal. De hecho, es muy posible que tengamos que comenzar numerosas veces nuestra la narración y, sobre todo, que hasta que definamos el perfil de nuestros personajes tengamos que arrojar muchos bocetos al cesto de la basura.

Si conoces las dificultades que exige el arte de escribir y pese a ello estás convencido de que es lo tuyo, entonces, ahora sólo resta ponerse manos a la obra. A lo largo de estos textos te iré contando y dando pautas para crear a tus personajes teniendo en cuenta su entorno, sus gustos, sus deseos y aquello que les motiva. ¿Iniciamos juntos el viaje?



La coherencia en la creación de personajes
En lo que respecta a los personajes en particular, debes recordar que sin ellos no hay historia. Esto significa que un especial énfasis en la elaboración de sus características, sus rutinas y sus gustos puede ser una magnífica forma de encarar la narrativa de raíz y de proponerte un trabajo serio y responsable.

Antes de comenzar debes pensar en cómo serán los personajes; para ello tendrás que analizar no sólo sus características físicas y emocionales sino también las de su entorno. Pero, antes que nada, recordar que los personajes no siempre son animados.

Pensemos por ejemplo en «Vendrán lluvias suaves» de Ray Bradbury. Todos los personajes son artefactos, electrodomésticos, sistemas mecánicos, y sin embargo el cuento se encuentra lleno de vida, porque cada uno de esos objetos se encuentra definido con exactitud. Animados o no los personajes tienen que tener una motivación y una razón de ser, y para eso es fundamental que encontremos una relación directa entre lo que queremos contar y lo que esa historia significa(rá) para los personajes. Este es un trabajo que debemos hacer antes de sentarnos a escribir.

Personajes y entorno
Vivimos en un entorno que nos transforma y que nos incentiva a mejorar en el mejor de las casos. Aquello que vemos a nuestro alrededor repercute en las cosas que intentamos y en la vida que llevamos; y lo mismo les ocurre a los personajes en las historias. Por eso, antes de dotar de cualidades o características a nuestros personajes debemos definir cuál será su entorno. Es fundamental que logremos crear una relación coherente entre él y el mundo que habita para que la historia sea creíble.

Definir el entorno, como hemos visto en los artículos sobre la construcción ambiental, es no sólo determinar en qué espacio físico se desarrolla la vida del personaje sino cuáles son las relaciones humanas vitales para él, de qué trabaja, etc. Los gustos, obligaciones, deseos y demás intereses de los personajes se ven absolutamente ligados al grupo social y humano al que pertenece, de ahí que saltarse este punto puede ser pésimo para el desarrollo de una buena historia.

De la ilustradora y escritora Beatrix Potter (1866-1943)


Consecuencias de la historia en los personajes
Estas son algunas de las consideraciones a tener en cuenta antes de sentarnos a escribir. Si trabajamos correctamente en ellas es posible que el resultado nos deje satisfechos. Y la mejor forma de saber si hemos logrado nuestros objetivos al presentar un personaje es analizando el arco de aprendizaje que éste ha experimentado a lo largo de la historia.

Todo lo que nos ocurre deja consecuencias en nosotros y no existen excepciones respecto a ello con los personajes de las historias. A lo largo de la historia, estas criaturas van transformándose; a veces para dirigirse a una vida más positiva-productiva y en ocasiones, hacia la perdición. En ambos casos hay un arco de aprendizaje, en ambos casos las situaciones los modifican. Si al terminar nuestra historia, nuestro protagonista es exactamente igual a como era al comienzo, entonces deberemos trabajar con más esmero, puesto no hemos logrado crear un personaje que se encuentre realmente vivo en nuestra narración.

Como podrás notar, haber definido estas cosas con antelación puede sernos de gran ayuda para encarar una escritura clara y obtener buenos resultados en nuestro trabajo. Y recuerda también que la mejor forma de aprender es dejándonos guiar por los que saben; así que lee mucho y analiza a los personajes de tus historias favoritas para aprender tus propios trucos de creación de personajes. Vuelvo a Bradbury, para recomendártelo especialmente: pienso que es un muy buen ejemplo si buscamos aprender a crear personajes, porque la concisión de su escritura nos permite comprender el gran trabajo de fondo que se ciñe sobre su narrativa.

https://www.poemas-del-alma.com/blog/especiales/consejos-crear-personajes


sábado, 25 de mayo de 2019

354. Pautas para crear personajes






Pautas para crear personajes

Raskolnikov («Crimen y Castigo» de Fiódor Dostoyevski), Leola («Historia del rey transparente» de Rosa Montero), Daniel y Miguel («Los hijos muertos» de Ana María Matute), Aliosha («Los hermanos Karamazov» de Fiódor Dostoyevski), Miriam («Miriam la conspiradora» de Hugo Wast), Alejandra («Sobre héroes y tumbas» de Ernesto Sábato) y Azabache («Azabache» de Anna Sewell)… son tan solo algunos de los personajes que me han acompañado a lo largo de la vida. Influyendo sobre mis decisiones, algunos más que otros, cautivándome y enseñándome.

La primera vez que leí «Crimen y castigo» fue hace ya unos 15 años; sin embargo, todavía recuerdo las sensaciones que me produjo ese estudiante turbado y deseoso de hacer justicia. Recuerdo que también pensé que algún día escribiría una historia con un personaje tan intenso como él. Aún no lo he hecho. Y, lo cierto es que no creo conseguirlo jamás. Aunque soñar y sobre todo, ponerse altas metas, no creo que pueda considerarse nunca como algo negativo.

Comienzo así este artículo que tratará sobre eso, los personajes. Después de leer bastante sobre el tema he pensado que sería apropiado compartir con ustedes una serie de pautas que me han parecido bastante útiles. Espero que a ustedes también les resulten así.



¿Cuántos protagonistas y cómo son?
Al sentarnos a escribir una novela una de las primeras cosas que tenemos que tener en cuenta es cómo será el o los protagonistas. Cabe mencionar que los personajes fundamentales de una historia pueden ser protagonistas o antagonistas. E incluso, en algunas obras ambos conviven y aportan el equilibrio necesario a la narración.

Debemos saber primero cuántos protagonistas tendrá la historia, ya que en el manejo de la trama y la tensión entre personajes podremos encontrar el equilibrio. En el caso de que existan varios debes pensar en si serán plurales (todos comparten un mismo objetivo y son afectados por los hechos de forma similar) o protagonistas múltiples (cada uno tiene objetivos individuales e incluso en ocasiones el beneficio de uno trae dolor a otro).

Para construir un personaje debemos conocerlo. Al margen de la participación que tenga en la historia, como autores tenemos la obligación de saberlo todo sobre ese personaje: ¿qué vida tuvo? ¿por qué actúa como lo hace? si tiene manías, ¿cuál es el timbre de su voz?, etc.

Todo esto nos ayudará a enfocarnos en lo fundamental, que es conseguir personajes creíbles y que se apoderen de la imaginación del lector.



Algunos autores y sus personajes
Cuando en 1963 Cortázar escribió Rayuela, posiblemente no imaginó la fama que tendría esa mujer bohemia, La Maga,y lo que obraría en la literatura. Pero no todo está tan pensado como parece. De hecho, el propio Julio afirmó que no sabía por qué ese personaje tenía el pasado que tenía. Pero dijo que, la historia que ella cargaba solo podía haber tenido lugar en un conventillo. Y consideró que «El Cerro» era el mejor lugar para ubicarla, por eso ella es montevideana.

¿Y si pensamos en el personaje de «Carrie» de Stephen King? ¿Por qué esa niña, por qué en ese lugar? King declaró en alguna ocasión que siendo joven le había tocado limpiar un vestuario femenino. Muchos años después, recordando aquel escenario, supo que ahí podía comenzar un relato. Según lo expresó, había leído que la facultad de mover objetos con la mente es más común en las niñas y que generalmente tiene lugar en la etapa de desarrollo. De ahí las características de este personaje.



Por su parte, Ray Bradbury decía que creaba los personajes para que vivieran su propia vida.
Creo que éste puede ser uno de los mejores consejos que podemos recibir. Si creamos entidades fuera de nosotros mismos, ellas vivirán más allá de las propias historias y entonces, podrán inspirar y acompañar a los lectores de una forma que no podemos ni imaginarnos.

Para Ray no era él quien creaba a los personajes sino ellos quienes lo creaban a él; porque le iban mostrando el propio camino, ayudándolo a crecer, a ponerse a prueba. Y una de las cosas en las que más detenimiento ponía era en que los personajes vivieran al límite de sus pasiones y de sus emociones. Decía:

 Y agregaba que le gustaba vivir las historias mientras las escribía, por lo que intentaba no aferrarse a un plan preconcebido, sino ir tras la trama a medida que ésta se iba desarrrollando.


Según Rosa Montero en la mente del autor la construcción del personaje es todo un proceso. Comienza como una imagen, una frase o un gesto y se va formando lentamente. Es como si se tratara de un núcleo sustancial desde el cual se fuera construyendo ese individuo. Y, según esta autora madrileña, el autor debe vivirse a través de ese personaje; es decir, que el propio éste le enseña cómo es, qué puede hacer, cuál es su historia, etc.



Aspectos importantes de un personaje
En narrativa una de las cuestiones fundamentales para un autor es dar con los protagonistas ideales, los cuales deben ser multidimensionales y, sobre todo, gustar al lector.

Como autores debemos creer que del trabajo y la exactitud que pongamos en moldear a nuestros personajes dependerá la credibilidad y homogeneidad de nuestra historia. No estamos hablando de éxito, sino de historias bien acabadas. Muchas veces una cosa lleva a la otra, pero no siempre van de la mano.

Algunas de las tareas a los que deberíamos prodigarles una gran atención son:

* Crear personajes auténticos: todos deben ser diferentes entre sí. Y cada uno debe tener algo que lo haga especial, que lo haga sobresalir del resto. Incluso los secundarios conviene que tengan algo que haga que el lector se sienta atraído a conocerlo. Por otro lado, es la tensión que seas capaz de crear entre personajes, lo que te llevará a un conflicto claro e interesante, o no.

* Buscar la coherencia: esto solo puede lograrse con un completo conocimiento de los personajes. La coherencia es seguramente una de las cosas más difíciles de conseguir, porque a veces deseamos un personaje confundido, que no tenga claro lo que espera de la vida y que actúe de formas inconexas. Lo que debemos saber es que la coherencia al escribir no reside en la creación de personajes estables y seguros de sí mismos, sino en lograr un sentido dentro de lo que no tiene sentido. Es decir, que al crear un personaje incoherente, debemos conseguir que sus actos y toda su vida tenga un sentido dentro de la historia, aunque sus actos sean de lo más descabellado.

* Jugar con el factor sorpresa: es una de las cosas que más atrae a los lectores. Nos gusta asombrarnos y sentir que lo que considerábamos como verdad infalible, de pronto no es tan cierto. Los giros en el hilo narrativo pueden aportarle inteligencia a la historia y, sobre todo, ser sumamente atractivos para el lector. Una de las mejores formas de trabajar con la sorpresa es llevando al protagonista a situaciones inesperadas y hacerlo reaccionar de una forma en la que el lector no se espere. Pero ¡ojo! en este punto también hay que pensar detenidamente acerca del sentido y respetar lo expuesto en el punto anterior.


* Conocer con claridad los objetivos: toda historia debe ser escrita por algo. Si aún no tenemos claro por qué vamos a sentarnos a contar la nuestra, lo mejor es que primero lo resolvamos. Son muchísimas las historias que se nos ocurrirán en la vida, de las cuales muy pocas llevaremos al papel. Por tanto, es importante que sepamos por qué trabajar en esa trama, saber qué es lo que queremos contar. Y, una vez lo tengamos claro, que pasemos a pensar en esos personajes y en sus propios objetivos.

Por supuesto que para escribir una buena historia no basta con tener todo esto en cuenta. Incluso no podemos afirmar (sería muy necio de nuestra parte) que ésta es la única forma posible de crear buenos personajes, pero me parece interesante que nos empapemos de la experiencia de otros autores para saber hacia dónde caminar y comprender cómo concebimos los personajes nosotros.

https://www.poemas-del-alma.com/blog/especiales/pautas-para-crear-personajes


353. Controlar el ritmo en una historia



Controlar el ritmo en una historia
Cuando comenzamos a escribir lo tenemos clarísimo. Estamos tan convencidos de que esta será la mejor historia de todas que apenas nos detenemos a medir la estructura y a analizar el destino de nuestro trabajo. Y nos decimos, esta vez sí voy a terminar de escribirla y conseguiré publicar esta novela. Pero pasan los meses y notamos que nuestra genial historia ha sufrido una pequeña metamorfosis, pasando de increíble a menos genial, después a algo pesada hasta convertirse en la peor historia que se nos pudiera ocurrir. Y, una vez más, como ya lo hemos hecho con anterioridad, desistimos y nos ponemos con otra historia que comienza siendo única.

Y así, nuestro ordenador queda colapsado de varios gérmenes que podrían haber resultado en una buena novela pero que no hemos sabido manejar de la forma adecuada, y la hemos condenado al olvido. Pero ¿por qué nos sucede esto? La respuesta es sencilla: no somos capaces de controlar el ritmo de principio y a fin y nuestras historias comienzan con una buena intensidad pero se van opacando y van perdiendo velocidad hasta que se esfuman.

Cuando hablamos de ritmo no nos referimos a la acción vertiginosa y a las novelas policiales. El ritmo es un elemento que no debe faltar en ningún tipo de historia. El control del ritmo nos permitirá mantener al lector atento mientras lo llevamos a través de ese viaje que hemos pautado en nuestra historia. Aquí les dejo algunas cuestiones que resultan de real importancia a la hora de encarar la escritura.



Historias en las que no pasa nada
Hace unos días leí un texto (no recuerdo la web en la cual se hallaba publicado; lo siento) en el que se nos recordaba algo muy importante: en una historia son tan malos los momentos en los que hay un exceso de acción, como los capítulos sucedáneos protagonizados por la inacción, momentos en los que no ocurre nada.

Según el autor de dicho artículo, ambos fallos responden a la inseguridad del escritor de sentirse capaz de mantener al lector atento durante toda la historia; esta razón lo lleva a recurrir a acciones descabelladas y situaciones estrambóticas que atraen, pero que al final terminan resultando poco creíbles. Me parece una gran verdad: a veces creyendo que sorprenderemos al lector terminamos ofreciéndole una historia poco cercana o creíble que hasta nosotros dejaríamos de leer si nos topáramos con ella.

Encontrar el equilibrio entre los momentos en los que suceden cosas importantes y aquellos en los que no pasa nada es fundamental para dotar a nuestra historia del ritmo adecuado. Es una forma idónea para permitir que el lector conozca de cerca a nuestros personajes, en situaciones normales, para poder entender quiénes son, qué hacen, de qué cosas disfrutan en un día corriente. Es por tanto muy importante recordar que el exceso de acción puede traer como consecuencia que el lector se acostumbre demasiado a que siempre está pasando algo y pierda el interés.

Pero, así como el exceso de acción puede cansar al lector y llevarlo a abandonar la lectura, lo mismo ocurre si en la historia no ocurre nada. Si durante páginas y páginas sólo hay descripciones, razonamientos e imágenes. Por eso, para conseguir que el ritmo se mantenga es importante que haya una relación simétrica entre los momentos en los que ocurren cosas y cuando no sucede nada.


Signos de puntuación y lectura en voz alta
Los signos de puntuación son importantes. Sí, eso ya lo sabemos. ¿Lo sabemos realmente? ¿Hablan nuestros textos de esta certeza? Construir una historia donde cada coma esté por algo, para permitir que el lector respire y pueda disfrutar completamente de la novela, es fundamental. Para eso existen los signos de puntuación y ninguna obra será considera interesante si no hace un buen uso de ellos. La puntuación es una de las principales responsables del ritmo de nuestras historias.

Para comprobar que hacemos un buen uso de los signos es una buena decisión leer nuestra historia en voz alta para poder captar aquellos fallos o defectos que no aparecen a la vista en la lectura silenciosa. Para ofrecer una experiencia de lectura fluida debemos evitar la reiteración de los nombres y de ciertos complementos que nos sirven como nexos del texto. Al leer en voz alta podremos comprobar dicha fluidez. Recordemos también que son más efectivas las frases cortas que las oraciones extensas y llenas de complementos.

Abandonar una historia porque ya no nos satisface parece ser una decisión que hemos tomado muchos escritores alguna vez; no obstante, algunos tenemos una extraña fascinación por ese escribir compulsivo del comienzo que nos lleva a abandonar casi todo. Una buena forma de trabajar contra ese miedo de terminar puede ser trabajar intensamente y buscar que el hilo de nuestras historias permanezca intacto a lo largo del tiempo y nos ayude a mantener el ritmo para escribir una novela que nos deje medianamente satisfechos. ¿Se animan a poner en práctica estos consejos?


https://www.poemas-del-alma.com/blog/taller/controlar-el-ritmo-en-una-historia

jueves, 16 de mayo de 2019

352. Siete formas efectivas de escribir para enganchar al lector





¿Para qué escribes, si no es para que te lean?
Por tanto, tienes que escribir para enganchar al lector. Este no te va a dar muchas oportunidades y, si tu historia no le resulta atractiva e interesante, cerrará el libro sin más contemplaciones.
Pero hay determinados aspectos de una lectura que pueden dar al traste con su atención.
Para que tu historia cautive al lector y que este siga leyendo página tras página, importa tanto la historia que cuentas como la manera en que la cuentas. Incluso puede suceder que una historia no tan buena, bien contada, sepa ganarse al lector.
Así que lo mejor es que conozcas la diferentes maneras en que debes manejar la trama, los personajes y las diferentes escenas para enganchar al lector y lograr que avance por tu historia hasta la palabra fin.
Te contamos las siete claves para enganchar al lector y lograr una escritura que lo mantenga atado a los hilos de tu historia y te damos algunos consejos prácticos y efectivos que llevarán tu escritura a otro nivel.

https://www.sinjania.com/enganchar-al-lector/

1. Persuadir con el detalle
Lo importante a la hora de contar algo es saber elegir los detalles que muestren de manera fidedigna aquello que quieres expresar, mostrándolo de una manera persuasiva. Debes aplicar esta idea a la trama en general, pero también a cada una de las escenas. Veamos cómo.

La pequeña parecía muy cansada, era evidente que necesitaba una siesta.

Esta frase es sencilla y directa; sin duda, describe de manera efectiva lo que sucede. Sin embargo, no estimula la imaginación de lector, ni le impulsa a seguir leyendo.

Llevaba puesto un casco de vikingo y tenía la boca pringosa de algodón de azúcar. Aunque sus ojos marrones se cerraban por el cansancio, se negaba a acostarse. Sabía lo terca que era y que la lucha cotidiana estaba a punto de comenzar.

Esta versión, al proporcionar más detalles, da más información sobre lo que sucede: la niña está cansada y necesita dormir, y el narrador debe conseguir acostarla. Sin embargo, proporciona ciertos detalles secundarios —la boca pringosa, el casco vikingo— que, aunque ayudan a corporeizar la escena, no apoyan la cuestión principal.

Aunque sus ojos marrones se cerraban por el cansancio, se negaba a acostarse. El casco de vikingo que llevaba puesto le daba un aspecto cómicamente fiero. Usando el palo del algodón de azúcar como si fuera una espada apuntó a mi pecho y dijo:
—No pienso acostarme.

En esta versión, se han transformado los detalles para que apoyen el sentido general del texto: el casco y el palo del algodón dulce se han convertido en pertrechos de guerra que anuncian una pequeña batalla doméstica. Pero además, sabemos mucho más sobre la niña: no le gusta echarse la siesta, pero además es imaginativa y luchadora.
De este modo, hemos creado una escena mucho más atractiva para el lector que querrá saber cómo reacciona el narrador al ultimátum de la pequeña, cómo se resuelve el conflicto y quién resulta vencedor.

2. Emocionar
Leemos para emocionarnos.
Por eso al escribir, tienes que buscar implicar las emociones, la imaginación y el intelecto del lector. Y para ello, nada mejor que cuidar el detalle revelador.
Una de las cosas que debes conseguir con tu escritura es transmitir emociones. De hecho, en torno a ellas gira siempre la mejor literatura. Veamos cómo lograrlo.
La mejor escritura es aquella que logra que el lector se ponga en el lugar de los protagonistas y sienta lo que ellos sienten: ira, amor, camaradería, frustración, felicidad, terror, tensión… De modo que tus textos tienen que lograr atrapar tanto la mente del lector como su imaginación y su corazón.
Por eso, limitarse a nombrar las emociones significa empobrecer la narración. Lo que debes buscar es presentar aquellos detalles específicos, concretos, que representan una emoción. Ofrecer una imagen definida y precisa que se represente de modo claro en la mente del lector y que le lleve a sentir la emoción o el sentimiento que quieres transmitir.
El objetivo debe ser hacerle participar de la acción para que sienta, no nombrar emociones abstractas que no logran hacer sentir.

Veámoslo con un ejemplo:
Cuando Pedro murió, me sentía miserable.

Esta frase puede parecer certera, pero es muy imprecisa. No basta con nombrar lo que siente el narrador, porque el lector se siente ajeno a ese sentimiento. ¿A qué se refiere exactamente la idea de sentirse miserable? Es algo demasiado vago como para despertar la empatía del lector.

Aunque viva mil años nunca olvidaré lo completamente sola que me sentí tras la muerte de Pedro. Aunque los meses fueron pasando, no era capaz de apartarlo de mi mente: todas las cosas me recordaban a él. Creí que nunca lo superaría.

Si bien en esta ocasión se han añadido detalles específicos, esos detalles sólo ayudan a la narración, resultan meramente enunciativos. En realidad no le proporcionan al lector una razón para echar de menos a Pedro, lamentar su muerte y sufrir junto a la narradora.

No podía desprenderme del recuerdo de Pedro. A las cuatro, la hora a la que solía regresar del trabajo, me sorprendía esperando escuchar el ruido de su llave en la cerradura. Por la noche, levantaba la vista de mi libro esperando encontrarle sentado en su sillón, con los auriculares puestos con los que escuchaba su programa de radio favorito. Curiosamente, las imágenes de Pedro enfermo en el hospital se habían borrado de mi mente.

Esta última versión resulta conmovedora porque, con sus detalles, nos ayuda a comprender y visualizar la relación entre Pedro y la narradora: las rutinas tranquilas que compartían y cómo uno formaba parte de la vida del otro. No existe una descripción pormenorizada, pero la hábil elección de los detalles permite que el lector se represente tanto la vida con Pedro, como la vida sin él. Al tiempo, en ningún lugar se menciona expresamente la muerte, pero la ausencia del hombre y la alusión al hospital logran que el lector interprete los hechos, involucrándolo en la composición del texto.
Se trata simplemente de escribir textos que impliquen emocional e intelectualmente al lector con la obra. Permitir que este se identifique con los hechos narrados, que empatice con las emociones de los personajes y que complete con naturalidad las elipsis que presenta el texto.

Aquí tienes algunas ideas más sobre cómo usar la emoción para mejorar la escritura. Léelas.

3. Cada escena deba aportar al conjunto de la trama
Continuamos desgranando algunas formas en que podemos mejorar nuestra escritura para lograr con ello enganchar al lector. El objetivo es tejer una red que cautive su atención para que solo desee seguir avanzando en la lectura. Aunque son muchos los factores que pueden contribuir a ello (la presentación de la propia trama, el ritmo, la elección del narrador, la fuerza de los personajes…) hay pequeños detalles que puedes implementar casi en cada párrafo.
Uno de ellos consiste en incluir detalles que refuercen el sentido de una escena dentro de la trama. Ya hemos hablado de cómo persuadir con el detalle, pero ahora se trata de proporcionar además aquellos detalles que te ayudarán a crear en el lector una imagen clara de lo que significa esa escena concreta, al tiempo que proporcionas información que haga avanzar la trama.

Por la forma en que se comportó en el restaurante lleno de gente, podría decirse que Fátima se había sentido imantada por el atractivo desconocido de la camisa negra. Probó un par de trucos para llamar su atención y,  finalmente, tuvo éxito.

Aunque en este fragmento el autor proporciona información (la protagonista se encuentra en un restaurante donde un desconocido le resulta atractivo, por lo que decide —y logra— llamar su atención), la historia en sí es poco enjundiosa: no se narra nada interesante. Esta escena tampoco nos dice nada sobre Fátima.

El atractivo desconocido parecía pasear su mirada distraídamente sobre las personas que llenaban el restaurante. Fátima percibió cómo sus ojos se detenían en ella con un parpadeo y una media sonrisa subía a sus labios. ¿Era su imaginación o se había llevado la mano al corazón mientras fingía sacudir ligeramente la pechera de su camisa negra? «Es guapo», observó su amiga Carmen. «Pse», concedió Fátima mientras jugueteaba con un mechón de pelo. Evitó mirarle de nuevo, pero lanzó una sonrisa radiante por encima de las mesas. Girándose despacio, cruzó las piernas como lo haría una femme fatale en una película antigua. «Con esto bastará», pensó para sí misma con humor.

Al igual que en el fragmento anterior, en este se proporciona la información necesaria para el desarrollo de la escena, pero además se ha hecho mucho más rica al contar el desarrollo del coqueteo entre la protagonista y el desconocido, lo que ya de por sí atrapará la atención del lector, haciéndole partícipe del intercambio de miradas y sonrisas.
Pero además, esta escena incluye ahora pormenores acerca del personaje, desarrollándolo y dando idea de su personalidad al lector: la protagonista es una mujer que sigue el juego del coqueteo con un desconocido; no es la primera vez que lo hace, puesto que sabe los pasos a seguir para alcanzar el éxito; y muestra sentido del humor cuando se dice a sí misma que ya ha hecho lo suficiente para que el hombre se acerque.
Como hemos visto, se trata de incluir ciertos detalles que transmitan una idea más profunda o completa que lo que la mera escena cuenta. No se trata únicamente de incluir la escena de un coqueteo en un restaurante, sino de lograr que esa escena proporcione nueva información relevante sobre tus protagonistas, sobre sus aspiraciones y su forma de actuar, ayudando a comprender mejor la historia de su conflicto que estás presentando.

4. Evitar el relleno
Ninguna forma es más efectiva para acabar con la atención (y la paciencia) de un lector que acumular páginas y páginas en las que no sucede nada. El secreto para enganchar al lector y mantener cautivo su interés es hacer que la trama siempre avance, aportarle casi con cada párrafo nueva información sobre la historia para que desee seguir avanzando a través de ella.
Esto no significa que debas aplicarte a idear tramas trepidantes, donde en cada línea aguarde un giro argumental, sino trabajar para que cada palabra permita comprender mejor a tus personajes y la manera en que sus decisiones y reacciones van dando lugar al desarrollo de la acción. ¿Cómo hacerlo? Fundamentalmente evitando el relleno.
A veces puedes caer en la tentación de rellenar páginas y páginas con texto que, realmente, está aportando muy poco al desarrollo de la historia que deseamos contar. Qué le vas a hacer: te gusta escribir y te resulta difícil resistirte al impulso. Sin embargo tienes que permanecer atento para asegurarte de que todo lo que escribes, cuenta. Es decir, aporta una información útil para comprender algún hecho que vendrá a continuación. Veámoslo como siempre con un ejemplo:

A Guillermo le encantaban los deportes, ya fuera salir a correr por el parque cercano a su casa o practicar submarinismo. Pero sin duda, su deporte favorito era el ping-pong.

La información esencial de este párrafo es que el deporte preferido del protagonista es el ping-pong. El resto aumenta la cifra de palabras que contabiliza el procesador de texto, pero no aporta nada que ayude al lector a comprender por qué a Guillermo le gusta especialmente este deporte, qué siente cuando lo practica. Es decir, no hay detalles que persuadan ni emocionen al lector.

El deporte favorito de Guillermo era el ping-pong. Aunque la gente lo suele tomar por un juego relajante, lo cierto es que se precisa destreza manual, agilidad y resistencia para jugarlo bien.

Aunque en esta ocasión se proporcionan detalles, estos son de carácter general: ayudan a la narración, pero al no referirse concretamente a las sensaciones de Guillermo, no logran que el lector entienda por qué prefiere ese deporte a cualquier otro.

A Guillermo le gustaba practicar cualquier deporte, pero el ping-pong le entusiasmaba. Exigía de él destreza, agilidad y resistencia y no entendía cómo había quien podía considerarlo simplemente un pasatiempo relajante.

Esta versión está más cerca de no ser simple relleno: no solo aporta datos sobre los requisitos para jugar al ping-pong, sino que los relaciona directamente con el protagonista, de modo que nos cuenta algo sobre él. Las exigencias del deporte le complacen y, de hecho, siente que le elevan por encima de aquellos a quienes el ping-pong les parece un mero pasatiempo.

A Guillermo le gustaba practicar cualquier deporte, pero el ping-pong le entusiasmaba. Exigía de él destreza, agilidad y resistencia y no entendía cómo había quien podía considerarlo simplemente un pasatiempo relajante. Le gustaba sentir la firmeza con la que su mano sostenía la pala, el sudor corriendo por su espalda y cómo crecía la tensión entre él y su contrincante a cada nuevo tanto.

Este último párrafo profundiza todavía más en los sentimientos del protagonista. No se detiene en consideraciones generales sobre el deporte, sino que describe con detalles vívidos las sensaciones de Guillermo mientras lo práctica, desde lo físico: cómo agarra la pala, cómo corre el sudor; hasta lo psicológico: la tensión entre los jugadores que depende directamente de los tantos que señala el marcador.
La última versión nos dice que a Guillermo le gusta el ping-pong y por qué, nos dice cómo se siente cuando juega, nos habla de una cierta competitividad. Todos esos detalles no solo sirven para fijar la atención del lector para que se sitúe mentalmente frente a una mesa de ping-pong dispuesto a vencer a su contrincante, también contribuyen a que más adelante comprenda que para Guillermo sea más importante asistir a un torneo de ping-pong que acompañar a su mujer a una cita médica. De modo que se cumple un doble objetivo: se aportan detalles que apelan al lector, que le permiten ligarse a la acción y a sus personajes; pero también se proporciona un contexto que explica lo que sucederá a continuación.
Un buen texto debe satisfacer ese doble objetivo, lo que no resulta sencillo, así que es mejor no desperdiciar palabras escribiendo mero relleno.
Ahora bien, también debes aprender a discernir cuándo lo que has escrito es mero relleno y cuando, sencillamente, estás haciendo un buen trabajo de escritor. Aquí hablamos más sobre este tema.

5. Profundizar
Para enganchar al lector, nada mejor que profundizar. No basta con narrar, no basta con describir: hay que adentrarse en los abismos e iluminar la oscuridad. Quedarse en la superficie puede significar que el lector no se implique con tu historia y la abandone. Pero si profundizas en las motivaciones de tus personajes, en las consecuencias de cada acontecimiento que sucede, el lector logrará meterse bajo la piel de la narración, hacerla suya, y no querrá abandonarla.

Para profundizar en tu historia necesitas tener muy claro qué quieres contar y qué impresiones buscas provocar. Sin esas certezas, será imposible que logres hacer sentir al lector lo qué quieres que sienta. Veámoslo con un ejemplo:

Todos en el colegio sabían que Blanca era la más mala de cuarto curso. Era una niña preciosa y muy inteligente y siempre lograba salirse con la suya. Por el contrario, yo era torpe y tenía pocos amigos y era la empollona de la clase. Así que Blanca convirtió mi vida en un infierno durante todo el curso.

En este fragmento, el autor pretendía hacernos comprender que Blanca es mala. Sin embargo, se ha centrado tanto en los sentimientos de la narradora que solo la hemos «visto» a ella.

Todos en el colegio, menos los profesores, sabían que Blanca era la más mala de cuarto curso. Era una niña preciosa y muy inteligente y siempre lograba salirse con la suya. Por el contrario, yo era torpe y tenía pocos amigos y era la empollona de la clase. Una vez hice un mural precioso sobre la llegada del otoño, trabajé en él durante días. El día en que debía entregarlo, Blanca me arrebató la cartulina y arrancó una por una, con sonrisa perversa y complacida, las hojas de árbol que yo había recopilado y pegado cuidadosamente. Ni siquiera intenté explicar al profesor lo sucedido, porque sabía que no me creería, y me vi obligada a pedir más tiempo para presentar el trabajo. Blanca convirtió mi vida en un infierno durante todo el curso.

En esta versión, más extensa, se aportan detalles clarificadores sobre la conducta de Blanca. Ahora el lector tiene un ejemplo claro de su maldad, puede representarse a Blanca destrozando el mural que la protagonista había preparado con esmero. Y también sabe algo más de la propia protagonista, de su manera de ser y de su relación con Blanca.
Como podemos ver, ambos pasajes se ocupan de lo mismo; sin embargo la segunda versión, al centrarse en un momento específico, logra que el lector se represente a Blanca, que se sienta presente en el momento en que destroza el trabajo de la protagonista. Y, al representarse esa acción injusta, el lector no solo comprende la maldad de Blanca, sino que además se pone instintivamente del lado de la narradora.
Por tanto, al incluir una acción concreta que cristaliza la maldad de Blanca se la presenta como a una niña mala de una forma mucho más clara y palpable que si simplemente se apunta «Todos en el colegio, menos los profesores, sabían que Blanca era la más mala de cuarto curso». Así mismo, en la segunda versión se concretan rasgos importantes del carácter de la narradora: ella misma se define como «empollona», pero su esmerado trabajo sobre el otoño la muestra como tal de manera concisa. Al tiempo, descubre su carácter tranquilo pero laborioso, cuando nos la representamos recogiendo hojas. También su carácter algo conformista y un poco cobarde, al dar por hecho que el profesor no la creerá y no atreverse a plantar cara a Blanca.
Se trata por tanto de profundizar, de no limitarse a esbozar acciones o sentimientos, sino de penetrar en ellos, comprender su esencia y plasmarla de manera clara y representativa. Solo así lograrás enganchar al lector.

6. Lo específico mejor que lo general
Nos acercamos al final de esta serie de consejos sobre los puntos a tener en cuenta para escribir textos que capturen la atención del lector desde la primera línea y no la suelten hasta la última. Porque si escribimos para que nos lean, nada puede haber peor que desperdiciar el interés que el lector demuestra hacia nuestra obra cuando comienza a leerla.
Sin embargo, solo se trata de tener claro algunos conceptos mientras escribimos: profundizar en lo que narramos, emocionar, persuadir con el detalleO cuidar que nuestro texto no se pierda en generalidades que dispersen la atención del lector.
Al escribir, a veces puedes perderte en divagaciones. La narración se pierde en detalles secundarios o se disuelve en ideas generales, que no atañen de cerca ni a tus personajes ni a la línea argumental. Esto suele suceder porque no tienes claro lo que quieres contar, no has visualizado bien la escena, prestando atención a todos sus detalles, calibrando las acciones que describirás y previendo las consecuencias que tendrán.
Basta con ser precisos y hacer constar aquello que mejor puede hacer comprender al lector lo que estás contando y su significado en el conjunto de la obra.

Veamos un ejemplo:

Me miró de una manera que, sin resultar amenazante, me hizo sentir incómoda.

En esta frase se menciona una mirada y el sentimiento que dicha mirada suscita. Sin embargo, la descripción es demasiado general: se podría definir con más exactitud esa mirada, así como concretar ese vago sentimiento de incomodidad. Por ejemplo, un ceño fruncido o una mirada fija pueden reforzar esa idea de una mirada que resulta incómoda. Mientras que esa incomodidad puede traducirse en un gesto como levantarse para salir del foco de los ojos que nos miran o arreglarse la ropa.

Un ejemplo más:

Estaba claro que había que hacer algo para resolver esa terrible crisis.

Expresiones como «estaba claro», «sin duda», «era evidente»… a menudo son indicio de que no estás del todo seguro de haber logrado que se haga patente para el lector lo que buscabas contar.
En lugar de incluir ese «estaba claro» debería haberse especificado los motivos por los cuales esa crisis debía ser resuelta: de no hacerlo el protagonista perderá su empleo, un bosque será talado o la paz mundial correrá peligro. No se trata de escribir «estaba claro», sino de asegurarse de que, en efecto, las consecuencias quedan claras.
Si te expresas con la necesaria contundencia te podremos ahorrar el uso de binomios como «terrible crisis», «cosas horribles» o «sucesos inimaginables» porque habrás especificado qué es lo terrible, lo horrible o lo inimaginable. Evitando las vaguedades, impedirás que la mente del lector se pierda en suposiciones.
En resumen, un buen escritor se ocupará de hacer evidente para el lector las causas y las consecuencias de las acciones que mueven su narración de la manera más diáfana posible.

7. A veces contar puede ser suficiente
Llegamos al último de esta serie de siete consejos que tienen por objetivo enseñarte algunas técnicas para enganchar al lector y lograr que se quede pegado a tu historia y no pueda parar de leer hasta llegar al punto final. Repásalos todos y ponlos en práctica.

Pero vayamos al grano. Por lo general se recomienda a todo escritor que muestre y no se limite a contar. Esa idea es la base de todos estos consejos, pues si te limitas a contar pocas veces lograrás alcanzar la profundidad que logre emocionar al lector o dejar constancia de esos detalles persuasivos que cautivan para siempre la atención del lector.
Pues bien, hay ocasiones en las que para enganchar al lector no es necesario mostrar y basta con contar. ¿Cuándo basta con contar? Cuando la narración es meramente informativa y, por tanto, no necesitamos que resulte persuasiva o que apele a las emociones. Veamos.

A veces contar puede ser suficiente. En ocasiones, ir al grano sin detenerse en detalles accesorios es fundamental para que la trama avance. Tal es el caso cuando queremos dar brevemente una información que ponga en antecedentes al lector sobre un hecho que necesita conocer para entender una escena que se desarrollará a continuación. Lo comprenderás mejor con un ejemplo.

Imaginemos que Pedro va a casa de Miguel para devolverle un libro y, al llegar a casa de este, se encuentra con que su novia está allí en actitud más que cariñosa con el que hasta ese momento había sido su mejor amigo. En ese caso bastará con escribir algo como «Al salir de clase, Pedro tomó el autobús para acercarse a casa de Miguel y devolverle el libro que le había prestado». No hace falta que nos detengamos a describir cómo fue el trayecto en autobús en mitad de una tarde de tormenta, ni que las gotas de lluvia resbalaban por los cristales como lágrimas. Incluso aunque creamos que esos detalles (la tormenta, las gotas como lágrimas) anticipan lo que viene a continuación, esos detalles no le van a decir nada al lector que todavía no sabe la que se le viene encima al pobre Pedro. La escena significativa, importante, es la que viene a continuación, cuando Pedro llega a casa de Miguel y encuentra allí a Rebeca. Esa es la escena en la que deberemos poner toda la carne en el asador, poniendo en práctica todos los recursos que hemos visto a lo largo de esta serie de entradas.

Otro ejemplo. Nuestro protagonista va a comer ese día cerca de su oficina para poder finalizar antes su jornada laboral y acudir a una importante cita por la tarde. Bastará con señalar: «Para salir antes, Pedro se quedó ese día a almorzar en un local de comida rápida cerca de su oficina». No es necesario que expliquemos el menú, cuál era la estatura y color de ojos del camarero que le atendió o cómo a la mujer de la mesa de al lado se le volcó el vaso de la bebida. Reservemos los detalles que enganchan para la cita que Pedro tendrá por la tarde para optar a un nuevo puesto de trabajo.

Y un ejemplo más. Pedro tiene una decisiva entrevista de trabajo en las oficinas de una importante multinacional. Mientras espera que llegue su entrevistador no hace falta describir prolijamente el color blanco roto de las paredes, el grosor y las manchas de la moqueta o los fluorescentes que iluminan la estancia. Nuevamente, la escena decisiva viene a continuación, cuando Pedro descubra que le va a entrevistar Miguel, un antiguo compañero de clase que, en la universidad, le robó la novia.

Así que recuerda, cuando se trate de proporcionar determinadas informaciones, de describir determinados entornos o de presentar a personajes secundarios no es necesario que te lances a un derroche de detalles. Reserva esos recursos, que pueden marcar la diferencia, para las escenas importantes de tu narración, aquellas que hacen avanzar la trama, que desarrollan el conflicto y en las que de verdad te interesa que el lector permanezca bien atento.


351. ¿Es fácil escribir?





“No existen más que dos reglas para escribir:
 Tener algo que decir y decirlo.”

Oscar Wilde (1854-1900)


A escribir se aprende escribiendo, pero no te olvides de leer buenos escritores.


Como esto de la escritura es una cosa de todos, me gustaría solamente desarrollar algunos comentarios respecto al tema.  Antes que nada,  es necesario que se prepare estirando los músculos porque escribir es uno de los ejercicios más agotadores que uno puede realizar.  Luego de estirar y ya entrados en confianza, la primera pregunta sería ¿Es fácil escribir?  Por supuesto que sí, el inconveniente no es escribir sino hacerlo bien.
Conocer las formas y los detalles de la escritura, elaborar un documento que se pueda leer y que al otro o la otra no le dé pereza leer.  En ocasiones uno puede caer en la trampa de copiar a un escritor (o escritora)  de los grandes, eso está bien, todo el mundo lo hace. Porque así es que uno aprende, o por lo menos uno consigue tener una idea de las cosas que hay que hacer en la escritura. Sin embargo, no hay que quedarse repitiendo, cuando uno ya ha aprendido lo suficiente hay que cambiar de héroe (o heroína) y no dejarse absorber por el campo gravitacional de algunos gigantes de la literatura.  Sé de un caso de alguien que se perdió en los juegos de palabras de James Joyce, otro de alguien que sigue buscando pistas encriptadas en los textos de Patricia Highsmith y otro que se perdió en los laberintos de un escritor argentino.  Por eso hay que tener cuidado, no dejarse atrapar de una manera obsesiva por la escritura y mucho menos por la literatura, ya que puedes enfermarte como el pobre de Montano.
Pero me voy a detener un poco. Inhalo y exhalo.  Comienzo nuevamente. Si se trata de escribir,  lo único que hay que hacer es escribir.  No parar en ningún momento, registrar cada una de las cosas que se nos presentan en el día a día y buscar la manera de reorganizarlas, hay que darle una forma exquisita, como si fuese una escultura. Una forma que sea propia, irrepetible a menos que seamos nosotros quienes vayamos a replicarla, porque si no podríamos estar ante un caso de falsificación o de robo de identidad por ejemplo conozco de alguien que le robó la identidad a un escritor francés y terminó atrapado en uno de sus anagramas, y ya nadie sabe de él. Habrá quedado ahogado en tinta o en palabras, no sé.
Otro punto interesante es que hay que leer, si no lees no escribes,  porque  cuando lees empiezas a coleccionar una serie de registros en tu cabeza que te servirán para plasmar un texto de carácter literario en el momento en que sea preciso hacerlo. Empecemos a leer, constantemente, para poder agrupar las formas y las palabras y poder escribir cosas alternativas. Una sucesión de historias y hay que hacerlo como si la vida dependiera de eso.
Uno nunca sabe, algún día lo pueden secuestrar a uno, y la única condición para mantenernos con vida sea que escribamos una historia, un guiño a Sherezade. Entonces que sí es fácil escribir, sí, no se necesita de inspiración se necesita de creatividad y de ingenio.  De convertirse en un artesano literario y juntar palabras al punto de que el caos contemple un orden, y de que todas las palabras que se junten  conformen una armónico efecto que atrape al lector…

Bonilla, D

 https://fisuras.konradlorenz.edu.co/2015/09/y-es-f%C3%A1cil-escribir.html#more

domingo, 14 de abril de 2019

350. La ambigüedad

Este título es un ejemplo de ambigüedad. ¿La ambulancia fue responsable del accidente o una ambulancia ayudó en un accidente?


La ambigüedad es un defecto del lenguaje que puede dar lugar a muchas confusiones.


La ambigüedad es la cualidad de aquel lenguaje “que puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones y dar, por consiguiente, motivo a dudas, incertidumbre o confusión” (DRAE).

La ambigüedad lingüística, también conocida como anfibología, puede ser considerada un vicio del lenguaje cuando es utilizada de manera inconsciente, aunque también puede ser considerada una figura retórica cuando se le da un uso consiente como podría ser el doble sentido.

El fenómeno conocido como polisemia, que se refiere a que una misma palabra puede tener más de un significado, es un punto clave en la construcción de oraciones o frases ambiguas.

Así mismo, existen otras situaciones que invitan a la ambigüedad como son la fonética surgida de la construcción de una oración y el uso de palabras con un significado confuso.
https://www.ejemplode.com/12-clases_de_espanol/1916-ejemplo_de_ambiguedad.html

Existen diferentes tipos de ambigüedades dependiendo del aspecto de la lengua en el cual ocurran (Conceptodefinicion.de):

-Ambigüedades fonéticas: son las que ocurren en el habla.
-Ambigüedades léxicas: están relacionadas con la polisemia o la capacidad que tienen algunas palabras de admitir varios significados.
-Ambigüedades sintácticas: tienen lugar cuando una misma oración puede ser analizada de diferentes maneras.
-Ambigüedades semánticas: se presentan cuando una palabra tiene un significado difuso o demasiado general.

La ambigüedad en los libros infantiles


A continuación, una lista de expresiones que son representativas de usos ambiguos del idioma:

Expresión ambigua: ¿Me diste la mesa? (Ambigüedad fonética)
En qué consiste la ambigüedad: ¿Mediste la mesa?

Expresión ambigua: Alberto trabaja solo los sábados.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Quiere decir que Alberto trabaja sin compañía los sábados o que trabaja únicamente ese día de la semana?

Expresión ambigua: Don Benito compró dos chivas en el pueblo.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Se refiere a los animales o a los buses coloridos?

Expresión ambigua: El pavo está listo para comer.             
En qué consiste la ambigüedad: ¿El pavo será el alimento o es el animal el que va a comer?


Expresión ambigua: El pez está listo para comer.
En qué consiste la ambigüedad: ¿El pez está listo para ser comido o está listo para que le den de comer?

Expresión ambigua: Las mulas atravesaron la frontera con su cargamento.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Se refiere a los animales o a los traficantes de droga?

Expresión ambigua: Qué radio tan pequeño.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Se refiere al aparato receptor, al segmento lineal que une un punto de una circunferencia con su centro o a uno de los huesos del antebrazo?

Expresión ambigua: Sara no quiere a Federico porque es muy mala persona.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Quiere decir que Sara es muy mala persona o que Federico es muy mala persona y por eso Sara no lo quiere?

Expresión ambigua: Támara eligió un carro rápido.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Quiere decir que Támara quería un carro veloz o que tomó la decisión rápidamente?

Expresión ambigua: Estuve esperándote en el banco.
En qué consiste la ambigüedad: ¿En qué banco? ¿Sentado en un banco o en una institución financiera?

Nota. Recuperado de Pimat, J., conceptodefinicion.de, Enciclopedia online de ejemplos, ejemplosde.com y elaboración propia.


En muchos casos, es el contexto de la situación comunicativa el que permite despejar las ambigüedades, sean éstas fonéticas, sintácticas o de usos particulares de los vocablos.

Además de la precisión léxica a la hora de comunicarse tanto oralmente como por escrito, para evitarlas se debe prestar atención al uso de los signos de puntuación, cambiar la construcción de una frase cuando sea necesario y añadir los complementos que hagan falta (Conceptodefinicion.de).


Referencias:

Conceptodefinicion.de (s.f.). Definición de ambigüedad. Recuperado de https://conceptodefinicion.de/ambiguedad/

Ejemplosde.com (2013). Ejemplo de ambigüedad. Recuperado de https://www.ejemplode.com/12-clases_de_espanol/1916-ejemplo_de_ambiguedad.html

Enciclopedia online de ejemplos. (s.f.) 20 ejemplos de ambigüedad. Recuperado de https://www.ejemplos.co/20-ejemplos-de-ambiguedad/

Pimat, J. (2015). Palabras ambiguas: todo un mundo por descubrir. Cómo escribir bien. Recuperado de https://comoescribirbien.com/palabras-ambiguas/

Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española. Bogotá: Planeta.

domingo, 9 de diciembre de 2018

349. A MIS QUERIDAS TALLERISTAS, LAS ENHEDUANNAS MORTERENSES




"Escribir es como parir, dar nacimiento, concebir el mundo" Enheduanna

Al principio, el silencio del tiempo.

Luego, la respiración del viento,
el runrún del agua entre las piedras,
el canto de los pájaros,
de la lluvia, de los grillos
y el rugido de las fieras.

Después, germinó la palabra
y en la lengua se hizo voz,
grito, habla, rezo y canto.
Nombró las cosas y los dioses,
el amor y el odio, la paz y la guerra.
Entonces, al calor del fuego
se hilaron historias
y entretejieron el canto con la danza.
La palabra ebria de música
se hizo verso, canción y poema.

Ahora, a nosotras, sacerdotisas del siglo XXI,
nos convocó la palidez de la Luna
y el clamor del agua tras el cristal
para conjurar la ilusión de un sueño:
desnudar memorias por las grietas del olvido
y ciegas de silencio, iluminar palabras
sobre el regazo del papel que espera.
Marta Alicia Pereyra, Morteros, 06-12-2018


Nota: ENHEDUANNA hija del rey Sargón (2335 a. C. - 2380 a. C.) fue la alta sacerdotisa de la Luna. Esta princesa acadia es la primera autora de la literatura universal. Edehuana vivió en el reino donde se inventó la escritura, ahora llamado Irak, y ella fue la primera mujer que firmó sus palabras, y fue también la primera mujer que dictó leyes, y fue astrónoma, sabia en estrellas, y sufrió pena de exilio, y escribiendo cantó a la diosa Inanna, la Luna, su protectora. Ampliar en nuestro blog: https://tallerliterariodespertares.blogspot.com/

lunes, 3 de diciembre de 2018

348. Enheduanna, la primera escritora de la Historia (2285-2250 a.d.C.)

El "Disco de Enheduanna" en el Museo Penn 
(Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pennsylvania) en Filadelfia.


El primer autor conocido de una obra de arte era poeta, y era una mujer, y era aristócrata y alto cargo de su gobierno. Hace cerca de 4300 años. Antes de ella hubo creadores, pero ella es la Primera Autora de que tenemos noticia: la más remota asociación que conocemos entre una obra y una persona concreta, de existencia probada, con una vida y una historia propias: Enheduanna, la Primera Autora.
Su existencia histórica está demostrada por un disco de alabastro hallado en la zona más secreta del templo de Nanna en Ur (mostrado arriba), y por otras piezas de joyería.


Desde el inicio de la Historia nos llega el grito de angustia de Enheduanna, dando testimonio de aquellos tiempos infaustos con la belleza de su poesía.

«Yo, la que alguna vez se sentó triunfante, fui arrojada del santuario. 
Como una golondrina me hizo volar por la ventana, y mi vida se ha consumido. 
Él me hizo caminar entre las breñas de la montaña. 
Él me arrancó la corona apropiada de la alta sacerdotisa, 
Y me dio daga y espada — “esto es más para ti” — me dijo.»

Enheduanna, Alta Sacerdotisa de Ur, Sumeria, 2280 a.de C.

(Itahisa de Atlantis, Interludio entre la Parte Cuatro y la Parte Intermedia)



ENHEDUANNA, La primera autora de la historia de la literatura
Su existencia como personaje histórico está bien documentada. Los escritos de Enheduanna, posiblemente son los más antiguos de la Historia. A finales del IV milenio a.C., los sumerios comenzaron a escribir su idioma mediante ideogramas, que representaban palabras y objetos. Hacia 2600 a.C., los símbolos pictográficos ya se diferenciaban claramente del ideograma original. En el templo de E-anna en Uruk, donde se adoraba a la diosa Inanna, fueron hallados los primeros vestigios de escritura. A medida que cientos de miles de tablillas se fueron desenterrando y traduciendo iba surgiendo un nuevo mundo intelectual. En estas tablillas se reflejaba todo el quehacer, sentir y pensar de los pueblos que habitaron Mesopotamia. 
Enheduanna, la primera autora conocida de la historia de la literatura, vivió tan sólo 300 años después de que se desarrollara la escritura en Sumer. Fue nombrada por su padre, el rey Sargón de Acad, suma sacerdotisa del dios de la luna, Nanna, y de la diosa-madre Inanna, cuyo Descenso a los Infiernos es el tema principal del Himno que le dedicó, y que nos ha llegado a nosotros, 4.300 años más tarde. La princesa fue educada en la corte con refinamiento y, posiblemente, iniciada en los Misterios en las escuelas sacerdotales que existían entorno a los zigurats, las torres de Babel. Investigadores de la historia e idioma sumerios tradujeron los poemas compuestos por la poetisa. Himnos sagrados, cantados o recitados, se convertirían en puente para elevar el alma hasta ponerla en contacto con el más allá, con lo superior. En ellos expresaba su admiración e irritación hacia la diosa Inanna. Asumió el papel activo en cultos, mitos y ceremonias vinculados con fiestas consagradas a la diosa-madre, vinculando los atributos femeninos con otros que hacen propicia la abundancia y la prosperidad por medio de la exaltación erótica. 
A través de sus escritos se convierte también en la primera cronista, narrando el derrocamiento de su padre por parte de Lugalzagesi y el destierro de la familia real. Enheduanna presenció otros acontecimientos no menos terribles, como el asesinato de su hermano y su tío, sucesores de su padre en el trono; así como un terremoto que sepultó el reino. Es poco lo que se sabe de ella pero, a través de sus himnos y poemas, podemos vislumbrar una mujer con una gran personalidad.



Enheduanna vivió hace 4300 años

Enheduanna o Enkheduanna (2285–2250 a. C.)  fue una «poetisa y escritora» acadia, considerada la autora más antigua conocida y una de las primeras mujeres en la historia cuyo nombre se tiene identificación. Ostentó el importante cargo, político-religioso, de «Suma Sacerdotisa » en el templo del dios Nannar (la Luna) .​ Se trataba de una princesa , hija del Rey Sargón I de Acad, vivió en la ciudad-estado de Ur , en el sur de la región de sumeria.

Su nombre - que en realidad no era «un nombre» , sino un título - se ha transliterado como Enheduanna , En-hedu-ana o En Hedu Anna ,​ puede tener diversas interpretaciones.

-"En" era el título designado para el gran sacerdote o sacerdotisa de Ur, en idioma sumerio "Hedu" significa adorno, y “An” significa cielo, el nombre dado a ella al asumir como sacerdotisa, "Heduanna", significa adorno del cielo, de manera que se traduce literalmente «la alta sacerdotisa, adorno del cielo».
-Como “An” también era el dios del cielo, el nombre se ha tomado entonces como «la alta sacerdotisa de An (dios del cielo)».
-"Heduanna" (adorno del cielo) es un epíteto poético que señalaba la belleza de la Luna en el cielo, interpretándose en referencia indirecta a la Luna «la alta sacerdotisa del adorno del cielo», o en directa referencia a la Luna «la alta sacerdotisa de la Luna».
-Existen otras interpretaciones. No se conoce su nombre de nacimiento.

Vida

Es la primera mujer de la historia que se conoce que detentó el título de "Sacerdotisa En", un papel de gran importancia política que a menudo llevaron las hijas de la familia real​ que dominaba en Mesopotamia; como Enmenanna, hija de Naram-Sin de Akkad, hasta la hija de Nabonid, rey de Babilonia en el siglo VII a. C.


Enheduanna era tía del rey acadio Naram-Sin y fue una de las primeras mujeres de la historia cuyo nombre se conoce. Fue nombrada por su padre, el rey Sargón de Acad  como suma sacerdotisa de Nanna o Nannar, el dios-Luna sumerio, una de las mayores divinidades del panteón mesopotámico, en Ur, durante el III milenio a. C.​ Su madre fue la reina Tashlultum.

Su nombramiento se considera un atrevido movimiento político por parte de Sargón para ayudar a cimentar el poder en el sur de Sumeria donde se encontraba la ciudad de Ur.

Continuó en el cargo durante el reinado de Rimush, su hermano. Fue durante el reinado de Rimush cuando se implicó en alguna forma de agitación política, expulsada, y luego eventualmente reinstaurada como suma sacerdotisa. Su composición Exaltación de Inanna o ‘nin me sar2-ra’​ detalla su expulsión de Ur y su eventual reinstauración (Franke 1995: 835). Esto se relaciona con "La maldición de Acad"​ en la que Naram-Sin, bajo quien es posible también que Enheduanna sirviera, es maldecido y desterrado por Enlil. Tras su muerte, Enheduanna siguió siendo recordada como una figura importante, quizá incluso obteniendo un estatus semi-divino.

Su existencia como personaje histórico se encuentra bien establecida. Está el disco de alabastro con su nombre y su imagen, obtenido en la excavación de Gipar en Ur, que era la residencia principal de la Sacerdotisa En. Se encontró en los niveles Isin-Larsa (h. 2000–1800 a. C.) del Giparu junto con una estatua de la Sacerdotisa En Enannatumma. Y documentos históricos escritos indican que era hija del rey Sargón de Acad, el primer gobernante que unió el norte y el sur de Mesopotamia.

Se obtuvieron dos sellos con su nombre, pertenecientes a sus sirvientes y que datan del periodo sargónida, al excavar el Cementerio real en Ur.

Se hicieron muchas copias de la obra de Enheduanna, muchas de ellas con fecha de cientos de años posteriores a su muerte, y se mantuvieron en Nippur, Ur y posiblemente Lagash junto con inscripciones reales que indican que eran de alto valor, quizá igual a las inscripciones de reyes (Westenholz 1989:540).

Su obra literaria

Los eruditos en historia y literarios la consideran como posiblemente la autora y poetisa más antigua cuyo nombre se conoce , debido a que en sus poemas y demás trabajos escritos en cuneiforme sobre tablillas de barro, Enheduanna colocaba su nombre. Escribió los primeros textos que se pueden atribuir a la historia de la literatura autoral. Es también la única mujer entre los grandes autores de la literatura mesopotámica. Sus temas son religiosos: himnos al dios Nannar (dios de la Luna) y a su templo de Ur, mas también a la diosa Inanna, protectora de la dinastía de Akkad.

Enheduanna compuso 42 himnos dirigidos a templos de todo Sumer y Acad incluyendo Eridu, Sippar y Esnunna.​ Los textos se han reconstruido a partir de 37 tabletas de Ur y Nippur, la mayor parte de las cuales datan de los periodos Ur III y Viejo Babilonio (Sjöberg y Bergman 1969:6–7). Esta colección se conoce generalmente como 'Los himnos de los templos sumerios'. Los himnos de templos fueron la primera colección de su clase; en ellos Enheduanna afirma: “Rey mío, algo se ha creado que nadie ha creado antes.”​ La copia de los himnos indica que estos himnos de templos se usaron mucho tiempo después de la muerte de Enheduanna y se tenían en alta estima. Los "Himnos del templo sumerio" están considerados como uno de los primeros intentos de una teología sistemática.

Su otra obra famosa es la Exaltación de Inanna​ o 'Nin-Me-Sar-Ra'​ que es una devoción personal a la diosa Inanna y también detalles de la expulsión de Enheduanna de Ur.

Además, eruditos como Hallo y Van Dijk, sugieren que ciertos textos no atribuidos a la misma podrían ser también obra suya.

La autoridad de Enheduanna suscita el tema de la educación femenina en la antigua Mesopotamia. Se conoce que esposas de los reyes encargaron poesía o, quizá, la compusieron ellas mismas​ y a la diosa Nindaba se atribuye actuar como escriba. Como Leick señala "hasta cierto punto los epítetos descriptivos de diosas mesopotámicas revelan la percepción cultural de las mujeres y su papel en la sociedad antigua".​

Lista de composiciones de Enheduanna

-Nin-me-sara, "La exaltación de Inanna", 153 versos, editado y traducido primero por Hallo y van Dijk (1968), más tarde por Annette Zgoll (1997) en alemán. Los primeros 65 versos se dirigen a la diosa con una serie de epítetos, comparándola con An, el dios supremo del panteón. Luego En-hedu-ana, hablando en primera persona expresa su infelicidad por estar exiliada del templo y las ciudades de Ur y Uruk. En-hedu-ana pide la intercesión de Nanna. Los versos 122–135 recitan atributos divinos de Inanna.
-In-nin sa-gur-ra (nombrada por incipit), 274 versos (incompleto), editado por Sjoberg (1976) usando 29 fragmentos.
-In-nin me-hus-a, "Inanna y Ebih", primero traducido por Limet (1969)
-Los himnos del templo, editados por Sjoberg y Bergmann (1969): 42 himnos de longitud variada, dirigidas a los templos.
-Himno a Nanna, editado por Westenholz

La mayor parte de la obra de Enheduanna está disponible en traducción en el Electronic Text Corpus of Sumerian Literature ("Cuerpo de texto electrónico de literatura sumeria"). También ha sido traducido y compilado en una narración unificada por el erudito sumerio Samuel Noah Kramer y la poetisa Diane Wolkstein. Su versión, publicada bajo el título Inanna, Queen of Heaven and Earth: Her Stories and Hymns from Sumer, fue publicada por Harper Perennial en 1983.

Westenholz editó otro himno fragmentario dedicado a En-hedu-ana, aparentemente por un compositor anónimo, indicando su apoteosis, convirtiéndose en una deidad tras su muerte.

En la cultura moderna

La autora de Minesota Cass Dalglish ha publicado una adaptación poética contemporánea de Nin-me-sar-ra.​ La analista jungiana Betty De Shong Meador ha traducido obras de Enheduanna y escrito dos libros sobre el tema, Inanna: Lady of Largest Heart​ and Princess, priestess, poet: the Sumerian temple hymns of Enheduanna.​ La poetisa Diane Wolkstein, con el erudito sumerio Samuel Noah Kramer, compiló los poemas de Enheduanna en un poema épico unificado, Inanna: Queen of Heaven and Earth,.​ La versión de Wolkstein a su vez inspiró otras varias obras poéticas: Queen of Swords de Judy Grahn,​ The Descent of Alette de Alice Notley,​ y Among the Goddesses de Annie Finch.​


En el libro "Los hijos de los días" de Eduardo Galeano, se hace referencia a Enheduanna en la página 399:

"Edehuana vivió en el reino donde se inventó la escritura, ahora llamado Irak, y ella fue la primera escritora, la primera mujer que firmó sus palabras, y fue también la primera mujer que dictó leyes, y fue astrónoma, sabia en estrellas, y sufrió pena de exilio,
y escribiendo cantó a la diosa Inanna, la luna, su protectora, y celebró la dicha de escribir, que es una fiesta, como parir, dar nacimiento, concebir el mundo."

https://blog.rtve.es/retiario/2013/04/enheduanna-la-primera-escritora-de-la-historia.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Enheduanna

https://itahisa.info/2013/05/21/la-mujer-inicio-historia/

https://itahisa.info/2013/05/21/la-mujer-inicio-historia/


Notas:
+Un íncipit (del latín incipit, ‘empieza’)1​ son las primeras palabras de un texto o documento, pudiendo contener el nombre del autor o detalles sobre su producción.
Siguiendo una tradición hebrea que se retoma en el cristianismo, el íncipit da su título al documento. La palabra opuesta complementaria a incipit es éxcipit.
En hebreo, los libros de la Biblia son designados por su íncipit. Por ejemplo, el primer libro se llama Bereshit, "en el comienzo", es decir, a partir de la primera palabra de la Biblia: "En el principio creó Dios el cielo y la tierra ..."
Su uso lo toma el cristianismo. Así el íncipit señala las primeras palabras de una oración griega o latina, cantada o no. A menudo, estas palabras son tomadas por título. Se designa así, por ejemplo, el Kyrie, el Agnus Dei, el Gloria (íncipit: Gloria in excelsis deo), el Magnificat, la Salve Regina, la Victimae paschali laudes y muchos otros textos de la liturgia católica.
Las bulas pontificales y encíclicas llevan también el nombre de sus primeras palabras en latín, por ejemplo, Pacem in Terris.
Los manuscritos también son designados por sus íncipit.

+Apoteosis (palabra griega que significa contarse entre los dioses, divinizar, deificar; apo: idea de intensidad; theo: Dios; osis: formación, impulsión) se llamaba a una ceremonia que hacían los antiguos para colocar en el número de los dioses o héroes a los emperadores, emperatrices u otros mortales. Por extensión, se habla de apoteosis cuando se ensalza exageradamente a alguien con alabanzas y honores. Actualmente, en el uso ordinario, se aplica a la escena espectacular con que concluyen algunas funciones teatrales, normalmente de géneros ligeros; y por extensión, a toda manifestación de gran entusiasmo que tiene lugar en algún momento de una celebración o acto colectivo.
Esta voz tiene el mismo sentido entre los griegos, que el divus entre los latinos. El origen de la apoteosis se remonta casi al de la idolatría -gr. eidolon: imagen, figura latreia: adoración. Esta ceremonia, originaria de Oriente, de donde pasó a los griegos y después a los romanos, estaba fundada en la opinión de Pitágoras tomada de los caldeos, de que los hombres virtuosos serían colocados después de su muerte en la clase de los dioses. La apoteosis estuvo en uso entre los asirios, los persas, los egipcios, los griegos y los romanos.

+ Pero aunque su advocación oficial era Nanna la pasión de Enheduanna claramente era su hija en el panteón mesopotámico: Inanna, diosa de la guerra y del amor, reina de la primavera/verano, resucitada de entre los muertos tras bajar al Inframundo a enfrentarse con su némesis y casada con Dumuzi, rey del otoño/invierno. Asociada con el planeta Venus, es la posterior Ishtar, y se la identifica con la Afrodita griega y la Astarté fenicia, y a través de ellas con la Venus romana la Diosa Madre por excelencia, cuya mitología es clave en la creación de la virgen María cristiana. Inanna no sólo reinaba sobre la guerra y el amor (que no el matrimonio), sino que mediante un subterfugio (emborrachándolo) había conseguido robar al poderoso dios Enki los ‘Me’, las invariables reglas de conducta necesarias para la civilización humana; los algoritmos del comportamiento más avanzado, como los oficios del pastor, el herrero o el escriba, las dignidades de los sacerdotes, las historias del descenso y ascenso del Inframundo o la narración del diluvio. Adoptaba así las características de Prometeo, robando aspectos vitales de la civilización a los mismos dioses para dárselos a los humanos. Simbólicamente la igualdad o incluso preeminencia de Inanna frente a su padre Nanna-Sin representaba el derecho de los Acadios a gobernar a los Sumerios en pie de igualdad.

https://www.labrujulaverde.com/2017/11/enheduanna-la-sacerdotisa-acadia-considerada-la-primera-escritora-conocida

http://enheduannaur.blogspot.com/

http://www.anamariapantoja.com/enheduanna-princesa-sacerdotisa-y-poeta-por-carmen-gonzalez/
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