¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!

Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.

Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".

Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.

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miércoles, 21 de agosto de 2024

514. - POEMAS DE EZRA POUND

 



Su vida fue tumultuosa y llena de episodios escabrosos, como su internamiento en un sanatorio mental. Su figura ha sido utilizada por movimientos políticos extremistas. Pero hasta a nosotros ha llegado el legado de una obra poética que aún hoy perdura con fuerza. A continuación puedes leer 5 poemas de Ezra Pound.


El jardín


(En robe de parade

Samain)


Como un ovillo de hebras de seda estampado contra una pared

ella bordea la tapia de un sendero en los jardines de Kensington

y se va muriendo poco a poco

de una especie de anemia emocional.


Y por allí se pasea una chusma

de hijos de la miseria, inmundos, vigorosos, inextinguibles.

Ellos heredarán la tierra.


Ella es el final de la estirpe.

Su aburrimiento es exquisito y excesivo.

Le gustaría que alguien fuese a hablarle,

y casi tiene miedo de que yo

cometa esa indiscreción.


Francesca


Saliste de la noche

Con flores en las manos.

Vas a salir ahora del tumulto del mundo,

De la babel de lenguas que te nombra.


Yo que te vi rodeada de hechos primordiales,

Monté en cólera cuando te mencionaron

En oscuros callejones.

¡Cómo me gustaría que una ola fresca cubriera mi mente

Que el mundo se trocara en hoja seca,

O en un vilano al viento,

Para que yo pudiera encontrarte de nuevo

Sola!


La zambullida


Querría bañarme en extrañeza:

estas comodidades amontonadas encima de mí,

me asfixian!

¡Me quemo, ardo en deseos de algo nuevo,

amigos nuevos, caras nuevas y lugares!

Oh, estar lejos de todo esto,

esto que es todo lo que quise…salvo lo nuevo.

¡Y tú, amor, la que mucho, la que más he deseado!

¿Acaso no me repugnan todas las paredes,

las calles, las piedras,

todo el barro, la bruma, toda la niebla,

todas las clases de tráfico?

A ti, yo te querría

fluyendo encima de mí como el agua,

¡oh, pero fuera de aquí!

Hierba y praderas y colinas y sol

¡oh, suficiente sol!

¡Lejos y a solas, en medio de gente extraña!


Un pacto


Yo hago un pacto contigo, Walt Whitman.

Ya te he detestado lo suficiente.

Llego a ti como un niño crecido


Que ha tenido un padre testarudo;

Ya tengo edad para hacer amigos.


Fuiste tú el que partió la nueva leña,

Ahora es el tiempo de tallar.


Nosotros tenemos la raíz y la savia:

Que haya intercambio entre nosotros.


El desván


Ven, apiadémonos de los que tienen más fortuna que nosotros.

Ven, amiga, y recuerda

que los ricos tienen mayordomos en vez de amigos,

y nosotros tenemos amigos en vez de mayordomos.

Ven, apiadémonos de los casados y de los solteros.


La aurora entra con sus pies diminutos

como una dorada Pavlova,

y yo estoy cerca de mi deseo.

Nada hay en la vida que sea mejor

que esta hora de limpia frescura,

la hora de despertarnos juntos.



 ACERCA DE SU PROPIO ROSTRO REFLEJADO EN UN ESPEJO 

¡Oh extraño rostro ahí sobre el espejo!

Oh blasfema compañía, oh santo anfitrión,

Oh mi tonto rostro barrido por la tristeza,

¿Cuál es la respuesta? ¡Oh tú, mirada

que te esfuerzas y vagas y por la que pasan

la burla, el desafío, la sinceridad!

¿Yo? ¿Yo? ¿Yo?

                      ¿Y tú?


 Ezra Weston Loomis Pound (Hailey, Idaho, 30 de octubre de 1885-Venecia, 1 de noviembre de 1972) fue un poeta, ensayista, músico y crítico estadounidense. Fue un artista expatriado y una figura destacada de los principios de la poesía modernista, perteneciente a la generación perdida (Lost Generation).


Fue un ideólogo fascista1​ ferviente seguidor de Benito Mussolini y un furibundo antisemita. Durante la Segunda Guerra Mundial, se dedicó a lanzar arengas desde la radio italiana a los soldados estadounidenses para que desertaran y a difundir la propaganda nazi contra los judíos. Fue detenido por el ejército estadounidense y llevado en 1945 a Estados Unidos donde fue juzgado por traición, pero el tribunal consideró que estaba loco (afirmación respaldada por varias figuras literarias, entre ellas Ernest Hemingway, para evitar que fuera condenado a muerte) y ordenó su ingreso en un manicomio, en el que pasó doce años.


martes, 7 de septiembre de 2021

463. Diez poemas de la 'Poesía vertical' de Roberto Juarroz

 


Roberto Juarroz nació en Coronel Dorrego, provincia de Buenos Aires, el 5 de octubre de 1925 y murió en Temperley el 31 de marzo de 1995. - 

El grueso de la obra del poeta argentino se agrupa en una serie de catorce volúmenes titulados 'Poesía vertical'. Esta selección hace parte del primero, publicado en 1958.


                                          



1

Una red de mirada

mantiene unido al mundo

no lo deja caerse.

Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,

mis ojos van a apoyarse en una espalda

que puede ser de dios.

Sin embargo,

ellos buscan otra red, otro hilo,

que anda cerrando ojos con un traje prestado

y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.

Mis ojos buscan eso

que nos hace sacarnos los zapatos

para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo

o inventar un pájaro

para averiguar si existe el aire

o crear un mundo

para saber si hay dios

o ponernos el sombrero

para comprobar que existimos.


2

La muerte nos roza a veces los cabellos,

nos despeina

y no entra.


¿La detendrá quizás algún gran pensamiento?

¿O acaso pensamos

algo mayor que el pensamiento mismo?


3

El ser empieza en mis manos de hombre.

El ser,

todas las manos,

cualquier palabra que se diga en el mundo,

el trabajo de tu muerte,

Dios, que no trabaja.


Pero el no ser también empieza entre mis manos de hombre.


El no ser,

todas las manos,

la palabra que se dice afuera del mundo,

las vacaciones de tu muerte,

la fatiga de Dios,

la madre que nunca tendrá hijo,

mi no morir ayer.


Pero mis manos de hombre ¿dónde empiezan?


5

No quiero confundir a Dios con Dios.


Por eso ya no uso sombrero,

busco ojos en los ojos de la gente

y me pregunto qué es lo que nos deja despertar,

mientras estoy aquí, entre paréntesis,

y sospecho que todo es un paréntesis.


Mientras manoseo esta muerte con horario de trenes

y me calco las manos.


Porque tal vez todo el juego sea ése:

calcarse uno las manos.


Calcarse entre paréntesis,

no afuera.



No quiero confundir a dios con dios.


9

Pienso que en este momento

tal vez nadie en el universo piensa en mí,

que sólo yo me pienso,

y si ahora muriese,

nadie, ni yo, me pensaría.


Y aquí empieza el abismo,

como cuando me duermo.

Soy mi propio sostén y me lo quito.

Contribuyo a tapizar de ausencia todo.


Tal vez sea por esto

que pensar en un hombre

se parece a salvarlo.


13

Hay palabras que no decimos

y que ponemos sin decirlas en las cosas.


Y las cosas las guardan,

y un día nos contestan con ellas

y nos salvan el mundo,

como un amor secreto

en cuyos dos extremos

hay una sola entrada.


¿No habrá alguna palabra

de esas que no decimos

que hayamos colocado

sin querer en la nada?


Seis poemas de Constantino Cavafis

15

El amor empieza cuando se rompen los dedos

y se dan vuelta las solapas del traje,

cuando ya no hace falta pero tampoco sobra

la vejez de mirarse,

cuando la torre de los recuerdos, baja o alta,

se agacha hasta la sangre.


El amor empieza cuando Dios termina

y cuando el hombre cae,

mientras las cosas, demasiado eternas,

comienzan a gastarse,

y los signos, las bocas y los signos,

se muerden mutuamente en cualquier parte.

El amor empieza

cuando la luz se agrieta como un muerto disfrazado

sobre la soledad irremediable.


Porque el amor es simplemente eso:

la forma del comienzo

tercamente escondida

detrás de los finales.


17

Hay que caer y no se puede elegir dónde.

Pero hay cierta forma del viento en los cabellos,

cierta pausa del golpe,

cierta esquina del brazo

que podemos torcer mientras caemos.


Es tan sólo el extremo de un signo,

la punta sin pensar de un pensamiento.

Pero basta para evitar el fondo avaro de unas manos

y la miseria azul de un Dios desierto.


Se trata de doblar algo más una coma

en un texto que no podemos corregir.


33

Sí, hay un fondo.


Pero hay también un más allá del fondo,

un lugar hecho con caras al revés.


Y allí hay pisadas,

pisadas o por lo menos su anticipo,

lectura de ciego que ya no necesita puntos

y lee en lo liso

o tal vez la lectura de sordo

en los labios de un muerto.


Sí, hay un fondo.


Pero es el lugar donde empieza el otro lado,

simétrico de éste,

tal vez éste repetido,

tal vez éste y su doble,

tal vez éste.


39

Voy a alargar caminos de caricia,

con algo de dulzura entre dos dientes

y un garabato tibio en los cabellos,

para que el poco sueño que aún nos queda

no se nos caiga.


Voy a alumbrar tu rostro mientras duerme

y mirarlo al revés, donde no duerme.


Voy a juntar raíces por el aire,

catálogos de nieves que no caen

y sitios para párpados.


Voy a tomar al hombre por el centro

y tirarlo a rodar, a ver si llega.


Voy a tomarme a mí, ya me he tomado,

para enlazar de nuevo los cristales

con un redondo material sin tiempo.


Voy a cortar las puntas de la vida

como unas uñas demasiado largas.


https://www.semana.com/libros/articulo/diez-poemas-de-la-poesia-vertical-de-roberto-juarroz/78577/

domingo, 11 de octubre de 2020

428. POEMAS DE ARSENI ALEKSÁNDROVICH TARKOVSKI (1907-1989)


ARSENI ALEKSÁNDROVICH TARKOVSKI (1907-1989)


LOS PRIMEROS ENCUENTROS

Cada instante de nuestros encuentros

celebramos, como una presencia Divina,

solos en todo el mundo. Entrabas

más audaz y liviana que el ala de un ave;

por la escalera, como un delirio,

saltabas de a dos los escalones, y corrías

a través de las húmedas lilas, llevándome lejos,

a tus dominios, al otro lado del espejo.

 

Cuando llegó la noche, recibí la gracia,

las puertas del altar se abrieron,

y brilló en la oscuridad, en el espacio

la desnudez, y se inclinó lentamente,

y despertando, pronuncié: "'¡Benditas seas!",

y enseguida percibí la insolencia

de esta bendición. Dormías,

y para pintar tus párpados de aquel azul eterno

las lilas se inclinaron hacia ti desde la mesa.

Tus párpados azules ahora estaban

serenos, y tibias tus manos.

 

En el cristal se percibía el pulso de los ríos,

el humo de los cerros, el resplandor del mar,

y una esfera en la palma de la mano sostenías,

de cristal, y dormías en el trono,

y ¡oh Dios Santo! eras mía solamente.

 

Al despertarte, había transformado

el común lenguaje cotidiano

y con renovada fuerza se colmó la garganta

de vocablos sonoros, y la palabra "tú", tan liviana,

quería decir "rey" ahora, revelando su nuevo significado.

De pronto, en el mundo todo ha cambiado,

hasta las cosas simples, como la jarra, la palangana,

cuando se erguía en medio de nosotros, cuidándonos,

el agua, dura y laminada.

 

Fuimos llevados hacia el más allá,

y se abrían ante nosotros, como por encanto,

las ciudades milagrosas, y nos invitaban a pasar,

la menta se extendía bajo nuestro pies,

las aves seguían nuestro camino,

los peces remontaban nuevos ríos,

y el cielo se abrió ante nuestros ojos...

Mientras seguía nuestra huellas el destino,

como el loco, armado de una navaja.


SEGUNDO POEMA

 Te esperé ayer desde el alba,

se dieron cuenta de que ya no vendrás.

¿Te acuerdas qué tiempo tuvimos?

Fue una fiesta. Yo salí sin abrigo.

Llegaste hoy, y nos han preparado

un día singularmente sombrío,

la lluvia y una particular hora tardía.

Y corren las gotas por las ramas heladas

que ni las palabras podrían frenar,

ni secar siquiera un pañuelo.

 

 


 TERCER POEMA

No creo en los presentimientos, tampoco me asustan las señales,

no huyo ni del veneno, ni de las calumnias.

La muerte no existe en el mundo, todos son inmortales,

todo es inmortal, no hay que temer a la muerte

ni a los diecisiete años, ni a los setenta.

 

Existe solamente la realidad y la luz.

No hay en este mundo ni oscuridad, ni muerte.

Estamos todos reunidos en la orilla del mar,

y soy de aquellos que recogen las redes,

cuando viene, en cardumen, la inmortalidad.

 

Sigan viviendo en la casa, y ella no se destruirá.

Convocaré a cualquiera de los siglos,

entraré en él, y construiré allí mi morada.

Por eso están conmigo sus hijos y sus mujeres comparten mi mesa,

pues, la mesa es una sola para el bisabuelo y para el nieto.

 

Lo venidero acontece ahora, y si yo levanto la mano,

quedarían cinco rayos de luz para todos ustedes.

Mis clavículas apuntalaron, como vigas, los días del pasado,

medí los años con cadenas de agrimensor, horadé el tiempo,

como si fuese los Urales, y elegí el siglo según mi estatura.

 

Bajamos al sur y levantamos el polvo de las estepas...

El pasto alto se alborotó, bromeó el grillo, tocó las herraduras,

nos auguró el futuro con sus bigotes,

y me amenazó, como un monje, con la perdición segura.

 

Até mi destino con las correas a la silla de montar,

aún erguido en los estribos, cabalgo como un muchacho en los tiempos venideros;

me satisface mi inmortalidad, para que mi sangre corra de siglo en siglo..

Por un rincón seguro de dulce tibieza pagaría obstinado con mi vida,

si ella no fuera una aguja voladora, que me tira, como a un hilo, por todo el mundo.

 

 

CUARTO POEMA

El hombre tiene un solo cuerpo,

como una celda incomunicada,

el alma ya está harta

de esa envoltura apretada,

con los ojos y los oídos

de tamaño tan escueto,

con la piel -pura cicatriz-

que viste el esqueleto.

A través de la retina vuela

hacia el manantial del cielo,

hacia el eje helado,

hacia la carroza de pájaro,

y oye desde las rejas

de su prisión viviente,

el parloteo de bosques y prados,

la trompeta de los siete mares.

Es un pecado tener el alma sin cuerpo,

es lo mismo que un cuerpo sin camisa,

como si no tuviera ni obra, ni proyecto,

ningún designio, ni una sola línea.

Puros enigmas sin ninguna clave.

Pues, quién volvería hacia atrás

después de haber bailado

donde nadie bailaría jamás.

Y sueño con un alma diferente,

vestida de otra manera,

que arde, recorriendo siempre

el camino entre la timidez y la espera,

como una llamada seca, sin reflejo,

que corre al ras del suelo

y como un recuerdo, nos deja

el ramo de lilas en la mesa.

Corre, niño; no te apiades

de Eurídice desdichada,

echa rodar por el mundo

tu aro de cobre con una vara,

mientras, apenas audible

pero respondiendo a cada paso,

la tierra suena en los oídos

tan alegre y austera.

  

Traducción de Irina Bogdaschevski.

ARSENI ALEKSÁNDROVICH TARKOVSKI (Арсений Александрович Тарковский, Elisavetgrad, 24 de junio de 1907 — Moscú, 27 de mayo de 1989) fue un poeta ucraniano. Sus poemas aparecen en las películas El espejo (1975), Stalker (1978) y Nostalghia (1983), dirigidas por su hijo Andréi Tarkovski, destacado director de cine.

 Arseni Tarkovski nació en Elisavetgrad el 24 de junio de 1907. Su padre Aleksandr fue quien le inculcó el amor por la poesía: con tan sólo siete años, lo llevaba a las actuaciones de los poetas capitalinos Fiódor Sologub, Ígor Severianin y Konstantín Balmont.

 En 1924, Arseni se trasladó a Moscú y desde 1924 a 1925, escribió en un diario para los trabajadores del ferrocarril llamado "Gudok".

 Arseni Tarkovski logró una sección que constaba de una columna escrita en verso, lo cual supuestamente resultaba más fácil de leer que un editorial en prosa. Cada día, Tarkovski escribía estos editoriales o buscaba a alguien que lo hiciera. La poesía de esta columna no era, por lo general, de buena calidad. De 1925 a 1929 estudió literatura en la Universidad del Estado. Al mismo tiempo, traducía poesía del turco, del georgiano, del armenio y del árabe. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en el periódico de la Marina Boeváya Trevoga (Alarma de Guerra).

 Fue amigo de Marina Tsvetáyeva, eminente poeta rusa, y a veces se le alude como "el último amor de Marina Tsvietáieva". Después del suicidio de la poeta en 1941, Arseni le dedicó un ciclo de poemas. Fue corresponsal de guerra en la Segunda Guerra Mundial, y sufrió la amputación de una pierna.

 Aunque escribió poesía durante toda su vida, no publicó nada hasta llegar a la cincuentena, edad a partir de la cual verían la luz nueve de sus libros:

Gran parte de su vida transcurrió en Moscú, donde murió el 27 de mayo de 1989.



ARSENI ALEKSÁNDROVICH TARKOVSKI (1907-1989)



 

 

 

 


 


viernes, 18 de octubre de 2019

385. Dante...


El cielo en mis brazos,
lucero en mi alborada
y estrellita en mi anochecer.

Capullo de rosa,
que regaré con amor
aunque  tus espinas
me lastimen.

Torbellino de ternura,
 que me hará girar, girar
y dividirme en mil partes.
Rey y tirano,
 al que tendré que servir
con la sonrisa en los labios
y el corazón en la mano.
Flamita que hará arder y
florecer con renovados ímpetus
mis fuerzas.

Un millón de razones para mi existir… 
mi  ilusión, mi esperanza,
  un trozo de mi ser,
 mi comienzo y mi final.
Eres la vida misma.
                                                      ¡Eres, mi nieto!...


jueves, 17 de octubre de 2019

383. ¿Qué es la distancia?


¡Yo acá, tú allá!
¿Qué nos separa?
El espacio intangible
de interminables noches.

Montañas infranqueables,
valles,  ríos susurrantes.
Villas y aldeas en
idílica comunión.
Ciudades y urbes
en estrepitoso hacer.
Caminos, carreteras
en persistente ebullición.
Entre tú y yo, “el amor”.

La distancia…
una quimérica ilusión.





382. El vaso

Mis ojos velados
por negra mortaja,
te vislumbran allí,
clara, pura, lejana.
Todo en mí, clama por ti.

Mi boca, sin sus
preciosos efluvios,
te ansía con dolor.
Mi cuerpo, del que
fluyen a borbotones
ríos purpúreos.

Mi vida se apaga,
sin el consuelo de llegar
a beber la gloria de tu agua.





domingo, 15 de julio de 2018

328. EL CUERVO de Edgar Allan Poe (1809-1849)



Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-.
no serás un cobarde.
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de “Nunca, nunca más.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir graznando: “Nunca más,”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,

jueves, 21 de diciembre de 2017

323. ORFEBRES DE LAS LETRAS



A mis queridos talleristas, creadores de ilusiones

Cuando los pájaros violetas de la noche
se llevan la crisálida de oro y rubí del Sol,
el Taller de los orfebres de las letras
es la confluencia de los artífices del conjuro.

El  parque y el lago tras el cristal
son como un espíritu de fondo
que balbucea en el silencio de la noche
y allí, cada tanto, se baña la Luna.

En las sombras se yerguen las palabras
desde las semillas de la imaginación
y, como plantas sedientas de luz,
se zambullen en la página baldía.

Ellas se metamorfosean y juegan:
son libélulas tornasol
orugas de turquesa
o cigarras parlanchinas.

Y así se hilvanan…
las lágrimas con las sonrisas
los silencios con las voces
los olvidos con los recuerdos
las infancias con los presentes.

Y entran por la invocación del tiempo
a fecundar la página con la palabra
cuando las estrellas iluminan
el vientre moreno de la noche.

Marta Alicia Pereyra
Morteros, 04-12-17

Despedida del 14º año del Taller Literario “Despertares”

322. LAS PALABRAS



A mis talleristas, buscadoras de sueños.

Escribo para traer hasta aquí
al poema…
pero lo llama una rosa
en la incandescencia del día
y me traen canciones nuevas
los trinos de las aves.
Una de mis manos
columpia las palabras.
A ellas les crecen alas
y se deslizan con el viento
hacia el perfume del jazmín.
Cuando les crecen escamas,
son peces de oro y plata
y chapotean entre mis deseos.
Un señuelo les puse
para tentarlas,
pero ellas huyen incansables.
Son resbaladizas
y se van sonriendo
por las burbujas del silencio.

Acepta este regalo y mi disculpa:
quise tallarte unos versos de jade
desde la expresión de mis entrañas,
pero estoy distraída
por el corazón de diciembre.



Marta Alicia Pereyra
Morteros, 06-12-16

Despedida del 13º año del Taller Literario “Despertares”

jueves, 31 de octubre de 2013

158. CUANDO SE ABRE EN LA MAÑANA... de Federico García Lorca (1898-1936)



A la pieza teatral Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores (editorial Espasa-Calpe, colección Austral, núm. 197) pertenece este poema, en el que por medio de la metáfora, García Lorca recrea un tema de larga tradición literaria: la duración efímera de la rosa, comparable a la de la vida humana. .


 
Cuando se abre en la mañana,
roja como sangre está:
el rocío no la toca
porque se teme quemar.
Abierta en el mediodía,   5
es dura como el coral:
el sol se asoma a los vidrios
para verla relumbrar.
Cuando en las ramas empiezan
los pájaros a cantar         10
y se desmaya la tarde
en las violetas del mar,
se pone blanca, con blanco
de una mejilla de sal;
y cuando toca la noche,    15
blando cuerno de metal,
y las estrellas avanzan
mientras los aires se van,
en la raya de los oscuro
se comienza a deshojar.     20

http://comunidad-escolar.cnice.mec.es/documentos/lorca/lorca3.html
http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/documentos/introduc/lectura.html
Por medio del lenguaje metafórico, García Lorca elude la mención directa de la realidad, sustituyéndola por otras palabras que la sugieren y que, más que hojarasca decorativa, se convierten en el lenguaje mismo de la poesía. En efecto, en los ocho primeros versos -que cronológicamente coinciden con la mañana (versos 1-4) y el mediodía (versos 5-8)- se condensan símiles y metáforas de altísima calidad estética, de los que se sirve García Lorca para presentar una bellísima rosa, de color rojo intenso y ardiente, de pétalos consistentes, erguida en su tallo:

Símil: La rosa (A) es roja como la sangre (B) <"roja como sangre está:"; verso 2>. El color rojo permite establecer la comparación entre la rosa y la sangre.

Metáfora: "El rocío no la toca / porque se teme quemar. <versos 3 y 4> El color rojo de la rosa es tan vivo y ardiente que sugiere el calor del fuego; y, por eso, las gotas de rocío rehuyen posarse en sus pétalos, para evitar quemarse.

Símil: La rosa (A) es "dura como el coral:" (B) <verso 6> El color y la solidez hacen posible ahora la comparación: la rosa tiene el color (roja) y la consistencia (dura) del coral.

Metáfora: "El sol se asoma a los vidrios / para verla relumbrar." <versos 7 y 8>; . El sol contempla, a través de los cristales del invernadero (vidrios: metonimia de la parte por el todo>, el brillante colorido de la rosa, que refulge como una llamarada (hipérbole, ésta, de clara factura gongorina. Recuérdense los primeros versos del célebre soneto de Góngora: "Mientras por competir con tu cabello / oro bruñido al sol relumbra en vano; <...>").

A partir del verso 9, y con la llegada del atardecer, la rosa inicia un paulatino y rápido declive ("se pone blanca, con blanco / de una mejilla de sal;" , que la llevará a deshojarse cuando entre la noche ("en la raya de lo oscuro   se comienza a deshojar.") <versos 19 y 20>.

Y, de nuevo, el lenguaje metafórico empleado por García Lorca se manifiesta aquí como un poderoso y original instrumento expresivo. El languidecer de la tarde, con la consiguiente pérdida de viveza y colorido, y la cárdena luz mortecina del crepúsculo vespertino están sugeridos por medio de complicadas metáforas en las que sólo figura el elemento irreal, sin que aparezca explicito del término real de la comparación: la tarde se desvanece entre violáceos resplandores, esto es,  y se desmaya la tarde / en las violetas del mar," . Son esos los instantes en que la rosa pierde su vívido color rojo para ir palideciendo, en un proceso de degradación que el poeta subraya combinando acertadamente imágenes visuales y auditivas: "se pone blanca, con blanco / de una mejilla de sal;" ; y así, la desagradable sensación que evoca la sequedad del blanco de la sal sobre una mejilla se ve realzada por el efecto acústico, igualmente desagradable, de la cacofonía obtenida por una sabia combinación de los sonidos ("blanca 1 con blanco")

Y nuevamente aprovecha García Lorca la combinación de imágenes auditivas y visuales para acrecentar la perfección formal del poema y llevarlo al extremo del refinamiento y de la más absoluta belleza sensorial:
"y cuando toca la noche, / blando cuerno de metal," <versos 15 y 16> . En virtud de un desplazamiento calificativo, blando no acompaña al vocablo noche ("blanda noche" expresa el estado anímico de tranquilidad, suavidad y apacibilidad que se asocia con la nocturnidad>, sino a cuerno ("blando cuerno de metal," <verso 16>); y la sensación auditiva representada por el verbo toca se vincula con noche, y no con cuerno ("y cuando toca la noche," <verso 15>). Surgen, así, estos excepcionales versos, en los que el sonido metálico del cuerno -la luna, en cuarto menguante-, reforzado por la aliteración de nasales, proclama la entrada de la noche: "y cuando toca la noche, / blando cuerno de metal," <versos 15 y 16>. Y es entonces, mientras al ocaso sucede una noche estrellada ("y las estrellas avanzan / mientras los aires se van," <versos 17 y 18> ), cuando la rosa, en la oscuridad del invernadero, se deshoja lentamente ("en la raya de lo oscuro se comienza a deshojar." <versos 19 y 20>).

Federico García Lorca

Federico García Lorca fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX.
Fecha de nacimiento: 5 de junio de 1898, Fuente Vaqueros, España
Fecha de la muerte: 19 de agosto de 1936, Alfacar, España
Libros: Doña Rosita la soltera, o, El lenguaje de las flores, Más
Álbumes: Colección de Canciones Populares Españolas, Il y a eu crime dans Grenade Les poèmes du Cante Jondo
Películas: Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba, Los abajo firmantes


 => La siguiente guía para el comentario está referida al poema  perteneciente a Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores, y en el que García Lorca recrea un tema de larga tradición literaria: la duración efímera de la rosa, comparable a la de la vida humana.
1. Comentar los símiles y metáforas que le sirven a García Lorca para presentar, en los ocho primeros versos, una rosa de singular belleza.
2. Los versos 7 y 8 -"el sol se asoma a los vidrios / para verla relumbrar"- contienen una metonimia de la parte por el todo y una hipérbole de clara ascendencia gongorina. Comentar la eficacia poética de ambos recursos literarios.
3. Con la llegada de la tarde, la rosa inicia un rápido declive, que la llevará a deshojarse cuando entre la noche. ¿Con qué metáforas sugiere García Lorca la hora del crepúsculo vespertino y la llegada de las sombras de la noche? Comentar su originalidad y expresividad.
4. El sonido metálico del cuerno sugiere el blando sosiego de la noche: "y cuando toca la noche / blando cuerno de metal" (versos 15 y 16). ¿Cómo logra el poeta reforzar la impresión de musicalidad que produce esta imagen auditiva?

La honda raíz hispánica de la poesía de Federico García Lorca

La producción literaria: valoración global
García Lorca convierte el lenguaje metafórico en un poderoso y original recurso expresivo: símiles y metáforas de altísima calidad estética se desparraman por toda su obra -lírica y dramática- y justifican sobradamente estas palabras del propio poeta: "Sólo la metáfora puede dar una suerte de eternidad al estilo"; o estas otras: "El poema que no está vestido no es poema, como el mármol que no está labrado no es estatua".
Recuérdese, por ejemplo, en el romance "La casada infiel" -incluido en el Romancero gitano-, cómo García Lorca describe la sensualidad del cuerpo femenino desnudo. Las impresiones táctiles y visuales que el cutis de la amante causan en el gitano se expresan con estos sugestivos versos (28-31 del poema>: Ni nardos ni caracolas / tienen el cutis tan fino, / ni los cristales con luna / relumbran con ese brillo.; es decir, que la suavidad de la piel de la amante sobrepasa la de las aromáticas flores blancas de los nardos y la del nacarado de las caracolas, y su luminosidad es superior a la de los cristales bañados por la luz nocturna de la luna.
O, por citar otro conocido ejemplo, adviértase cómo García Lorca pone a prueba la expresividad del lenguaje con estos versos (del "Romance sonámbulo", perteneciente, también al Romancero gitano; versos 17-20) en los que predomina la ambigüedad de sentido de las palabras, su valor connotativo: La higuera frota su viento / con la lija de sus ramas, / y el monte, gato garduño, / eriza sus pitas agrias. García Lorca ha pretendido transmitirnos en estos versos la sensación de pánico que experimenta la naturaleza toda -ante trágicos acontecimientos inminentes-; y para ello ha recurrido a un lenguaje tan irracional como poético: el viento, al sacudir las ramas de la higuera, se hace áspero y duro como éstas; y el monte, como un gato aterrorizado, eriza sus más espinosas plantas, las pitas.
Así es, en definitiva, el arte de García Lorca:
efectos coloristas y sensoriales, constantes transposiciones metafóricas y, sobre todo, un tremendo esfuerzo por lograr la perfección formal de los poemas: "<. . .> si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios ... .>, también lo es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo, y de darme cuenta en absoluto de lo que es un poema."


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