¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!

Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.

Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".

Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.

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jueves, 2 de junio de 2016

295. DON ARRIETA








Lo conocí a  Don Arrieta en su época de juventud, hombre gaucho  de    Santa  Fé, creo que  nació en un pueblo llamado El Nochero; ahí también se había casado con una tal Juana López, con  quién tuvo tres hijos, que le salieron del mismo palo, domadores y gustadores del vino con amplio vocabulario campestre.
Un amigo de Don Arrieta en una charla me comento que su trabajo era disciplinado y clara enseñanzas en sus palabras;  lo recordaba también con su mate amargo   al alba mirando rojizos horizontes con sus últimas estrellas. Este tal amigo, Don Sánchez,  cruzo su destino en una pulpería  y fue el vino la bebida que dio  comienzo  aquella amistad,   multiplicando   en destrezas gauchescas el   tiempo  vivido.
Sé que fue encargado muchos años  de otros campos de la zona y  en solitarias noches  con su caballo bajaba como peregrino de huellas andadas  con el  canto del río.
Sabía también que en tiempo de lluvias caminaba con su negro pasuco al lado, curando los animales; y frente a cuatreros o extraña alimaña no dudaba en montar su escopeta para asentar su presencia en señal de  coraje; decía  “no me asustan los caminos ni  arenales  ni pedregales”.
Muchos años pasó en  aquel campo con su rancho, su trabajo y soledades campestres; como parte del desencanto que Juana López sufrió.
Su cuerpo por las duras condiciones climáticas   y el paso del tiempo, hizo olvidar su joven andar. El arriero fue presagio de polvorientos  caminos, viendo pasar algunas penas  y cerrando las últimas vacas en el corral.
 La vida lo llevo a otras latitudes, con sus  enseñanzas y su mate amargo, él dice,
 - Mi  ciño negro  pasuco ya nunca lo ensillaré, lo  han de cuidar las estrella y adiós mi caballo, ya no volveré…

Confieso que es cierto.

Marcelo E. Pavese

3 comentarios:

Cecilia Montoya dijo...

A veces, la soledad, es la fiel compañera del hombre de campo. Otras, su caballo o aquel fiel amigo que comparte mates o vino. Hay una cierta poesía en ese hombre que contempla atardeceres o despide a su caballo cuando muere. Hermoso relato y muy descriptivo....

Marcelo Pavese dijo...

Gracias... Cecilia por tus aporte... Un beso grande..

MARTA ALICIA PEREYRA BUFFAZ dijo...

Hermoso relato, Marcelo. ¡Felicitaciones!

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