¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!

Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.

Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".

Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.

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domingo, 11 de octubre de 2020

428. POEMAS DE ARSENI ALEKSÁNDROVICH TARKOVSKI (1907-1989)


ARSENI ALEKSÁNDROVICH TARKOVSKI (1907-1989)


LOS PRIMEROS ENCUENTROS

Cada instante de nuestros encuentros

celebramos, como una presencia Divina,

solos en todo el mundo. Entrabas

más audaz y liviana que el ala de un ave;

por la escalera, como un delirio,

saltabas de a dos los escalones, y corrías

a través de las húmedas lilas, llevándome lejos,

a tus dominios, al otro lado del espejo.

 

Cuando llegó la noche, recibí la gracia,

las puertas del altar se abrieron,

y brilló en la oscuridad, en el espacio

la desnudez, y se inclinó lentamente,

y despertando, pronuncié: "'¡Benditas seas!",

y enseguida percibí la insolencia

de esta bendición. Dormías,

y para pintar tus párpados de aquel azul eterno

las lilas se inclinaron hacia ti desde la mesa.

Tus párpados azules ahora estaban

serenos, y tibias tus manos.

 

En el cristal se percibía el pulso de los ríos,

el humo de los cerros, el resplandor del mar,

y una esfera en la palma de la mano sostenías,

de cristal, y dormías en el trono,

y ¡oh Dios Santo! eras mía solamente.

 

Al despertarte, había transformado

el común lenguaje cotidiano

y con renovada fuerza se colmó la garganta

de vocablos sonoros, y la palabra "tú", tan liviana,

quería decir "rey" ahora, revelando su nuevo significado.

De pronto, en el mundo todo ha cambiado,

hasta las cosas simples, como la jarra, la palangana,

cuando se erguía en medio de nosotros, cuidándonos,

el agua, dura y laminada.

 

Fuimos llevados hacia el más allá,

y se abrían ante nosotros, como por encanto,

las ciudades milagrosas, y nos invitaban a pasar,

la menta se extendía bajo nuestro pies,

las aves seguían nuestro camino,

los peces remontaban nuevos ríos,

y el cielo se abrió ante nuestros ojos...

Mientras seguía nuestra huellas el destino,

como el loco, armado de una navaja.


SEGUNDO POEMA

 Te esperé ayer desde el alba,

se dieron cuenta de que ya no vendrás.

¿Te acuerdas qué tiempo tuvimos?

Fue una fiesta. Yo salí sin abrigo.

Llegaste hoy, y nos han preparado

un día singularmente sombrío,

la lluvia y una particular hora tardía.

Y corren las gotas por las ramas heladas

que ni las palabras podrían frenar,

ni secar siquiera un pañuelo.

 

 


 TERCER POEMA

No creo en los presentimientos, tampoco me asustan las señales,

no huyo ni del veneno, ni de las calumnias.

La muerte no existe en el mundo, todos son inmortales,

todo es inmortal, no hay que temer a la muerte

ni a los diecisiete años, ni a los setenta.

 

Existe solamente la realidad y la luz.

No hay en este mundo ni oscuridad, ni muerte.

Estamos todos reunidos en la orilla del mar,

y soy de aquellos que recogen las redes,

cuando viene, en cardumen, la inmortalidad.

 

Sigan viviendo en la casa, y ella no se destruirá.

Convocaré a cualquiera de los siglos,

entraré en él, y construiré allí mi morada.

Por eso están conmigo sus hijos y sus mujeres comparten mi mesa,

pues, la mesa es una sola para el bisabuelo y para el nieto.

 

Lo venidero acontece ahora, y si yo levanto la mano,

quedarían cinco rayos de luz para todos ustedes.

Mis clavículas apuntalaron, como vigas, los días del pasado,

medí los años con cadenas de agrimensor, horadé el tiempo,

como si fuese los Urales, y elegí el siglo según mi estatura.

 

Bajamos al sur y levantamos el polvo de las estepas...

El pasto alto se alborotó, bromeó el grillo, tocó las herraduras,

nos auguró el futuro con sus bigotes,

y me amenazó, como un monje, con la perdición segura.

 

Até mi destino con las correas a la silla de montar,

aún erguido en los estribos, cabalgo como un muchacho en los tiempos venideros;

me satisface mi inmortalidad, para que mi sangre corra de siglo en siglo..

Por un rincón seguro de dulce tibieza pagaría obstinado con mi vida,

si ella no fuera una aguja voladora, que me tira, como a un hilo, por todo el mundo.

 

 

CUARTO POEMA

El hombre tiene un solo cuerpo,

como una celda incomunicada,

el alma ya está harta

de esa envoltura apretada,

con los ojos y los oídos

de tamaño tan escueto,

con la piel -pura cicatriz-

que viste el esqueleto.

A través de la retina vuela

hacia el manantial del cielo,

hacia el eje helado,

hacia la carroza de pájaro,

y oye desde las rejas

de su prisión viviente,

el parloteo de bosques y prados,

la trompeta de los siete mares.

Es un pecado tener el alma sin cuerpo,

es lo mismo que un cuerpo sin camisa,

como si no tuviera ni obra, ni proyecto,

ningún designio, ni una sola línea.

Puros enigmas sin ninguna clave.

Pues, quién volvería hacia atrás

después de haber bailado

donde nadie bailaría jamás.

Y sueño con un alma diferente,

vestida de otra manera,

que arde, recorriendo siempre

el camino entre la timidez y la espera,

como una llamada seca, sin reflejo,

que corre al ras del suelo

y como un recuerdo, nos deja

el ramo de lilas en la mesa.

Corre, niño; no te apiades

de Eurídice desdichada,

echa rodar por el mundo

tu aro de cobre con una vara,

mientras, apenas audible

pero respondiendo a cada paso,

la tierra suena en los oídos

tan alegre y austera.

  

Traducción de Irina Bogdaschevski.

ARSENI ALEKSÁNDROVICH TARKOVSKI (Арсений Александрович Тарковский, Elisavetgrad, 24 de junio de 1907 — Moscú, 27 de mayo de 1989) fue un poeta ucraniano. Sus poemas aparecen en las películas El espejo (1975), Stalker (1978) y Nostalghia (1983), dirigidas por su hijo Andréi Tarkovski, destacado director de cine.

 Arseni Tarkovski nació en Elisavetgrad el 24 de junio de 1907. Su padre Aleksandr fue quien le inculcó el amor por la poesía: con tan sólo siete años, lo llevaba a las actuaciones de los poetas capitalinos Fiódor Sologub, Ígor Severianin y Konstantín Balmont.

 En 1924, Arseni se trasladó a Moscú y desde 1924 a 1925, escribió en un diario para los trabajadores del ferrocarril llamado "Gudok".

 Arseni Tarkovski logró una sección que constaba de una columna escrita en verso, lo cual supuestamente resultaba más fácil de leer que un editorial en prosa. Cada día, Tarkovski escribía estos editoriales o buscaba a alguien que lo hiciera. La poesía de esta columna no era, por lo general, de buena calidad. De 1925 a 1929 estudió literatura en la Universidad del Estado. Al mismo tiempo, traducía poesía del turco, del georgiano, del armenio y del árabe. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó en el periódico de la Marina Boeváya Trevoga (Alarma de Guerra).

 Fue amigo de Marina Tsvetáyeva, eminente poeta rusa, y a veces se le alude como "el último amor de Marina Tsvietáieva". Después del suicidio de la poeta en 1941, Arseni le dedicó un ciclo de poemas. Fue corresponsal de guerra en la Segunda Guerra Mundial, y sufrió la amputación de una pierna.

 Aunque escribió poesía durante toda su vida, no publicó nada hasta llegar a la cincuentena, edad a partir de la cual verían la luz nueve de sus libros:

Gran parte de su vida transcurrió en Moscú, donde murió el 27 de mayo de 1989.



ARSENI ALEKSÁNDROVICH TARKOVSKI (1907-1989)



 

 

 

 


 


jueves, 8 de octubre de 2020

427. Figuras literarias

 


Las figuras literarias son recursos lingüísticos que los escritores utilizan para embellecer su obra y así brindar mayor expresividad al texto.

Clasificación

Se clasifican en dos grupos (aunque pueden haber más tipos de clasificaciones, según autores): Las de forma o dicción y las de significado o pensamiento.

  • En las de dicción variamos la forma externa del lenguaje, es decir la manera en que están distribuidas las palabras.
  • En las figuras de pensamiento se modifica el significado de las palabras ya que estas, designarán otra realidad.

Existen más de 50 figuras literarias, veremos solo las más importantes.

Figuras de dicción

  • Hipérbaton

Empecemos con este verso de Bécquer y veamos lo que sucede.

Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar

(Las oscuras golondrinas volverán a colgar sus nidos en tu balcón)

El texto original no tenía un orden lógico como en la oración de abajo. Este cambio de orden se llama hipérbaton. Consiste en alterar el orden lógico de la oración.

  • Retruécano

no hay camino para la paz
la paz es el camino

En este caso vemos como dos versos se contraponen con este juego de palabras entre camino y paz. Este contraste en base a dos palabras se llama retruécano. Consiste en repetir una frase en sentido inverso para producir un cambio de sentido

¿siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

  • Aliteración

Es la repetición de un sonido varias veces. Por ejemplo tenemos estos versos donde se repite la “s”; en este caso, para imitar el zumbido de una abeja.

En el silencio solo se escuchaba
el susurro de las abejas que sonaban
Garcilaso de la Vega

De finales, fugaces, fugitivos, fuegos fundidos en tu piel fundada
Jaime Siles

  • Anáfora

Llamamos anáfora a la repetición de una o más palabras al principio de una frase o verso.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Gustavo Adolfo Bécquer

En los versos anteriores podemos notar la repetición de la palabra “mientras”.

En los siguientes versos observamos dos anáforas: una de la palabra “temprano” y otra de las palabras “no perdono a”.

Temprano levantó la muerte el vuelo
temprano madrugó la madrugada
temprano estás rondando por el suelo
No perdono a la muerte enamorada
no perdono a la vida desatenta
no perdono a la tierra ni a la nada

Miguel Hernández, Elegía

La anáfora es la repetición intencionada de palabras o frases al inicio de cada verso.

  • Polisíndeton

Cuando encontremos un enlace que se repite varias veces en nuestros versos, estamos frente a un polisíndeton.

El tiempo lame y roe y pule y mancha y muerde

Antonio Machado

En estos versos, Juan Ramón Jiménez hace uso de un polisíndenton con la conjunción “y”

Hay un palacio y un río y un lago y un puente viejo,
y fuentes con musgo y hierba alta y silencio… un silencio.

Juan Ramón Jiménez

Es la repetición de conjunciones (y, ni, o, pero, porque, aunque, cuando, etc) dentro de una misma frase.

  • Asíndeton

El asíndeton es lo contrario al polisíndeton. En esta figura suprimimos los enlaces y en vez de estos, utilizamos las comas.

Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro.

José Martí

Es la omisión o eliminación de conjunciones o enlaces en una frase.
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada
Góngora

Figuras de significado

  • Hipérbole

Es la exageración de un hecho. En este verso de García Lorca se exagera el dolor.

Por tu amor me duele el aire… el corazón
y el sombrero

García Lorca

Consiste en exagerar un hecho

No hay extensión más grande que mi herida

Miguel Hernández

  • Símil

En el símil comparamos dos términos utilizando las palabras “como” o “parece”.

Como un globo morado aparecía la hermosa luna

Antonio Machado

Consiste en comparar dos términos que se asemejan, se emplean las palabras “como” o “parece”

Mariposa de ensueño, te pareces a mi alma

 Pablo Neruda

  • Personificación o prosopopeya

La personificación es simplemente tomar a los objetos como si se tratara de personas. En estos ejemplos nombramos a la luna como si se tratara de una persona triste; o los vientos, con un carácter enfurecido.

La luna estaba triste
Los vientos soplaban enfurecidos
Consiste en atribuir cualidades humanas a objetos o animales
¡Oh pasión de mi vida, poesía desnuda, mía para siempre!

Juan Ramón Jiménez

  • Contraste o antítesis

La oposición de dos ideas es llamada contraste o antítesis. Neruda opone en estos versos al amor y el olvido.

Es tan corto el amor y tan largo el olvido

Pablo Neruda

Es oponer dos ideas empleando palabras antónimas o frases de significado contrario

Si eres muerte, ¿por qué me das la vida?

Gonzales Prada

  • Metonimia

En la metonimia reemplazamos una palabra por otra que tenga una relación de causa efecto, o parte todo. En este ejemplo hemos reemplazado a una persona por el instrumento que lo caracteriza.

Es un pincel extraordinario
(Se toma el instrumento como por una persona)

En este otro ejemplo se ha reemplazado una obra, por el nombre del autor.

Leí a Kafka
Se toma el autor por la obra

Consiste en designar algo con el nombre de otro objeto que tiene relación de causa-efecto, parte-todo, continente-contenido, etc.

  • Epíteto

Es complementar un sustantivo con un adjetivo que es usualmente es sobrentendido, como cuando decimos “noche oscura”, “nieve blanca” o “cielo azul”.

… hasta que aquella eterna noche oscura

Garcilaso de la Vega

Blanco tu ardiente fuego y frío hielo

Fernando de Herrera

También encontramos epítetos para caracterizar algo, como en el caso de la Ilíada al nombrar a Aquiles, como “el de los pies ligeros”.

Aquiles, el de los pies ligeros

Homero

Es el adjetivo que nos indica la cualidad o característica propia de un objeto, este adjetivo es usualmente “innecesario”.

  • Metáfora

Es cuando una palabra se expresa por medio de otra, con la que guarda cierta relación de semejanza. Tenemos dos formas de cómo se presentan las metáforas: mediante el reemplazo y mediante la comparación de palabras unidas por el verbo “ser”.

En este primer ejemplo reemplazamos la palabra dientes por perlas, ya que guardan semejanza.

Las perlas que adornan tu boca
(la palabra perla alude a dientes)

En este otro caso utilizamos el verbo “ser” para mostrar la semejanza de la vida con los ríos.

Nuestras vidas son los ríos

Jorge Manrique

Veamos estos dos otros ejemplos:

Rebaños de autobuses
La palabra rebaños alude a una extensa cantidad

Apollinaire

El sol es un globo de fuego

Antonio Machado

En el verso de Apollinaire, se reemplaza multitud por rebaños y en el verso de Antonio Machado se utiliza el verbo “ser” por la semejanza entre el sol y un globo de fuego que es una ficción. He ahí la riqueza de la metáfora.

Una pregunta recurrente nace a raíz de las similitudes entre metáfora, símil y metonimia:

    • La metáfora resalta relaciones de semejanza reemplazando o utilizando el verbo “ser”.
    • El símil también resalta semejanzas, pero utilizando las palabras “como” o “parece”.
    • La metonimia sustituye, al igual que la metáfora, a una palabra; pero en este caso no por su relación de semejanza, sino atendiendo a otras relaciones como en este verso donde su utiliza la relación parte-todo cuando reemplazamos con la palabra “ojos” (que es una parte) a toda una persona.
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    426. La rima en la poesía

    LA RIMA 


    La rima es la semejanza de sonidos a partir de la última vocal acentuada.

    En estos versos rimados podemos notar que la semejanza o similitud se da siempre desde la última vocal acentuada;  en el primer caso desde la “a”,  y en el segundo desde la “o”.

    Cerca de la aurora partiré llorando;
    y mientras mis años se vayan curvando,

    Y he pensado en sus ojos
    y en sus pies numerosos


    Tipos de rima por su semejanza fónica

    Tenemos dos tipos de rimas por su semejanza fónica o de sonido:  La rima consonante y la asonante.

    -La rima consonante

    La encontramos cuando las rimas son totalmente iguales, es decir, desde la última vocal tónica son similares tanto vocales como consonantes.

    En estos versos con rima consonante, podemos observar que coinciden  tanto vocales como consonantes

    Hace todo cuanto quiero,
    Poderoso caballero
    Es don Dinero.

    Quevedo

    -La rima asonante

    Se produce cuando coinciden solamente las vocales.

    En estos otros versos con rima asonante, coinciden solamente las vocales.

    Me moriré en París con aguacero,
    un día del cual tengo ya el recuerdo.
    Me moriré en París —y no me corro
    tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

    Vallejo

    Tipos de rima por su distribución

    Pero podemos clasificar también la rima por su orden o distribución en los poemas.  Los principales tipos son la rima continua, abrazada, encadenada y gemela.

    Para analizar la rima de un poema asignaremos una letra a cada rima.

    Se suele poner letras mayúsculas si la métrica de los versos son de arte mayor  y minúsculas si son de arte menor.

    Rima continua

    Consiste en repetir la misma rima a través del poema. Para registrarlo, simplemente repetimos la letra A.

    Como dice Salamo y dice la verdad: A
    que las cosas del mundo todas son vanidad, A
    todas las pasaderas vanse con la edad, A
    salvo amor de Dios, todas son liviandad. A
             Arcipreste de Hita

    Rima abrazada

    Es de la forma ABBA, es decir una rima a los extremos y otra al medio.

    Hoy, para rondar la puerta A
    de vuestro santo costado, B
    Señor, un alma ha llegado B
    de amores de un muerto, muerta. A

    Lope de Vega

    Rima encadenada

    Se intercalan las rimas, sería por lo tanto de la forma ABAB como en este caso.

    Una tarde parda y fría A
    de invierno. Los colegiales B
    estudian. Monotonía A
    de lluvia tras los cristales… B

    Antonio Machado

    Rima gemela

    Es del tipo AABB, como en estos versos.

    !Por qué tu re rebelas¡ ¡Por qué tu ánimo agitas! A
    ¡Tonto! ¡Si comprendieras las dichas infinitas A
    de plegarse a los fines del Señor que nos rige! B
    ¿Qué quieres? ¿Por qué sufres? ¿Qué sueñas? ¿Qué te aflige? B

    Amado Nervo

    Los poemas no siempre están rimados uniformemente e incluso muchas veces, sobre todo en la poesía contemporánea, no están rimados.

    Los versos libres no tienen ni rima ni métrica.
    Los versos blancos no tienen rima, pero sí tienen una métrica definida. Los versos sueltos, tienen rimas eventuales, es decir, aparecen en desorden ocasionalmente.
    Por qué los poetas utilizan la rima en sus escritos. 
    Es simplemente para, junto con la métrica, darle musicalidad al poema;  de tal manera que al leerlo o declamarlo haya armonía y su belleza  no solo sea de fondo, sino también de forma.

    jueves, 1 de octubre de 2020

    425. USO DE PALABRAS HOMÓNIMAS Y HETERÓGRAFAS

     


    USO DE PALABRAS HOMÓNIMAS Y HETERÓGRAFAS

    Uso de homónimos y heterógrafos con “h”

    La hache es una letra muda y solo por razones etimológicas su escritura se mantiene

    Homónimos: son vocablos que se pronuncian igual pero tienen diferente significado. Por su forma de escribirlos se clasifican en dos categorías:

    a) Homófonos: vocablos que se pronuncian igual pero se escriben diferente, por ejemplo: echo (primera persona de presente de indicativo de echar), hecho (participio pasivo de hacer)botar (arrojar), votar (dar un voto, elegir por votación).
    b) Homógrafos: vocablos que se pronuncian igual y se escriben igual, por ejemplo: como (adverbio de modo); como (primera persona de presente de indicativo de comer).

    Heterógrafos. Son vocablos de diferente escritura y diferente significado, por ejemplo:
    asta (sostén de madera de la bandera); hasta (preposición que indica dirección, sirve de nexo entre el verbo y el complemento circunstancial).

    Por otro lado, también hay parónimos cuyos vocablos tienen pronunciación semejante. Hay parónimos tónicos o acentuales que se diferencian por el lugar del acento. Ejemplos:

    hay/ahí          actitud/ aptitud          azar/ azahar              aria/ área           casual/causal

    homonimas

    tabla palabras h

    trato hacer

    mario poe 2

    preguntas de h

    1. Escribe los homófonos y heterógrafos a/ha donde sea
    necesario:
    a)    Voy _____coger un pedazo de pan.
    b)    Se marchó ______Santa Ana en carro.
    c)    ¡_____que no me atrapas!
    d)    La profesora_____decidido hacer un examen.
    e)    Me gusta estar _____tu lado.
    f)     Te encanta dormir ____ese lado.

    2. Escribe los homófonos y heterógrafos ha/a/ah donde
    sea necesario:
    a)    Se comerá todo lo que ____comprado.
    b)    Iremos ___casa del novio de Susana.
    c)     ___ ¡Qué sorpresa más bonita!
    d)    Me ____gustado tu poema.
    e)    Ella mira el programa que ____salido en la televisión.
    f)     Trabajarán camino ____casa de la profesora.
    g)    El Sr. Pérez se _____comido todo el pastel.

    https://lenguayliteraturabachillerato.wordpress.com/2013/04/20/ortografia/

    sábado, 22 de agosto de 2020

    422. Un regreso a El Aleph

     


    Un regreso a El Aleph

    Publicado en Clarín, edición especial Centenario de Borges, con el título Rescate de unas cartas obscenas, 1999.

    http://guillermomartinezweb.blogspot.com/2011/06/un-regreso-el-aleph.html

      En Los golpes a la puerta en Macbeth, De Quincey se propone encontrar una explicación para la impresión de horror y la perplejidad que desde niño le causaba cierto pasaje de la obra, justamente, los golpes a la puerta que se escuchan después de que Duncan ha sido asesinado. En una primera aproximación, nos dice, su inteligencia no hallaba ninguna razón por la que los golpes debieran producir un efecto cualquiera. De Quincey aconseja no hacer caso a la inteligencia cuando se opone a cualquier otra de las facultades mentales, y a continuación expone, con no otra cosa que más inteligencia, una solución admirable a su dilema privado. Pero quizá lo más sorprendente del artículo es cómo se arrodilla ante Shakespeare en el final, con la fe recobrada de un religioso que se atrevió a dudar: “¡Oh, poderoso poeta! Tus obras no son como las de los demás hombres, simple y llanamente grandes obras de arte, sino también como los fenómenos de la naturaleza, como el sol y como el mar...: hemos de estudiarlas con entera sumisión de nuestras propias facultades, con fe perfecta de que en ellas es imposible que falte ni sobre nada...”


      Con más escepticismo Borges se pregunta a su vez sobre los clásicos en una de las páginas más interesantes de Otras inquisiciones y llega a una tesis melancólicamente opuesta. El ensayo es de 1965 y tiene un tono conmovedor, casi confesional. ¿Qué es un libro clásico? Borges advierte que no consultará las deficiones de otros autores ilustres que tiene al alcance de la mano: “he cumplido sesenta y tantos años; a mi edad, las coincidencias o novedades importan menos que lo que uno cree verdadero”. Ya había escrito en ese entonces la mayor parte de su obra y se lo había consagrado largamente en Europa, pero seguía siendo un autor de pocos en la Argentina, un profesor que entraba y salía solo de la Facultad de Letras y al que le tocaría enfrentar todavía muchas pruebas y ataques. No es difícil imaginar que en esta reflexión se está preguntando también por el destino de sus propios libros. El ensayo parece recorrido por el esfuerzo de abstraer alguna propiedad que compartan los libros más frecuentados, una clave inscripta en los textos que contenga el secreto de las lecturas inagotables y de la perduración. Una clase de verdad que no dependa de la siempre voluble aprobación humana. No la encuentra y con valentía intelectual y alguna resignación asienta su conocida tesis: “Clásico no es un libro que necesariamente posee tales o cuales méritos; es aquel libro que una nación o grupo de naciones o el largo tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término”, “un libro”, agrega al final, “que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad.”

      Y bien, Borges ha muerto y es ahora él mismo un clásico, de acuerdo con todas las definiciones. Se podría repetir incluso la frase de Eliot con una variante: cualquiera sea la definición a la que lleguemos no puede ser una que excluya a Borges. Le tocan los centenarios y las biografías (aunque, como él ya había observado: “nadie se resigna a escribir la biografía literaria de un escritor; todos prefieren la biografía genealógica, la biografía económica, la biografía psiquiátrica...”)

       Sí, Borges es ahora un clásico y esto plantea un interesante problema de lectura: precisamente, cómo volver a sus libros, cómo separar en ellos lo que es deliberado de lo que es casual, lo que es fatal de lo que es intercambiable, lo que es profundo como el cosmos de lo que pretendía ser apenas un chiste privado. Elijo, como experimento, El aleph, con el que tengo también un dilema propio: mi primera lectura, de hace muchos años, a la que me propongo defender, no parece coincidir demasiado con las interpretaciones más frecuentes que escuché después, abrumadas por datos sociológicos o biográficos: la de que El aleph debe ser leído como una sátira a la mala literatura de la época, o como la venganza eterna de Borges contra los que le negaron en 1942 un premio literario. En mi interpretación, me temo, todo esto es secundario. Tampoco creo que el centro del relato y su fundamento sea exactamente la visión del Aleph, sino en todo caso una, solamente una, entre las imágenes. El Aleph es para mí una versión de Borges sobre La carta robada, de Poe, o de esa otra variación que él admiraba tanto: la del general de Chesterton (en "El signo de la espada rota") que desata una batalla para esconder entre los miles de cadáveres el cuerpo de un soldado que había asesinado.

      Pero empecemos por el principio, por la muerte de Beatriz Viterbo. Borges explicó alguna vez que, como en el cuento ocurriría algo increíble, convenía que el protagonista estuviera conmovido, para dejar la posibilidad de que la visión del Aleph pudiera atribuirse a una alucinación. “Y qué mejor motivo de emoción”, agrega, “que la muerte de una mujer a quien él había querido”*. Sin embargo, y aunque ésta pudo haber sido su intención original, es curioso comprobar que en la ejecución del cuento las cosas, a poco que uno lee, resultan bastante diferentes. No sólo porque ya desde el inicio el narrador parece haber superado la primera conmoción del dolor y estar otra vez en toda su lucidez, en un estado de resignación filosófica: “alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta, yo podía consagrarme a su memoria”, sino sobre todo porque está claramente asentado en el texto que Beatriz Viterbo muere en 1929 y que el narrador ve el Aleph ¡recién doce años después, en 1941! Este lapso intermedio tan largo es necesario, pero para otro propósito: el de establecer la ceremonia de veneración de Beatriz. El pulso de la historia está cuidadosamente marcado por la visita ritual, una por cada aniversario de la muerte, que hace el narrador a la casa de la calle Garay, para volver a mirar los retratos de la mujer adorada y evocarla con el padre y con su antagonista, el primo hermano de Beatriz, Carlos Argentino Daneri. La rivalidad entre los dos, que parece al principio sólo literaria, aumenta gradualmente, a medida que Daneri le revela al narrador, un escritor aparentemente serio y “vinculado”, fragmentos de un poema inmenso, minucioso, grotesco, que está escribiendo en secreto desde hace años (éste es el primer indicio en el cuento de la existencia del Aleph). En algún momento, en la divertida progresión del desprecio, el narrador le niega a Daneri un favor literario -la gestión en su círculo de un prólogo para la edición del poema- y cree que ésto acabará para siempre la relación hipócrita entre ambos. Sin embargo recibe meses después una llamada telefónica, en la que fuera de sí, porque están por demoler su casa, Daneri le descubre la existencia del Aleph, en la escalera del sótano. El narrador acude, con “maligna felicidad” a comprobar la locura de su oponente. En la antesala, sobre el piano que ya nadie toca, vuelve a encontrarse con el gran retrato de Beatriz y “en una desesperación de ternura” le habla, patéticamente, en voz alta. Aparece Daneri y lo conduce hacia el sótano. “Baja”, le dice, “muy en breve podrás entablar un diálogo con todas las imágenes de Beatriz” (la bastardilla es del texto). Lo que sucede a continuación es, por supuesto, la visión del Aleph, y la célebre enumeración de imágenes, el intento de transcribir el infinito desde lo finito. Esta enumeración, recortada supuestamente por la memoria, parece en principio aleatoria, y sin embargo converge a un punto, oculto entre todos: a la única imagen que es realmente imprevista dentro de la historia -la única que merece tres adjetivos- y que hiere por igual al narrador y al lector: “las cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino”.

      Esta es la venganza certera de Daneri: dejarle ver, antes de la demolición, por una vez el Aleph, dejarlo encontrar, en el “inconcebible universo”, la imagen más temida de Beatriz, con los rastros de su posesión. Y éste es para mí también el verdadero final del cuento. La enumeración cesa muy poco después de esta revelación; lo que resta son epílogos.

      Si Borges fuera otro escritor, digamos Henry James, hubiera ideado un secreter bajo llave en un palacio veneciano al que sólo pudiera accederse por largas antecámaras psicológicas. Pero Borges era Borges, y prefirió sepultar en la enumeración del universo esas cartas de mujer tan aterradoras.

      


    PS (2001): durante un encuentro sobre la obra de Borges en la Universidad de Boston, Alberto Manguel, después de escuchar esta lectura, recordó en el mismo sentido que en uno de los ensayos dantescos, “La última sonrisa de Beatriz”, Borges afirma que la Divina Comedia, toda la Divina Comedia, es una excusa del poeta para ver sonreír otra vez, por un momento, a su amada.  Transcribo aquí el correspondiente párrafo: “Ozanam (Dante et la philosophie catholique, 1895) piensa que la apoteosis de Beatriz fue el tema primitivo de la Comedia; Guido Vitali se pregunta si a Dante, al crear su Paraíso, no le movió el propósito de fundar un reino para su dama. Un famoso lugar de la Vita nuova (“Espero decir de ella lo que de mujer alguna se ha dicho”) justifica o permite esa conjetura. Yo iría más lejos. Yo sospecho que Dante edificó el mejor libro que la literatura ha alcanzado para intercalar algunos encuentros con la irrecuperable Beatriz. Mejor dicho, los círculos del castigo y el Purgatorio austral y los nueve círculos concéntricos y Francesca y la sirena y el Grifo y Bertrand de Born son intercalaciones; una sonrisa y una voz, que él sabe perdidas, son lo fundamental. En el principio de la Vita nuova se lee que alguna vez enumeró en una epístola sesenta nombres de mujeres para deslizar entre ellos, secreto, el nombre de Beatriz. Pienso que en la Comedia repitió ese melancólico juego.”


      ¿No es acaso “El Aleph”, y la enumeración del universo, otra  repetición del mismo juego melancólico? 


    * En Borges en diálogo, de Osvaldo Ferrari, Siglo XXI, 2005.

     

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    jueves, 6 de agosto de 2020

    421. EL PODER DE LA PALABRA

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    El material de trabajo imprescindible para un escritor es la palabra. Acertar en la elección de estas a la hora de crear una frase con sentido es vital si queremos conseguir que un texto llegue al lector. Para eso tenemos una serie de normas gramaticales que junto con los recursos sintácticos y léxicos nos ayudarán en este proceso.

    A la hora de crear mundos ficticios son las palabras las que los concretan. Dicho de otra forma, son las clases de palabras las que estructuran la realidad en objetos. Lo vemos aquí: En «Partir de viaje«, resaltamos una acción, un suceso. En cambio, en «Aguardo la partida del tren» hemos objetivado la realidad, hemos hecho un objeto de algo que es un suceso. Hemos convertido el verbo en un sustantivo.

    La palabra es la unidad lingüística primordial de la comunicación verbal. En ella, se unen componentes fónicos y semánticos que se vinculan entre sí mediante la sintaxis y que dan como resultado una expresión con un sentido definitivo. Pero además ese elemento semántico puede poseer múltiples significaciones. Por lo que habrá que tenerlo en cuenta cuando llegue el momento de seleccionar.

    Entre tanta palabra, es complicado escoger. En algunos casos la elección de las palabras dependerá del tema. Por ejemplo, si el tema es macabro y tremendista nos decantaríamos por unas y si es sentimental y romántico, por otras.

    Para esto vamos a mostrar la diferencia de matices entre usar una palabra u otra del mismo campo semántico; Silvia Adela Kohan, en La escritura terapeútica, nos lo presenta de forma muy clara. El hecho de seleccionar un verbo determinado modifica lo que se cuenta y cómo se cuenta. Observar, escrutar, contemplar, ojear, vislumbrar, advertir, examinar, divisar, entrever, espiar, avizorar, registrar. Queda claro que estos verbos están relacionados con la acción de “mirar”, puesto que todos pertenecen a ese mismo campo semántico. Pero cada uno aporta un matiz propio. Comprobémoslo en el siguiente ejemplo: Presentamos una misma situación genérica: Hay dos mujeres en el andén de la estación esperando el tren. Demuestran un cierto nerviosismo. Llega el tren, se sientan juntas y no hablan durante todo el trayecto.

    • Si alguien la contempla, obtendría explicaciones: Las dos mujeres contrastan. Van y vienen por el andén. Sus zapatos son similares, con tacones gruesos. Una lleva un abrigo verde y negro como las medias; la otra va de blanco. En el tren, se sientan en el mismo asiento y ambas, de vez en cuando, miran hacia atrás.
    • Si un testigo la vislumbra, se llenaría de dudas: A los lejos, entre el gentío del andén, vislumbro dos mujeres distintas y similares, es diferente su apariencia, pero similar su modo de moverse. Apenas las distingo cuando llega el tren. Me parece que van en el segundo vagón y que se sientan juntas.
    • Si la registra, se limitaría a recoger una enumeración de datos: Las dos mujeres contrastan. Van y vienen por el andén. Usan zapatos de tacón grueso. Una de ellas lleva medias y un abrigo negro y verde, la otra va de blanco. Suben al tren, se sientan en el mismo asiento, no hablan y de vez en cuando miran hacia atrás.
    • Si espiara a estas dos mujeres, crearía sospecha: Son bastante diferentes, aunque sus zapatos son parecidos. ¿Por qué van y vienen por el andén? Me temo que me descubrieron: están en el mismo asiento, no hablan y constantemente se dan vuelta en dirección a mí.
    • https://serescritor.com/el-poder-de-la-palabra-primera-parte/

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