¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!

Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.

Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".

Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.

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jueves, 16 de mayo de 2019

352. Siete formas efectivas de escribir para enganchar al lector





¿Para qué escribes, si no es para que te lean?
Por tanto, tienes que escribir para enganchar al lector. Este no te va a dar muchas oportunidades y, si tu historia no le resulta atractiva e interesante, cerrará el libro sin más contemplaciones.
Pero hay determinados aspectos de una lectura que pueden dar al traste con su atención.
Para que tu historia cautive al lector y que este siga leyendo página tras página, importa tanto la historia que cuentas como la manera en que la cuentas. Incluso puede suceder que una historia no tan buena, bien contada, sepa ganarse al lector.
Así que lo mejor es que conozcas la diferentes maneras en que debes manejar la trama, los personajes y las diferentes escenas para enganchar al lector y lograr que avance por tu historia hasta la palabra fin.
Te contamos las siete claves para enganchar al lector y lograr una escritura que lo mantenga atado a los hilos de tu historia y te damos algunos consejos prácticos y efectivos que llevarán tu escritura a otro nivel.

https://www.sinjania.com/enganchar-al-lector/

1. Persuadir con el detalle
Lo importante a la hora de contar algo es saber elegir los detalles que muestren de manera fidedigna aquello que quieres expresar, mostrándolo de una manera persuasiva. Debes aplicar esta idea a la trama en general, pero también a cada una de las escenas. Veamos cómo.

La pequeña parecía muy cansada, era evidente que necesitaba una siesta.

Esta frase es sencilla y directa; sin duda, describe de manera efectiva lo que sucede. Sin embargo, no estimula la imaginación de lector, ni le impulsa a seguir leyendo.

Llevaba puesto un casco de vikingo y tenía la boca pringosa de algodón de azúcar. Aunque sus ojos marrones se cerraban por el cansancio, se negaba a acostarse. Sabía lo terca que era y que la lucha cotidiana estaba a punto de comenzar.

Esta versión, al proporcionar más detalles, da más información sobre lo que sucede: la niña está cansada y necesita dormir, y el narrador debe conseguir acostarla. Sin embargo, proporciona ciertos detalles secundarios —la boca pringosa, el casco vikingo— que, aunque ayudan a corporeizar la escena, no apoyan la cuestión principal.

Aunque sus ojos marrones se cerraban por el cansancio, se negaba a acostarse. El casco de vikingo que llevaba puesto le daba un aspecto cómicamente fiero. Usando el palo del algodón de azúcar como si fuera una espada apuntó a mi pecho y dijo:
—No pienso acostarme.

En esta versión, se han transformado los detalles para que apoyen el sentido general del texto: el casco y el palo del algodón dulce se han convertido en pertrechos de guerra que anuncian una pequeña batalla doméstica. Pero además, sabemos mucho más sobre la niña: no le gusta echarse la siesta, pero además es imaginativa y luchadora.
De este modo, hemos creado una escena mucho más atractiva para el lector que querrá saber cómo reacciona el narrador al ultimátum de la pequeña, cómo se resuelve el conflicto y quién resulta vencedor.

2. Emocionar
Leemos para emocionarnos.
Por eso al escribir, tienes que buscar implicar las emociones, la imaginación y el intelecto del lector. Y para ello, nada mejor que cuidar el detalle revelador.
Una de las cosas que debes conseguir con tu escritura es transmitir emociones. De hecho, en torno a ellas gira siempre la mejor literatura. Veamos cómo lograrlo.
La mejor escritura es aquella que logra que el lector se ponga en el lugar de los protagonistas y sienta lo que ellos sienten: ira, amor, camaradería, frustración, felicidad, terror, tensión… De modo que tus textos tienen que lograr atrapar tanto la mente del lector como su imaginación y su corazón.
Por eso, limitarse a nombrar las emociones significa empobrecer la narración. Lo que debes buscar es presentar aquellos detalles específicos, concretos, que representan una emoción. Ofrecer una imagen definida y precisa que se represente de modo claro en la mente del lector y que le lleve a sentir la emoción o el sentimiento que quieres transmitir.
El objetivo debe ser hacerle participar de la acción para que sienta, no nombrar emociones abstractas que no logran hacer sentir.

Veámoslo con un ejemplo:
Cuando Pedro murió, me sentía miserable.

Esta frase puede parecer certera, pero es muy imprecisa. No basta con nombrar lo que siente el narrador, porque el lector se siente ajeno a ese sentimiento. ¿A qué se refiere exactamente la idea de sentirse miserable? Es algo demasiado vago como para despertar la empatía del lector.

Aunque viva mil años nunca olvidaré lo completamente sola que me sentí tras la muerte de Pedro. Aunque los meses fueron pasando, no era capaz de apartarlo de mi mente: todas las cosas me recordaban a él. Creí que nunca lo superaría.

Si bien en esta ocasión se han añadido detalles específicos, esos detalles sólo ayudan a la narración, resultan meramente enunciativos. En realidad no le proporcionan al lector una razón para echar de menos a Pedro, lamentar su muerte y sufrir junto a la narradora.

No podía desprenderme del recuerdo de Pedro. A las cuatro, la hora a la que solía regresar del trabajo, me sorprendía esperando escuchar el ruido de su llave en la cerradura. Por la noche, levantaba la vista de mi libro esperando encontrarle sentado en su sillón, con los auriculares puestos con los que escuchaba su programa de radio favorito. Curiosamente, las imágenes de Pedro enfermo en el hospital se habían borrado de mi mente.

Esta última versión resulta conmovedora porque, con sus detalles, nos ayuda a comprender y visualizar la relación entre Pedro y la narradora: las rutinas tranquilas que compartían y cómo uno formaba parte de la vida del otro. No existe una descripción pormenorizada, pero la hábil elección de los detalles permite que el lector se represente tanto la vida con Pedro, como la vida sin él. Al tiempo, en ningún lugar se menciona expresamente la muerte, pero la ausencia del hombre y la alusión al hospital logran que el lector interprete los hechos, involucrándolo en la composición del texto.
Se trata simplemente de escribir textos que impliquen emocional e intelectualmente al lector con la obra. Permitir que este se identifique con los hechos narrados, que empatice con las emociones de los personajes y que complete con naturalidad las elipsis que presenta el texto.

Aquí tienes algunas ideas más sobre cómo usar la emoción para mejorar la escritura. Léelas.

3. Cada escena deba aportar al conjunto de la trama
Continuamos desgranando algunas formas en que podemos mejorar nuestra escritura para lograr con ello enganchar al lector. El objetivo es tejer una red que cautive su atención para que solo desee seguir avanzando en la lectura. Aunque son muchos los factores que pueden contribuir a ello (la presentación de la propia trama, el ritmo, la elección del narrador, la fuerza de los personajes…) hay pequeños detalles que puedes implementar casi en cada párrafo.
Uno de ellos consiste en incluir detalles que refuercen el sentido de una escena dentro de la trama. Ya hemos hablado de cómo persuadir con el detalle, pero ahora se trata de proporcionar además aquellos detalles que te ayudarán a crear en el lector una imagen clara de lo que significa esa escena concreta, al tiempo que proporcionas información que haga avanzar la trama.

Por la forma en que se comportó en el restaurante lleno de gente, podría decirse que Fátima se había sentido imantada por el atractivo desconocido de la camisa negra. Probó un par de trucos para llamar su atención y,  finalmente, tuvo éxito.

Aunque en este fragmento el autor proporciona información (la protagonista se encuentra en un restaurante donde un desconocido le resulta atractivo, por lo que decide —y logra— llamar su atención), la historia en sí es poco enjundiosa: no se narra nada interesante. Esta escena tampoco nos dice nada sobre Fátima.

El atractivo desconocido parecía pasear su mirada distraídamente sobre las personas que llenaban el restaurante. Fátima percibió cómo sus ojos se detenían en ella con un parpadeo y una media sonrisa subía a sus labios. ¿Era su imaginación o se había llevado la mano al corazón mientras fingía sacudir ligeramente la pechera de su camisa negra? «Es guapo», observó su amiga Carmen. «Pse», concedió Fátima mientras jugueteaba con un mechón de pelo. Evitó mirarle de nuevo, pero lanzó una sonrisa radiante por encima de las mesas. Girándose despacio, cruzó las piernas como lo haría una femme fatale en una película antigua. «Con esto bastará», pensó para sí misma con humor.

Al igual que en el fragmento anterior, en este se proporciona la información necesaria para el desarrollo de la escena, pero además se ha hecho mucho más rica al contar el desarrollo del coqueteo entre la protagonista y el desconocido, lo que ya de por sí atrapará la atención del lector, haciéndole partícipe del intercambio de miradas y sonrisas.
Pero además, esta escena incluye ahora pormenores acerca del personaje, desarrollándolo y dando idea de su personalidad al lector: la protagonista es una mujer que sigue el juego del coqueteo con un desconocido; no es la primera vez que lo hace, puesto que sabe los pasos a seguir para alcanzar el éxito; y muestra sentido del humor cuando se dice a sí misma que ya ha hecho lo suficiente para que el hombre se acerque.
Como hemos visto, se trata de incluir ciertos detalles que transmitan una idea más profunda o completa que lo que la mera escena cuenta. No se trata únicamente de incluir la escena de un coqueteo en un restaurante, sino de lograr que esa escena proporcione nueva información relevante sobre tus protagonistas, sobre sus aspiraciones y su forma de actuar, ayudando a comprender mejor la historia de su conflicto que estás presentando.

4. Evitar el relleno
Ninguna forma es más efectiva para acabar con la atención (y la paciencia) de un lector que acumular páginas y páginas en las que no sucede nada. El secreto para enganchar al lector y mantener cautivo su interés es hacer que la trama siempre avance, aportarle casi con cada párrafo nueva información sobre la historia para que desee seguir avanzando a través de ella.
Esto no significa que debas aplicarte a idear tramas trepidantes, donde en cada línea aguarde un giro argumental, sino trabajar para que cada palabra permita comprender mejor a tus personajes y la manera en que sus decisiones y reacciones van dando lugar al desarrollo de la acción. ¿Cómo hacerlo? Fundamentalmente evitando el relleno.
A veces puedes caer en la tentación de rellenar páginas y páginas con texto que, realmente, está aportando muy poco al desarrollo de la historia que deseamos contar. Qué le vas a hacer: te gusta escribir y te resulta difícil resistirte al impulso. Sin embargo tienes que permanecer atento para asegurarte de que todo lo que escribes, cuenta. Es decir, aporta una información útil para comprender algún hecho que vendrá a continuación. Veámoslo como siempre con un ejemplo:

A Guillermo le encantaban los deportes, ya fuera salir a correr por el parque cercano a su casa o practicar submarinismo. Pero sin duda, su deporte favorito era el ping-pong.

La información esencial de este párrafo es que el deporte preferido del protagonista es el ping-pong. El resto aumenta la cifra de palabras que contabiliza el procesador de texto, pero no aporta nada que ayude al lector a comprender por qué a Guillermo le gusta especialmente este deporte, qué siente cuando lo practica. Es decir, no hay detalles que persuadan ni emocionen al lector.

El deporte favorito de Guillermo era el ping-pong. Aunque la gente lo suele tomar por un juego relajante, lo cierto es que se precisa destreza manual, agilidad y resistencia para jugarlo bien.

Aunque en esta ocasión se proporcionan detalles, estos son de carácter general: ayudan a la narración, pero al no referirse concretamente a las sensaciones de Guillermo, no logran que el lector entienda por qué prefiere ese deporte a cualquier otro.

A Guillermo le gustaba practicar cualquier deporte, pero el ping-pong le entusiasmaba. Exigía de él destreza, agilidad y resistencia y no entendía cómo había quien podía considerarlo simplemente un pasatiempo relajante.

Esta versión está más cerca de no ser simple relleno: no solo aporta datos sobre los requisitos para jugar al ping-pong, sino que los relaciona directamente con el protagonista, de modo que nos cuenta algo sobre él. Las exigencias del deporte le complacen y, de hecho, siente que le elevan por encima de aquellos a quienes el ping-pong les parece un mero pasatiempo.

A Guillermo le gustaba practicar cualquier deporte, pero el ping-pong le entusiasmaba. Exigía de él destreza, agilidad y resistencia y no entendía cómo había quien podía considerarlo simplemente un pasatiempo relajante. Le gustaba sentir la firmeza con la que su mano sostenía la pala, el sudor corriendo por su espalda y cómo crecía la tensión entre él y su contrincante a cada nuevo tanto.

Este último párrafo profundiza todavía más en los sentimientos del protagonista. No se detiene en consideraciones generales sobre el deporte, sino que describe con detalles vívidos las sensaciones de Guillermo mientras lo práctica, desde lo físico: cómo agarra la pala, cómo corre el sudor; hasta lo psicológico: la tensión entre los jugadores que depende directamente de los tantos que señala el marcador.
La última versión nos dice que a Guillermo le gusta el ping-pong y por qué, nos dice cómo se siente cuando juega, nos habla de una cierta competitividad. Todos esos detalles no solo sirven para fijar la atención del lector para que se sitúe mentalmente frente a una mesa de ping-pong dispuesto a vencer a su contrincante, también contribuyen a que más adelante comprenda que para Guillermo sea más importante asistir a un torneo de ping-pong que acompañar a su mujer a una cita médica. De modo que se cumple un doble objetivo: se aportan detalles que apelan al lector, que le permiten ligarse a la acción y a sus personajes; pero también se proporciona un contexto que explica lo que sucederá a continuación.
Un buen texto debe satisfacer ese doble objetivo, lo que no resulta sencillo, así que es mejor no desperdiciar palabras escribiendo mero relleno.
Ahora bien, también debes aprender a discernir cuándo lo que has escrito es mero relleno y cuando, sencillamente, estás haciendo un buen trabajo de escritor. Aquí hablamos más sobre este tema.

5. Profundizar
Para enganchar al lector, nada mejor que profundizar. No basta con narrar, no basta con describir: hay que adentrarse en los abismos e iluminar la oscuridad. Quedarse en la superficie puede significar que el lector no se implique con tu historia y la abandone. Pero si profundizas en las motivaciones de tus personajes, en las consecuencias de cada acontecimiento que sucede, el lector logrará meterse bajo la piel de la narración, hacerla suya, y no querrá abandonarla.

Para profundizar en tu historia necesitas tener muy claro qué quieres contar y qué impresiones buscas provocar. Sin esas certezas, será imposible que logres hacer sentir al lector lo qué quieres que sienta. Veámoslo con un ejemplo:

Todos en el colegio sabían que Blanca era la más mala de cuarto curso. Era una niña preciosa y muy inteligente y siempre lograba salirse con la suya. Por el contrario, yo era torpe y tenía pocos amigos y era la empollona de la clase. Así que Blanca convirtió mi vida en un infierno durante todo el curso.

En este fragmento, el autor pretendía hacernos comprender que Blanca es mala. Sin embargo, se ha centrado tanto en los sentimientos de la narradora que solo la hemos «visto» a ella.

Todos en el colegio, menos los profesores, sabían que Blanca era la más mala de cuarto curso. Era una niña preciosa y muy inteligente y siempre lograba salirse con la suya. Por el contrario, yo era torpe y tenía pocos amigos y era la empollona de la clase. Una vez hice un mural precioso sobre la llegada del otoño, trabajé en él durante días. El día en que debía entregarlo, Blanca me arrebató la cartulina y arrancó una por una, con sonrisa perversa y complacida, las hojas de árbol que yo había recopilado y pegado cuidadosamente. Ni siquiera intenté explicar al profesor lo sucedido, porque sabía que no me creería, y me vi obligada a pedir más tiempo para presentar el trabajo. Blanca convirtió mi vida en un infierno durante todo el curso.

En esta versión, más extensa, se aportan detalles clarificadores sobre la conducta de Blanca. Ahora el lector tiene un ejemplo claro de su maldad, puede representarse a Blanca destrozando el mural que la protagonista había preparado con esmero. Y también sabe algo más de la propia protagonista, de su manera de ser y de su relación con Blanca.
Como podemos ver, ambos pasajes se ocupan de lo mismo; sin embargo la segunda versión, al centrarse en un momento específico, logra que el lector se represente a Blanca, que se sienta presente en el momento en que destroza el trabajo de la protagonista. Y, al representarse esa acción injusta, el lector no solo comprende la maldad de Blanca, sino que además se pone instintivamente del lado de la narradora.
Por tanto, al incluir una acción concreta que cristaliza la maldad de Blanca se la presenta como a una niña mala de una forma mucho más clara y palpable que si simplemente se apunta «Todos en el colegio, menos los profesores, sabían que Blanca era la más mala de cuarto curso». Así mismo, en la segunda versión se concretan rasgos importantes del carácter de la narradora: ella misma se define como «empollona», pero su esmerado trabajo sobre el otoño la muestra como tal de manera concisa. Al tiempo, descubre su carácter tranquilo pero laborioso, cuando nos la representamos recogiendo hojas. También su carácter algo conformista y un poco cobarde, al dar por hecho que el profesor no la creerá y no atreverse a plantar cara a Blanca.
Se trata por tanto de profundizar, de no limitarse a esbozar acciones o sentimientos, sino de penetrar en ellos, comprender su esencia y plasmarla de manera clara y representativa. Solo así lograrás enganchar al lector.

6. Lo específico mejor que lo general
Nos acercamos al final de esta serie de consejos sobre los puntos a tener en cuenta para escribir textos que capturen la atención del lector desde la primera línea y no la suelten hasta la última. Porque si escribimos para que nos lean, nada puede haber peor que desperdiciar el interés que el lector demuestra hacia nuestra obra cuando comienza a leerla.
Sin embargo, solo se trata de tener claro algunos conceptos mientras escribimos: profundizar en lo que narramos, emocionar, persuadir con el detalleO cuidar que nuestro texto no se pierda en generalidades que dispersen la atención del lector.
Al escribir, a veces puedes perderte en divagaciones. La narración se pierde en detalles secundarios o se disuelve en ideas generales, que no atañen de cerca ni a tus personajes ni a la línea argumental. Esto suele suceder porque no tienes claro lo que quieres contar, no has visualizado bien la escena, prestando atención a todos sus detalles, calibrando las acciones que describirás y previendo las consecuencias que tendrán.
Basta con ser precisos y hacer constar aquello que mejor puede hacer comprender al lector lo que estás contando y su significado en el conjunto de la obra.

Veamos un ejemplo:

Me miró de una manera que, sin resultar amenazante, me hizo sentir incómoda.

En esta frase se menciona una mirada y el sentimiento que dicha mirada suscita. Sin embargo, la descripción es demasiado general: se podría definir con más exactitud esa mirada, así como concretar ese vago sentimiento de incomodidad. Por ejemplo, un ceño fruncido o una mirada fija pueden reforzar esa idea de una mirada que resulta incómoda. Mientras que esa incomodidad puede traducirse en un gesto como levantarse para salir del foco de los ojos que nos miran o arreglarse la ropa.

Un ejemplo más:

Estaba claro que había que hacer algo para resolver esa terrible crisis.

Expresiones como «estaba claro», «sin duda», «era evidente»… a menudo son indicio de que no estás del todo seguro de haber logrado que se haga patente para el lector lo que buscabas contar.
En lugar de incluir ese «estaba claro» debería haberse especificado los motivos por los cuales esa crisis debía ser resuelta: de no hacerlo el protagonista perderá su empleo, un bosque será talado o la paz mundial correrá peligro. No se trata de escribir «estaba claro», sino de asegurarse de que, en efecto, las consecuencias quedan claras.
Si te expresas con la necesaria contundencia te podremos ahorrar el uso de binomios como «terrible crisis», «cosas horribles» o «sucesos inimaginables» porque habrás especificado qué es lo terrible, lo horrible o lo inimaginable. Evitando las vaguedades, impedirás que la mente del lector se pierda en suposiciones.
En resumen, un buen escritor se ocupará de hacer evidente para el lector las causas y las consecuencias de las acciones que mueven su narración de la manera más diáfana posible.

7. A veces contar puede ser suficiente
Llegamos al último de esta serie de siete consejos que tienen por objetivo enseñarte algunas técnicas para enganchar al lector y lograr que se quede pegado a tu historia y no pueda parar de leer hasta llegar al punto final. Repásalos todos y ponlos en práctica.

Pero vayamos al grano. Por lo general se recomienda a todo escritor que muestre y no se limite a contar. Esa idea es la base de todos estos consejos, pues si te limitas a contar pocas veces lograrás alcanzar la profundidad que logre emocionar al lector o dejar constancia de esos detalles persuasivos que cautivan para siempre la atención del lector.
Pues bien, hay ocasiones en las que para enganchar al lector no es necesario mostrar y basta con contar. ¿Cuándo basta con contar? Cuando la narración es meramente informativa y, por tanto, no necesitamos que resulte persuasiva o que apele a las emociones. Veamos.

A veces contar puede ser suficiente. En ocasiones, ir al grano sin detenerse en detalles accesorios es fundamental para que la trama avance. Tal es el caso cuando queremos dar brevemente una información que ponga en antecedentes al lector sobre un hecho que necesita conocer para entender una escena que se desarrollará a continuación. Lo comprenderás mejor con un ejemplo.

Imaginemos que Pedro va a casa de Miguel para devolverle un libro y, al llegar a casa de este, se encuentra con que su novia está allí en actitud más que cariñosa con el que hasta ese momento había sido su mejor amigo. En ese caso bastará con escribir algo como «Al salir de clase, Pedro tomó el autobús para acercarse a casa de Miguel y devolverle el libro que le había prestado». No hace falta que nos detengamos a describir cómo fue el trayecto en autobús en mitad de una tarde de tormenta, ni que las gotas de lluvia resbalaban por los cristales como lágrimas. Incluso aunque creamos que esos detalles (la tormenta, las gotas como lágrimas) anticipan lo que viene a continuación, esos detalles no le van a decir nada al lector que todavía no sabe la que se le viene encima al pobre Pedro. La escena significativa, importante, es la que viene a continuación, cuando Pedro llega a casa de Miguel y encuentra allí a Rebeca. Esa es la escena en la que deberemos poner toda la carne en el asador, poniendo en práctica todos los recursos que hemos visto a lo largo de esta serie de entradas.

Otro ejemplo. Nuestro protagonista va a comer ese día cerca de su oficina para poder finalizar antes su jornada laboral y acudir a una importante cita por la tarde. Bastará con señalar: «Para salir antes, Pedro se quedó ese día a almorzar en un local de comida rápida cerca de su oficina». No es necesario que expliquemos el menú, cuál era la estatura y color de ojos del camarero que le atendió o cómo a la mujer de la mesa de al lado se le volcó el vaso de la bebida. Reservemos los detalles que enganchan para la cita que Pedro tendrá por la tarde para optar a un nuevo puesto de trabajo.

Y un ejemplo más. Pedro tiene una decisiva entrevista de trabajo en las oficinas de una importante multinacional. Mientras espera que llegue su entrevistador no hace falta describir prolijamente el color blanco roto de las paredes, el grosor y las manchas de la moqueta o los fluorescentes que iluminan la estancia. Nuevamente, la escena decisiva viene a continuación, cuando Pedro descubra que le va a entrevistar Miguel, un antiguo compañero de clase que, en la universidad, le robó la novia.

Así que recuerda, cuando se trate de proporcionar determinadas informaciones, de describir determinados entornos o de presentar a personajes secundarios no es necesario que te lances a un derroche de detalles. Reserva esos recursos, que pueden marcar la diferencia, para las escenas importantes de tu narración, aquellas que hacen avanzar la trama, que desarrollan el conflicto y en las que de verdad te interesa que el lector permanezca bien atento.


351. ¿Es fácil escribir?





“No existen más que dos reglas para escribir:
 Tener algo que decir y decirlo.”

Oscar Wilde (1854-1900)


A escribir se aprende escribiendo, pero no te olvides de leer buenos escritores.


Como esto de la escritura es una cosa de todos, me gustaría solamente desarrollar algunos comentarios respecto al tema.  Antes que nada,  es necesario que se prepare estirando los músculos porque escribir es uno de los ejercicios más agotadores que uno puede realizar.  Luego de estirar y ya entrados en confianza, la primera pregunta sería ¿Es fácil escribir?  Por supuesto que sí, el inconveniente no es escribir sino hacerlo bien.
Conocer las formas y los detalles de la escritura, elaborar un documento que se pueda leer y que al otro o la otra no le dé pereza leer.  En ocasiones uno puede caer en la trampa de copiar a un escritor (o escritora)  de los grandes, eso está bien, todo el mundo lo hace. Porque así es que uno aprende, o por lo menos uno consigue tener una idea de las cosas que hay que hacer en la escritura. Sin embargo, no hay que quedarse repitiendo, cuando uno ya ha aprendido lo suficiente hay que cambiar de héroe (o heroína) y no dejarse absorber por el campo gravitacional de algunos gigantes de la literatura.  Sé de un caso de alguien que se perdió en los juegos de palabras de James Joyce, otro de alguien que sigue buscando pistas encriptadas en los textos de Patricia Highsmith y otro que se perdió en los laberintos de un escritor argentino.  Por eso hay que tener cuidado, no dejarse atrapar de una manera obsesiva por la escritura y mucho menos por la literatura, ya que puedes enfermarte como el pobre de Montano.
Pero me voy a detener un poco. Inhalo y exhalo.  Comienzo nuevamente. Si se trata de escribir,  lo único que hay que hacer es escribir.  No parar en ningún momento, registrar cada una de las cosas que se nos presentan en el día a día y buscar la manera de reorganizarlas, hay que darle una forma exquisita, como si fuese una escultura. Una forma que sea propia, irrepetible a menos que seamos nosotros quienes vayamos a replicarla, porque si no podríamos estar ante un caso de falsificación o de robo de identidad por ejemplo conozco de alguien que le robó la identidad a un escritor francés y terminó atrapado en uno de sus anagramas, y ya nadie sabe de él. Habrá quedado ahogado en tinta o en palabras, no sé.
Otro punto interesante es que hay que leer, si no lees no escribes,  porque  cuando lees empiezas a coleccionar una serie de registros en tu cabeza que te servirán para plasmar un texto de carácter literario en el momento en que sea preciso hacerlo. Empecemos a leer, constantemente, para poder agrupar las formas y las palabras y poder escribir cosas alternativas. Una sucesión de historias y hay que hacerlo como si la vida dependiera de eso.
Uno nunca sabe, algún día lo pueden secuestrar a uno, y la única condición para mantenernos con vida sea que escribamos una historia, un guiño a Sherezade. Entonces que sí es fácil escribir, sí, no se necesita de inspiración se necesita de creatividad y de ingenio.  De convertirse en un artesano literario y juntar palabras al punto de que el caos contemple un orden, y de que todas las palabras que se junten  conformen una armónico efecto que atrape al lector…

Bonilla, D

 https://fisuras.konradlorenz.edu.co/2015/09/y-es-f%C3%A1cil-escribir.html#more

domingo, 14 de abril de 2019

350. La ambigüedad

Este título es un ejemplo de ambigüedad. ¿La ambulancia fue responsable del accidente o una ambulancia ayudó en un accidente?


La ambigüedad es un defecto del lenguaje que puede dar lugar a muchas confusiones.


La ambigüedad es la cualidad de aquel lenguaje “que puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones y dar, por consiguiente, motivo a dudas, incertidumbre o confusión” (DRAE).

La ambigüedad lingüística, también conocida como anfibología, puede ser considerada un vicio del lenguaje cuando es utilizada de manera inconsciente, aunque también puede ser considerada una figura retórica cuando se le da un uso consiente como podría ser el doble sentido.

El fenómeno conocido como polisemia, que se refiere a que una misma palabra puede tener más de un significado, es un punto clave en la construcción de oraciones o frases ambiguas.

Así mismo, existen otras situaciones que invitan a la ambigüedad como son la fonética surgida de la construcción de una oración y el uso de palabras con un significado confuso.
https://www.ejemplode.com/12-clases_de_espanol/1916-ejemplo_de_ambiguedad.html

Existen diferentes tipos de ambigüedades dependiendo del aspecto de la lengua en el cual ocurran (Conceptodefinicion.de):

-Ambigüedades fonéticas: son las que ocurren en el habla.
-Ambigüedades léxicas: están relacionadas con la polisemia o la capacidad que tienen algunas palabras de admitir varios significados.
-Ambigüedades sintácticas: tienen lugar cuando una misma oración puede ser analizada de diferentes maneras.
-Ambigüedades semánticas: se presentan cuando una palabra tiene un significado difuso o demasiado general.

La ambigüedad en los libros infantiles


A continuación, una lista de expresiones que son representativas de usos ambiguos del idioma:

Expresión ambigua: ¿Me diste la mesa? (Ambigüedad fonética)
En qué consiste la ambigüedad: ¿Mediste la mesa?

Expresión ambigua: Alberto trabaja solo los sábados.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Quiere decir que Alberto trabaja sin compañía los sábados o que trabaja únicamente ese día de la semana?

Expresión ambigua: Don Benito compró dos chivas en el pueblo.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Se refiere a los animales o a los buses coloridos?

Expresión ambigua: El pavo está listo para comer.             
En qué consiste la ambigüedad: ¿El pavo será el alimento o es el animal el que va a comer?


Expresión ambigua: El pez está listo para comer.
En qué consiste la ambigüedad: ¿El pez está listo para ser comido o está listo para que le den de comer?

Expresión ambigua: Las mulas atravesaron la frontera con su cargamento.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Se refiere a los animales o a los traficantes de droga?

Expresión ambigua: Qué radio tan pequeño.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Se refiere al aparato receptor, al segmento lineal que une un punto de una circunferencia con su centro o a uno de los huesos del antebrazo?

Expresión ambigua: Sara no quiere a Federico porque es muy mala persona.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Quiere decir que Sara es muy mala persona o que Federico es muy mala persona y por eso Sara no lo quiere?

Expresión ambigua: Támara eligió un carro rápido.
En qué consiste la ambigüedad: ¿Quiere decir que Támara quería un carro veloz o que tomó la decisión rápidamente?

Expresión ambigua: Estuve esperándote en el banco.
En qué consiste la ambigüedad: ¿En qué banco? ¿Sentado en un banco o en una institución financiera?

Nota. Recuperado de Pimat, J., conceptodefinicion.de, Enciclopedia online de ejemplos, ejemplosde.com y elaboración propia.


En muchos casos, es el contexto de la situación comunicativa el que permite despejar las ambigüedades, sean éstas fonéticas, sintácticas o de usos particulares de los vocablos.

Además de la precisión léxica a la hora de comunicarse tanto oralmente como por escrito, para evitarlas se debe prestar atención al uso de los signos de puntuación, cambiar la construcción de una frase cuando sea necesario y añadir los complementos que hagan falta (Conceptodefinicion.de).


Referencias:

Conceptodefinicion.de (s.f.). Definición de ambigüedad. Recuperado de https://conceptodefinicion.de/ambiguedad/

Ejemplosde.com (2013). Ejemplo de ambigüedad. Recuperado de https://www.ejemplode.com/12-clases_de_espanol/1916-ejemplo_de_ambiguedad.html

Enciclopedia online de ejemplos. (s.f.) 20 ejemplos de ambigüedad. Recuperado de https://www.ejemplos.co/20-ejemplos-de-ambiguedad/

Pimat, J. (2015). Palabras ambiguas: todo un mundo por descubrir. Cómo escribir bien. Recuperado de https://comoescribirbien.com/palabras-ambiguas/

Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española. Bogotá: Planeta.

domingo, 9 de diciembre de 2018

349. A MIS QUERIDAS TALLERISTAS, LAS ENHEDUANNAS MORTERENSES




"Escribir es como parir, dar nacimiento, concebir el mundo" Enheduanna

Al principio, el silencio del tiempo.

Luego, la respiración del viento,
el runrún del agua entre las piedras,
el canto de los pájaros,
de la lluvia, de los grillos
y el rugido de las fieras.

Después, germinó la palabra
y en la lengua se hizo voz,
grito, habla, rezo y canto.
Nombró las cosas y los dioses,
el amor y el odio, la paz y la guerra.
Entonces, al calor del fuego
se hilaron historias
y entretejieron el canto con la danza.
La palabra ebria de música
se hizo verso, canción y poema.

Ahora, a nosotras, sacerdotisas del siglo XXI,
nos convocó la palidez de la Luna
y el clamor del agua tras el cristal
para conjurar la ilusión de un sueño:
desnudar memorias por las grietas del olvido
y ciegas de silencio, iluminar palabras
sobre el regazo del papel que espera.
Marta Alicia Pereyra, Morteros, 06-12-2018


Nota: ENHEDUANNA hija del rey Sargón (2335 a. C. - 2380 a. C.) fue la alta sacerdotisa de la Luna. Esta princesa acadia es la primera autora de la literatura universal. Edehuana vivió en el reino donde se inventó la escritura, ahora llamado Irak, y ella fue la primera mujer que firmó sus palabras, y fue también la primera mujer que dictó leyes, y fue astrónoma, sabia en estrellas, y sufrió pena de exilio, y escribiendo cantó a la diosa Inanna, la Luna, su protectora. Ampliar en nuestro blog: https://tallerliterariodespertares.blogspot.com/

lunes, 3 de diciembre de 2018

348. Enheduanna, la primera escritora de la Historia (2285-2250 a.d.C.)

El "Disco de Enheduanna" en el Museo Penn 
(Museo de Arqueología y Antropología de la Universidad de Pennsylvania) en Filadelfia.


El primer autor conocido de una obra de arte era poeta, y era una mujer, y era aristócrata y alto cargo de su gobierno. Hace cerca de 4300 años. Antes de ella hubo creadores, pero ella es la Primera Autora de que tenemos noticia: la más remota asociación que conocemos entre una obra y una persona concreta, de existencia probada, con una vida y una historia propias: Enheduanna, la Primera Autora.
Su existencia histórica está demostrada por un disco de alabastro hallado en la zona más secreta del templo de Nanna en Ur (mostrado arriba), y por otras piezas de joyería.


Desde el inicio de la Historia nos llega el grito de angustia de Enheduanna, dando testimonio de aquellos tiempos infaustos con la belleza de su poesía.

«Yo, la que alguna vez se sentó triunfante, fui arrojada del santuario. 
Como una golondrina me hizo volar por la ventana, y mi vida se ha consumido. 
Él me hizo caminar entre las breñas de la montaña. 
Él me arrancó la corona apropiada de la alta sacerdotisa, 
Y me dio daga y espada — “esto es más para ti” — me dijo.»

Enheduanna, Alta Sacerdotisa de Ur, Sumeria, 2280 a.de C.

(Itahisa de Atlantis, Interludio entre la Parte Cuatro y la Parte Intermedia)



ENHEDUANNA, La primera autora de la historia de la literatura
Su existencia como personaje histórico está bien documentada. Los escritos de Enheduanna, posiblemente son los más antiguos de la Historia. A finales del IV milenio a.C., los sumerios comenzaron a escribir su idioma mediante ideogramas, que representaban palabras y objetos. Hacia 2600 a.C., los símbolos pictográficos ya se diferenciaban claramente del ideograma original. En el templo de E-anna en Uruk, donde se adoraba a la diosa Inanna, fueron hallados los primeros vestigios de escritura. A medida que cientos de miles de tablillas se fueron desenterrando y traduciendo iba surgiendo un nuevo mundo intelectual. En estas tablillas se reflejaba todo el quehacer, sentir y pensar de los pueblos que habitaron Mesopotamia. 
Enheduanna, la primera autora conocida de la historia de la literatura, vivió tan sólo 300 años después de que se desarrollara la escritura en Sumer. Fue nombrada por su padre, el rey Sargón de Acad, suma sacerdotisa del dios de la luna, Nanna, y de la diosa-madre Inanna, cuyo Descenso a los Infiernos es el tema principal del Himno que le dedicó, y que nos ha llegado a nosotros, 4.300 años más tarde. La princesa fue educada en la corte con refinamiento y, posiblemente, iniciada en los Misterios en las escuelas sacerdotales que existían entorno a los zigurats, las torres de Babel. Investigadores de la historia e idioma sumerios tradujeron los poemas compuestos por la poetisa. Himnos sagrados, cantados o recitados, se convertirían en puente para elevar el alma hasta ponerla en contacto con el más allá, con lo superior. En ellos expresaba su admiración e irritación hacia la diosa Inanna. Asumió el papel activo en cultos, mitos y ceremonias vinculados con fiestas consagradas a la diosa-madre, vinculando los atributos femeninos con otros que hacen propicia la abundancia y la prosperidad por medio de la exaltación erótica. 
A través de sus escritos se convierte también en la primera cronista, narrando el derrocamiento de su padre por parte de Lugalzagesi y el destierro de la familia real. Enheduanna presenció otros acontecimientos no menos terribles, como el asesinato de su hermano y su tío, sucesores de su padre en el trono; así como un terremoto que sepultó el reino. Es poco lo que se sabe de ella pero, a través de sus himnos y poemas, podemos vislumbrar una mujer con una gran personalidad.



Enheduanna vivió hace 4300 años

Enheduanna o Enkheduanna (2285–2250 a. C.)  fue una «poetisa y escritora» acadia, considerada la autora más antigua conocida y una de las primeras mujeres en la historia cuyo nombre se tiene identificación. Ostentó el importante cargo, político-religioso, de «Suma Sacerdotisa » en el templo del dios Nannar (la Luna) .​ Se trataba de una princesa , hija del Rey Sargón I de Acad, vivió en la ciudad-estado de Ur , en el sur de la región de sumeria.

Su nombre - que en realidad no era «un nombre» , sino un título - se ha transliterado como Enheduanna , En-hedu-ana o En Hedu Anna ,​ puede tener diversas interpretaciones.

-"En" era el título designado para el gran sacerdote o sacerdotisa de Ur, en idioma sumerio "Hedu" significa adorno, y “An” significa cielo, el nombre dado a ella al asumir como sacerdotisa, "Heduanna", significa adorno del cielo, de manera que se traduce literalmente «la alta sacerdotisa, adorno del cielo».
-Como “An” también era el dios del cielo, el nombre se ha tomado entonces como «la alta sacerdotisa de An (dios del cielo)».
-"Heduanna" (adorno del cielo) es un epíteto poético que señalaba la belleza de la Luna en el cielo, interpretándose en referencia indirecta a la Luna «la alta sacerdotisa del adorno del cielo», o en directa referencia a la Luna «la alta sacerdotisa de la Luna».
-Existen otras interpretaciones. No se conoce su nombre de nacimiento.

Vida

Es la primera mujer de la historia que se conoce que detentó el título de "Sacerdotisa En", un papel de gran importancia política que a menudo llevaron las hijas de la familia real​ que dominaba en Mesopotamia; como Enmenanna, hija de Naram-Sin de Akkad, hasta la hija de Nabonid, rey de Babilonia en el siglo VII a. C.


Enheduanna era tía del rey acadio Naram-Sin y fue una de las primeras mujeres de la historia cuyo nombre se conoce. Fue nombrada por su padre, el rey Sargón de Acad  como suma sacerdotisa de Nanna o Nannar, el dios-Luna sumerio, una de las mayores divinidades del panteón mesopotámico, en Ur, durante el III milenio a. C.​ Su madre fue la reina Tashlultum.

Su nombramiento se considera un atrevido movimiento político por parte de Sargón para ayudar a cimentar el poder en el sur de Sumeria donde se encontraba la ciudad de Ur.

Continuó en el cargo durante el reinado de Rimush, su hermano. Fue durante el reinado de Rimush cuando se implicó en alguna forma de agitación política, expulsada, y luego eventualmente reinstaurada como suma sacerdotisa. Su composición Exaltación de Inanna o ‘nin me sar2-ra’​ detalla su expulsión de Ur y su eventual reinstauración (Franke 1995: 835). Esto se relaciona con "La maldición de Acad"​ en la que Naram-Sin, bajo quien es posible también que Enheduanna sirviera, es maldecido y desterrado por Enlil. Tras su muerte, Enheduanna siguió siendo recordada como una figura importante, quizá incluso obteniendo un estatus semi-divino.

Su existencia como personaje histórico se encuentra bien establecida. Está el disco de alabastro con su nombre y su imagen, obtenido en la excavación de Gipar en Ur, que era la residencia principal de la Sacerdotisa En. Se encontró en los niveles Isin-Larsa (h. 2000–1800 a. C.) del Giparu junto con una estatua de la Sacerdotisa En Enannatumma. Y documentos históricos escritos indican que era hija del rey Sargón de Acad, el primer gobernante que unió el norte y el sur de Mesopotamia.

Se obtuvieron dos sellos con su nombre, pertenecientes a sus sirvientes y que datan del periodo sargónida, al excavar el Cementerio real en Ur.

Se hicieron muchas copias de la obra de Enheduanna, muchas de ellas con fecha de cientos de años posteriores a su muerte, y se mantuvieron en Nippur, Ur y posiblemente Lagash junto con inscripciones reales que indican que eran de alto valor, quizá igual a las inscripciones de reyes (Westenholz 1989:540).

Su obra literaria

Los eruditos en historia y literarios la consideran como posiblemente la autora y poetisa más antigua cuyo nombre se conoce , debido a que en sus poemas y demás trabajos escritos en cuneiforme sobre tablillas de barro, Enheduanna colocaba su nombre. Escribió los primeros textos que se pueden atribuir a la historia de la literatura autoral. Es también la única mujer entre los grandes autores de la literatura mesopotámica. Sus temas son religiosos: himnos al dios Nannar (dios de la Luna) y a su templo de Ur, mas también a la diosa Inanna, protectora de la dinastía de Akkad.

Enheduanna compuso 42 himnos dirigidos a templos de todo Sumer y Acad incluyendo Eridu, Sippar y Esnunna.​ Los textos se han reconstruido a partir de 37 tabletas de Ur y Nippur, la mayor parte de las cuales datan de los periodos Ur III y Viejo Babilonio (Sjöberg y Bergman 1969:6–7). Esta colección se conoce generalmente como 'Los himnos de los templos sumerios'. Los himnos de templos fueron la primera colección de su clase; en ellos Enheduanna afirma: “Rey mío, algo se ha creado que nadie ha creado antes.”​ La copia de los himnos indica que estos himnos de templos se usaron mucho tiempo después de la muerte de Enheduanna y se tenían en alta estima. Los "Himnos del templo sumerio" están considerados como uno de los primeros intentos de una teología sistemática.

Su otra obra famosa es la Exaltación de Inanna​ o 'Nin-Me-Sar-Ra'​ que es una devoción personal a la diosa Inanna y también detalles de la expulsión de Enheduanna de Ur.

Además, eruditos como Hallo y Van Dijk, sugieren que ciertos textos no atribuidos a la misma podrían ser también obra suya.

La autoridad de Enheduanna suscita el tema de la educación femenina en la antigua Mesopotamia. Se conoce que esposas de los reyes encargaron poesía o, quizá, la compusieron ellas mismas​ y a la diosa Nindaba se atribuye actuar como escriba. Como Leick señala "hasta cierto punto los epítetos descriptivos de diosas mesopotámicas revelan la percepción cultural de las mujeres y su papel en la sociedad antigua".​

Lista de composiciones de Enheduanna

-Nin-me-sara, "La exaltación de Inanna", 153 versos, editado y traducido primero por Hallo y van Dijk (1968), más tarde por Annette Zgoll (1997) en alemán. Los primeros 65 versos se dirigen a la diosa con una serie de epítetos, comparándola con An, el dios supremo del panteón. Luego En-hedu-ana, hablando en primera persona expresa su infelicidad por estar exiliada del templo y las ciudades de Ur y Uruk. En-hedu-ana pide la intercesión de Nanna. Los versos 122–135 recitan atributos divinos de Inanna.
-In-nin sa-gur-ra (nombrada por incipit), 274 versos (incompleto), editado por Sjoberg (1976) usando 29 fragmentos.
-In-nin me-hus-a, "Inanna y Ebih", primero traducido por Limet (1969)
-Los himnos del templo, editados por Sjoberg y Bergmann (1969): 42 himnos de longitud variada, dirigidas a los templos.
-Himno a Nanna, editado por Westenholz

La mayor parte de la obra de Enheduanna está disponible en traducción en el Electronic Text Corpus of Sumerian Literature ("Cuerpo de texto electrónico de literatura sumeria"). También ha sido traducido y compilado en una narración unificada por el erudito sumerio Samuel Noah Kramer y la poetisa Diane Wolkstein. Su versión, publicada bajo el título Inanna, Queen of Heaven and Earth: Her Stories and Hymns from Sumer, fue publicada por Harper Perennial en 1983.

Westenholz editó otro himno fragmentario dedicado a En-hedu-ana, aparentemente por un compositor anónimo, indicando su apoteosis, convirtiéndose en una deidad tras su muerte.

En la cultura moderna

La autora de Minesota Cass Dalglish ha publicado una adaptación poética contemporánea de Nin-me-sar-ra.​ La analista jungiana Betty De Shong Meador ha traducido obras de Enheduanna y escrito dos libros sobre el tema, Inanna: Lady of Largest Heart​ and Princess, priestess, poet: the Sumerian temple hymns of Enheduanna.​ La poetisa Diane Wolkstein, con el erudito sumerio Samuel Noah Kramer, compiló los poemas de Enheduanna en un poema épico unificado, Inanna: Queen of Heaven and Earth,.​ La versión de Wolkstein a su vez inspiró otras varias obras poéticas: Queen of Swords de Judy Grahn,​ The Descent of Alette de Alice Notley,​ y Among the Goddesses de Annie Finch.​


En el libro "Los hijos de los días" de Eduardo Galeano, se hace referencia a Enheduanna en la página 399:

"Edehuana vivió en el reino donde se inventó la escritura, ahora llamado Irak, y ella fue la primera escritora, la primera mujer que firmó sus palabras, y fue también la primera mujer que dictó leyes, y fue astrónoma, sabia en estrellas, y sufrió pena de exilio,
y escribiendo cantó a la diosa Inanna, la luna, su protectora, y celebró la dicha de escribir, que es una fiesta, como parir, dar nacimiento, concebir el mundo."

https://blog.rtve.es/retiario/2013/04/enheduanna-la-primera-escritora-de-la-historia.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Enheduanna

https://itahisa.info/2013/05/21/la-mujer-inicio-historia/

https://itahisa.info/2013/05/21/la-mujer-inicio-historia/


Notas:
+Un íncipit (del latín incipit, ‘empieza’)1​ son las primeras palabras de un texto o documento, pudiendo contener el nombre del autor o detalles sobre su producción.
Siguiendo una tradición hebrea que se retoma en el cristianismo, el íncipit da su título al documento. La palabra opuesta complementaria a incipit es éxcipit.
En hebreo, los libros de la Biblia son designados por su íncipit. Por ejemplo, el primer libro se llama Bereshit, "en el comienzo", es decir, a partir de la primera palabra de la Biblia: "En el principio creó Dios el cielo y la tierra ..."
Su uso lo toma el cristianismo. Así el íncipit señala las primeras palabras de una oración griega o latina, cantada o no. A menudo, estas palabras son tomadas por título. Se designa así, por ejemplo, el Kyrie, el Agnus Dei, el Gloria (íncipit: Gloria in excelsis deo), el Magnificat, la Salve Regina, la Victimae paschali laudes y muchos otros textos de la liturgia católica.
Las bulas pontificales y encíclicas llevan también el nombre de sus primeras palabras en latín, por ejemplo, Pacem in Terris.
Los manuscritos también son designados por sus íncipit.

+Apoteosis (palabra griega que significa contarse entre los dioses, divinizar, deificar; apo: idea de intensidad; theo: Dios; osis: formación, impulsión) se llamaba a una ceremonia que hacían los antiguos para colocar en el número de los dioses o héroes a los emperadores, emperatrices u otros mortales. Por extensión, se habla de apoteosis cuando se ensalza exageradamente a alguien con alabanzas y honores. Actualmente, en el uso ordinario, se aplica a la escena espectacular con que concluyen algunas funciones teatrales, normalmente de géneros ligeros; y por extensión, a toda manifestación de gran entusiasmo que tiene lugar en algún momento de una celebración o acto colectivo.
Esta voz tiene el mismo sentido entre los griegos, que el divus entre los latinos. El origen de la apoteosis se remonta casi al de la idolatría -gr. eidolon: imagen, figura latreia: adoración. Esta ceremonia, originaria de Oriente, de donde pasó a los griegos y después a los romanos, estaba fundada en la opinión de Pitágoras tomada de los caldeos, de que los hombres virtuosos serían colocados después de su muerte en la clase de los dioses. La apoteosis estuvo en uso entre los asirios, los persas, los egipcios, los griegos y los romanos.

+ Pero aunque su advocación oficial era Nanna la pasión de Enheduanna claramente era su hija en el panteón mesopotámico: Inanna, diosa de la guerra y del amor, reina de la primavera/verano, resucitada de entre los muertos tras bajar al Inframundo a enfrentarse con su némesis y casada con Dumuzi, rey del otoño/invierno. Asociada con el planeta Venus, es la posterior Ishtar, y se la identifica con la Afrodita griega y la Astarté fenicia, y a través de ellas con la Venus romana la Diosa Madre por excelencia, cuya mitología es clave en la creación de la virgen María cristiana. Inanna no sólo reinaba sobre la guerra y el amor (que no el matrimonio), sino que mediante un subterfugio (emborrachándolo) había conseguido robar al poderoso dios Enki los ‘Me’, las invariables reglas de conducta necesarias para la civilización humana; los algoritmos del comportamiento más avanzado, como los oficios del pastor, el herrero o el escriba, las dignidades de los sacerdotes, las historias del descenso y ascenso del Inframundo o la narración del diluvio. Adoptaba así las características de Prometeo, robando aspectos vitales de la civilización a los mismos dioses para dárselos a los humanos. Simbólicamente la igualdad o incluso preeminencia de Inanna frente a su padre Nanna-Sin representaba el derecho de los Acadios a gobernar a los Sumerios en pie de igualdad.

https://www.labrujulaverde.com/2017/11/enheduanna-la-sacerdotisa-acadia-considerada-la-primera-escritora-conocida

http://enheduannaur.blogspot.com/

http://www.anamariapantoja.com/enheduanna-princesa-sacerdotisa-y-poeta-por-carmen-gonzalez/

domingo, 25 de noviembre de 2018

347. PARECE QUE VA A LLOVER...


   Amaneció muy calma la campiña, no hay ni una mínima brisa que se escurra entre el follaje. Hace calor, a las seis, hora en que doña Pancha sale a alimentar a sus patos y gallinitas, el termómetro enganchado el  tiento, colgado en uno de los troncos sostén de la enramada,  marcaba 26º, mucho calor para un amanecer primaveral. Entre las aves del gallinero, moviéndose cansinamente, doña Pancha otea  el horizonte, hacia el este, negros nubarrones se elevan amortajando al naciente sol, humedeció su resquebrajado labio y musitó: “¡Parece que va a llover!”  Mujer campera, sabia, con esa sapiencia  que da el vivir en comunión con la madre naturaleza.
   Apuró sus tareas matinales, acarreó agua de la acequia y leña para el fogón. Tomo unos mates cimarrones, acompañados de crujientes tortas fritas, mientras acariciaba a su gato, Rejucilo, que, ni lerdo ni perezoso abandonó la comodidad del catre, demandando esas delicias: “Vea Rejucilo, va a llover, mejor  será que me apure, en mi quehacer.”
   Partió presurosa, rengueando, porque su cadera le anunciaba el inminente cambio del tiempo: “ Y si, parece que va a llover nomás!”. Rumbeo pa el monte, en busca de las cabras, que temprano de madrugada, había ordeñado,  y estaban pastando en el monte cercano. Hay que traerlas al resguardo del corral antes que se desate la tormenta, para que no se pierdan en el monte.
   A media mañana regresó con sus cabras al rancho, el cielo era un tapiz de nubes, una sinfonía de grises que oscurecía el paisaje. Los pájaros volaban bajito, las arañas y toda  alimaña,  buscaban refugio. Panzón y Rosquita, los perros de doña Pancha, se metieron presurosos al rancho acurrucándose bajo el fogón. Doña Pancha  recogió de una alambrada las cobijas que había sacado a orearse, se ubicó en medio del patio, observó todo su entorno, el cielo, el horizonte, y vaticino: “Va a llover, y mucho, caray! Ahí van las arañas trepando pa arriba, el agua va a subir!”
   Un estruendo rompió la calma, el tapiz nuboso se iluminó de varios tonos de rojo, hacia el Sur una nube parecía tocar el suelo detrás de un denso muro de agua. Doña Pancha entró presurosa, mientras sobre el rancho comenzaron a rebotar, gordas y pesadas gotas que al caer en la tierra levantaban pequeñas nubes de polvo. Un intenso olor a tierra y agua  se esparció por el aire. Las gotas comenzaron una danza en crescendo hasta convertirse en frenética y desbocada.
   En el rancho, rodeada de sus fieles compañeros, doña Pancha, desde su pequeño ventanuco, vigila  la acequia, pronto será una riada. Mira a sus bicho  y les dice: “Hay que estar atentos, pa subir a la lomada, si se desborda  y nos inunda el rancho;  amalaya Tata Dios, si que nos estas mandando agua”.
   Al mediar la tarde, comienza a amainar, el viento sopla  y va quitando el tapiz de nubes. Como hilos dorados se asoman los primeros rayos del sol,  todo se viste de colores, el cielo, las lomas, el monte. Sinfonía de trinos, balidos, cacareos, amenizan el momento.  Doña Pancha, sale del rancho y comenta: “Ya lo decía yo, ha llovido nomás.” Y sonriendo,  con renovadas energías retoma sus  quehaceres.

346. NAVEGANDO LAS REDES DEL RECUERDO


NAVEGANDO LAS REDES DEL RECUERDO
En La Paquita, mi pequeño pueblo, éramos una gran familia, vivíamos y compartíamos.
Las noticias nos llegaban a través de la radio, la “Vacarri” a batería,  y Don Juan, el diariero que venía de Santa Fe todas las semanas, en tren o coche motor, trayendo los diarios y revistas.
Las noticias locales corrían  a través de diversas redes: los repartidores de leche, soda, pescado, y  el  médico, que iban de casa en casa.
Las mamás, amas de casa, comentaban  en sus mandados, y  por las tardes entre mates, tejidos y costuras cotillaban reunidas entre vecinas.
Los varones reunidos en el Club, entre partidas de bochas y cartas, se ponían al día con las novedades.
Las abuelas, tempraneras, barrían por horas las veredas, vigilando y cronometrando las salidas y llegadas de los jóvenes.
Todo era “en vivo y  directo”  y compartido. La cigüeña traía un bebé, todos  íbamos a conocerlo y celebrar el nacimiento. Alguien partía de este mundo, y nos reuníamos con la familia por nueve días, para acompañar y rezar.
Lo mejor eran las celebraciones: bodas y cumpleaños. Se esperaban con ansias y emoción, como la gran familia que éramos todos nos sentíamos un poco parte.
Las familias pudientes invitaban  a casi todos, las que no podían, festejaban participando  a toda la comunidad, solo para la ceremonia religiosa, la cena solo para  los familiares y muy íntimos. Llegado el día, muy emperifollado  íbamos todos a la iglesia.
 La fiesta siempre era en el único salón del pueblo, el bar de “Las Michis”, donde entre manjares, música y baile, los invitados  compartían la felicidad de los novios.  Y desde afuera, navegando las ventanas, los demás también celebrábamos.
Siento que éramos muy felices, entre esas redes, frente a frente, mirándonos, sintiéndonos, compartiendo  todo, alegrías, tristezas, discusiones, enojos,  siempre en compañía, nunca solos. 
Hoy  puedo tener el mundo a mi alcance con solo apretar un botón, activando una pantalla y navegar por Internet;  pero todo eso en soledad, con la vista baja, y sin hablar.
Amo  la tecnología, pero más amo y añoro las humanas redes de mi niñez.


lunes, 5 de noviembre de 2018

345. ¿QUÉ SIGNIFICA "SPOILER"?





El spoiler es la descripción de una parte importante de la trama de una obra literaria o cinematográfica. Consiste en revelar algún punto sensible del argumento (un giro inesperado, un final sorprendente) que el lector no debería conocer hasta que no se acerque él mismo a la obra. El vocablo spoiler puede traducirse como “echar a perder”, “estropear” o “arruinar”.

En el momento de escribir una reseña es fácil caer en el spoiler, pero ¿debe evitarse o es indiferente?

Es este un tema peliagudo para el que no hay normas. La reseña, en cuanto se engloba dentro del periodismo de opinión, tiene un importante componente de subjetividad e introducir spoilers queda a criterio del crítico. La convención recomienda evitarlos, pero decidir qué es spoiler y qué no depende de la sensibilidad del reseñista.

Está bastante claro que la reseña no debe desvelar un final sorpresivo o aquellos elementos que puedan dar al traste con un juego que el escritor haya planteado para divertimento del lector y que se base en el desconocimiento de este.

En general, es lícito hablar sobre aquellos detalles que no restan interés a la lectura. Tampoco es incorrecto hablar de la resolución de algún conflicto secundario de la historia. Por ejemplo, pongamos que la protagonista no logra el amor del personaje del que está enamorada. Si ese es el argumento central de la novela, es inapropiado revelar esa información. Pero si la novela trata de una científica que descubre vida extraterrestre, mencionar la fallida historia de amor no revela nada trascendente de la trama principal.

Pero, si a la hora de escribir la reseña resulta absolutamente inevitable hacer un spolier claro, no debemos olvidar advertirlo para que si un lector lo desea pueda saltárselo.

Es mejor evitar en lo posible caer en el spoiler, pero tampoco conviene que, por evitar revelar información, hagamos una reseña demasiado críptica. En resumen, y como ya hemos apuntado, todo depende de la sensibilidad del reseñista.
https://www.sinjania.com/el-spoiler-en-la-resena-de-libros/





DEFINICIÓN. Spoiler es un término inglés que, en nuestra lengua, suele emplearse para nombrar al texto que anticipa la trama de una película, un libro u otra obra. De este modo, al encontrarse con un spoiler, una persona pierde la oportunidad de sorprenderse al ver o leer la obra en cuestión, algo que sí podría suceder si no contase con dicha información.

Significados: Sust. botín, despojo, trofeo // Verbo, estropear, deteriorar, echar a perder, mimar, malograr, aguar, desvirtuar, dañarse, arruinarse, invalidar, malear, malearse

En algunas naciones, el spoiler se conoce como destripe. Puede entenderse este concepto como el dato que anticipa el final de una obra o que, al menos, brinda información muy relevante acerca del desarrollo de la historia, al punto de atentar contra el impacto que sus creadores esperaban causar en el público.

Supongamos que un crítico de cine realiza una reseña sobre una película. Si en su texto cuenta qué personajes mueren al finalizar el filme, habrá incluido un spoiler. Lo habitual es que la gente no desee encontrarse con spoilers para que no le “arruinen” el final de la obra, aunque hay excepciones: un individuo que no planea ver una película pero que está interesado en saber sobre ella puede encontrar este tipo de datos muy útiles e interesantes.

Para evitar la decepción del espectador o lector, es habitual que un redactor aclare en qué momento incluirá un spoiler. De este modo, una crítica de cine podría aparecer escrita de la siguiente forma:

“Se trata de un drama interesante y conmovedor, aunque bastante previsible. SPOILER: Mariela termina siendo la hija biológica de Mónica, algo que podía intuirse desde el primer minuto con prestar un poco de atención a los hechos. FIN DEL SPOILER. La cinta, de todos modos, resulta bastante entretenida e invita a reflexionar”.

Spoiler en la industria del videojuego: la palabra spoiler aparece con mucha frecuencia, especialmente en los análisis de los títulos que están por lanzarse al mercado. Dada la gran variedad que caracteriza esta forma de arte, no siempre el spoiler está relacionado con una trama o con el final de una historia, sino que puede hacer tratarse de la identidad y las habilidades de ciertos personajes secundarios o de los enemigos conocidos como “jefes”, de los escenarios que deberá visitar el jugador, de ítems y elementos que los desarrolladores pretendan mantener en secreto hasta último momento, o bien de cualquier otro dato que pueda arruinar la experiencia del usuario si lo conoce antes de jugar por primera vez.

Del mismo modo que en una reseña escrita, cuando se analiza una obra en un vídeo deben aparecer indicaciones claras al comienzo y al final de un spoiler, con una franja de tiempo suficiente como para pausarlo o cerrarlo.


Este término tiene otras acepciones muy diferentes. En el ámbito de la aeronáutica, por ejemplo, un spoiler (o alerón) es un dispositivo creado para disminuir la fuerza de sustentación de las aeronaves. También se conoce con el nombre de deflector o disruptor, y se trata de una placa que se monta encima de cada ala, con un diseño que le permite abrirse hacia arriba para alterar el flujo laminar (también denominado corriente laminar, es el movimiento ordenado, suave y estratificado de un fluido, que se desplaza en láminas paralelas, las cuales no se mezclan). De este modo, el spoiler también aumenta de manera notable la resistencia del ala.

En el universo de los cómics DC, por su parte, Spoiler es el nombre que adopta Stephanie Brown, hija de uno de los tantos enemigos de Batman, para sus andanzas como superheroína. Spoiler va en contra de los planes de su padre, aunque lo hace en secreto; ayuda a Batman y a la policía a encontrarlo, dejando pistas sobre la ubicación de su escondite. Este personaje también es conocido por su romance con Robin, de quien se enamora a lo largo de las muchas misiones que comparten.

https://definicion.de/spoiler/

https://youtu.be/BAjmrD8eSxQ

jueves, 1 de noviembre de 2018

344. PRIMER MANIFIESTO DADA (1918) por Tristan Tzara (1896-1963)


Escrito por Tristan Tzara y publicado en 1918 en el número 3 de la revista DADA de Zurich, el Manifiesto Dada es el primer manifiesto del movimiento dadaísta. Otros textos importantes para la historia del dadaísmo son: el Manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo, también de Tzara, leído en París el 12 de diciembre de 1920 en la Galería Povolozky y publicado posteriormente en el número 4 de la revista La vie des lettres también de París y la plaquette de ocho folios sin numerar La premiere aventure celeste de Mausleur Antipyrine, que Tzara escribió y publicó en Zurich en 1916. Ahora bien, el manifiesto de 1918 es sin duda alguna el texto más significativo de los que publicó el artista rumano y el más explícito en sus intenciones.

Portada de la revista Dada 3, 1918.

     La magia de una palabra

     —DADA— que ha puesto a los periodistas

     ante la puerta de un mundo

     imprevisto, no tiene para nosotros

     ninguna importancia 


          Para lanzar un manifiesto es necesario: A, B, C.  Irritarse y aguzar las alas para conquistar y propagar muchos pequeños y grandes a, b, c, y afirmar, gritar, blasfemar, acomodar la prosa en forma de obviedad absoluta, irrefutable, probar el propio non plus ultra y sostener que la novedad se asemeja a la vida como la última aparición de una cocotte prueba la esencia de Dios. En efecto, su existencia ya fue demostrada por el acordeón, por el paisaje y por la palabra dulce. Imponer el propio A.B.C. es algo natural, y, por ello, deplorable. Pero todos lo hacen bajo la forma de cristal-bluff-madonna o de sistema monetario, de producto farmacéutico o de piernas desnudas invitantes a la primavera ardiente y estéril. El amor por lo nuevo es una cruz simpática que revela un amiquemeimportismo, signo sin causa, frágil y positivo. Pero también esta necesidad ha envejecido. Es necesario animar el arte con la suprema simplicidad: novedad. Se es humano y auténtico por diversión, se es impulsivo y vibrante para crucificar el aburrimiento. En las encrucijadas de las luces, vigilantes y atentas, espiando los años en el bosque. Yo escribo un manifiesto y no quiero nada y, sin embargo, digo algunas cosas y por principio estoy contra los manifiestos, como, por lo demás, también estoy contra los principios, decilitros para medir el valor moral de cada frase. Demasiado cómodo: la aproximación fue inventada por los impresionistas. Escribo este manifiesto para demostrar cómo se pueden llevar a cabo al mismo tiempo las acciones más contradictorias con un único y fresco aliento; estoy contra la acción y a favor de la contradicción continua, pero también estoy por la afirmación. No estoy ni por el pro ni por el contra y no quiero explicar a nadie por qué odio el sentido común.

DADA— he aquí la palabra que lleva las ideas a la caza; todo burgués se siente dramaturgo, inventa distintos discursos y, en lugar de poner en su lugar a los personajes convenientes a la calidad de su inteligencia, crisálidas en sus sillas, busca las causas y los fines (según el método psicoanalítico que practica) para dar consistencia a su trama, historia que habla y se define. El espectador que trata de explicar una palabra es un intrigante: (conocer). Desde el refugio enguantado de las complicaciones serpentinas hace manipular sus propios instintos. De aquí nacen las desgracias de la vida conyugal.

Explicar: diversión de los vientres rojos con los molinos de los cráneos vacíos.

                                      Dada no significa nada
Si alguien lo considera inútil, si alguien no quiere perder tiempo por una palabra que no significa nada….El primer pensamiento que se agita en estas cabezas es de orden bacteriológico…, hallar su origen etimológico, histórico o psicológico por lo menos. Por los periódicos sabemos que los negros Kru llaman al rabo de la vaca sagrada: DADA. El cubo y la madre en una cierta comarca de Italia reciben el nombre de DADA. Un caballo de madera, la nodriza, la doble afirmación en ruso y en rumano DADA.  Sabios periodistas ven en todo ello un arte para niños, otros santones jesúshablaalosniños, el retorno a un primitivismo seco y estrepitoso, estrepitoso y monótono. No es posible construir la sensibilidad sobre una palabra. Todo sistema converge hacia una aburrida
perfección, estancada idea de una ciénaga dorada, relativo producto humano. La obra de arte no debe ser la belleza en sí misma porque la belleza ha muerto; ni alegre; ni alegre ni triste, ni clara ni oscura, no debe divertir ni maltratar a las personas individuales sirviéndoles pastiches de santas aureolas o los sudores de una carrera en arco a través de las atmósferas. Una obra de arte nunca es bella por decreto, objetivamente y para todos. Por ello, la crítica es inútil, no existe más que subjetivamente, sin el mínimo carácter de genera­lidad. ¿Hay quien crea haber encontrado la base psíquica común a toda la humanidad? El texto de Jesús y la Biblia recubren con sus amplias y benévolas alas: la mierda, las bestias, los días. ¿Cómo se puede poner orden en el caos de infinitas e informes variaciones que es el hombre? El principio «ama a tu prójimo» es una hipocresía. «Conócete a ti mismo» es una utopía más aceptable porque también contiene la maldad. Nada de piedad. Después de la matanza todavía nos queda la esperanza de una humanidad purificada. Yo hablo siempre de mí porque no quiero convencer. No tengo derecho a arrastrar a nadie a mi río, yo no obligo a nadie a que me siga. Cada cual hace su arte a su modo y manera, o conociendo el gozo de subir como una flecha hacia astrales reposos o el de descender a las minas donde brotan flores de cadáveres y de fértiles espasmos. Estalactitas: buscarlas por doquier, en los pesebres ensanchados por el dolor, con los ojos blancos como las liebres de los ángeles.

Así nació DADA, de una necesidad de independencia, de des­confianza hacía la comunidad. Los que están con nosotros conservan su libertad. No reconocemos ninguna teoría. Basta de academias cubistas y futuristas, laboratorios de ideas formales. ¿Sirve el arte para amontonar dinero y acariciar a los gentiles burgueses? Las rimas acuerdan su tintineo con las monedas y la musicalidad resbala a lo largo de la línea del vientre visto de perfil. Todos los grupos de artistas han ido a parar a este banco a pesar de cabalgar distintos cometas. Se trata de una puerta abierta a las posibilidades de revolcarse entre muelles almohadones y una buena mesa.

Aquí echamos el ancla en la tierra feraz. Aquí tenemos derecho a proclamar esto porque hemos conocido los escalofríos y el desper­tar. Fantasmas ebrios de energía, hincamos el tridente en la carne distraída. Rebosamos de maldiciones en la tropical abundancia de vertiginosas vegetaciones: goma y lluvia es nuestro sudor, sangramos y quemamos la sed.
Nuestra sangre es vigorosa.

El cubismo nació del simple modo de mirar un objeto: Cezanne pintaba una taza veinte centímetros más abajo de sus ojos, los cubistas la miran desde arriba complicando su aspecto sección perpendicular que sitúan a un lado con habilidad.. me olvido de los creadores ni de las grandes razones de la a. que ellos hicieron definitivas). El futurismo ve la misma traza un movimiento sucesivo de objetos uno al lado del otro, añadiéndole maliciosamente alguna línea—fuerza. Eso no quita que la buena o mala, sea siempre una inversión de capitales intelectuales.

El nuevo pintor crea un mundo cuyos elementos son sus mismos medios, una obra sobria y definida, sin argumento. El artista nuevo protesta: ya no pinta (reproducción simbólica e ilusionista), sino que crea directamente en piedra, madera, hierro, estaño, bloques de organismos móviles a los que el límpido viento de las a inmediatas sensaciones hacer dar vueltas en todos los sentidos.

Toda obra pictórica o plástica es inútil; que, por lo u sea un monstruo capaz de dar miedo a los espíritus serviles y no algo dulzarrón para servir de ornamento a los refectorios de esos animales vestidos de paisano que ilustran tan bien esa fabula triste de la humanidad.

Un cuadro es el arte que se encuentren dos lineas geométricas que se ha comprobado que son paralelas, hacer que se encuentren en un lienzo, ante nuestros ojos, en una realidad que nos traslada a un mundo de otras condiciones y posibilidades. Este mundo no esta especificado ni definido en la obra, pertenece en sus innumerables variaciones al espectador. Para su creador la obra carece de causa y de teoría.

Orden = desorden; yo = no-yo; afirmación = negación; 

éstos son los fulgores supremos de un arte absoluto. Absoluto en la pureza de cósmico y ordenado caos, eterno en el instante globular sin duración, sin respiración, sin luz y sin control.

Amo una obra antigua por su novedad. Tan sólo el contraste nos liga al pasado. Los escritores que enseñan la moral y discuten o mejoran la base psicológica, tienen, aparte del deseo oculto del beneficio, un conocimiento ridículo de la vida que ellos han clasificado, subdividido y canalizado. Se empeñan en querer ver danzar las categorías apenas se ponen a marcar el compás. Sus lectores se carcajean y siguen adelante: ¿con qué fin? Hay una literatura que no llega a la masa voraz. Obras de creadores nacidas de una auténtica necesidad del autor y sólo en función de sí mismo. Consciencia de un supremo egoísmo, en el que cualquier otra ley queda anulada.

Cada página debe abrirse con furia, ya sea por serios motivos, profundos y pesados, ya sea por el vórtice y el vértigo, lo nuevo y lo eterno, la aplastante espontaneidad verbal, el entusiasmo de los principios, o por los modos de la prensa. He ahí un mundo vacilante que huye, atado a los cascabeles de la gama infernal, y he ahí, por otro lado, los hombres nuevos, rudos, cabalgando a lomos de los sollozos.

He ahí un mundo mutilado y los medicuchos literarios preocu­pados por mejorarlo. Yo os digo: no hay un comienzo y nosotros no temblamos, no somos unos sentimentales. Nosotros desgarramos como un furioso viento la ropa de las nubes y de las plegarias y preparamos el gran espectáculo del desastre, el incendio, la des­composición. Preparamos la supresión del dolor y sustituimos las lágrimas por sirenas tendidas de un continente a otro. Banderas de intensa alegría viudas de la tristeza del veneno. DADA es la enseñanza de la abstracción; la publicidad y los negocios también son elementos poéticos.

Yo destruyo los cajones del cerebro y los de la organización social: desmoralizar por doquier y arrojar la mano del cielo al infierno, los ojos del infierno al cielo, restablecer la rueda fecunda de un circo universal en las potencias reales y en la fantasía individual.

La filosofía, he ahí el problema: por qué lado hay que empezar a mirar la vida, Dios, la idea y cualquier otra cosa. Todo lo que se ve es falso. Yo no creo que el resultado negativo sea más importante que la elección entre el dulce y las cerezas como postre. El modo de mirar con rapidez la otra cara de una cosa para imponer directamente la propia opinión se llama dialéctica, o sea, el modo de regatear el espíritu de las patatas frutas bailando a su alrededor la danza del método.

Si yo grito:
IDEAL, IDEAL, IDEAL,
conocimiento, conocimiento, conocimiento
bumbúm, bumbúm, bumbúm,

registro con suficiente exactitud el progreso, la ley, la moral y todas las demás bellas cualidades de que tantas personas inteligentes han discutido en tantos libros para llegar, al fin, a confesar que cada uno, del mismo modo, no ha hecho más que bailar al compás de su propio y personal bumbúm y que, desde el punto de vista de tal bumbúm, tiene toda la razón: satisfacción de una curiosidad morbosa, timbre privado para necesidades inexplicables; baño; dificultades pecuniarias; estómago con repercusiones en la ‘ida; autoridad de la varita mística formulada en el grupo de una orquesta fantasma de arcos mudos engrasados con filtros a base de amoniaco animal. Con los impertinentes azules de un ángel han enterrado la interioridad por cuatro perras de unánime reconocimiento.

Si todos tienen razón, y si todas las píldoras son píldoras Pínk., tratemos de no tener razón. En general, se cree poder explicar racionalmente con el pensamiento lo que se escribe. Todo esto es relativo. El pensamiento es una bonita cosa para la filosofía, pero es relativo. El psicoanálisis es una enfermedad dañina, que adormece las tendencias antirreales del hombre y hace de la burguesía un sistema. No hay una Verdad definitiva. La dialéctica a una máquina divertida que nos ha llevado de un modo bastante trivial a las opiniones que hubiéramos tenido de otro modo. ¿Hay alguien que crea, mediante el refinamiento minucioso de la lógica,, haber demostrado la verdad de sus opiniones? La lógica constreñida por los sentidos es una enfermedad orgánica. A este elemento los filósofos se complacen en añadir el poder de observación. Pero justamente esta magnífica cualidad del espíritu es la prueba de su impotencia. Se observa, se mira desde uno o varios puntos de vista y se elige un determinado punto entre millones de ellos que igualmente existen. La experiencia también es un resultado del azar y de las facultades individuales.

La ciencia me repugna desde el momento en que se transforma en sistema especulativo y pierde su carácter de utilidad, que, aun siendo inútil, es, sin embargo, individual. Yo odio la crasa objetividad y la armonía, esta ciencia que halla que todo está en orden: continuad, muchachos, humanidad . . . La ciencia nos dice que somos los servidores de la naturaleza: Todo está en orden, haced el amor y rompeos la cabeza; continuad, muchachos, hombres, amables burgueses, periodistas vírgenes... Yo estoy contra los sistemas: el único sistema todavía aceptable es el de no tener sistemas. Completarse, perfeccionarse en nuestra pequeñez hasta colmar el vaso de nuestro yo, valor para combatir en pro y en contra del pensamiento, misterio de pan, desencallamiento súbito de una hélice infernal hacia lirios baratos.

                                    La espontaneidad dadaísta
Yo llamo amíquémeimportismo a una manera de vivir en la que cada cual conserva sus propias condiciones respetando, no obstante, salvo en caso de defensa, las otras individualidades, el twostep que se convierte en himno nacional, las tiendas de antiguallas, el T.S.H., el teléfono sin hilos, que transmite las fugas de Bach, los anuncios luminosos, los carteles de prostíbulos, el órgano que difunde claveles para el buen Dios y todo esto, todo junto, y realmente sustituyendo a la fotografía y al catecismo unilateral.

La simplicidad activa.

La impotencia para discernir entre los grados de claridad: lamer la penumbra y flotar en la gran boca llena de miel y de excrementos. Medida con la escala de lo Eterno, toda acción es vana (si dejamos que el pensamiento corra una aventura cuyo resultado sería infinitamente grotesco; dato, también éste, importante para el conocimiento de la humana impotencia). Pero si la vida es una pésima farsa sin fin ni parto inicial, y como creemos salir de ella decentemente como crisantemos lavados, proclamamos el arte como única base de entendimiento. No importa que nosotros, caballeros del espiritu, le dediquemos desde siglos nuestros refunfuños. El arte no aflige a nadie y a aquellos que sepan interesarse por el recibiran, con sus caricias, una buena ocasión de poblar el pais con su conservación. El arte es algo privado y el artista lo hace para si mismo; una obra omprensible es el producto de periodistas.

Y me gusta mezclar en este momento con tal monstruosidad los colores al mezclar en este momento con tal monstruosidad los colores al oleo: un tubo de papel de plata, que, si se aprieta, vierte automáticamente odio, cobardia, y villania. EL artista, el poeta aprecia el veneno de la masa condensada en un jefe de sección de esta industria.  Es feliz si se le insulta: eso es como una prueba de su coherencia. El autor, el artista elogiado por los periodicos, comprueba la comprensibilidad de su obra: miserable forro de un abrigo destinado a la utilidad publica: andrajos que cubren la brutalidad, meadas que colaboran al calor de un animal que incuba sus bajos instintos, fofa a insípida carne que se múltipla con la ayuda de los microbios tipograficos. Hemos tratado con dureza nuestra inclinación a las lagrimas. Toda filtración de esa naturaleza no es mas que diarrea almibarada. Alentar un arte semejante significa diferirlo. Nos hacen falta obras fuertes, rectas, precisas y, mas que nunca, incomprensibles. La logica es una complicación. La logica siempre es falsa. Ella guia los hilos de las nociones, las palabras en su forma exterior hacia las conclusiones de los centros ilusorios. Sus cadenas matan, minirapodo gigante que asfixia a la independencia. Ligado a la logica, el arte viviria en el incesto, tragándose su propia cola, su cuerpo, fornicando consigo mismo, y el genio se volveria una pesadilla alquitranada de protestantismo, un monumento, una marcha de intestinos grisáceos y pesados.

Pero la soltura, el entusiasmo y la misma alegria de la injusticia, esa pequeña verdad que nosotros practicamos con inocencia y que nos hace bellos (somos sutiles, nuestros dedos son maleables y resbalan como las ramas de esta planta insinuante y casi liquida) caracterizan nuestra alma, dicen los cinicos. Tambien ese es un punto de vista, pero no todas las flores, por fortuna, son sagradas, y lo que hay de divino en nosotros es el comienzo de la accion antihumana. Se trata, aquí, de una flor de papel para el ojal de los señores que frecuentan el baile de disfraces de la vida, cocina de la gracia, con blancas primas agiles o gordas. Esta gente comercio con lo que hemos desechado. Contradicción y unidad de las estrellas polares en un solo chorro pueden ser verdad, supuesto que alguien insista en pronunciar esta banalidad, apéndice de una moralidad libidinosa y maloliente.  La moral consume, como todos los azotes de la inteligencia. El control de la moral y de la lógica nos han impuesto la impasibilidad ante los agentes de policía, causa de nuestra esclavitud, pútridas ratas de las que esta repleto el vientre de la burguesía, y que han infectado los únicos corredores de nítido y transparente cristal que aun seguían abiertos a los artistas.

Todo hombre debe gritar. Hay una gran tarea destructiva, negativa por hacer. Barrer, asear. La plenitud del individuo se afirma a continuación de un estado de locura, de locura agresiva y completa de un mundo confiado a las manos de los bandidos que se desgarran y destruyen los siglos. Sin fin ni designio, sin organización: la locura  indomable, la descomposición. Los fuertes sobrevivirán gracias a su voz vigorosa, pues son vivos en la defensa. La agilidad de los miembros y de los sentimientos flamea en sus flancos prismáticos.

La moral ha determinado  la caridad y la piedad, dos bolas de sebo que han crecido, como elefantes, planetas, y que, aun hoy, son consideradas validas. Pero la bondad no tiene nada que ver con ellas. La bondad es lucida, clara y decidida, despiadada con el compromiso y la política. La moralidad es como una infusión de chocolate en las venas de los hombres. Esto no fue impuesto por una fuerza sobrenatural, sino por los trusts de los mercaderes de ideas, por los acaparadores universitarios. Sentimentalidad: viendo un grupo de hombres que se pelean y se aburren, ellos inventaron el calendario y el medicamento de la sabiduría. Pegando etiquetas se desencadeno la batalla de los filósofos (mercantilismo, balanza, medidas meticulosas y mezquinas) y por segunda vez se comprendió que la piedad es un sentimiento, como al diarrea en relación con el asco que arruina la salud, que inmunda tarea de carroñas para comprometer al sol.

Yo proclamo la oposición de todas las facultades cósmicas a tal blenorragia de pútrido sol salido de las fabricas del pensamiento filosófico, y proclamo la lucha encarnizada con todos los medios del

                                          Asco dadaísta
Toda forma de asco susceptible de convertirse en negación de la familia es Dada; la protesta a puñetazos de todo el ser entregado a una acción destructiva es Dada; el conocimiento de todos los medios hasta hoy rechazados por el pudor sexual, por el compromiso demasiado cómodo y por la cortesía es Dada; la abolición de la lógica, la danza de los impotentes de la creación es Dada; la abolición de la lógica, la danza de los impotentes de la creación es Dada; la abolición de toda jerarquía y de toda ecuación social de valores establecida entre los siervos que se hallan entre nosotros los siervos es Dada; todo objeto, todos los objetos, los sentimientos y las oscuridades, las apariciones y el choque preciso de las lineas paralelas son medios de lucha Dada; abolición de la memoria: Dada; abolición del futuro: Dada; confianza indiscutible en todo dios producto inmediato de la espontaneidad: Dada; salto elegante y sin prejuicios de una armonía a otra esfera; trayectoria de una palabra lanzada como un disco, grito sonoro; respeto
de todas las individualidades en la momentánea locura de cada uno de sus sentimientos, serios o temerosos, tímidos o ardientes, vigorosos, decididos, entusiastas; despojar la propia iglesia de todo accesorio inútil y pesado; escupir como una cascada luminosa el pensamiento descortés o amoroso, o bien, complaciéndose en ello, mimarlo con la misma identidad, lo que es lo mismo, en un matorral puro de insectos para una noble sangre, dorado por los cuerpos de los arcángeles y por su alma. Libertad: DADA, DADA, DADA, aullido de colores encrespados, encuentro de todos los contrarios y de todas las contradicciones, de todo motivo grotesco, de toda incoherencia: LA VIDA.

Tristan Tzara, Paul Éluard, André Breton, Max Ernst, Salvador Dalí, Yves Tanguy, Hans Arp, René Crevel y Man Ray. París, 1933.



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