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viernes, 31 de julio de 2026
546. OXÍMORON, OXÍMORON Y ANTÍTESIS, OXÍMORON Y PLEONASMO
viernes, 24 de julio de 2026
Capítulo 3
Las Parroquias de Morteros
La historia del Fuerte que pasó a ser un pueblo, lleva a preguntarse porqué en un lugar de pocos habitantes, porque la mayoría de los colonos se establecían en sus chacras, se construyeron a un mismo tiempo dos capillas para el culto religioso: una al este y otra al oeste de las vías del ferrocarril.
En el período 1886 al 1898 y según se desprende de las actas institucionales, como en toda
comunidad que se constituía las discusiones políticas fueron inevitables. Dos
libros de actas, escritos en simultáneo, nos hablan de ello y de la importancia
que daban a los atrios de las iglesias al momento de convocar a elecciones.
La controversia lleva a
que, si tal vez lo acontecido en Colonia Esperanza pudo replicarse aquí…¿qué separaba
a los feligreses de las dos capillas?
La del lado este, lugar
que contaba con menos habitantes, la Curia Cordobesa en 1894 la consagró “Parroquia del Pueblo”. Llamada “Nuestra Señora de
La Asunción” y el 15 de agosto de
cada año la imagen de la Virgen era llevada en procesión por las calles y venerada
en los festejos patronales.
El lado oeste, “Colonia
Isleta” que en 1891 contaba ya con
autoridades institucionales electas y más poblado, bautizó a su capilla “San Bartolomé”…
y ¿por qué llamó así a su capilla?... ¿fue
en homenaje a un ciudadano ilustre o por el “Santo” de los cristianos?
Al haber tomado las
autoridades el 24 de agosto para las
festividades patronales, hace suponer que fue por el mártir que dio su vida por
Cristo ya que la Iglesia católica lo venera ese día.
Pero… ¿Quién fue San
Bartolomé”?
Según La Biblia,
Bartolomé fue un discípulo de Jesús que, a la muerte de su líder se dedicó a
difundir la palabra y las enseñanzas del Maestro en poblados de la India y
Armenia.
Sus prédicas lo
enemistaron con los ortodoxos al punto de que, en Armenia, un 24 de agosto fue desollado vivo y luego
cortada su cabeza.
A la muerte del mártir,
sus seguidores continuaron con la tarea de difundir las ideas del Mesías al que
consideraban un enviado del Creador que venía a unir a los pueblos del mundo regido
por reyes y jefes de tribus.
Siglos después y en
plena crisis religiosa, en el 1550 al
1570 d. C. la “Santa Iglesia Católica Romana” en la Contrarreforma se
enfrenta a protestas de católicos y a otros cultos religiosos.
En Francia, en el
convulsionado París, los hugonotes calvinistas (“compañeros unidos por un juramento” y rama escindida del catolicismo) del Duque Gaspard de Coligny, con gran
influencia en la sociedad parisina, le propone al Rey Carlos IX la tolerancia
de cultos y unirse protestantes y católicos con Roma, y luchar contra el
enemigo común que entonces era España.
Pero el Rey, fiel a
Roma y aunque de buena relación con el Duque Coligny, convencido por su madre,
Catalina de Médicis acérrima católica, lo desoye y se une al Papado de Roma que
decide enfrentar a los protestantes. El Papa a su orden envía a los dos ejércitos
para terminar con la resistencia de los calvinistas en Francia.
Y en París el 24 de agosto de 1572 d. C los ejércitos católicos torturan y
dan muerte a Gaspard de Coligny y a más de diez mil protestantes hugonotes franceses.
Acontecer que la historia recuerda como la “Matanza
de San Bartolomé”.
Alrededor de treinta
años después y bajo el imperio del Rey inglés Enrique IV, se unen judíos,
ortodoxos, hugonotes protestantes y católicos con Roma, para enfrentar a
España. Habían logrado unificar criterios.
Y pregunto… ¿el oeste
bautizó a su Iglesia “San Bartolomé” y tomó como aniversario del pueblo el 24 de agosto de cada año, imitando el
mensaje de unidad que dejó el Santo?
Teoría a considerar, al
observar que a partir del año 1900 cuando
la Curia cordobesa elevó la capilla de “San Bartolomé” a categoría de “Parroquia de Pueblo” los escribas comenzaron
a registrar las actas en un solo libro.
Actitud que me permite
deducir que los ciudadanos de Morteros habían logrado hermanar sus intereses culturales…
y en adelante sólo lidiar por lo político.
De ser así… ¡Bienvenida la visión de aquellos
emprendedores que consolidaron las bases de una sociedad que se constituía!
Capítulo 2
En Colonia
Esperanza
La Provincia de Santa
Fe, asiento de la primera ola de la inmigración junto a Entre Ríos, es rica en
historias de antepasados y cuenca fértil para la imaginación.
Según lo narró para el diario La Nación el escritor Alejandro Gorostiaga, en Esperanza en el año 1867 se celebró el primer matrimonio civil argentino entre contrayentes de diferentes cultos, cuando la Iglesia Católica consideraba la unión vivir en pecado… ¿cual fue el desencadenante?
En el año 1862 y en el auge de la inmigración, el alemán Alois Tabernig viudo y católico practicante, que había llegado a Esperanza, instaló una herrería cercana al templo católico. Algunos colonos que iban a misa los domingos tenían la costumbre de dejar allí sus arados y herramientas necesitados de reparación, mientras asistían al servicio religioso.
En el tiempo, Alois (Luis)
se enamoró de una mujer de Esperanza, Magdalena Moritz y le propuso matrimonio.
Sin embargo la pareja, aunque dispuesta al enlace debió enfrentar una inesperada
situación.
El cura se opuso a
celebrar la ceremonia porque él era católico y ella protestante, declarando que
solo los casaría si la novia abjuraba de su fe. Propuesta rechazada por ella y
su familia.
Otra versión de la
historia, más benévola, dice que la negativa del cura a casarlos, se debía más
al encono que sostenía con el herrero por los martillazos incesantes sobre el
yunque que lo molestaban cuando estaba celebrando misa.
Acontecía el año 1867 y en la Nación aún no existía el
Registro Civil ni un Código Civil que legitime el acuerdo matrimonial entre contrayentes
de diferentes cultos, porque la Iglesia de Roma lo prohibía al considerarlo
vivir en pecado.
Pero el novio,
enamorado no quería perder a la novia y en vano le rogó al cura, quien tampoco
hizo caso a los vecinos que terciaban a favor del herrero por su carácter
jovial y su inteligencia como fabricante de arados.
Alois, al recordar en
su país una arcana costumbre alemana, logró que el Municipio le autorice
plantar un árbol en la plaza del pueblo, lejos de las iglesias católica y protestante,
y en una de sus ramas colgó un letrero con una leyenda que decía: “Árbol de la
Libertad”.
Luego invitó a todos
los vecinos, previo acuerdo con los familiares de la novia, a reunirse el
domingo por la tarde en la plaza, informando que se tratarían asuntos
importantes para la colonia.
El pueblo, curioso, el
domingo se acercó a la plaza y a las cinco y media de la tarde apareció Alois
con traje festivo llevando a la novia tomada del brazo.
Se acercó al árbol, se
subió a una tarima y contó a todos las razones de la Iglesia que no les
permitía unirse en matrimonio.
Y reclamó a los
presentes sean testigos de que tomaba por esposa a Magdalena, asegurándole
considerar legítimos los hijos que nazcan de la pareja. Reservándose además el
derecho, por ser católico practicante, de celebrar el acto en la iglesia en
cuanto el cura así lo considere.
Al día
siguiente el sacerdote temeroso de que la actitud cunda en otros feligreses, se
presentó en casa de los novios para notificarles que estaban en pecado mortal,
ya que el matrimonio no tenía validez. “Padre: no trate de enemistarme con mi esposa ya que para mí la familia
es lo más importante” le dijo
Alois que, ante el hecho consumado ya no tenía marcha atrás.
Finalmente
el Obispo de Paraná para salvar a su feligrés del pecado, ordenó casen a la
pareja en la Iglesia de Esperanza.
La
unión de Alois y Magdalena es considerada hoy el primer matrimonio civil
celebrado en Argentina, en tiempos que la Iglesia de Roma consideraba que sin
la bendición de un sacerdote, unirse era una falta grave.
La plaza y el sitio que
ocupó el “Árbol de la Libertad” de Tabernig fue declarado “Patrimonio Histórico
Nacional” por la Provincia de Santa Fe.
Sitio que hoy venera el
pueblo de Esperanza y lo recuerda con un árbol al que llaman: el “Árbol de la
Unidad”.
543.
Capítulo 1
“Morteros” Ayer un “Fuerte” hoy una ciudad.
Teorías sobre el largo brazo de la historia y sus implicancias en el amanecer de un pueblo.
En busca de material
para escribir mi último libro: “En Tierras de Ansenuza”, en el trascurso de la
fundación de pueblo Morteros surgieron hechos que me indujeron a descifrarlos. Un
desafío imposible hasta el presente, porque no hallé escritos institucionales sobre
los primeros años de lo acontecido, cuando a partir del año 1891 ya era regido por autoridades
municipales, autorizadas por el Gobierno de la Provincia de Córdoba.
A partir del año 1898, los ediles en dos libros, y casi
en simultáneo, relatan los mismos acontecimientos… pregunto ¿había dos
municipios: uno al este del ferrocarril y otro al oeste?
El primero: el A 0101 lo inician el día 24/09/1898 y lo cierran con el acta N° 90 del día 30/10/1905.
El segundo: el A 0102 lo inician el día 26/06/1899 y curiosamente lo cierran seis
meses después con el acta N°30 del
día 04/12/1899. De allí en más, sólo
continuarían registrando lo acontecido en el primero de los libros.
Pero ambos comienzan
diciendo que en el año 1898, en
comicios celebrados en el atrio de la Capilla de “La Asunción”, (construida en el
año 1891 y designada “Parroquia del
Pueblo” y sede del “Curato de Morteros”) es electo a cargo de la Comisión
Municipal el Sr. Pedro Morali, quien viene a remplazar al Sr. Alberto
In´Aebnit, electo en 1893.
En 1899 y según se difiere de los escritos, el Comisionado a cargo Sr.
Alberto In´Aebnit convoca a elecciones. El Comisionado Sr. Adolfo Liebman,
oriundo de Santa Fe, mantiene
discrepancias con los primeros colonos arribados al lugar… y ¿porqué dos
comisionados?
Serias diferencias
sostenían los ediles de la mayoría, que consideraban nulo el resultado de la
elección por haberse celebrado esta en el atrio de la Iglesia de “San
Bartolomé”… Y ¿porqué esa pugna entre las capillas? y ¿porqué dos capillas en
un pueblo chico aún? cuando la mayoría de los inmigrados se establecían en sus
chacras.
Opinaban que el acto no
era válido al haberse celebrado en un lugar no considerado “Parroquia del
Pueblo”. Y que la segunda vez, la
convocatoria el Comisionado la hizo fuera de los términos de la Ley que exige llamar
a comicios quince días antes del acontecimiento y solo habían sido siete, y que
por lo tanto desconocen el resultado de la misma.
El Sr. Pedro Morali, Comisionado
Municipal a cargo,
Al no llegar a un
acuerdo las partes, los ediles nombran interino al Concejal Sr. Francisco
Torres quien se hace cargo del gobierno y dan por concluida la sesión.
Días después, sin la
presencia del Comisionado Sr. Pedro Morali, la Concejalía hace entrega de
libros, bienes e inmuebles municipales a las nuevas autoridades. Asume el Sr. Cayetano
Colleoni y el Sr. Alberto In´Aebnit asume su Concejalía, según arreglo
establecido con el jefe político zonal.
Encargan al Concejal
Liebman que, estando vacante el cargo del “Curato Eclesiástico” cordobés, hable
con el Patrono de la Iglesia Parroquial del este Sr. Juan Beiro, y le solicite que
por el momento entreguen el cementerio al Municipio para su mantenimiento,
dejando a salvo los derechos de propiedad de la Diócesis sobre el mismo, hasta
que se resuelva lo del Curato de la provincia.
A inicios del 1900, renuncia el Interventor Sr.
Cayetano Colleoni, y el Concejo designa Interino al Sr. Adolfo Liebman.
Las nuevas autoridades,
convocadas a reunión y al negarles el Comisario Municipal las llaves de la sede
comunal para las reuniones, lo hacen en el domicilio del Sr. Liebman.
Llaman a elecciones y
en los comicios es electo el Sr. Pedro Tofanelli, a quien no le permiten asumir
el cargo por no contar este con la edad necesaria, que exige un mínimo de 30
años y él tiene sólo 26.
La Mayoría mociona para
la Intendencia a quien logró el segundo lugar en la contienda: el Sr. Adolfo
Liebman, quien asume interinamente el cargo.
En los comicios del año
1901, en elecciones confirman
Intendente al Sr. Adolfo Liebman.
En el 1902, el Intendente Liebman en la
reunión informa el resultado de las elecciones celebradas en el atrio de la
“Parroquia de La Asunción” donde fue reelecto. Segundo en la lista opositora es
el Sr. Antonio Gallo.
Y dice a los presentes
haber recibido, días atrás y antes de los comicios una nota que no dio a conocer
a los ediles y desoyó, de vecinos de Colonia Isleta que solicitaban que las
elecciones se hicieran en el atrio de la “Capilla de San Bartolomé”, por contar
el lado oeste con mayor población. Sobreviene entre los ediles una imprevista
discusión y se retiran sin aprobar los comicios.
Días después, la “Diócesis
de Córdoba” informa haber elevado a categoría de “Parroquia del Pueblo” a la
capilla de “San Bartolomé” y autorizado a que se celebren las elecciones en el
atrio de la misma.
No conforme con el
veredicto, el Sr. Liebman envía una nota donde presenta su renuncia al cargo al
que fue electo y asume interino el Sr. Antonio Gallo, quien convoca a nuevos
comicios a celebrarse en el atrio de la Iglesia de “San Bartolomé”.
En la misma es electo
Intendente el Sr. Antonio Gallo. Durante su gestión se discuten y aclaran
entredichos de parroquianos que no adhieren a costumbres comunes a observar y
cumplir.
En el 1903, es reelecto el Sr. Antonio Gallo.
Los ediles en la reunión censuran el proceder del Sr. Adolfo Liebman que marchó
a Europa sin responder a reclamos por irregularidades observadas en los
ingresos atribuidos a la atención de caminos, cunetas y otros rubros durante su
gestión. Sobreviene en el Municipio un período donde faltan los recursos
necesarios para atender obligaciones.
Es cuando, colonos
recientemente arribados a tierras de Ansenuza ofrecen hacer caminos y cunetas a
cambio de impuestos.
Y comienza la honrosa
tarea de los inmigrantes que con su trabajo
fundaron nuevas colonias.
Esta breve síntesis que
interesa en el acontecer de un pueblo que se constituía, deja interrogantes sin
resolver.
En los comicios, los
electores… ¿qué discutían?... ¿lo hacían por el número de habitantes de uno u
otro lado del pueblo, o por algo más profundo que los dividía cuando confrontaban
por los atrios de las Iglesias?
Apellidos como
In´Aebnit, Brinkmann, Seeber, Vignaud, Torkins, Lhemann, Bruner, Sulter,
Neumeyer, Gasser, Sigel, Bigand, Gorchs… todos extranjeros descendientes de la
ola arribada allá por el año 1854 convocados
por Urquiza, permite suponer que, imbuidos de diferentes matices culturales con
sus experiencias pudieron haber influido en las costumbres culturales del
entorno.
Habían sido los
primeros en hacerse de las tierras de Ansenuza, que luego vendieron a los
italianos del Piamonte, en su mayoría descendientes de quienes se habían
asentado en Colonia Esperanza.
Interrogantes que al
examinar lo acontecido, precisamente en Colonia Esperanza Santa Fe en los
albores de la inmigración, allá por el 1867,
estimuló mi curiosidad por descifrar posibles influencias aquí. No es de
ignorar el arribo al lugar, según dichos conocidos, de una sociedad
internacional y secreta: los masones, que dejaron su impronta en la comunidad.
Política y religión son
elementos claves en la constitución de los pueblos que movieron y mueven las
estructuras y en el tiempo interactúan en el hacer y el vivir de las
sociedades.
¿Qué había ocurrido en
Esperanza?
