¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!

Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.

Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".

Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.

Seguidores

viernes, 24 de julio de 2026

 

                                                        Capítulo 2                        

                                            En Colonia Esperanza

La Provincia de Santa Fe, asiento de la primera ola de la inmigración junto a Entre Ríos, es rica en historias de antepasados y cuenca fértil para la imaginación.

Según lo narró para el diario La Nación el escritor Alejandro Gorostiaga, en Esperanza en el año 1867 se celebró el primer matrimonio civil argentino entre contrayentes de diferentes cultos, cuando la Iglesia Católica consideraba la unión vivir en pecado… ¿cual fue el desencadenante?                                                                                                                  

En el año 1862 y en el auge de la inmigración, el alemán Alois Tabernig viudo y católico practicante, que había llegado a Esperanza, instaló una herrería cercana al templo católico. Algunos colonos que iban a misa los domingos tenían la costumbre de dejar allí sus arados y herramientas necesitados de reparación, mientras asistían al servicio religioso.

En el tiempo, Alois (Luis) se enamoró de una mujer de Esperanza, Magdalena Moritz y le propuso matrimonio. Sin embargo la pareja, aunque dispuesta al enlace debió enfrentar una inesperada situación.

El cura se opuso a celebrar la ceremonia porque él era católico y ella protestante, declarando que solo los casaría si la novia abjuraba de su fe. Propuesta rechazada por ella y su familia.

Otra versión de la historia, más benévola, dice que la negativa del cura a casarlos, se debía más al encono que sostenía con el herrero por los martillazos incesantes sobre el yunque que lo molestaban cuando estaba celebrando misa.

Acontecía el año 1867 y en la Nación aún no existía el Registro Civil ni un Código Civil que legitime el acuerdo matrimonial entre contrayentes de diferentes cultos, porque la Iglesia de Roma lo prohibía al considerarlo vivir en pecado.

Pero el novio, enamorado no quería perder a la novia y en vano le rogó al cura, quien tampoco hizo caso a los vecinos que terciaban a favor del herrero por su carácter jovial y su inteligencia como fabricante de arados.

Alois, al recordar en su país una arcana costumbre alemana, logró que el Municipio le autorice plantar un árbol en la plaza del pueblo, lejos de las iglesias católica y protestante, y en una de sus ramas colgó un letrero con una leyenda que decía: “Árbol de la Libertad”.

Luego invitó a todos los vecinos, previo acuerdo con los familiares de la novia, a reunirse el domingo por la tarde en la plaza, informando que se tratarían asuntos importantes para la colonia.

El pueblo, curioso, el domingo se acercó a la plaza y a las cinco y media de la tarde apareció Alois con traje festivo llevando a la novia tomada del brazo.

Se acercó al árbol, se subió a una tarima y contó a todos las razones de la Iglesia que no les permitía unirse en matrimonio.

Y reclamó a los presentes sean testigos de que tomaba por esposa a Magdalena, asegurándole considerar legítimos los hijos que nazcan de la pareja. Reservándose además el derecho, por ser católico practicante, de celebrar el acto en la iglesia en cuanto el cura así lo considere.

Al día siguiente el sacerdote temeroso de que la actitud cunda en otros feligreses, se presentó en casa de los novios para notificarles que estaban en pecado mortal, ya que el matrimonio no tenía validez. “Padre: no trate de enemistarme con mi esposa ya que para mí la familia es lo más importante” le dijo Alois que, ante el hecho consumado ya no tenía marcha atrás.

Finalmente el Obispo de Paraná para salvar a su feligrés del pecado, ordenó casen a la pareja en la Iglesia de Esperanza.

La unión de Alois y Magdalena es considerada hoy el primer matrimonio civil celebrado en Argentina, en tiempos que la Iglesia de Roma consideraba que sin la bendición de un sacerdote, unirse era una falta grave. 

La plaza y el sitio que ocupó el “Árbol de la Libertad” de Tabernig fue declarado “Patrimonio Histórico Nacional” por la Provincia de Santa Fe.

Sitio que hoy venera el pueblo de Esperanza y lo recuerda con un árbol al que llaman: el “Árbol de la Unidad”.

 

              

 

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...