¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!

Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.

Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".

Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.

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lunes, 13 de septiembre de 2021

464. EMOCIONES

 

                                           

Fronteras con el indígena en Mar Chiquita y distribución de los fuertes. Línea continua: 1858-1865, línea punteada: 1865-1869 (Punzi 1997). 

El mapa es de este  sitio:

  https://www.promarmarchiquita.com.ar/documentos/archivos/capitulo_historia_problamiento_humano.pdf



Son de aquellos candorosos días de mi niñez, las emociones que acuden fuertes al arcón de mis memorias.

Invariable, los recuerdos me llevan siempre a una casita blanca, en un campo donde un día asomé a la razón.

Un amplio patio la rodeaba. Al sur, un monte de paraísos y un importante ombú le cortaban las furias de los vientos que antecedían a las tormentas. Y del lado norte extendía su sombra protectora, un imponente muro  de eucaliptus.

Ese era mi hogar. En Colonia Tacurales.

__ Un lugar con historia__ siempre decía papá.

Un campo que heredara de Andrés, su padre, que lo recibiera de Francisco, su abuelo. Y que compartía con los hermanos.

En la época de levantar los granos llegaban los tíos para colaborar con las trillas. El patio era un hervidero de gente y rondas de tareas. Los veíamos alinear caballos que uncían a las máquinas. Y luego partir, para cumplir con la labor del día.

Cuando llegaba la noche y el momento del descanso los convocaba a la cena, con mis hermanos asistíamos asombrados a las conversaciones que solían tener.

Anécdotas. Apariciones. Chismes. Todos eran temas para comentario, que a nosotros los niños, nos descubrían mundos nuevos, llenos de magia que nos llevaban a senderos de misterios.

Mucho de lo que hoy rememoro viene de esos días. Pero lo que más me impactó fue cuando una noche abordaron el tema de la historia del lugar, que papá mencionaba a menudo y por la que yo nunca había indagado.

Y hablaban de indios y de soldados. De un Fuerte y de un boliche que había existido en el linde sur del campo donde estábamos, aledaño al camino en diagonal, que entonces demarcaba una frontera.

Lo que recordaban venía del siglo pasado, tal vez allá por el año 1870, en la época de los primeros inmigrantes que llegaron al lugar. Cuando los soldados de cuatro Fuertes patrullaban la línea de frontera y brindaban protección.

Historias que se habían trasmitido de boca en boca y perpetuado en la memoria de los lugareños.

Esa noche, el boliche de “Doña Rosa” fue el tema elegido por papá y los tíos. Por los comentarios que hacían, dedujimos que conocían el lugar donde había estado emplazado. No tuve entonces la precaución de registrarlo en mi memoria y hoy, no hay  quién  pueda indicarme el lugar exacto.

El boliche de “Doña Rosa” había sido un parador necesario. Allí se realizaba el trueque de provisiones para la subsistencia de los soldados del Fuerte. Los indios, en paz con los blancos, también se acercaban al lugar para comerciar. 

El comentario de esa noche, era que en cierto lugar del campo, con el arado levantaban restos de ladrillos, lo que hacía verosímil la existencia del boliche. El tío Hipólito contó también, que había encontrado allí una planchita maciza de hierro, de las que antes se usaban para planchar la ropa. Tampoco recuerdo el final de esa planchita.

En nuestras cabecitas, todo lo que oíamos era extraordinario. Imaginábamos a los indios rondando por el campo y a partidas de soldados recorriendo ese camino en diagonal.

Pero la charla familiar de esa noche, a nosotros los niños, nos llevó a la cama impresionados, al enterarnos de las razones que habían motivado la desaparición del boliche. Todo había sido por una pelea entre indios y parroquianos, que había terminado con un muerto.

Y para concluir, dijeron que el Ejército Argentino, por lo acontecido, había enviado a una partida de soldados con la orden de arrasar con todo y borrar el boliche del lugar.

Orden que cumplieron eficientemente.

Papá y los tíos decían que por los restos que hallaban en el campo, ese parador no estaba muy lejos del Fortín “Los Tacurales”.

Hoy un mangrullo recuerda el lugar de los probables emplazamientos

                                                   Esperanza Chiapero

 

 

lunes, 29 de julio de 2019

373. Bruma histórica: "MÍSTICA Y MATICES"




                                      
Confieso que, en busca de información para incorporar al libro que había decidido escribir,  “Mística y Matices”, me resultó incomprensible que los habitantes de Morteros no tengamos aún en claro, su origen fundacional.
No soy oriunda de Morteros, y al arribar, a mis oídos habían llegado datos confusos, pero ahora me sorprende que un tema tan interesante, no se lo tratara en los círculos de los colegios. Morteros se halla inmerso en la confusión de sus inicios.
Este desconcierto lo profundiza, comprobar que autoridades municipales de entonces, celebraran su Cincuentenario allá por agosto de 1944, y que el Centenario se lo hiciera  en agosto de 1991, tres años antes de cumplirse los supuestos cien años iniciales. Quienes habían sido los fundadores de entonces, no son los mismos que ahora. 
Es cierto que el nombre “Estación Morteros” existe gracias al ferrocarril construido por una “compañía” extranjera, con intereses económicos en connivencia con intereses nacionales.
Pero el núcleo urbano del terreno que lo circundaba, se debe a quienes ya estaban aquí, y se habían atrevido a nutrir con su sangre, la humanización y valorización de parte de este espacio agrario.
Porque al arribo del ferrocarril, los alrededores de las colonias Isleta y Beiro, ya estaban ocupadas por inmigrantes.
En 1891, Córdoba reconocía en su jurisdicción provincial, a las primeras autoridades electas del nuevo enclave Morteros.
En 1894 Santa Fe intervenía con sus Leyes, refundando a un caserío que ya existía en la provincia de Córdoba.
Era el tiempo en que el Estado de la Nación regalaba importantes extensiones de terrenos aledaños a las vías a construir, en la concepción agraria de insertar el progreso en el interior del país, y en la necesidad de lograr nuevas salidas portuarias para la producción de las provincias de Córdoba, Santa Fe y el Norte del país. Buenos Aires, en aquel tiempo, ejercía el monopolio del único puerto de salida al exterior.
Los primeros inmigrantes que arribaron a Morteros y transpiraron la tierra, aún esperan que se los reconozca en la consideración de sus habitantes.
Y sus descendientes, necesitan que sus autoridades, clarifiquen los pormenores de su origen como pueblo.
                                                                                       Esperanza R. Chiapero

jueves, 27 de junio de 2019

357. ¿Quién era Mariano Alvarado?

Escultor: Néstor Maldonado


Cuando escribí el libro “Mística y Matices”, donde hago un escueto análisis sobre la acción del desaparecido “Partido Demócrata Cordobés” en la provincia de Córdoba y su influencia en Morteros, me encontré con la fascinante secuencia de la fundación de “Villa Los Morteros”, suceso acaecido allá por el año 1.891. El nombre al que se la atribuyen, Don Mariano Alvarado, no apareció escrito en las actas fundacionales municipales que consulté  para el resumen de mi libro. Tampoco tuvo protagonismo en “Los Juegos Florales”, el libro que se editara en 1.944, en ocasión de celebrarse el Cincuentenario de Morteros. No se le adjudica relevancia en la historia de la ciudad. Mi curiosidad hizo que hurgara en el camino de este colonizador, y encontré en las redes, estos desenlaces que desarrollo a continuación.



       
 El colonizador que tiene confundido a Morteros                             
Su padre, Ramón Esteban Alvarado Sánchez de Bustamante, había nacido en 1.793 en San Salvador de Jujuy y se había casado con Leocadia Zenavilla. Llegó a ser Gobernador de la Provincia de Salta.
Al ocupar luego el cargo de Cónsul General Argentino ante Bolivia, se trasladó a ese país con su familia.
En Tarija, Bolivia, el 15 de agosto de 1.823, nació su hijo, Mariano Alvarado Zenavilla.
De regreso a la Argentina, en el tiempo, se instalarían en la futura ciudad que llamarían Rosario, de la provincia de Santa Fe.
En el proceso histórico que involucra a la Nación, el 22 de enero de 1.841, el Generalísimo, Don Juan Manuel de Rosas, en litigio con los estados vecinos del Norte del país, había cerrado la navegación de los ríos Paraná y Uruguay a los  buques extranjeros. Promoviendo conflictos entre las provincias limítrofes. Comenzaba la rebelión de las provincias del Norte con el Gobierno de Buenos Aires.
Estas dificultades hicieron que en 1.850, se creara, primero el puerto y la aduana y el 5 de agosto de 1.852, fundaran con el nombre de Rosario, al caserío que los rodeaba, en honor a Nuestra Señora del Rosario.
Don Mariano Alvarado, que para entonces su  familia ya se había afincado en el lugar, fue el  Intendente primero de la novel ciudad. Según la Revista del “Centro de Estudios del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas” de la Universidad de Buenos Aires. (UBA)
En 1.852, Aarón Castellanos le había propuesto al Presidente de la Confederación Argentina Gral. Justo J. Urquiza (ya depuesto Rosas) la construcción de un ferrocarril que uniera Rosario “con una gran ciudad, centro geográfico del país, Córdoba”. El Ingeniero norteamericano Allan Campbell se encargaría de elaborar el proyecto.
En tanto, en Rosario, Carlos Casado de Alisal, español, nacionalizado argentino, empresario, latifundista y banquero, que había creado en 1.852 el Banco Casares, lo vendía al Banco de Londres. Esta Institución bancaria pasó a ser una Sociedad Anónima, que se organizaba para la adquisición de latifundios en el Chaco Boreal (actual Paraguay Occidental) Tierras necesarias para la extensión del futuro ferrocarril.  La familia Alvarado, era accionista del nuevo Banco. 
El Gobierno de la Confederación del Gral. Urquiza, designaba en 1.855, al padre, Don Ramón Alvarado Sánchez, Senador Nacional por Santa Fe y su representante ante en el Congreso de Paraná, al que presidió. Confederación de la que no participaba la rebelde provincia de Buenos Aires. Su puerto y la ciudad, sí la integraban.
Volviendo al proyectado ferrocarril, con  un decreto del 2 de abril de 1.855, el Gral. Urquiza, le otorgaba por Ley a su amigo José Buschental, la autorización para construirlo, según el trazado que el Ingeniero Allan Campbell, diagramara para la línea Rosario-Córdoba. Aarón Castellanos, su promotor, se dedicaría a organizar un plan de colonización para la provincia de Santa Fe.
El Banco de Londres, en 1857, fue quien otorgó el crédito financiero que permitió que se creara la sociedad anónima de origen británico, la “Ferrocarril del Oeste Santafesino”. Empresa que se encargaría de ejecutar el proyectado ferrocarril. Le autorizaron instalar su sede administrativa en Londres y sin control fiscal del país en sus libros de contaduría. Presidía la misma el estadounidense William Whelwright. José Buschental se había retirado del proyecto.
El Gobierno de la Confederación Nacional Argentina, que presidía el Gral. Urquiza, en el contrato, otorgaba a los ingleses para la extensión de las líneas ferroviarias “…los terrenos necesarios para el camino, muelles, estaciones y apeaderos, entregados a la empresa libres de todo gravamen y a perpetuidad”.
A su vez, con el fin de ordenar la compra de tierras para el extendido de los rieles, los encargados de la construcción del ferrocarril, en Rosario, se habían organizados en una Sociedad Anónima de capitales privados, la “Compañía de Tierras del Ferrocarril del Oeste Santafesino” quienes decidirían la creación de los pueblos antes de inaugurar las estaciones del ferrocarril. Con sede en Londres y sin injerencia argentina.
Cuando, en el plan de colonización, el negocio de las tierras a ocupar había pasado a ser tal, que los comerciantes e industriales santafesinos, dándose cuenta de los enormes beneficios que se podían obtener por las ventas y evitar que las ganancias por las tierras a vender al ferrocarril, las llevara toda Londres y sus socios, en Rosario crearon para tal fin la empresa “Compañía de Tierras del Central Argentino”. Una sociedad mixta de capitales estatales y privados. La familia Alvarado, eran socios de la misma e integraban el Directorio.
A la nueva Compañía, como la anterior, se le permitió instalar de manera ilegal su administración en Londres, sin control ni fiscalización del Gobierno central argentino.
En 1.861, los ingleses aún no habían iniciado la construcción del ferrocarril Rosario-Córdoba.
Ese año, con una nueva ley, Urquiza prorrogó por última vez la autorización para la construcción del ferrocarril, pero sin especificar fecha de inicio.
Ante dificultades con Buenos Aires por el contrato Rosario-Córdoba, establecido en Santa Fe con el “Ferrocarril del Oeste Santafesino”, cuando en 1862 se firma con los británicos el contrato definitivo de construcción del primer ferrocarril en Argentina, se hizo evidente que la diplomacia inglesa prefería negociar con las autoridades del puerto de Buenos Aires y no con Rosario.
Es cuando los ingleses inscriben  en el tratado con el “Ferrocarril Central Argentino”,  a su representante, el Sr. William Wheelwright. Los documentos originales del proyecto y autorización de la creación del primario, “Ferrocarril del Oeste Santafesino”, fueron luego entregados al nuevo delegado y desaparecieron.
En diciembre de 1.862, ante la necesidad del gobierno provincial de establecer coordenadas para las tierras a ocupar, necesarias para el avance del demorado ferrocarril santafesino, crearon la “Oficina de Topografía y Estadística de la provincia de Santa Fe”. Formaba parte de dicho Instituto Provincial, Don Mariano Alvarado.
Las dificultades que presentaba el hecho de atraer inmigrantes extranjeros para la fundación de las colonias adyacentes al ferrocarril, en 1.863, crearon la “Comisión Promotora de la Inmigración” haciéndose cargo de la presidencia del Directorio, Don Mariano Alvarado.
En el nuevo contrato que el país había firmado con los ingleses, aparecía la problemática de la Inmigración. La ley decía que  las tierras eran “… donadas en plena propiedad, “a condición de poblarlas” y que  “… el Gobierno concede a la Compañía, en plena propiedad, una legua de terreno a cada lado del camino, en toda su extensión” (aproximado unos cinco kilómetros, de ambos lados)
Hacerse de esas tierras para la extensión de las vías ferroviarias, fue el imán que atrajo a especuladores encargados del emplazamiento de colonias agrícolas, y resistido a la vez por quienes ya disponían de  esos bienes, en particular en el sur de la provincia de Santa Fe. No así en el centro, donde aún el proceso colonizador estaba demorado y se daría con productores medios, con explotaciones pequeñas y medianas.
El 14 de enero de 1.863 llegaba al puerto de Buenos Aires el estadounidense, y apoderado del Gobierno inglés, William Wheelwright, presentando ante el gobierno nacional una queja, porque no se les concedía a los constructores, las tierras marginales prometidas para la línea ferroviaria a extender, tal como se decía en la remozada ley, que modificaba artículos aprobados en la primera.
El 16 de marzo de 1.863,  las autoridades nacionales ceden ante el inglés y el Ministro Rawson, en la presidencia del Gral. Mitre, firma el contrato que fue aprobado luego por el Congreso Nacional.
En resumen, la nueva Ley se apartaba de las directivas iniciales en que se sustentaba la construcción de la línea Rosario-Córdoba, en  detrimento de las finanzas públicas y en beneficio del contratista del ferrocarril y de los operadores latifundistas. Además del terreno gratuito y a perpetuidad, en el convenio con el ferrocarril, le otorgaron la explotación del mismo por 40  años, libres de todo impuesto.
Las propiedades a ocupar por el ferrocarril en el nuevo contrato, eran tierras fértiles, sujetas  “a expropiar de cualquier manera” y sin considerar para el vendedor, las que  se ocuparían para el camino, la estación, muelles y apeaderos del ferrocarril. Esta situación dio lugar a embargos, según tasación que se establecía para las mismas.
La Provincia de Santa Fe subastó para hacer frente al pago de las expropiaciones, casi la sexta parte de las tierras fiscales de su territorio (187 leguas de su provincia y 250 de Córdoba, alrededor de 60.000 kilómetros cuadrados).
Ante las erogaciones, y para responder a esta obligación, el 5 de junio de 1.874 en Rosario, por iniciativa del entonces Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Servando Bayo, reunidos en el domicilio de Benjamín Ledesma, crearon el Banco Provincial de Santa Fe. Una Sociedad Anónima, con capitales mixtos: estatal y privado. El presidente del nuevo Banco sería Carlos Casado de Alisal. Entre los accionistas se encontraba la familia Alvarado, a la vez que, Mariano Alvarado, fue el redactor de los Estatutos definitivos del Banco creado. Junto a Melitón de Ibarlucea, fue designado Delegado del Gobierno Provincial, en el directorio de la novel entidad.
Encargado de la impresión de los billetes del nuevo banco fue la “Compañía Americana de Billetes de Banco de Nueva York”. Su apoderado en la Argentina era el Sr. Carlos H. Stanford.
El Banco Provincial de Santa Fe abrió sus puertas el 1° de septiembre de 1.874.
La entidad bancaria, según consultas,  adquiriría en el tiempo en la provincia, un poder monopólico que frenaba la creación de nuevos establecimientos y obstaculizaba la introducción de capitales en el mercado, situación que obligó a los comerciantes a formular una solicitud de protesta. La entidad fue catalogada como un “establecimiento particular”
En 1.876, para fomentar la colonización en el país y continuar extendiendo el  ferrocarril en lugares inhóspitos, el Gobierno del Presidente Avellaneda, obsequiaba tierras fiscales con la condición de que trajeran colonos a poblarlas. Condición, a que obligaba la Ley y que no siempre cumplían los que se hacían de las mismas, al punto que, en el tiempo, quienes las poseían, fueron eximidos de ese requisito.
Para las ventas, los empresarios dueños de esos latifundios, ponían un aviso en los diarios, ofreciendo alrededor de 20 cuadrados de tierra, pagaderas generalmente por los colonos en cuatro cuotas, cada una luego de la cosecha anual del trigo.
Las haciendas regaladas, aumentaban su valor al ser atravesadas por un ferrocarril. Es imposible calcular cuánto ganaron con las tierras los organizadores de los ferrocarriles en Argentina. Quienes recibieron ese regalo sin duda que se hicieron ricos.
En 1.867, el ferrocarril Rosario- Córdoba, tantas veces proclamado, había llegado a Villa María y el 13 de mayo de 1.870, por fin a Córdoba ciudad.
El Gobierno provincial de Santa Fe, en octubre de 1.884, determinaba que, para instalar nuevas vías ferroviarias en el interior de la provincia, los particulares que quisiesen fundar colonias agrícolas, tenían la obligación de presentar al Departamento Topográfico, los planos respectivos para ser aprobados a fin de autorizar la fundación.
 En 1.886, las provincias de Santa Fe y Córdoba, firmaron un convenio con el Sr. Santiago Temple, que lo autorizaba a construir dos líneas. Una que venía de Sunchales, provincia de Santa fe y la otra de Córdoba ciudad, líneas que unirían sus rieles en el límite interprovincial (hoy Seeber-Eusebia). Un ramal que conectaba a colonias establecidas.
En 1.891, desde Colonia Iturraspe-San Francisco, un nuevo ramal ferroviario hacia el Norte, llegaba hasta “el Punto céntrico la Estación Morteros”, así llamada entonces por los ingleses. El terreno donde asentaron la administración, había sido donado por Miguel Cerana y Mariano Alvarado.
 A su andén, arribó el primer tren el 1° de febrero de 1.891.  (Línea que en 1.909, extenderían hasta La Rubia, provincia de Santa Fe).
En aquel momento, en las tierras aledañas al ferrocarril del lado Oeste de la novel Estación “Los Morteros”, ya existía el caserío del pueblo de la colonia llamada “Isleta”, fundada por los Sres. Pablo y Alberto In´Aebnnit en el año 1.889.
En julio de 1891, a los pobladores de “Colonia Isleta” los autorizó el Gobierno de Córdoba a establecer el primer Municipio y “elegir las autoridades del “punto céntrico “Estación Morteros”, desde allí cinco kilómetros a cada uno de los vientos cardinales…”. Así especificaba el Decreto Ley del Gobierno de Córdoba.  El 9 de agosto de 1.891, Don Pablo In´Aebnnit, era electo autoridad de una colonia y un caserío del que no poseía, ni constaban, los planos catastrales según Santa Fe lo exigía.

En la página 357 del libro escrito por Megías Alicia y Bertoni Lili Ana, del “Centro de Estudios Genealógicos de Rosario”, provincia de Santa fe, un gráfico dice… “Colonia Morteros”. Propiedad de Don Juan Beiro. Litografía publicitaria. Año 1.890-1.892.”
Sucedía que, en 1.891, Don Juan Beiro, había presentado en Santa Fe los planos y documentos según exigía la Ley, pero no había podido presentar la escritura, para acreditar la compra efectuada a Don Mariano Alvarado, por el fallecimiento de éste, ocurrido el 3 de julio de 1.892.
En 1.894, presentó los avales en regla y fue considerada por los gobiernos de las provincias de Córdoba y Santa fe, “Morteros” legalmente fundada como colonia y pueblo, por el Sr. Juan Beiro.
En esta confusión de precursores…. ¿A quién le endilgamos la honra de haber fundado a Morteros?













lunes, 27 de noviembre de 2017

320. Las Espadas

                  

Jinetes alados, que de sepias memorias,
las gestas heroicas en versos desnudan.
Espadas guerreras que en la cintura del tiempo,
es  estela primera, en el crisol de aventuras.

Y en aquellos momentos, poblados de humores,
de hierro o en bronce y en diestras viriles,
fue el épico inicio, cruel, necesario,
de leyendas y reyes, que sembró el universo.

Y desde aquel día que Adán vio la sangre,
la estocada flamígera, hoy sólo es polvo y es nada.
Y el poeta Borges, cuando expresó su anhelo,
en inocua espada, desplegó su ingenio.

Acero que un día, fuiste artero candil,
¡Tu ciclo ha muerto, de una muerte condigna!
Y en el lento fluir del carillón de la Vida,
hoy, el Arte es la espada, que al futuro ilumina!

                                     Esperanza Chiapero

319. RECLAMO

                                                       
                         
                               Tú… ¿Adónde me llevas?... ¿Y quién eres?...

Cuando haces que mis ojos se abran a ese mundo de nueve meses, donde a paredes maleables me  fui amoldando al adquirir mi forma, mientras me arropaba el agua… y del que no guardo recuerdos… ¿Por qué no me organizaste desde el inicio con el intelecto claro del razonamiento, el que sí, luego en el tiempo y a tu criterio otorgas?...
¿Por qué haces, que el cerebro que entonces provees, necesite de días perecederos que ilumina el sol, para que la razón lo invada y procese lo que su alrededor le ofrece?... Alrededor que… ¿Tú también creaste?...  
¿Qué sentido tiene que mi razón madure mientras mi cuerpo cambia, mientras con mis acciones me equivoco, mientras gozo y también lloro, mientras voy comprendiendo como humana, que con voluntad se pueden modificar rumbos, pero que en esta inexperta voluntad, como yo, muchos otros también se obstinan… y la padecen… ¿Por qué tengo que consumir años para darme cuenta que cometí errores al solucionar momentos que me plantó la vida?... ¿Porqué el conocimiento que luego otorgas, no es absoluto enseguida?... 
¡Cuántas amarguras me habrías  evitado!... 
Tú… ¿Quién eres?... 
¿Porqué no me has dado desde el inicio, la capacidad de análisis que otorga la experiencia?...
¿Acaso yo soy…  tu experimento?... Si es así,
                                                                                       tu servidora 
                                                                                                           Esperanza

sábado, 11 de noviembre de 2017

318. Occidente y las otras

      Ensayo sobre las fuerzas del trabajo en las civilizaciones actuales       
                                         

En mi opinión, la cultura es la que hace se distinga la idiosincrasia de cada una de las civilizaciones. Herencia de la libertad que se le otorga a sus habitantes para decidir sus destinos.
Estas bondades se potencian en calidad, cuando cada individuo con su voto, elije las reglas con que regir la convivencia entre pares.
La acción democrática del voto, hizo a la cultura de Occidente pionera en la modernización e industrialización de su conglomerado, cuando, con atinadas reformas permitió a través de los tiempos, se derramen beneficios económicos sobre su pueblo.
Una de esas mentadas reformas, fue el destino dado a la plusvalía, o sea, el excedente económico que provino de la unión del capital y la fuerza laboral, diferencia que, a través de leyes consensuadas, derivó en un bienestar general, posicionando a Occidente como primera potencia en el contexto mundial.
Pero en estos tiempos, la irrupción de otras culturas, como la asiática y la islámica, hacen que se complique y cuestione la preponderancia económico-cultural de Occidente.
Veamos a grandes rasgos comparativos, cual es la situación de individuos y fuerzas laborales en cada una de estas culturas que emergen contestatarias.
En la occidental, según criterios ya analizados, y donde se prioriza al individuo como ente, nacen leyes que se discuten en foros internacionales, con el fin de lograr un consenso a respetar globalmente. Se prioriza el diálogo. Los obreros obtuvieron  así, el reconocimiento a sus labores, en el ámbito social. 
En la cultura asiática, donde China es su mayor referente, la modernización económica es de reciente data y las ventajas de su dinamismo no concurren al bienestar de todos,  porque la fuerza laboral, generalmente, trabaja en masa para el conjunto del estado. El comunismo ortodoxo que impera, hace que se acumulen grandes fortunas, con beneficios que se vuelcan en los conglomerados de las ciudades, siendo el gran interior, relegado. El futuro de los derechos individuales de su gente, es una incógnita a descifrar.
En cuanto el Islam, es una utopía, que en general desecha toda influencia económica y política que llega de cualquier cultura y menos de Occidente. Su único recurso económico es el petróleo que operan los jeques de diferentes clanes. El fundamentalismo religioso divide y domina al pueblo, que cuando anhela cambios, se arriesga a castigos o a ser expulsado en masa de su país. No se respeta al individuo como ente y la mujer es ignorada en su capacidad laboral y su ubicuidad en la familia. La explosión demográfica de su sociedad es un reto para Occidente que no atina, con medidas, a enfrentar la migración sin pecar de racistas.
En este somero análisis se observa cómo influye en la calidad de vida de los habitantes de diferentes naciones, la apertura a los derechos individuales  por sobre el de las masas y cómo los beneficios económicos que derivan del respeto al trabajo individual, hace a las evoluciones diferentes.
Oriente y los musulmanes en sus diatribas a Occidente, desmerecen su cultura, recalcando el relajamiento en las costumbres a que lleva el bienestar, haciéndolo responsable de la decadencia familiar y cultural de la sociedad, de contribuir al descuido de la ética del trabajo y al retroceso del capital social (el voluntariado).
Pero, en la actualidad, existe un peligro para estas comunidades cerradas al progreso: la tecnología de las comunicaciones a escala planetaria es un arma incruenta y poderosa; tecnología que se entromete en el interior profundo de esos conglomerados. Irrita a estos pueblos que se niegan al cambio que beneficiará a su sociedad. 
Occidente, en su descuido, tal vez con el tiempo pierda su gloria, o se recicle en su impronta, pero no hay dudas de que, a los asalariados asiáticos y musulmanes, ya los está tentando las ventajas del progreso que dejan beneficios económicos, del que hace mucho tiempo conocen y con el que se complacen los occidentales. 

jueves, 5 de octubre de 2017

316. LOS JUDÍOS

                                          
El sitio de Jerusalén del año 70 d. C. fue un acontecimiento decisivo en la primera guerra judeo-romana. Fue seguido por la caída de Masada en el año 73. El ejército romano, dirigido por el futuro emperador Tito, con Tiberio Julio Alejandro como su segundo al mando, sitió y conquistó la ciudad de Jerusalén, que había estado ocupada por sus defensores judíos en el año 66 d. C. La ciudad y su famoso templo fueron destruidos el mismo año de su conquista. La destrucción del Templo de Jerusalén todavía es lamentada anualmente durante la festividad judía Tisha b'Av y en el Arco de Tito (todavía en pie en Roma), donde se representa y celebra el saqueo de Jerusalén y el Templo.



¿Cual es la manera de analizar, comprender y otorgar un sentido de razonabilidad a los mitos que lega la historia?... Es bucear en el origen de los acontecimientos.
Y como siempre fue motivo de mi curiosidad el porqué de la estigmatización social a los judíos, una casta que legó a la posteridad tanta historia escrita de sus experiencias de vida,  y respetuosa de toda creencia espiritual, me atrevo a hurgar en ese tiempo antiguo, del que ellos nos hablan, en busca de una respuesta. Época de carencias económicas pero rica en acervos culturales.
Los judíos desde siempre, según sus escritos, disputaron en diferentes comunidades sus espacios de identidad y la legitimación de su Dios.
Pero existen testimonios documentados en otras culturas, que les atribuyen un papel responsable y fundamental en un hecho excepcional en la historia de los tiempos a partir del Año 1 del Calendario juliano-gregoriano y Occidental.
Para tratar mi inquietud y comprender por qué se mantuvo a lo largo de los siglos este sino, me preocupé por investigar en libros y luego, según mi criterio, elaborar este análisis sobre el tema.
Dije: según mi criterio.
No desciendo de judíos, pero me formé espiritualmente en una de las acepciones místicas, producto de aquella lejana época, donde vivió  un revolucionario judío llamado Jesús.
Para ello, me ubico en el Año 1 D. C. en Jerusalén, la ciudad sagrada para tres religiones de la actualidad: la judía, el islam y la católica.
Auténtica Babel, en la Jerusalén de entonces, convivían individuos de etnias múltiples, heredadas de invasiones que a lo largo de los siglos debió soportar la ciudad: asirios, babilonios, persas, griegos. Y al momento de este relato, romanos, que desde la conquista de Alejandro Magno a los griegos, consideraban a la provincia de Judea, un estado aliado y cliente, con su propio gobernante, estableciendo un acuerdo con su Rey.
La situación entonces, encuentra a los ciudadanos de diferentes culturas y de mayoritaria ascendencia judía, enfrascados en una rivalidad religiosa y política y de resistencia al poder ejercido desde Roma.
Los israelitas, con la carga histórica que su estirpe poseía, creían en el Dios Jehová y en su Docta Ley. Y a través de una leyenda escrita en el Antiguo Testamento, el libro de historia más completo y antiguo de un pueblo que aún existe, esperaban la llegada del Mesías prometido por su Dios, que los liberaría del vasallaje que los oprimía.
 Los romanos veneraban entre tantos dioses y vírgenes, al Dios Sol.
Y el visionario Jesús, con la anuencia de sus apóstoles y sus seguidores, se atribuyó el papel del Mesías prometido y aceptó morir en la cruz para cumplir con las Escrituras hebreas.
Pero este privilegio le fue negado por los Doctores israelitas del Templo de Jerusalén, con los que Jesús había confrontado, quienes sostenían que el Mesías a venir no debía morir, sino erigirse en Rey triunfante y liberador.
Y a la autoridad romana, autora de su muerte, estas desavenencias del momento, le vino de maravillas, para declararse inocente ante el hecho histórico consumado en una cruz.
Los manuscritos encontrados en el año 1947 en Qunram, a orillas del Mar Muerto, vienen a confirmar detalles de esa época y las diferencias internas que dividía a los israelitas. 
¿Qué sucedió en más entre la comunidad hebrea y el poder romano?  
La situación llevó a que en el año 66 D. C. por las desavenencias entre los judíos exégetas del Antiguo Testamento que afirmaban que Jesús fue nada más que un profeta y los Apóstoles, que lo creían divino, se agravara el conflicto con Roma y soliviantaran el orden en la ciudad.
El emperador de entonces, Tito, hace echar abajo el templo de Salomón y destruye las fuentes documentales de la liturgia judía.
Hay documentos escritos por historiadores sobre las revueltas y sus mártires, que relatan la destrucción de la fortaleza de Masada, y cómo se inmoló, en su interior, al ver perdida su batalla, la totalidad de los judíos zelotes (guerrilleros), que huyeron de Jerusalén y llamados así por su intransigencia de querer independizarse del vasallaje de Roma a partir de cualquier medio. Fue la primera guerra de importancia judeo-romana.
La historia nos trae al año 135 donde, ante lo tenaz de los problemas, Roma cambia el nombre de la provincia, y pasa a llamarla Palestina, como forma de borrar toda memoria judía de la región. Luego en el año 326 de la nueva era, según dicen los escritos, el emperador romano Constantino, en una oportuna conversión mística, instaura una nueva religión, harto de enfrentar las revueltas de ortodoxos y de cristianos seguidores de Jesús, decisión que vino a pacificar, en parte, las controversias entre sus vasallos y que dio origen al nacimiento de la comunidad  Católica Apostólica y Romana.
Los judíos conversos e influyentes de Jerusalén aceptaron la paz con Roma, unificando el poder en la autoridad del Rey y el referente mayor del nuevo culto oficial para el reino, el Papa.
Mientras otros judíos, adoradores de Jesús, separando su espiritualidad de lo material, permanecían en rebeldía en Jerusalén, pero no lograban la unidad con quienes negaban a Jesús como el Mesías prometido por las Sagradas Escrituras.  Ambas comunidades eran perseguidas y martirizadas.
Constantino envió a Jerusalén a las Cruzadas, el ejército papal, a custodiar los lugares donde murió Jesús, el Mesías aceptado por la nueva religión.
Y se inicia la diáspora de los hebreos, los tradicionales que aún hoy esperan el Mesías prometido por su dios Jehová; los que se escondieron en grutas, junto a sus escritos; los agnósticos, que no comulgaban con Roma. Muchos de ellos, con el tiempo, terminaron muriendo en hogueras.
Y es aquí donde surge lo que incita mi inquietud.
El judío Jesús, de temple firme y convencido de que venía a salvar de la Culpa a la estirpe de Adán de casi cuatro mil años de antigüedad, al reinar sobre Roma y su Imperio, en la Divina Trinidad del naciente culto, ¿Fue el responsable imprevisto de la  estigmatización de su linaje?...  ¿Tenía su estima tan alta y no midió la tozudez de sus hombres?... ¿O fue un inocente cordero utilizado sin escrúpulos por el nuevo culto?...
Pero a Jerusalén, la rebelde, en el año 614 D. C. Roma la pierde a manos del general Sharvaraz de Persia, quién abre las puertas a otras culturas. Y con el tiempo, una nueva religión, el Islam, edificó sus mezquitas sobre las ruinas judeocristianas.
Hoy, Jerusalén, cuna del sentimiento espiritual de la humanidad, madre de tres religiones monoteístas… ha vuelto a los judíos.
Y  hay páginas en blanco de su historia que esperan que Roma, la mística,  escriba en ellas palabras de redención sobre su complicidad de entonces, en la argucia de simularse inocente, de una muerte en la cruz.







martes, 1 de agosto de 2017

308. Delfos, el primer Vaticano

                                    

En numerosas culturas prehistóricas, la tierra era reverenciada como la madre de todos y morir era regresar a su vientre.
Existen antiguas leyendas, griegas, egipcias, babilónicas, sumerias, escandinavas, etc. y otras en América, que tenían deidades femeninas como reverentes de esta creencia y el culto a las diosas estaba muy arraigado. En esas culturas la mujer era considerada  y respetada como dadora de vida.  La estatuilla más antigua de una diosa que avala este pensamiento y del que se tiene conocimiento y encontrada en una región de Austria, es la de la Venus de Willendorf  cuya data, según los científicos, es de alrededor del año 22.000 al 20.000 a. c.
Una de esas leyendas dice que Gea, la deidad de la Tierra y diosa en el Olimpo, reinaba en el mundo y su poder se asentaba en el Oratorio del Monte Parnaso de Delfos, donde pitonisas (adivinas), eran consultadas por predicciones. La diosa, regaló luego su reinado a Apolo  Pitia, el Dios de La Luz y La Verdad, quién continuó delegando en ellas el futuro.
El santuario de Delfos, en la ladera del monte Parnaso, según teóricos de la historia, fue desde antiguo, un lugar de peregrinación religiosa. Allí acudían por consejos, con plegarias a sus dioses, creyentes de los alrededores del mundo conocido de entonces.
La primera Pitia  (pitonisa) dice la leyenda micénica, se llamó Sibila, nombre que al día de hoy, invita al misterio y a la hechicería. El mérito para la selección de las adivinas debía ser, por sobre todo, su buena conducta, y era de por vida y con el compromiso de vivir para siempre en el santuario.
Existen grandes hechos, perfectamente documentados por autores de la Antigüedad y en el ideario atribuido a héroes de guerras de civilizaciones pasadas, que dicen que éstos héroes, antes de involucrarse en una lid guerrera, se arrodillaban ante las pitonisas, en consulta de si era conveniente que participaran de ellas.
Sus profecías las hacían después de beber el agua de un arroyo que corría en una grieta abierta entre las rocas, debajo del santuario, y de donde manaban vapores gaseosos que las inspiraban. Las predicciones solicitadas a las pitonisas se celebraban sólo el día 7 de cada mes y los consultantes llegados de los confines, eran de todo tipo, desde grandes reyes hasta gente pobre.
Los estudiosos del tema están asombrados ante el hecho, de tener que asimilar los grandes aciertos en las predicciones de las pitonisas, y deducir el conocimiento que debían poseer para emitir consejos y de cómo, la fe del consultante en sus dichos era tal, al punto de que si se equivocaban, atribuían el error a una mala interpretación de parte de ellos y no a los dichos del Oráculo en sí.
Grandes decisiones políticas se tomaban con sus consejos y no se fundaban nuevas colonias sin su consentimiento.
La situación del Oráculo y de Delfos como centro del mundo de entonces, le fue confiriendo un prestigio especial en el tiempo y en la historia.
Se desarrolló así en la meseta del Parnaso, un núcleo urbano protegido por murallas, que fue cuna de las musas de las grandes culturas y un ámbito donde se desarrollaban encuentros musicales y deportivos. Allí nacieron los Certámenes Pitios en honor al Dios Apolo y el Olímpico, celebrados cada cuatro años, indistintos; estos últimos se celebran, conmemorativos, en la actualidad.
El Oráculo tuvo su apogeo entre el año 1400 a. c. al 381 de nuestra era.
Inició su período de decadencia en el 590 al 338 a. c. a causa de luchas sagradas internas por el predominio religioso y por grandes terremotos que destruían los Templos teniendo que asumir el costo de restaurarlos, hasta que Filipo II el rey Macedonio, aliado a los persas, se hizo cargo del enclave al ganarlo en una guerra.
En el 197 a. c. Filipo V entonces rey de Roma vence a los persas y se queda con todo el control de Delfos.
En el 50 d. c. el emperador romano Nerón prohíbe el culto ya muy pobre del Oráculo y Adriano en el 116 d. c. lo restaura nuevamente.
Hasta que en el año 315 d. c. Teodosio I lo cierra para siempre, aduciendo que las olimpíadas eran un homenaje a un dios pagano. Era la época en que el Oráculo era visto como un acérrimo paganismo  por la iglesia de Roma y la ortodoxa del Oriente, entonces unidas.
La ciudad de a poco fue quedando enterrada y los restos de los templos saqueados, fueron reutilizados para la sede de nuevos arzobispados.
Y cuando los estudiosos de la posteridad, los que leían La Ilíada, a Homero y analizaban a los dioses del Olimpo de esas épocas remotas, imaginaron la existencia de ese lugar, su interés los llevó a investigar. Y en el año 1840, descubren asombrosos vestigios arqueológicos que atribuyen al Oráculo desaparecido.
Años después, en 1881 y de común acuerdo, griegos y franceses, mudan a Krista, la ciudad que se asentaba sobre Delfos y comienzan a desenterrar la  joya arqueológica que hoy alumbra una época de dioses mitológicos y leyendas, confirmando lo que hasta entonces era sólo utopía.
Delfos, centro de creencias y peregrinaciones es el primer Vaticano místico de la Historia.
Sentimientos y devociones religiosas de diferentes civilizaciones que las épocas cuentan y fervor de seguidores que el paso del tiempo, no logra desarraigar.


miércoles, 19 de julio de 2017

305. LOS CÁTAROS / Una religión muerta

                                   

Una religión muerta

Herederos de doctrinas gestadas en la evolución de los tiempos, los cátaros, palabra de etimología griega que quiere decir “puros”, hicieron valer su presencia en el Languedoc, sur de Francia, en el transcurrir del primer milenio D. C.
Región independiente que adquirió importancia cuando quienes la habitaban, al hacer uso de los recursos naturales con que contaban, crearon un activo comercio y una sobresaliente calidad en el trabajo de su artesanía, apreciada por culturas foráneas que llegaban de las rutas del comercio. Se presume que los esenios formaron parte de esa comunidad, cuando en el año I D. C. debieron abandonar Jerusalén.
En lo espiritual era una forma de religión al estilo de los primeros católicos, sostenida en el tiempo, en tanto que en el cristianismo romano y el ortodoxo griego se iban relajando las costumbres morales.
Sabiduría primigenia que provenía de doctrinas de Egipto, Caldea y Grecia, y que ayudaba al hombre a liberarse de la esclavitud de los deseos del cuerpo, en su lucha continua entre el Bien y el Mal.
En las jerarquías para la administración del territorio, los obispos católicos del Languedoc debían comprometerse a no caer nunca en pecado y se los  nominaba “Perfectos” y, veganos convencidos, no consumían ningún producto derivado de animales, siendo más liberales con la voluntad del resto de sus adeptos.
Conservaron en su estilo de vida, leyes de esencia romana que en el tiempo fueron reformando. Hicieron desaparecer la servidumbre y le otorgaron a la mujer cátara un lugar en la sociedad, donde gozaba de los mismos derechos que el hombre. Reverentes de María Magdalena, la que acompañó a Jesús en vida, elevaron su recuerdo a los altares. Sostenían que la igualdad en el valor de una persona, radicaba en sus méritos y no en su cuna de origen.
Su convivencia con otras culturas los llevó a crear la primera Universidad de la historia, donde cohabitaban cristianos, árabes y judíos: la Universidad de Montpellier, pionera en el arte de la medicina, cuando la Iglesia Católica de entonces, imponía restricciones para el estudio del cuerpo humano.
Las innovaciones en sus costumbres sociales, generaron un estilo de vida molesto de tolerar por las altas jerarquías políticas y eclesiásticas europeas, de donde emanaban las leyes, que vieron peligrar sus status.
A finales del siglo XII y principio del XIII la región católica del Languedoc fue considerada en herejía por la iglesia de Roma, enviando a su ejército a la Cuarta Cruzada, una lucha abierta contra los sacerdotes y adeptos cátaros.
En una de esas escaramuzas, en el año 1209, el invasor Amalric ante la incapacidad de separar a los católicos de los cátaros, de los alrededor de 5 mil a 6 mil personas que se habían refugiado en la iglesia de Santa Magdalena, ordenó se los matara a todos pronunciando el célebre apotegma “Matadlos a todos que Dios reconocerá a los suyos”.
Hacia 1320 la mayoría de los líderes cátaros habían sido quemados por herejes y el catarismo jamás fue capaz de recuperarse.
Con el tiempo, otra doctrina contestataria, la luterana, tuvo la fuerza de separase de Roma, cosa que no sucedió con el movimiento cátaro que se convirtió en una religión muerta.

sábado, 15 de julio de 2017

304. ARENAS MOVEDIZAS

                           


En absoluto imaginé que un día, terminaría atrapado en la encrucijada de los sentimientos. Hallarme en esta situación ¡Nunca!
Mi vida transcurrió en un hogar donde la premisa era el orden y el respeto a las normas morales de convivencia. Considero haber salido airoso de los avatares a los que me enfrentó la vida.
En la infancia lidié con dos hermanos, por quienes siento un cariño inquebrantable. Yo era el menor de los tres vástagos.
Pero, de la adolescencia guardo en la memoria la frustración del primer amor, que caló muy hondo.
Yo amaba a Lisette ¡y cuánto! Era el éxtasis de la vida cuando ella me miraba y sonreía.
Compartíamos con amigos juegos y bailes. Ella era bonita y lo sabía. Pero en el grupo, ¡también estaba Franco! buen mozo y adinerado.
Sin embargo… Lisette estaba conmigo.
La acompañé a festejos. A danzantes que dejaban buenos dividendos para el viaje de estudio y por fin, llegó el último año del secundario, que fue una gloria.
Pero, imprevistamente, todo cambió en la universidad y a través de Franco descubrí la garra de la infelicidad que estruja el sentimiento. Dicen que son inentendibles las razones del corazón. Sufrí como un condenado y con el tiempo superé el trance. Me enamoré de otra mujer con quien me casé y me dio hijos. La quiero y la respeto.
Lisette y Franco se habían ido del entorno y de mi vida. 
Pero Lisette… hoy ha vuelto a caminar por las calles de mi ciudad, divorciada y solitaria. Hermosa como siempre y mi corazón se acelera cuando la veo pasar. 
Y vuelve a sonreírme… y me estremezco de placer y tiemblo.
Hermosa Lisette: mi vida estaba ordenada… ¿qué hago con las arenas movedizas que reptan ahora bajo mi piel?...

303. FILISTEOS o PALESTINOS

                                                     FILISTEOS o PALESTINOS


Según el politólogo y profesor Samuel Huntington, estamos inmersos en el proceso de un “choque de civilizaciones” En su tesis ahonda en la historia anterior a Cristo, donde aparecen las sociedades de cuatro civilizaciones: la árabe, la judía, la asiria y la indoeuropea, con suficientes evidencias escritas que iluminan sus lugares de origen.
En la cuna de las tres primeras de las civilizaciones, en un momento determinado de la historia, del que no existen testimonios escritos de cuándo, llegaron intrusos, una etnia de procedencia aún hoy sin identificar, que fue integrándose a los congéneres de las distintas comunidades. Suponen algunos que procedían de Creta, o del mar Egeo, o del Asia Menor. Otros, los emparentan con la Atlántida, el continente perdido: ellos… eran los filisteos.
En la fonética de cómo los llamaron entonces, su pronunciación en griego dio origen a la palabra “filisteos”, en latín “palestinos” y en egipcio “peleset”  muy parecido a “palestino” y que quería decir “llegados del mar”.
Con el correr de los siglos y por el progreso y los conocimientos que traían del uso del hierro, se fueron expandiendo conquistando aldeas y ciudades y conformando un imperio de grandes pentápolis.
Sus hazañas, aparecen escritas por primera vez, en textos egipcios del año 1208 a. c. En el 732 a. c. los asirios, que ya habían aprendido el uso del hierro, los vencieron en varios frentes y los filisteos se retiraron a su pentápolis de la región de Canaán en la Franja de Gaza, e intentaron seguir expandiéndose, avanzando sobre el reino de Judea, y desafiando al jefe, el rey David. El historiador Josefo, los nombra en la Biblia como enemigos de los judíos.
Llegado al año 200 a. c. aproximado, el sucesor de David del momento los vence definitivamente y así, a su presencia y significado como pueblo, en un texto escrito de la historia, se los nombra por última vez, desapareciendo e integrados al reino davídico.
Y comienza otra parte de la historia para, en más, los olvidados y denostados filisteos, cuando llega el Año 1 D. C.
El equilibrio logrado entre romanos y judíos luego de la muerte de Jesús se rompió a partir del año 70 D. C.  El emperador romano del momento, Tito, saqueó Jerusalén e incendió el templo judío. Desvalijando 50 ciudades y 985 aldeas, donde perecieron 580.000 judíos.
Pero la etnia judía-filistea, continuó con sus luchas y reclamos y alrededor del año 200 D. C. Adriano, emperador romano de turno, le prohibió a los hebreos el ingreso a la mítica Jerusalén y unificó y nominó a las provincias de Siria y Egipto, entonces en poder de Roma,  como una nueva patria llamándola “Palestina”, que en el idioma griego quería decir “filisteos”.
A la luz del crisol de esta historia, me atrevo a expresar una opinión… desde la etnia europea y romana de entonces, la razón de llamarla así… ¿fue un homenaje a aquellos borrados filisteos, de los que aún no sabemos con certeza de dónde procedían?... ¿O fue un intento de unir a esas sociedades antiguas, unidad a la que se deben todavía las generaciones posteriores?...
Porque la lucha de entonces por ocupar  la Jerusalén que todos  reclamaban, porque todos se sentían palestinos, es una lucha, que entre las naciones aún no ha concluido.

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