¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!
Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.
Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".
Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.
domingo, 29 de marzo de 2020
396. LA ONOMATOPEYA
LA ONOMATOPEYA es la imitación lingüística o representación de un sonido natural o de otro fenómeno acústico no discursivo. Según la Real Academia Española, es la imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo que se forma para significarlo o vocablo que imita o recrea el sonido de la cosa o la acción nombrada. Ejemplos típicos de onomatopeyas son «bum», «pam», «bing»,«clic»,«clá» o «crac». También puede ser casos para referirse a fenómenos visuales como «zigzag».
Existen onomatopeyas en todos los idiomas aunque generalmente difieren de uno a otro, a veces radicalmente, ya que la mayoría de los sonidos no se pueden articular fonéticamente.
El idioma japonés es posiblemente la lengua más rica en onomatopeyas, ya que éstas se encuentran incorporadas en el habla cotidiana y son utilizadas tanto para describir sonidos como figuras o para enriquecer acciones. Existen así, por ejemplo, alrededor de diecisiete onomatopeyas para describir el acto de caminar, permitiendo discernir entre pequeños pasos de bebé, un paso acelerado o un caminar arrastrando los pies.
En la creación literaria, la onomatopeya busca reflejar algo más que el sonido; bien mediante palabras como en “el chasquido del látigo”, el “borboteo de un líquido caliente”, o el “chisporretear de la leña ardiendo”, que además del sonido parecen reflejar la acción misma.
Las onomatopeyas pueden ser visuales o auditivas. Las visuales, utilizadas en la poesía de vanguardias desde Apollinaire, pueden utilizar la metáfora gráfica o caligrama . Las auditivas, empero, son las más usadas en la poesía clásica:
Las onomatopeyas son comúnmente utilizadas en historietas como efectos de sonido.
https://marcev97blog.wordpress.com/la-onomatopeya/
395. Errores frecuentes en la escritura
Liliana Lardone y María Teresa Andruetto son las autoras de los libros La Construcción del Taller de Escritura y La escritura en el taller. En sus páginas se destila la larga experiencia de estas autoras argentinas, tanto a nivel creativo como en su faceta docente en innumerables talleres de narración y poesía.
Precisamente porque saben de lo que hablan, nos indican los fallos más habituales para toda persona que encara la escritura de ficción:
-Comienzos difusos que no enganchan al lector.
-Falta de rigor en mantener el punto de vista elegido.
-Lentificación del relato por exceso de detalles.
-Falta de levedad por los giros rebuscados o recursos pretendidamente "literarios".
-Cacofonías (rimas en prosa).
-Sobreabundancia de adjetivación.
-Sintaxis trabada, falta de fluidez o encadenamiento erróneo de las partes de una oración, de tal modo que se produce confusión en el sentido.
-Imprecisión en el vocabulario.
-Escasa conciencia de la importancia de los indicios, que se debieron de distribuir gradualmente para cerrar el final.
-Problemas de verosimilitud.
-Tendencia a tomar partido, y a explicar, y su contrario, hermetismo por falta de indicios.
-Fallos en la estructura; es decir, en la organización de los tiempos narrativos y las acciones.
-Diálogos forzados.
-Abundancia de lugares comunes o metáforas muertas. Ejemplo: "tenia la mirada clavada en la lejanía".
-Dificultades en conseguir síntesis, elipsis, economía en el uso de la palabra.
-Finales que no cierran los cabos sueltos dejados en el desarrollo de la historia, o bien finales convencionales.
Y para aquellos que escriben poesía:
-Inclinación a la sensiblería.
-Exceso de ego.
-Uso de metáforas remanidas.
-Falta de musicalidad o musicalidad torpe.
-Ritmo ripioso (abundancia de palabras vacías que no dicen nada en el texto)
-Falta de síntesis.
-Falta de profundidad.
-El sostén de la metáfora suele fallar por dispersión, abundancia o desviación del eje principal del poema.
-Creer que una descripción es una metáfora.
-Falta de lecturas poéticas que estimulen nuevos modos de expresión.
Extracto de La escritura en el taller. Anaya, Madrid, 2008
Fuente: http://planetadepapel.blogspot.com/search/label/ESCRITURA%20CREATIVA
sábado, 28 de marzo de 2020
394. Eneagrama: definir la personalidad de nuestros personajes
El eneagrama de la personalidad, que conocemos en la actualidad, proviene de una adaptación efectuada por el místico Gurdjieff sobre bases pretendidamente orientales y que posteriormente se llevó al campo de la psicología transpersonal en la década de los 80 y 90 por el psiquiatra Claudio Naranjo.
Sin entrar en la validez de sus postulados, el eneagrama puede convertirse para el escritor en un recurso lúdico para la creación de personajes y dotarlos de una personalidad definida. En ningún modo, pueden considerarse categorías cerradas; al contrario, la experiencia propia, la influencia ambiental y la época nos trazan un esbozo de los personajes que protagonizarán nuestra historia a contar. El eneagrama viene a completar el proceso de identificar y caracterizar las acciones y emociones de los personajes.
Según este esquema de personalidades, el eneagrama observa 9 tipos diferentes de personalidad, agrupados a su vez en 3 divisiones: cordiales, cerebrales y viscerales. A continuación, relacionamos esos tipos:
Tipo 1. EL REFORMADOR - Idealista, de principios. Éticos, concienzudos, bien/mal. Profesores y cruzados ; también quieren hacer el bien pero temen cometer errores. Organizados, ordenados y fastidiosos, derivan en críticos y perfeccionistas. Problemas con la ira reprimida e impaciencia. En su mejor estado: sabios, realistas nobles y moralmente heroicos.
Tipo 2. EL AYUDADOR - Preocupado, interpersonal. Empáticos, sinceros, cálidos. Amistosos, generosos y sacrificados; también pueden ser sentimentales, halagadores y complacientes. Les gusta estar cerca de otros y hacer cosas por otros para ser necesitados. Problemas con hacerse cargo de ellos mismos y reconocer sus propias necesidades. En su mejor estado: generosos y altruistas y tienen amor incondicional por ellos mismos y otros.
Tipo 3. EL TRIUNFADOR - Adaptable y orientado al éxito. Seguros de sí mismos, atractivos y encantadores. Ambiciosos, competentes y energéticos; conscientes del status y buscan avance personal. Preocupados de la imagen y lo que los demás piensen de ellos. Problemas con competitividad y trabajólicos. En su mejor estado: Auténticos, se aceptan y son todo lo que parecen ser. Modelos que inspiran a otros.
Tipo 4. EL INDIVIDUALISTA - Romántico, introspectivo. Conscientes de sí mismos, sensibles, reservados y callados. Se muestran, emocionalmente honestos, y personales; también pueden ser temperamentales y egocéntricos. No se acercan a otros por sentirse vulnerables y defectuosos, pueden ser mirar en menos estilos de vidas comunes. Problemas con autoindulgentes y pena de sí mismos. En su mejor estado: inspirados y altamente creativos, capaces de renovarse a sí mismos y transformar sus experiencias.
Tipo 5. EL INVESTIGADOR - Intenso, cerebral. Alertas, profundos y curiosos. Capacidad de concentración y foco en el desarrollo de ideas y destrezas complejas. Independientes e innovadores; pueden volverse preocupados con sus pensamientos y construcciones imaginarias. Se vuelven desconectados, pero intensos. Problemas con aislamiento, excentricidad y nihilismo. En su mejor estado: Pioneros visionarios, adelantados a su tiempo y capaces de ver el mundo de una forma completamente distinta.
Tipo 6. EL LEAL - Comprometido, orientado a la seguridad. Confiables, trabajadores y responsables; pueden ponerse a la defensiva, evasivos y altamente ansiosos, estresándose y quejándose. Usualmente precavidos e indecisos, pueden ser reactivos, desafiantes y rebeldes. Problemas con duda y sospecha. En su mejor estado: estables internamente, confiados en sí mismos, apoyadores de los débiles y sin poder.
Tipo 7. EL ENTUSIASTA - Ocupado, productivo. Versátiles, optimistas y espontáneos. Juguetones, espíritu en alto y prácticos; pueden abarcar mucho, dispersos y poco disciplinados. Buscan experiencias nuevas y excitantes, pero se distraen y cansan en el camino. Problemas con superficialidad e impulsividad. En su mejor estado: Usan sus talentos en metas que valen la pena, disfrutan, satisfechos, llenos de gratitud.
Tipo 8. EL DESAFIADOR - Poderoso, dominante. Confiados en sí mismos, fuertes y asertivos. Protectores, llenos de recursos y decididos; pueden ser orgullosos y dominantes. Sienten que deben controlar el entorno, tornándose confrontacionales e intimidantes. Problemas con permitirse estar cerca de otros. En su mejor estado: usan su fuerza para mejorar las vidas de otros, son heroicos, magnánimos y a veces históricamente grandes.
Tipo 9. EL PACIFICADOR - Aceptador, inconsciente de sí. Aceptadores, confiados y estables. De buena naturaleza, buenos, fáciles y apoyadores; pueden estar demasiado dispuestos a seguir la corriente a otros para mantener la paz. Quieren que nada implique conflicto pero tienden a ser complacientes y minimizar todo aquello que lo altere. Problemas con pasividad y porfiadez. En su mejor estado: intensamente vivos y conectados con ellos mismos y otros.
Entre los 9 tipos se establecen relaciones de tipo afinidad y oposición. Y es este aspecto, más allá de su uso como test de personalidad, lo que nos sirve como una herramienta para crear personajes.
http://planetadepapel.blogspot.com/2012/05/eneagrama-definir-la-personalidad-de.html
lunes, 16 de marzo de 2020
393. ¿Qué son y en qué consisten las propiedades de la redacción?
Cualquier lengua posee lo que llamamos propiedades de la redacción, que tienen como objetivo final la comunicación. En este mismo sentido, todo acto de comunicación implica un contexto que enmarca la unidad lingüística.
La creatividad es una de las propiedades fundamentales, en la que puedes tener un gran dominio sin entender como es su funcionamiento.
Cuando se habla de textualidad, no es más que un atributo del texto, mientras que la gramática es la propiedad que las oraciones deben contener. De igual manera, puede caracterizarse por varias propiedades, mejor conocidas como condiciones de textualidad, las que se desarrollarán posteriormente en el texto.
Por tanto, cada vez que se emplea el lenguaje se produce un texto, que puede ser definido como una unidad de lenguaje en uso, siendo un producto de una actividad verbal de carácter social, lo que implica destacar la intención del escritor.
+¿Qué son las propiedades de la redacción?
Las propiedades de la redacción no son más que los requisitos que posee cualquier manifestación verbal y deben ser cumplidos para considerarse como un texto. El contenido debe poseer un carácter netamente comunicativo.
Recuerda que un párrafo es una agrupación de oraciones que pueden estar relacionadas con una idea o tema principal, las cuales poseen cuatro características: temática, unidad, coherencia y desarrollo adecuado.
En fin, para que el texto tenga un valor comunicativo debe tener dos clases de propiedades:
-Las superficiales, que se notan a simple vista, aquí se encuentran agrupadas la ortografía y el uso correcto de los signos de puntuación.
-Las profundas, que van más allá de lo que capta la mirada y hacen que el escrito sea distinto al de los demás.
+Importancia de las propiedades de la redacción propiedades de la redacción
La redacción tiene que ver con casi todo siendo una de las bases de todo lo demás; si esta falla, la comunicación o el mensaje no llega correctamente.
Cuando se redacta se supone que intentas expresarte por medio de un escrito. Por lo que, ayuda al desarrollo del pensamiento y la organización de nuestras ideas.
Si nos enfocamos en el ámbito profesional te darás cuenta de que, por lo general, se necesita redactar currículos, cartas, informes y hasta correos electrónicos. Es evidente entonces que se debe mantener una armonía en la redacción para que el mensaje que se quiere transmitir llegue satisfactoriamente.
Por ello, un profesional, sea del área que sea, debe poseer un buen dominio de aspectos básicos de la comunicación, como lo son las propiedades de la redacción.
+¿En qué consisten las propiedades de los textos?
Se sabe que el texto es una unidad lingüística conformada por un conjunto de enunciados que tienen como objetivo final la comunicación y que están internamente estructurados.
Para que un conjunto de enunciados se considere un texto, es necesario un sinfín de relaciones semánticas y gramaticales entre los elementos que la integran, de manera que el lector pueda interpretar el mensaje final.
Al igual que todos los textos, al momento de elaborar la argumentación, debes tener presente las propiedades textuales de adecuación, coherencia y cohesión.
-Adecuación. Se debe conocer el contexto de la comunicación y el tipo de argumento que se empleará. Esto dependerá de una serie de factores sociales, geográficos, históricos, culturales y generacionales. Además, del tipo de relación entre el canal de comunicación.
-Coherencia. La forma en que organizas el contenido, involucra la cantidad y la calidad de la información facilitada en la estructuración del mismo, así como el orden y distribución de los asuntos en los párrafos.
-Cohesión. Se trata del vínculo creado entre las palabras, párrafos y oraciones de un determinado texto. Aquí se puede encontrar la sustitución y repetición de ciertos términos, con el empleo de conectores, que cumplen la función de enlazar párrafos.
Cualquier redacción debe girar en torno a un tema propuesto de antemano. Lo primero que tienes que hacer es pensar y ordenar el tema que quieres desarrollar, posteriormente, aclarar las ideas que se esbozarán para que así el texto tenga un estructura organizada y el lector no se pierda.
+¿Qué es la coherencia en la lectura?
La coherencia es una de las propiedades de redacción más importantes, ya que los textos responden a un tema general o global, en sucesivos temas más particulares que se expresan a unidades menores.
Esto implica que el texto se encuentre con un orden lógico, para que así sea posible ser interpretado satisfactoriamente. Precisando de una vez que esta propiedad guarda una estrecha relación entre la información pertinente o relevante y la estructuración de una manera comprensible.
Ten presente que una correcta forma de redactar proyecta muchos de tus rasgos positivos como lo son: la educación, nivel intelectual, atención y cultura general, entre otros. Por lo tanto, si eres de los que les cuesta redactar, debes poner manos a la obra y resolver este problema lo más pronto posible.
+Ejemplos de propiedades de la redacción
-Adecuación
En esta propiedad debemos siempre tener presente que la información se adapte al contexto que se piensa manejar, para poder hacer llegar el mensaje satisfactoriamente.
Por ejemplo, imagina que te encuentras en una entrevista de trabajo ¿sería idóneo que le conversaras al reclutador como si fuera tu amigo? Al principio, se debe adoptar un registro un poco formal, pero no es conveniente ser demasiado corriente o vulgar.
-Coherencia
Al momento de hablar de este tipo de propiedad, inmediatamente recordamos que se debe determinar el tipo y la cantidad de información el texto, para que las ideas se encuentren en completa armonía y cumplan su objetivo final.
Aquí te dejamos un ejemplo, para que tengas una idea de lo que queremos transmitirte:
En transporte terrestre a mi casa
Camino dando tumbos por una superficie movediza y turbulenta que me arroja contra los fierros. Un cantor me salva y me sienta en la silla con una sonrisa en la cara. Dame plata, quién es la que viene ahí tan bonita y tan gentil. Caras frías pegadas a la ventana, brisa golpeando la frente, la señora que alega que no le han dado boleto y mi cama que espera mojada en la casa.
-Cohesión
Si hablamos de cohesión no es más que la conexión que se da entre una idea y otra, es más que todo un fenómeno sintáctico durante todo el desarrollo del texto. Por ejemplo:
Las coníferas son árboles o arbustos evolutivamente muy antiguos que aparecieron cientos de millones de años antes que los árboles de hoja ancha. La palabra conífera deriva del griego: “conus” y “ferre”, que se traduce en “llevar conos”, haciéndose alusión a la principal característica de las Coniferópsidas; poseer estructuras reproductivas denominadas conos o más comúnmente piñas. Las plantas que forman esta colección son las especies forestales dominantes en los climas fríos y de altas montañas.
Ten siempre presente que un texto no es solo una secuencia de palabras que se encuentran dispuestas unas con otras, tanto en el espacio como en el tiempo. Un texto es un medio de comunicación escrito, que debe poseer una serie de propiedades fundamentales para mantener una armonía entre lo que se escribe y lo que se desea transmitir.
Si escribes un texto no solo emites un mensaje, sino que debes tener en cuenta factores como la intención, la finalidad, el contexto y la organización de todos los elementos, para que el mensaje llegue al lector de manera satisfactoria.
http://vivilia.com/blog/propiedades-de-la-redaccion
jueves, 5 de marzo de 2020
392. 20 TIPS DE ESCRITURA CREATIVA por Vivilia Team
20 TIPS DE ESCRITURA CREATIVA por Vivilia Team
Escribir es una forma de usar el lenguaje y una manera de
realizar acciones para alcanzar propósitos. La escritura creativa gira
alrededor de la palabra y, por lo tanto, la mejor forma de aprender a escribir
es escribiendo: porque la escritura es un proceso que comienza con la
imaginación y se consolida con la experiencia.
Redacción creativa, persuasiva o publicitaria son algunos
de los nombres que recibe la escritura creativa: una forma original y efectiva
de ponerles palabras a los conceptos e ideas. A continuación compartimos
consejos y prácticas que tienen origen en la tarea cotidiana de todo redactor
que juega con el lenguaje y hace estallar las ideas en una lluvia de palabras.
1. NO CONFUNDIR
CONCEPTO E IDEA. A veces se te mezclan las definiciones, pero que quede
claro: el concepto es el qué y la idea el cómo. El concepto de algo
hace referencia al mensaje (qué decir). La idea refiere a cómo decir el mensaje
o cómo comunicar el concepto (cómo decirlo). Para saber cómo decirlo, primero
debemos tener en claro qué decir.
CREATIVIDAD Y GERENCIA: El buen desempeño de la
publicidad depende de la idea, del desarrollo del concepto y de la realización.
2. CONOCER A LA
AUDIENCIA. Para que un mensaje interpele a su destinatario es importante
saber a quién le estamos hablando. Conócele: características etnográficas y
demográficas, sus prácticas culturales y sus hábitos de consumo, por ejemplo.
Conocer al público es pensar en su vida cotidiana.
Saber escuchar y conocer a la audiencia, son los dos
secretos de la comunicación.
— ComunikarT (@Comunik_art) abril 3, 2014
3. LOCALIZAR. A
veces los idiomas no son suficientes para localizar un contenido mediante
traducción o adaptación. Latinoamericano e
hispanoamericano pueden parecer sinónimos, pero no es lo mismo hablarles
a los hispanos de América Latina que a los hispanos que viven en Estados Unidos
o a todos juntos. Tampoco es lo mismo hablarles a los habitantes de una capital
de país que a quienes viven en otra ciudad más pequeña.
4. CONTEXTUALIZAR No
des por sentado, pon en contexto los datos y las fechas, da referencias
explícitas cuando sea necesario.
5. HISTORIZAR Coloca
lo que estás contando en una línea de tiempo: no es lo mismo hablar de
seguridad aeroportuaria antes y después del
ataque a las Torres gemelas, por ejemplo.
6. EMOCIONAR Conecta
el mensaje con las emociones de un pueblo: los deportes, la patria, la comida,
el folclore y las culturas populares. Interpela sus sentimientos.
7. SI ES BREVE,
DOS VECES BUENO Sé breve. Los mensajes, cuando sea necesario, deben ser
concisos. Deben funcionar como un golpe en el ojo: directos, por sorpresa y
dejarte preguntando “¿qué sucedió?”
8. LEER, LEER Y
LEER La lectura alimenta el alma y la escritura (como todo arte) es un acto
generoso de entrega. Y para escribir maravilloso debes hacerlo con toda la
pasión desde lo profundo de tu alma. Por eso más te vale que tengas bien
alimentado a tu interior si no quieres quedarte sin palabras.
9. Escribir,
Escribir Y Escribir Además de ser un arte, la escritura es un oficio. Y
como todo oficio se aprende y mejora con la práctica. Pero cuidado, como es
un ejercicio hay que respetar tiempos y
tener paciencia. Como cuando comienzas a correr, de a poco, a tu ritmo y
escuchando a tu cuerpo: oye lo que tiene para contarte. Toma notas diarias,
pensamientos, usa las redes sociales, alimenta tu blog.
10. EQUIVOCARSE Y
COMPARTIR. Anímate a equivocarte para aprender. El ensayo y error forma
parte de toda práctica. Además, no dudes y comparte tus textos: es un acto
generoso que te ayudará a recibir feedback para crecer, encontrar aliados o
darte cuenta de que lo que creías que para ti era fantástico, en realidad era
bastante aburrido para los demás.
11. TEN MIEDO No
solo el coraje, la alegría, o estar enamorado sirven y motivan a escribir. El
miedo, como toda emoción es un motor de escritura. Disfruta y aprovecha tus
momentos tristes, de desamor, de miedo para producir textos que comuniquen esas
emociones.
12. TIEMPO Y PACIENCIA Date tiempo para
escribir. Elige y planifica, por ejemplo, una tarde a la semana para “entrenar”
tu escritura dedicándote tiempo para la ficción, la poesía o para revisar tus
textos del trabajo, parafrasearlos o reelaborarlos. Y ten paciencia, con
entrenamiento constante verás resultados, por eso aprende a disfrutar del
proceso.
13. IMAGINACIÓN No
la tuya, la de tu público. Está claro que para escribir necesitas imaginación.
Piensa y revisa los imaginarios de tus destinatarios para producir mensajes.
Deja de lado los tuyos, critica los estereotipos y ve más allá: anímate a la
controversia estimulando la imaginación de la audiencia.
14. RESPETAR AL
PÚBLICO, DEJARLO PENSAR En el mundo de hoy las respuestas abundan y las
buenas preguntas escasean. Por eso dale a tu público lugar a que piense y
déjalo pensar. No entregues las conclusiones, haz buenas preguntas.
15. PALABRAS
CLAVES, TÍTULOS Y SUBTÍTULOS Esto forma parte de un texto bien editado que
piensa en sus destinatarios. Usa herramientas como Google trends para saber qué
y cómo busca tu público. Usa los subtítulos para resumir ideas y para recuperar
el concepto del título.
16. JUEGA Las
actividades lúdicas estimulan la creatividad. Así que por favor, ten al lado de
tu ordenador un juguete y haz pausas mientras escribes para alimentar a tu
corazón jugando como niño.
17. ESTIMULARNOS Asiste
a actividades de ocio como el teatro o cine, pero no como un espectador más,
sino con la mirada crítica de un trabajador del lenguaje.
18. ESCRITURA
COLABORATIVA Busca un compañero o amigo con quien “hacer terapia” de
redacción: escriban ficción o poesías, relatos breves o un sencillo intercambio
de emails contando historias o con revisiones de sus producciones escritas para
el trabajo.
19. LA
INSPIRACIÓN, UN MITO A la inspiración hay que ponerle ganas y mucha
voluntad. No esperes a que de modo mágico las ideas lleguen, ejercítate, juega
y cuenta tus experiencias cotidianas agregándoles valor, narrándolas de otra
forma.
— Fundéu BBVA (@Fundeu) agosto 14, 2011
20. RESPETA LAS REGLAS
No es lo mismo decir “Se busca redactor, inútil
presentarse sin referencias” que “Se busca redactor inútil, presentarse sin
referencias”.
sábado, 15 de febrero de 2020
391. Hebe Uhart (1936-2018). Un modo de mirar, un modo de decir
Hebe Uhart (1936-2018)
No sé si se puede afirmar que una persona se parece a como escribe, pero este es el caso de Hebe Uhart (1936-2018). Es una narradora de lo menudo con una mirada de espía. Me siento en la plaza del pueblo y miro los comercios, los carteles de publicidad. Examina la realidad, buscando los detalles, los refranes de campo, las frases francas detrás de las que adivina las luces y las sombras de la gente. Ser escritor es volverse ojos y volverse oídos, olvidarse un poco del yo. A partir de ahí ella crea un mundo, una historia, un tipo de escritura que se traduce en un estilo cercano, simple —por momentos parece infantil—, pero capaz de captar el mundo interior de las personas comunes.A lo largo de su actividad en ferias de libros y en conferencias compartió información muy valiosa sobre su forma de crear:
La técnica narrativa
Hablaba de la necesidad de distanciarse respecto de la emoción antes de plasmarla en el papel. Decía que el escritor debía olvidarse de juzgar y dedicarse a registrar con atención datos, gestos, sonidos, olores…, y que el papel del narrador era estar en todos los personajes. Los cuentos los hago después de pasados los momentos de ira o de amor. En el momento, no puedo dar cuenta de un estado de ánimo: ¿cómo escribir si es un amor viviente, cómo, si creo que mi furia es santa y que tengo razón? Pasados cinco años, en un cuento puedo decir cuál es la cualidad de ese amor, de qué forma es ese amor, qué cosas se decían, con qué palabras peleaban. Si el escritor se ve demasiado afectado por un hecho concreto, este puede convertirse en obsesión y eso no ayuda a la hora de escribir, como tampoco la impaciencia. Para escribir, como decía Chéjov, hay que estar a media rienda.
La imaginación
Quitaba importancia a este concepto dentro del momento creativo: Imaginación no creo que haya tenido tanta. Tuve la suerte de nacer en un pueblo donde mis padres conocían a muchas personas, conocían la vida de todos y hubo muchísima transmisión por la vía paterna y materna; mi mamá era una gran contadora oral, era maestra y directora de escuela. Probablemente, de ahí le viene su fama de gran conversadora y con cientos de anécdotas para contar.
Los personajes
Para su creación no partía de una idea abstracta sino de un ser concreto con unos gestos concretos, como se aprecia en este ejemplo: “Limpiaba con los labios metidos hacia dentro, en un gesto que deformaba su boca, como si ésta, en vez de ser un medio de comunicación hacia afuera, le mandara mensajes internos a su cabeza”.Y era capaz de dibujar a un personaje con pocos trazos: “Me pasaba algo con relación al tiempo libre: no encontraba qué hacer y todo lo que hiciera era más bien para evitar otra cosa”, dice la protagonista de uno de sus cuentos.
El oficio de escritor
La escritura era una especie de rara artesanía para ella; la comparaba con un matrimonio de medio siglo que a veces da placer y otras, problemas. Y la herramienta con la que trabajaba, el lenguaje, la utilizaba como cualquier artesano: primero estudiaba el material que tenía entre manos—apuntaba en una libreta de papel, y a lápiz, las características del habla local de una zona, casi siempre rural— y luego lo modelaba en forma de cuento o de crónica donde dejaba constancia de esas expresiones y términos, pero sin olvidarse de crear su propio lenguaje literario. Descubro visiones distintas a través del lenguaje que la gente plantea. El crítico argentino Claudio Zeiger llegó a decir: La palabra en Uhart tiene esencialidad pero no es nada solemne, ningún peso grave. Su acento es suave.
Organizaba escapadas para conocer de cerca las lenguas y las formas en que la modernidad penetraba en los distintos territorios de América latina y lo hacía de forma totalmente intuitiva; a Asunción fue tres veces porque le gustaba la alegría de los paraguayos. Respecto a este tema, ella veía a América Latina como un espacio sin fronteras —así aparecía en sus crónicas—donde había paraguayos con acento brasileño y brasileños que escuchaban guaraní.
Nació en 1936, en un suburbio de Buenos Aires cuando Moreno era un pueblo. No soy ni campesina ni urbana. Soy suburbana. Respecto a su nombre y origen afirmaba: Hebe me lo pusieron porque alguna Hebe les habrá parecido simpática o linda. Uhart es vasco-francés. Mis abuelos maternos son genoveses y los paternos vascos. Mi mamá era hija de italianos y comprendía italiano pero no lo hablaba. La abuela hablaba cocoliche. Vasco no sabía nadie.
Después de licenciarse en Filosofía, trabajó como maestra rural, impartiendo clases de primaria y secundaria, y más tarde como profesora de universidad. Además, fue colaboradora en distintos medios de comunicación y dirigió talleres literarios. Esto último, durante 36 años, por lo que hablaba con conocimiento de causa. Destacaba la calidad de la lectura por encima de la didáctica a la hora de ayudar a alguien a escribir un relato: Cuanto mejores los cuentos, la didáctica se puede obviar si el material es interesante. Y añadía: El taller no enseña a escribir, sino que es un empujón.
Proponía a sus alumnos, como ejercicio inicial de escritura, una crónica de su infancia; pensaba que era un buen disparador para empezar a escribir por ser la época en que sorprende todo. No es lo mismo conocer el mar a los tres años que a los 80. Tiene el valor de lo inaugural. Y también hay una objetividad interesante, porque en la infancia todos saben qué tío te quiere y qué tío no, y eso se pierde más tarde. Ella fue maestra de escritores, pero también aprendiz de sus clases: se dio cuenta de que había alumnos a los que se podía retar y otros a los que no, y no aceptaba ni a locos ni a competitivos. Una alumna aventajada que, naturalmente, no estaba en ninguno de esos dos grupos, Liliana Villanueva., escribió un magnífico libro sobre las enseñanzas de su maestra en esos talleres literarios: Las clases de Hebe Uhart (2015).
Buena parte de su vida la dedicó a la escritura. Su trayectoria se puede dividir en dos: una faceta narrativa, con títulos como La gente de la casa rosa (1970), El budín esponjoso (1977) y Guiando la hiedra (1997), que evidenciaron su singularísimo estilo y que en 2010 se compilaron en Relatos reunidos; y otra, en los últimos años, dedicada a la crónica de viajes. Yo empecé a hacer los viajes porque se me agotaron las ganas de escribir ficción y me pareció más revelador salir por el mundo a mirar. Los libros más importantes de esta faceta viajera son De la Patagonia a México (2015) y De aquí para allá (2017).
Publicó la mayor parte de su obra en pequeñas editoriales. Le llegó la consagración hacia el final de su vida cuando el sello Adriana Hidalgo la fijó en su catálogo de autores. Con esto vinieron los grandes premios: el de su país, del Fondo Nacional de las Artes en 2015 y, en 2016, el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas que concede el gobierno chileno, a cuyo jurado se lo agradeció con toda una declaración de principios: Pienso y siempre pensé que la conciencia de la propia importancia conspira contra la posibilidad de escribir bien, más aún, pienso que la hipertrofia del rol le juega en contra a un escritor y a cualquier artista. Cuando veo que alguien hace gala de su rol, sospecho que no escribe bien.
Se ha dicho de su literatura que es vital, fresca y exquisitamente coloquial; se la ha calificado de genuina, atenta a los detalles, finísima en su humor. Algunos críticos han alabado su estilo en apariencia ingenuo pero filoso en extremo y todos coinciden en que tiene una literatura con el oído siempre alerta. Pero quizás la frase más contundente sea la del escritor Rodolfo Fogwill: Hebe Uhart es la mejor escritora argentina. Pues bien, esta narradora y cronista que decía “pordelantear” y “mujer tiniebla” y “cómo loquean las estrellas” nos dejó el día 11 del mes pasado, aunque por estas latitudes no haya trascendido casi. Debe ser porque se aplicó a ella misma lo que decía respecto a cómo finalizar una historia, hay que saber irse de un cuento o de una fiesta. Nada peor que esos que se quedan de más.
https://serescritor.com/hebe-uhart-un-modo-de-mirar-un-modo-de-decir/#more-4497
lunes, 9 de diciembre de 2019
390. El vaso
Mis ojos velados
por negra mortaja,
te vislumbran allí,
clara, pura, lejana.
Todo en mí, clama por ti.
preciosos efluvios,
te ansía con dolor.
Mi cuerpo, del que
fluyen a borbotones
ríos purpúreos.
Mi vida se apaga,
sin el consuelo de llegar
a beber la gloria de tu agua.
viernes, 22 de noviembre de 2019
jueves, 21 de noviembre de 2019
388. LAURA DEVETACH, LA CONSTRUCCIÓN DEL CAMINO LECTOR Y EL FOMENTO DE LA LECTURA
Laura Devetach y su marido, Gustavo Roldán
"Laura Devetach señala que "entre los recursos más eficaces para el crecimiento del camino lector, tanto personal como grupal, están el reconocimiento del deseo de leer y la satisfacción de tal deseo a través de los más variados textos. En especial los de ficción y poesía.
Asimismo señala que uno de los recursos más eficaces para el crecimiento del camino lector - sea este individual o grupal - consiste en reconocer el deseo de leer y la satisfacción de dicho deseo en textos variados.
La autora remarca la necesidad de "crear espacios de lectura para ampliar el mundo, descubrir y aceptar múltiples formas de decir las cosas, conocer más de nosotros mismos al tener un diálogo diferente con la cultura escrita, aprender a no quedarnos en la cáscara de la realidad".
Lo que hacen la literatura y el arte es proponer universos complejos, muy ricos a los cuales se accede no sólo por la vía racional sino que también se hace a través del camino lector que se va construyendo. Gracias a los cuentos, poemas, diversas obras literarias a las que vamos accediendo en nuestra vida, nos posicionamos de una manera distinta en el mundo.
Devetach destaca, además, la importancia de "respetar los silencios y ensimismamientos después de leer o escuchar un texto", y de tener una biblioteca variada en la comunidad, en la escuela, en la casa, o espacios en donde los adultos lean y hablen de lo que leyeron.
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lunes, 28 de octubre de 2019
387. Todo sobre el desenlace de tu historia: elementos claves, diferentes tipos y por qué es tan difícil escribir el final
Todo sobre el desenlace de tu historia: elementos claves, diferentes tipos y por qué es tan difícil escribir el final por Diana P. Morales
CONSEJOS MAESTROS / CONSEJOS PARA ESCRIBIR
El desenlace es una de las claves esenciales para que tu historia deje huella en quien la lee y por eso hay que trabajarlo muy bien. Explico aquí todos los elementos, claves imprescindibles a tener en cuenta y tipos de finales entre los que puedes elegir.
Medio mundo anda estos días debatiendo sobre el final de la mítica serie “Juego de tronos” (no, no haré espoilers, tranquilidad)… y no es la única serie cuyo desenlace ha causado polémica: muchas/os recordamos el batacazo del final de Lost, y otros desenlaces polémicos como Los Soprano, Cómo conocí a vuestra madre, Breaking Bad o incluso… ¡Los Serrano!. Además, a nivel personal, estos días he estado leyendo los relatos presentados al III Premio Ripley y algo que se repite año tras año y de nuevo se ha comentado entre los miembros del jurado es que el desenlace desmerece muchos relatos que empezaban con muy buen pie.
Escribir el final de tu historia es difícil.
No nos engañemos, es así. En parte porque es el último elemento de tu historia y puede elevarla a los cielos de la literatura y hacer que tus lectoras/es vuelvan a releerla una y otra vez, o puede suponer una gran decepción y que el libro o relato pierda muchos enteros.
4 Elementos a tener en cuenta para conseguir un gran final.
Voy a empezar antes que nada por cuatro elementos que son fundamentales para que un final se conciba como “bueno” en la mente de cualquier lector/a. Si alguno de estos elementos falla, ya de entrada nuestro desenlace va a cojear, así que es bueno tenerlas en cuenta.
¡Vamos allá!
1. Mantener el ritmo de la historia
Esta es una de las principales cuestiones que tenemos que tener en cuenta… y que más incumplimos. ¿Por qué? Simplemente porque tenemos muchas ganas de terminar y apresuramos el desenlace. Y nuestra historia, que hasta ese momento quizá ha tenido un tempo calmado, con muchos pequeños detalles, de repente sufre un acelerón al final y todo sucede de forma atropellada.
La persona que lee tu relato o novela desea degustar ese final bocado a bocado, con el mismo detalle y relax que el resto de tu historia, y no va a perdonar que de repente le niegues ese placer.
¡¡¡Paso, paso, que tengo que terminar esta novela HOY!!!
Puede haber muchas razones para que tengas que acabar la historia deprisa: se acerca la fecha límite de un premio o fecha de entrega de la editorial, o simplemente tienes ganas ya de terminar ese texto y empezar otro… En la medida de lo posible, evita ese acelere o ten en cuenta que el poso que dejará tu historia no será el mismo.
Este es uno de los fallos que más han achacado a la última temporada y el último episodio de Juego de Tronos. Una única escena de diez minutos, por ejemplo, para resolver el dilema más grande de toda la serie sencillamente nos sabe a poco, acostumbrados como estábamos a intrigas palaciegas, diálogos en los que entrever las intenciones de los diferentes personajes y largos viajes.
2. Mantener el tono de la historia
Lo mismo que el ritmo, si hacia el final cambiamos el tono de nuestra historia esto puede alterar la percepción del desenlace. Una historia cómica necesita un final cómico, lo mismo que una historia dramática pide un final con la misma cantidad de drama.
Si tu estilo tiende a lo lírico eso es lo que esperarán seguir viendo tus lectores en el desenlace de tu historia, y si tu narrador comienza siendo muy cínico, o justificas muy bien y de forma muy progresiva una evolución, o un giro en el tono al final puede hacer que nos llevemos un chasco (¿esto qué es?).
Una historia épica, caso de Juego de Tronos, pide a gritos un final épico (o trágico). Si en la segunda mitad del último episodio prima el sentido del humor, eso no ayuda a henchir nuestros corazones con el grandioso final de la serie épica por antonomasia del siglo XXI -por mucho que haya habido momentos humorísticos a lo largo de la serie.
3. Que los personajes culminen sus arcos
La persona que lee debe sentir que todo el “viaje” de nuestros personajes (sean o no protagonistas) ha servido de algo. Si al final son atropellados de casualidad por un autobús, por mucho que resulte similar a lo que pueda ocurrir en “la vida real”, es algo que nos dejará la sensación de que algo ha quedado incompleto.
Si el arco de la transformación que veíamos evolucionar no parece servir de forma decisiva a la trama, la sensación que nos dejará es de que la historia ha sido inútil, y esa es una de las cuestiones que, de nuevo, se está echando en cara al final de Juego de tronos con respecto a alguno de los personajes.
No sé qué más hacer con este personaje… Sayonara, baby
Lo mismo ocurre si el arco no se completa por alguna razón, produce la sensación de “emosido engañado”.
Un ejemplo de buen hacer en ese sentido puede ser el final de Breaking Bad (Atención, espoilers): Desde el primer capítulo se nos anuncia que Walter White va a morir. Esa es la razón para que emprenda su viaje personal y toda su transformación… es lo que sucede en el último segundo de la historia.
De la transformación de tu personaje de novela hablo extensamente en este otro post de mi blog.
4. Que todo encaje /
El desenlace es el momento en el que se deben recoger las pistas e indicios que hemos ido dejando a lo largo de la historia y se deben cerrar las incógnitas abiertas.
Lector cuando ha encajado todas las piezas de tu trama. ¡Revelación!
Si no se han sembrado bien -o directamente no se han sembrado- tu lector/a se puede sentir engañado. Es lo que sucedió claramente con el final de Lost (Perdidos): no se dio contestación a la mayoría de incógnitas abiertas durante la trama y decenas de indicios quedaron volando en el aire mientras se cerraba la narración en falso -tampoco los arcos de personajes se completaron ni sirvieron para nada relevante a la hora de resolver la trama. La prueba es que ese mismo final se hubiese podido dar al terminar la temporada dos… y hubiera tenido el mismo poso en el espectador/a.
Dar a nuestro lector/a, poco a poco, todas las piezas del puzle para que, al final, cuando se descubra la última, pueda contemplar la imagen completa en todo su esplendor es una de las sensaciones más maravillosas de la experiencia de leer (o de ver películas o series). Es como un orgasmo de la lectura, por buscar un símil; y seguro que sabes lo mal que sienta quedarte sin él.
Por qué escribir finales es lo más difícil de todo: 3 cuestiones clave
Lo tengo comprobadísimo en mis talleres: me encuentro muchas historias exquisitamente escritas, con un punto de partida interesante, incluso original, y un buen desarrollo, de repente se desinflan como un globo cuando llega el desenlace. Todo lo que prometían queda en agua de borrajas.
Es algo que he comprobado también siendo jurado del Premio Ripley, por eso cada año (aunque nadie me haga caso) he insistido en las redes sociales en que podíais coger vuestros relatos enviados a la convocatoria anterior, repasarlos y trabajarlos para volver a enviarlos.
Porque muchas veces no se trata de la redacción (aunque algunas sí 😉 ) y definitivamente la mayoría de las veces no es un problema de la idea de partida, sino de cómo la desarrollamos y de cómo le damos la puntada final -o de cómo no se la damos.
Si antes hemos visto los elementos para escribir un buen final, estos de aquí son, por un lado, los fallos más grandes que suelo encontrar, y, por otro, las claves para conseguir un final no ya bueno, grandioso.
1. ¿Sabes lo que quieres decir con tu historia?
Responder a esta pregunta, aparentemente sencilla, es algo que puede cambiar por completo la manera en la que te enfrentas al desenlace de tu historia.
Y es que, en mis talleres, lo que muchas veces me encuentro son autoras/es que empiezan a escribir una historia porque el punto de partida les ha parecido curioso o les ha hecho gracia… y nada más. El relato (o incluso la novela) no significa nada más para ellos que una interesante anécdota.
¿Habla mi historia sobre la victoria ante la adversidad o sobre el significado más profundo y enigmático de por qué estamos vivos? Humm
Y eso se nota. Se nota en la emoción (o la falta de emoción, más bien) que transmite el propio texto en sí.
Pero sobre todo se nota en que cuando llega la hora de concluir la historia no se sabe cómo acabar.
Cuando tienes claro qué es lo que quieres decir con tu historia -es decir, por qué es importante para ti, e incluso qué quieres transmitir con ella– es raro que esto suceda, porque el final (al menos el final a grandes rasgos) es imposible para ti que suceda de otra forma.
Un ejemplo: si estás escribiendo una historia sobre una pareja en la que uno de los miembros se enamora de otra persona y tienes claro que lo que quieres decir con tu historia es que el matrimonio es una institución caduca y el ser humano es monógamo en serie por naturaleza, gran parte de tu final ya estará decidido desde el inicio y ese matrimonio no va a sobrevivir -aunque aún tengas que decidir algunos detalles, como si la nueva relación prospera o no.
Si por el contrario se te ha ocurrido simplemente una anécdota curiosa, que tiene la capacidad de intrigar a tus lectores, pero tú mismo no sabes qué opinas sobre ese tema o por qué esa historia te llama la atención… probablemente escribir el final será una pesadilla en la que no sabrás qué hacer.
Hablo de todo esto en mi post: ¿Atascado/a a la mitad de tu historia? Soluciones aquí.
2. La sensación de que tu historia es un todo redondo
Otra de las sensaciones que se puede transmitir con el desenlace es que tu historia es un “todo”, pensado de principio a fin, y donde cada elemento tiene su porqué.
Esto se consigue con múltiples detalles que explico largamente en este artículo: Qué hace que un relato parezca “redondo” (sirve también para novelas u otras obras literarias).
Dos elementos con los que podemos jugar para conseguir ese efecto son:
-La regla de tres: el tres es un número mágico en literatura. Lo podemos usar de muchas maneras, pero dividir algo en tres o encadenar elementos de tres en tres nos da la sensación de que algo es completo, que no falta ni sobra nada. Es la percepción de nuestro cerebro. Aquí explico con detalle esa técnica y cómo usarla en literatura de muchas maneras para conseguir ese delicioso efecto: https://dianapmorales.com/2018/01/blog/la-magica-regla-de-tres-en-escritura/
-La repetición o los paralelismos. Jugar con elementos que se repiten -por supuesto, conscientemente- es también una buena táctica para conseguir que tu final parezca “redondo” y trabajado. En este artículo explico cinco formas de usar la repetición, aunque en el caso de los desenlaces nos interesa sobre todo la repetición de un elemento y la simetría argumental. https://dianapmorales.com/2018/07/blog/es-malo-repetirse-5-maneras-de-jugar-con-la-repeticion-en-tu-escritura/
3. El delicado equilibrio entre sorpresa y coherencia
Y quizá el aspecto más complejo de todos es la capacidad de mantener un equilibrio entre sorpresa y coherencia.
Ambos elementos son necesarios en un buen final: sin coherencia, tendremos un final deslabazado y engañoso, que va a decepcionar a los lectores. “¿Cómo hemos llegado aquí?”, se preguntarán. Pero, ojo: a un final que es todo coherencia pero no conlleva ninguna sorpresa también le falta algo fundamental: emoción.
Casi nunca vamos a poder mantener un equilibrio exacto al 50% entre estos dos elementos -y tampoco es necesario, en realidad. En cada desenlace, siempre primará uno de los dos elementos. La cuestión es intentar no quede muy desequilibrado: ese creo que es el mayor problema del desenlace de la serie “Juego de tronos”. Han tenido tanta intención de sorprender, que se han olvidado de preparar ese final para que, además, resultara coherente y satisfactorio. Lectores y espectadores sienten casi como una traición un desenlace así: “No me has dado los datos para que yo pudiera llegar a esa conclusión“.
Cómo lograr la sorpresa
Como ya he dejado un artículo completo respecto a ir preparando las pistas que creen esa coherencia en el desenlace, dejo aquí algunos elementos para conseguir la sorpresa:-Dejando pistas e indicios falsos, a la par que verdaderos: Si en el artículo sobre la trama hablaba de ir dejando pistas para que, al final, todo encaje, igual de importante es crear “pistas falsas” (en inglés, “Red Herrings”): deben parecer reales y lógicas y deben distraer la atención de nuestro lector/a sobre la pista verdadera.
-Poniéndoselo muy difícil a tu protagonista: no hay nada más aburrido que una trama en la que el personaje protagonista lo tiene todo fácil; y si encima logra su objetivo, ahí tendremos un final demasiado obvio que no va a despertar ninguna emoción. Pónselo muy difícil, sobre todo al final, para que después, cuando consiga el objetivo, nos sintamos sorprendidos y encantados.
–Por medio de un portal: la técnica de “portal en que, si el final es feliz, haces que justo antes le ocurra algo a tu protagonista para que parezca que no lo va a lograr (portal cerrado)… pero finalmente lo logra. Y al contrario: si el final es desgraciado o trágico, justo antes puede suceder algo que haga creer al lector que tu protagonista lo va a conseguir (portal abierto).
Un par de ejemplos de películas:
Portal cerrado: “Karate Kid”. Cuando parece que Daniel va a ganar la competición (pues ha vencido uno tras otro a todos los chicos de dojo Kobra Khan e incluso sale a competir después de que le hagan daño en la cadera intencionadamente consiguiendo algún punto), su contrincante le da un golpe en la zona herida haciéndole caer al suelo. Justo dos minutos antes del final. ¡Ostras, no puede ser, no lo va a lograr! Pero, por supuesto, ahí es cuando emplea el golpe de la grulla y consigue derrotar a su adversario.
Portal abierto: “Lo que el viento se llevó”. Scarlett O’Hara ha tenido que superar de todo: la guerra, la pobreza, la humillación, perder al amor de su vida frente a la sosaina de su prima Melania… y cuando consigue volver a levantarse, ser rica, estar casada con Rhett Butler, y tener una hija, pierde a esta en un accidente y, poco después, se separa de Rhett. Sin embargo, justo en los últimos minutos este reaparece y todo parece augurar una reconciliación cuando ella se da cuenta por fin -y así se lo confiesa- que siempre le ha querido. Reconciliación que no llega, pues es cuando él le contesta su famosa frase: “Francamente, querida, me importa un bledo”.
Así, esa técnica tan sencilla y fácil de aplicar, puede conseguir que nuestro final sea mucho más sorprendente y emocionante.
Tipos de desenlaces
Para que tengáis una idea de los diferentes tipos de opciones que tenéis a la hora de terminar una historia, describo aquí algunos tipos de desenlaces, los más frecuentes.
Según afecten al desarrollo de la historia:
-Desenlace cerrado: Es aquel en el que las incógnitas de la trama principal quedan respondidas, al menos en su mayoría. Sabemos cuál va a ser el futuro de nuestro personaje protagonista y si ha conseguido o no lo que deseaba. Por ejemplo, El Señor de los anillos y Orgullo y Prejuicio tienen desenlaces cerrados.
-Desenlace abierto: En este tipo de final alguna de las incógnitas de la trama queda sin respuesta. Puede ser porque quieres dejar la puerta abierta a una segunda parte de la historia (ejemplo: El imperio contraataca) o bien porque has dejado pistas para que tu lector/a interprete la historia y el final de tu protagonista libremente. Eso sí, debes dejar buenos indicios para que no parezca una “tomadura de pelo”, y que nadie piense que realmente no sabías cómo terminar la historia. Ejemplo: El cuento de la criada, de Margaret Atwood, tiene un final abierto. Otro final de serie que creó mucha polémica en su momento fue el de Los Soprano, ya que cortaba una escena a la mitad para que tú decidieras cuál sería el camino que tomaría el personaje.
-Desenlace circular: Es aquel en el que el personaje, después de haber vivido todo lo que ha vivido, regresa al mismo punto desde el que partió. La odisea, de Homero, podría ser un ejemplo, ya que Ulises parte de Ítaca y regresa a ese mismo lugar a seguir llevando la misma vida de antes.
-Desenlace en espiral: Lo llamo “en espiral”, porque una espiral pasa por el mismo punto, pero en un plano superior. Parece que todo es igual que al principio, pero no lo es. Tu protagonista regresa al mismo punto del que partió, pero algo ha cambiado dentro de él/ella (o en el ambiente). Un ejemplo puede ser El mago de Oz: Dorothy vive todas las aventuras en el país de Oz y vuelve, finalmente, a la misma casa de Oklahoma del inicio, pero algo ha cambiado, ella es más madura y, sobre todo, ha aprendido a valorar su hogar.Según la emoción que provocan en la persona que lee:
-Final feliz: tu protagonista logra su objetivo y, a resultas de ello, es más feliz que antes. Puede ser encontrar el trabajo o la pareja de sus sueños, o conseguir huir de alguien que quiere matarle… Suele transmitir un mensaje esperanzador y optimista sobre la vida. Ejemplos de final feliz: Orgullo y prejuicio, Jane Eyre Películas: Cadena perpetua. Series: Friends, Parks and recreation, Big little lies.
-Final triste: tu personaje no logra su objetivo. A resultas de ello, su vida o su ánimo empeora. Ejemplos: Libros: Lo que el viento se llevó, Tokio Blues, El guardián entre el centeno. Series: Candy Candy, Seven seconds, Chernobyl. Películas: Buried, Lost in traslation.
-Final trágico: no solo es que tu personaje no consigue su objetivo sino que además ocurre algo terrible al final, por ejemplo, muere (o muere alguno de sus seres queridos). Ejemplos. Libros: Ana Karénina, Cumbres borrascosas. Series: A dos metros bajo tierra, . Películas: Brokeback Mountain, Million dollar baby.
-Final agridulce: no es del todo feliz ni triste. O bien tu personaje no consigue su objetivo, pero sí algo similar que le da cierta esperanza (500 días juntos, La La Land, serie Cómo conocí a vuestra madre), o bien lo consigue, pero pierde algo importante por el camino (El señor de los anillos, Whiplash, El dios de las pequeñas cosas).
¿Es mejor un final feliz, uno triste…?
No es tan importante, tus lectores/as pueden disfrutar cualquiera de estos finales. Lo esencial es que sea redondo, prepararlo de forma que parezca el único final posible, en el que todas las piezas encajan, y además conlleve la emoción de incluir cierta sorpresa.
https://dianapmorales.com/2019/05/blog/todo-sobre-el-desenlace-de-tu-historia-elementos-claves-diferentes-tipos-y-por-que-es-tan-dificil-escribir-el-final/
miércoles, 23 de octubre de 2019
386. EMOCIONES
¿Qué es la emoción?
Emoción es lo que se experimenta cuando un momento
inédito, inexplicable, nos sorprende con algo inesperado, que conmueve en lo
íntimo de nuestro ser.
Es lo que sentí esa tarde, imbuida del sereno silencio
que me rodeaba.
Acostumbraba en ocasiones hurgar en los anaqueles de
la Biblioteca de mi ciudad, buscando lecturas en añejos libros, que me devolvieran
a aquellos años de pioneros visionarios, que
acumularan en sus estantes tantos libros para la posteridad. Maravillas
de la palabra escrita que nos legaron los fundadores.
Una tarde, en la quieta penumbra del cuarto, donde se
resguardaban las obras más valiosas por su antigüedad de origen, de uno de esos
volúmenes cayó al piso el recorte de un
diario, que alguien, iluminado, entre las hojas había guardado. En ese papel
descubrí un tesoro para la memoria histórica de la ciudad. El recorte carecía
de membrete y de fecha, lo que no hace fácil confirmar el relato. Pero lo
transcribo como un pasado más que hace a la memoria histórica de la ciudad, resguardado
por aquel soñador de entonces, que conmovió de esta manera mis emociones.
CAPÍTULO 19
Sociedad Cooperativa General de Consumo Lda.
Con los mejores auspicios vio la luz en el pueblo de
Morteros esta sociedad que debido a una iniciativa que podría haber sido feliz
si turbios sucesos posteriores que siempre
han quedado en la ignorancia y la duda no hubieran llegado a provocar
tres quiebras consecutivas arrastrando en ellas capitales y esperanzas de
muchos honestos trabajadores para los cuales el recuerdo de la misma resulta
una página ingrata e imborrable.
Sin embargo debemos reseñar por lo menos la feliz
iniciación de la cooperativa que en el acto de su constitución contaba con 220
socios a partir de cuyo momento o sea en el año 1914 un progreso constante
durante los primeros siete años no hacía ni soñar con su rápida decadencia
última.
Así en el lapso de tiempo que apuntamos la utilidad
líquida del primer año que había ascendido a $ 2.640,48, llegó en el
balance efectuado el 31 de mayo
de 1.921 al cubrir en este ejercicio una utilidad de $ 132, 698.
Durante este período la Sociedad había ido anexando varias y útiles innovaciones entre las cuales
debemos citar el engrandecimiento y embellecimiento del local, la compra de un
terreno y construcción de un galpón cerca del ferrocarril que costó $ 80.039,53, la apertura de una farmacia para
la atención de la cual fue hecho venir especialmente al Señor Guillermo
Valentini, primer farmacéutico diplomado que se estableció en Morteros, la cual en la memoria que apuntamos
arrojó una utilidad neta de $ 3.828,24 la apertura de una sucursal en la vecina
localidad de San Guillermo y además en
el 2do. Ejercicio anexó el edificio social que estaba tasado en $33.101, 24.
El 1er. Concejo administrativo estuvo formado por los
Srs. Ángel Daniele Presidente; Alfredo Lorenzati Gerente; Juan Bautista Mina
Secretario; Rómulo M. Macini Director; José Sartori Tesorero; Santiago Bosio
Síndico; Santiago Verzino Vicepresidente y Concejeros Jorge Gramaglia, José
Gramaglia, José Muratore, Alfredo Sobrero, Andrea Peretti, Olindo Rocchiccioli,
José Rista, Bartolomé Sella, Pedro
Mondino, Miguel Godino, Alfredo Bonansea, José Garnero, Antonio Abrate,
Bautista Mottura y José Ambroggio.
Página51
Hasta aquí el escrito.
Las razones del abrupto final de la cooperativa quedan
en la nebulosa. El recorte solo dejó la impronta de aquella labor cooperativa,
pionera en un pueblo que se abría a la posteridad.
Esperanza R. Chiapero
viernes, 18 de octubre de 2019
385. Dante...
El cielo en mis brazos,
lucero en mi
alborada
y estrellita en mi anochecer.
Capullo de rosa,
que regaré con amor
aunque
tus espinas
me lastimen.
Torbellino de ternura,
que me
hará girar, girar
y dividirme en mil partes.
Rey y tirano,
al que
tendré que servir
con la sonrisa en los labios
y el corazón en la mano.
Flamita que hará arder y
florecer con renovados ímpetus
mis fuerzas.
Un millón de razones para mi existir…
mi
ilusión, mi esperanza,
un
trozo de mi ser,
mi
comienzo y mi final.
Eres la vida misma.
¡Eres, mi nieto!...
jueves, 17 de octubre de 2019
384. ALEJANDRÍA. Su Biblioteca - II parte
Ruinas de Alejandría
En 323 a. C. Alejandro Magno moría repentinamente
dejando en el Oriente Medio un imperio extenso, pero sin consolidar. Los Generales
que conformaban la hegemonía, se repartieron el territorio.
En 200 a. C. en Occidente, una disputa en el seno
del reino Autocrático Romano, convertía a Italia en la nación de mayor poderío
del Imperio. Su ejército invadía la provincia de Macedonia, que entonces
pertenecía al reino Asiático de Oriente, usurpando el territorio, en abierto
desafío a potencias que en Oriente había conquistado Alejandro Magno.
En 170 a. C. el ejército asirio del emperador
Antíoco IV, intentando detener el avance romano, invadía y conquistaba Egipto, pero
no conseguía doblegar a la culta ciudad helénica de Alejandría, que permanecía
autónoma y enfrentaba a los árabes.
En Egipto, Antíoco IV, enfrentaría conflictos religiosos
entre pueblos sojuzgados, que no cedían sus creencias. Hacía perseguir al
judaísmo, pero para no ofender en demasía al mundo greco-romano, sellaba un acuerdo
con el destituido faraón de Egipto, manteniéndolo en el trono, pero sojuzgado a su gobierno. Sin embargo el
faraón, al retirarse el invasor sirio a su reino, acordó nuevamente con
Alejandría. Antíoco IV decidió entonces
volver a invadir el enclave y al
perderlo frente a Roma, se retiró abandonando el intento.
En 146 a. C. el ejército del Imperio Romano conquistaba Anatolia y todo el Asia Menor. Los
países del Oriente Próximo pasaron a ser provincias bajo el protectorado romano,
con gobiernos soberanos.
A la Administración del gobierno de Alejandría,
económicamente activa, le permitieron mantenerse autónoma del gobierno de
Egipto, pero el comercio, en la ciudad, iba cayendo paulatinamente bajo la
tutela de Roma y se deterioraba su economía.
Sin embargo, en el largo interregno del acontecer
helénico que heredaría el Imperio de Occidente, obtendría de Grecia mucho más
que un tesoro, su cultura, que al extenderse en sus dominios, en el tiempo cambiaría
el pensamiento y la ciencia, de la sociedad europea y del mundo.
En 80 a. C. un motín en Roma contra el Imperio Único,
erigiría Dictador Vitalicio a Julio Cesar, militar y político. Con su ejército y en ejercicio de su
autoridad, entraba en Egipto y privaba a las provincias de su autonomía de
gobierno, al ponerlas bajo la soberanía de Roma.
En 51 a. C. los habitantes de la ciudad de
Alejandría se resistían a la invasión
romana. Sin embargo, Roma, al contar con el apoyo de la comunidad judía,
lograba controlar la rebelión y ocupaba
la ciudad.
En 45 a. C. la reina Cleopatra, litigaba el
trono de Oriente con su medio hermano Ptolomeo XIII. Con el propósito de solicitar
la intervención del Imperio para zanjar la situación, se dirigió a Roma y el
entonces Rey Julio César, con quién mantuvo un romance del que nació un hijo, le
otorgaba el reino de Egipto.
En 35 a. C. el trono de Roma se hallaba nuevamente
en disputa cuando era asesinado el Rey Julio César. Octavio I se convertiría en
el Primer Emperador de un nuevo reino, el Romano Unificado.
En 30 a. C. el trono romano aún no estaba consolidado.
Marco Antonio, amante de Cleopatra, desde Egipto desafiaba al Emperador Octavio
I. En la contienda, el ejército del Rey lo vencía. Marco Antonio se suicidaba y
Cleopatra moría haciéndose picar por un áspid.
Las fuerzas del Imperio romano iniciaban así un camino de conquistas. Entraba
y sojuzgaba a la autónoma ciudad de Alejandría que continuaba siendo la sede
del emporio de mayor influencia en la economía asiática, gracias a los ingresos
que le dejaba el puerto.
Roma la convertiría en un enclave más de una provincia
romana, quitándole la preeminencia de ciudad más importante del país, al
trasladar la capital al interior de Egipto.
Octavio I, para desalentar en Alejandría rebeliones
internas y aislarla de Roma, y con ella aislar a todo el Oriente conquistado,
dispuso que todo comerciante que llegaba de ultramar al puerto por negocios, a que
en un local de Alejandría, cambiaran la moneda romana que traían por la moneda
común que circulaba en Egipto. Estableció el lugar, como el único permitido
para la transacción del dinero del país, en desmedro de las ciudades del
interior. Todos los pueblos perdían con
las tasas de cambio. Situación que la expondría a la envidia de los sometidos.
Con un régimen jurídico y político propio, Alejandría
independiente, seguía su camino, rivalizando culturalmente con Atenas.
El primer Banco de conversión de la moneda de la
historia conocida, había nacido en Egipto.
OO Año bisagra en el
mundo de Occidente.
En 25 d. C en Jerusalén, era crucificado el
líder Jesús por proclamarse Rey de los judíos. De su martirio surgiría un
culto, germen de enfrentamientos ecuménicos que agitarían los intereses de Roma,
y rompería el acuerdo establecido con los judíos de Alejandría.
En 37 d. C. las civilizaciones de la antigüedad, rendían culto a dioses diferentes, según las
creencias que en cada región se afianzaba, razón por la que, en Roma y en el
Asia Menor, al introducirse el nuevo culto al judío Jesús, desencadenó una
persecución religiosa que afectaría a sus adeptos. Tiberio, emperador que
reverenciaba a los dioses antiguos, hacía expulsar a los judíos de Roma y perseguir
en la ciudad a los conversos al cristianismo, que debieron buscar refugio en
catacumbas para huir de la cacería.
En 61 d. C. en la antisemita Alejandría, llegaba
Marcos, el primer apóstol que venía a predicar la fe cristiana.
En 68 d. C. en Roma, el emperador Nerón,
auto-investido divino, mandaba martirizar a Marcos y lo hacía asesinar. Los
cristianos eran perseguidos hasta la muerte. Preocupaba a Roma, la nueva
creencia que se propagaba en el pueblo.
En 100 d. C. en Alejandría y en las costas del
Nilo, no sucedía lo que en Occidente. Había cierta tolerancia hacia el nuevo
culto a Jesús. Pero disensos graves dividían a judíos y árabes del norte de
África y del Oriente Medio, a consecuencias del entredicho suscitado entre
quienes creían que Jesús en su naturaleza era uno solo, divino y no humano, y
los que consideraban al Hijo, de la misma sustancia pero inferior al Padre. Estos
desencuentros recelaban al Imperio Romano y a la propia Alejandría, que rivalizaba
con Roma.
En 115 d. C. los judíos de la ciudad de Alejandría,
en defensa de su culto, enfrentaban a la
comunidad griega. La contienda provocó destrozos de importancia en gran parte
de la ciudad. El ejército romano intervino restableciendo el orden y ordenando expropiar
las posesiones de los judíos para reparar pérdidas, debiendo exiliarse el jefe
de la rebelión.
Comenzaba, por la intolerancia religiosa, la destrucción
del enclave alejandrino.
En 215 d. C. cien años después, era la comunidad
griega de Alejandría la que intentaría rebelarse del poder de Roma. El ejército
del Emperador Caracalla, luego de abortar la revuelta, instigó a su tropa a la matanza de griegos y
judíos, al tiempo que ordenaba un brutal saqueo a la ciudad, ejercido sin
consideraciones.
En 275 d. C. poco tiempo después, Alejandría
intentaría nuevamente liberarse de Roma. Las fuerzas del Emperador Aureliano al
reprimir el motín, ordenaba destruir completamente el Museo y la Biblioteca,
debiendo los sabios griegos refugiarse en el Templo del Dios Serapis. Según
escritos que registra la historia, fue la contienda bélica que mayor
destrucción provocó en el enclave madre de la cultura helénica: su Biblioteca.
En 297 d. C. sin embargo Alejandría no aprendería
de las lecciones perdidas al apoyar al invasor asirio Aquileo, autoproclamado
Emperador, que enfrentando a Roma había ocupado Egipto. El ejército del romano
Diocleciano lo vencería, y sólo después de ocho meses de asedio, lograba por
fin entrar en Alejandría, que se
resistía a los romanos. La ciudad fue nuevamente saqueada y destruidos millares de libros
relacionados con la alquimia y las ciencias herméticas, ante el temor de que esos
escritos, incentivaran el deseo de recuperar contenidos que modificarían la
conducta de los ciudadanos.
En 312 D. C. la efervescencia religiosa en occidente, se iba
extendiendo en las ciudades de los países aliados de Roma.
Con el fin de serenar disputas internas, el Emperador
Teodosio I, autorizaba y protegía el
culto del cristianismo ortodoxo como una religión más, que se reverenciaba en
el reino.
Las fronteras del extenso Imperio se hacían imposibles
de proteger, y estaban amenazadas por fundos enemigos que intentaban recuperar
sus posesiones.
El Imperio se volvía ingobernable y para su control Teodosio
I lo dividió en dos. Entregó a su hijo Arcadio, la custodia del reino Romano de
Occidente y a Honorio, su otro hijo, el Romano de Oriente. Este último enclave era
el más amenazado, porque ejércitos bárbaros y avanzadas de Persia, con milenios
transcurridos de presencia en el lugar, intentaban reconquistar los territorios
perdidos.
En 325 d. C. un devastador terremoto sumergía en
las aguas parte de la ciudad de Alejandría, incluyendo el Bruchión, enclave del
Templo de Serapis, el Dios protector de la ciudad y de su Biblioteca menor.
Cataclismo que en las costas de Alejandría, hizo que
una ola gigantesca, un tsunami, devastara grandes franjas costeras, al punto
que embarcaciones fueron depositadas sobre los tejados de las casas, muy
distantes de la orilla.
Los eruditos consideran que fue el evento que borró de
la tierra las ruinas de la histórica Biblioteca de Alejandría.
En 380 d. C. el Emperador de Roma, Teodosio el
Grande, declaraba al Cristianismo Ortodoxo que llegaba de Oriente, como la
única religión legítima en todo el Imperio y ordenaba combatir al resto de los cultos.
Enviaba a Alejandría al Patriarca Ortodoxo Teófilo,
con la orden de destruir los templos de los Ptolomeos, al considerarlos propulsores
de culturas paganas, y que se los
demoliera hasta los cimientos.
Envió prefectos a Siria, Egipto y Asia menor, con la orden de disolver todo apoyo
a cultos paganos, al tiempo que prohibía en todo el reino, el sacrificio de
sangre.
El profeta Teófilo mandaba destruir a la ya decadente ciudad
de Delfos, al considerar a su Oráculo, propulsor del paganismo al tiempo que
prohibía los juegos Olímpicos, en la convicción de que se realizaban como
tributo a dioses paganos.
El Emperador Teodosio el Grande, retiraba así el apoyo
de Roma a los cultos tradicionales, venerados desde lo arcano de la historia.
Los Emperadores del imperio romano eran proclamados
Dioses, en la cultura del Cristianismo Ortodoxo.
Pero en Oriente, el cismo por la tercera persona del divino Jesús, continuaba dividiendo religiones.
En 553 d. C. desde Roma, el emperador Constantino
I, ante disidencias con Oriente por el poder religioso, establecía un nuevo
culto oficial para Occidente, una nueva religión: la Católica Apostólica
Romana.
En la discusión por la supremacía de ideas que
sostenía con los sabios de Alejandría, por la naturaleza del mártir Jesús, declaraba
herética a la religión ortodoxa de Oriente, y mandaba combatir a quienes ya habían comenzado a
erigir sus propias iglesias, separados del resto de los cristianos.
En 642 d. C. los musulmanes, después de
conquistar Jerusalén, habían invadido Egipto en abierto desafío al poder de
Roma, ganando la contienda y luego de catorce meses de asedio, lograba por fin entrar
y doblegar a la ciudad de Alejandría, que seguía siendo una de las mayores
metrópolis mediterráneas en el momento de la conquista musulmana.
Los árabes, para evitar que sueños de reconquista permanecieran latentes
en la mente de griegos ortodoxos, destruyeron por completo la ciudad y mandaron
levantarla en otro sitio. Ordenaron la quema de millares de libros de la
biblioteca primitiva que aún existían, perdiéndose así todo rastro de ella y
terminando con casi mil años de pertenencia de Alejandría, al mundo
greco-latino.
Para entonces, la famosa Biblioteca de Alejandría, ya
había dejado de existir tal como había sido conocida, víctima de civilizaciones
en pugna, de intransigencias religiosas y desastres naturales.
Alejandría ciudad, perdería su importancia, oscurecida
por Constantinopla, hoy Estambul.
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