¡BIENVENIDOS AL BLOG DEL TALLER LITERARIO DESPERTARES!

Bienvenidos al blog del TALLER LITERARIO DESPERTARES de la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso" de Morteros, Córdoba, República Argentina.

Este blog se inicia el 14 de junio de 2011 para publicar los trabajos de los participantes del taller, que funciona en la Biblioteca Popular "Cultura y Progreso".

Ilustración de la cabecera: "El desván de la memoria" de José Manzanares, creador de sueños, artista plástico de Linares, Jaén, España.

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jueves, 20 de junio de 2013

139. Estructura, desarrollo y panorama histórico del cuento- 1º Parte

http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/hist/anonimo.htm
Estructura, desarrollo y panorama histórico del cuento
Anónimo



Presentación/IntroducciónEl objetivo fundamental de esta investigación es profundizar en los conocimientos acerca de la estructura y el desarrollo de los cuentos.

Definiendo al cuento como un breve relato o narración, se penetrará en su panorama histórico, que resulta más difícil de fijar que el de la mayoría de los géneros literarios. Originariamente, el cuento es una de las formas más antiguas de literatura popular de transmisión oral. El término se emplea a menudo para designar diversos tipos de narraciones breves, como el relato fantástico, el cuento infantil o el cuento folclórico o tradicional. Entre los autores universales de cuentos infantiles figuran Perrault, los Hermanos Grimm y Andersen, creadores y refundidores de historias imperecederas desde "Caperucita Roja" a "Pulgarcito", "Blancanieves", "Barba Azul" o "La Cenicienta". También veremos las condiciones, los elementos, y el análisis que debe reunir un cuento para su elaboración, con el fin de captar la atención del lector.
El desarrollo de la vida literaria en el mundo se ha hecho posible gracias a numerosos cuentistas importantes que con su sabia experiencia y capacitación han logrado traspasar las fronteras, poniendo muy en alto el nombre de sus respectivos países. Éstos se han destacado tanto que son reconocidos hoy en día en el mundo entero.

Cuento

Narración breve, oral o escrita, de un suceso imaginario. Aparecen en él un reducido número de personajes que participan en una sola acción con un sólo foco temático. Su finalidad es provocar en el lector una única respuesta emocional. La novela, por el contrario, presenta un mayor número de personajes, más desarrollados a través de distintas historias interrelacionadas, y evoca múltiples reacciones emocionales.
Etimológicamente, cuento deriva de la palabra latina computum, que significa cálculo, cómputo, enumeración, clasificación,. De cálculo y enumeración pasó a significar la enumeración de hechos, y, por extensión, "cuento" significa recuento de acciones o sucesos reales o ficticios.
Es más difícil decir con exactitud cuándo se originó el cuento, y ello se debe en gran parte a los equívocos que conlleva su mismo nombre. Cabría, por lo tanto, distinguir en el concepto cuento, dos aspectos distintos: el relato fantástico y la narración literaria de corta extensión, oponiéndose así a la idea de novela, estos dos aspectos no son excluyentes, a menudo se dan en la misma obra, y tienen como base común el hecho de tratarse de relatos breves, generalmente en prosa; pero suelen representar dos vertientes claramente diferenciadas del mismo genero literario.

No se sabe con exactitud cuándo comenzó a utilizarse la palabra "cuento" para señalar un determinado tipo de narrativa, ya que en los siglos XIV y XV se hablaba indistintamente de apólogo, ejemplo y cuento para indicar un mismo producto narrativo. Boccaccio utilizó las palabras fábula, parábola, historia y relato. Estos nombres han ido identificándose con una forma de narración claramente delineada.

Ramón Menéndez Pidal, en el estudio preliminar de su antología de cuentos de la literatura universal, dice: “Al terminar la Edad Media, la conciencia creadora del narrador se ha impuesto, y, de ser refundidor, adaptador o traductor, se convertiría en artista, en elaborador de ficciones. Así, a través de un lento pero firme proceso de transformación, la Edad Media europea trasvasa a la Moderna el género cuentístico como creación absoluta de una individualidad con su propio rango de estructura literaria, autónoma, tan válida por sí misma como el poema, la novela o el drama”.
Esta concepción del cuento como estructura literaria autónoma predomina hoy día, y esto significa que lo rige una organización y forma determinadas que lo dotan de un carácter peculiar, intrínseco e individual. No por ello, sin embargo, se habrán descartado las ambigüedades, porque en el siglo XIX, cuando el género nace a la vida hispanoamericana, y aun en el siglo XX, se le confunde con las tradiciones, los artículos de costumbres, las leyendas, las fábulas, y más tarde con la novela corta. Con el correr del tiempo, los géneros anteriores se van definiendo, y el cuento se separa definitivamente como signo literario, como mundo poético, como fragmento de realidad con límites determinantes. En ese proceso, también el cuento se ha ido modificando.

Actualmente se ha generalizado la idea de que la palabra cuento significa "relación de un suceso". Más precisamente, la relación, oralmente o por escrito, de un suceso falso o de pura invención. Valga esta apreciación, porque sin ella, en épocas pretéritas, cuando los hombres aun no escribían y conservaban sus recuerdos en la tradición oral, cuento hubiera sido cuando hablaban.
No obstante ser esta definición un tanto ambigua por su amplitud; existen numerosas definiciones sobre la naturaleza del cuento, las cuales reproduciremos, por creer que ellas ayudarán a comprender mejor lo que implica el cuento como género literario.

Sainz de Robles, en su libro Cuentistas españoles del siglo XX, dice: “El cuento es, de los géneros literarios el más difícil y selecto. No admite ni las divagaciones ni los preciosismos del estilo. El cuento exige en su condición fundamental, como una síntesis de todos los valores narrativos: tema, película justa del tema, rapidez dialogal, caracterización de los personajes con un par de rasgos felices. Como miniatura que es de la novela, el cuento debe agradar en conjunto”.
Raúl A. Omil Alba y Piérola, en su libro El cuento y sus claves, dice: “Cuento es el acto de narrar una cosa única en su fragmento vital y temporal, así como el poema poetiza una experiencia única e irrespetable. El narrador de cuentos está en posesión de un suceso que cobra forma significativa y estética en la fluencia lógico-poética de lo narrado.
Carlos Mastrángelo, en su libro El cuento argentino, define el cuento de la siguiente manera:
  1. Un cuento es una seria breve y escrito de incidentes;
  2. de ciclo acabado y perfecto como un círculo;
  3. siendo muy esencial el argumento, el asunto o los incidentes en sí;
  4. trabados éstos en una única e ininterrumpida ilación;
  5. sin grandes intervalos de tiempo y espacio;
  6. rematados por un final imprevisto, adecuado y natural.
Abelardo Díaz Alfaro, citado en La gran enciclopedia de Puerto Rico, cuyas autoras son Margarita Vázquez y Daisy Caraballo, dice “El cuento es, para mí, síntesis poética; se acerca en mi concepto a lo que es en poesía el soneto. No puede en este género perderse una sola línea, un solo trazo. La trama es secundaria en el cuento. Ésta puede ser elemental y, sin embargo, resultar efectiva si el tratamiento es adecuado... El trazo que se da debe ser definitivo, no hay lugar a enmiendas”.
René Marqués, citado en la misma obra anterior, dice “El cuento es, para mí, de modo esencial y en último análisis, la dramática revelación que un ser humano -hecho personaje literario- se opera, a través de determinada crisis, respecto al mundo, la vida o su propia alma. Lo psicológico es, por lo tanto, lo fundamental en el cuento. Todo otro elemento estético ha de operar en función del personaje. De lo contrario, deja de ser “funcional” y se convierte en materia extemporánea, muerta. Dada la brevedad que, en términos de extensión, dicta el genero, el cuento se presta, quizás más que otras expresiones en prosa, al uso afortunado del símbolo como recurso de síntesis práctica...”
M Baquero Goyanes, en su libro El cuento español en el siglo XX, dice lo siguiente: “El cuento es un precioso género literario que sirve para expresar un tipo especial de emoción, de signo muy semejante a la poética, pero que no siendo apropiado para ser expuesta poéticamente, encarna en una forma narrativa, próxima a la novela pero diferente a ella en la técnica e intención. Se trata, pues, de un genero intermedio entre poesía y novela, apresador del matiz semipoético, seminovelesco, que sólo es expresado en las dimensiones del cuento”.

Definiciones de Cuento

1. Narración breve, escrita generalmente en prosa, y que por su enfoque constituye un género literario típico, distinto de la novela y de la novela corta.
2. Breve relato de sucesos ficticios y de carácter sencillo, hecho con fines morales o educativos.
3. Relación de suceso - Relación de un suceso falso o de pura invención - Fábula que se cuenta a los muchachos para divertirlos.
4. Es un relato breve y artístico de hechos imaginarios. Son esenciales en el cuento el carácter narrativo, la brevedad del relato, la sencillez de la exposición y del lenguaje y la intensidad emotiva.
5. Breve narración en prosa, que desarrolla un tema preferentemente fantástico y cuyo fin es divertir.
6. Es una narración corta, breve, de hechos reales o ficticios, cuyo origen es la anécdota y su finalidad es entretener; a veces algo moralizadora.
7. Es un relato corto donde se narra una acción realizada por unos personajes en un ambiente determinado.

Antecedentes

Los cuentos más antiguos aparecen en Egipto en torno al año 2000 a.C. Más adelante cabe mencionar las fábulas del griego Esopo y las versiones de los escritores romanos Ovidio y Lucio Apuleyo, basadas en cuentos griegos y orientales con elementos fantásticos y transformaciones mágicas. Junto a la eternamente popular colección de relatos indios conocida como Panchatantra (siglo IV d.C.), la principal colección de cuentos orientales es sin dudaLas mil y una noches. Cada noche, por espacio de 1001 días, Scheherazade se salva de morir a manos de su marido, el sultán, contándole apasionantes cuentos recogidos de diversas culturas. La influencia de esta obra fue decisiva para el desarrollo posterior del género en Europa.

Históricamente el cuento es una de las más antiguas formas de literatura popular de transmisión oral, que sigue viva, como lo demuestran las innumerables recopilaciones modernas que reúnen cuentos folclóricos, exóticos, regionales y tradicionales. El origen último de estas narraciones ha sido muy discutido, pero lo innegable es que lo esencial de muchas de ellas se encuentra en zonas geográficas muy alejadas entre sí y totalmente incomunicadas. Sus principales temas, que han sido agrupados en familias, se han transmitido por vía oral o escrita, y reelaborados incesantemente; es decir, contados de nuevo por los autores más diversos.
Desde el punto de vista histórico, el cuento proviene de las narraciones y relatos de Oriente, y aunque durante siglos ha tenido significados equívocos e imprecisos, a menudo se confunde con la fábula. Debemos considerar como cuentos numerosas manifestaciones literarias de la antigüedad, de características muy diversas, como: La Historia de Sinuhé, en la literatura egipcia, o la de Rut en el Antiguo Testamento, y más modernamente, escritos hagiográficos como las florecillas de San Francisco o La leyenda áurea. Sin ninguna duda, son cuentos algunos de los relatos de Libro del buen amor, la historia que narra Turmeda o los exiemplos del Conde Lucanor. Sin embargo, hasta el siglo XIV, con el Decamerón, de Boccaccio, cuyos relatos cortos están enmarcados por una leve trama que los unifica, no se afirma y consolida la idea de cuento en el sentido moderno de la palabra.
El Heptamerón (1588), de Margarita de Navarra, en Francia, y la Novelle, de Bandello, en Italia, corresponden aproximadamente al concepto boccaccesco del género. También Los cuentos de Canterbury, de Chaucer, escritos en la última parte del siglo XVI, colección de los relatos versificados con prosa intercalada, organizados en una trama general que consiste en que varios peregrinos de distintas clases y profesiones se comprometen a narrar historietas. En el siglo XVII, en Francia, La Fontaine titula Contes (cuentos) a unas narraciones versificadas, de cierta vinculación con la literatura folclórica. Cabe señalar que tanto en Francia como en España, casi al término del siglo XVII, la palabra cuento aun está cargada de ciertos matices folclórico-fantásticos. En el siglo siguiente, Perrault, con su colección de cuentos populares titulada Cuentos de mi madre la gansa (1697), así como los cuentos de VoltaireCándido, Zadig, Micromegas, etc., revisten este tipo de narración con un ropaje eminentemente literario.
El romanticismo inspira un florecimiento del relato corto, sobre todo del cuento, que, como se sabe, resultó uno de los géneros favoritos de ese movimiento. Los escritores románticos darán una nueva vida al elemento maravilloso como soporte fundamental del cuento: Nodier en Francia, Hoffmann en Alemania, Poe en Estados Unidos y Bécquer en España, son nombres representativos de esta fase. Pero la aportación más significativa en este campo es la del danés Andersen, quien en 1835 publicó su libro titulado Cuentos para niños.
En la primera mitad del siglo XIX el relato costumbrista, de aldea, y el relato de vida campesina, adquieren gran interés durante la época realista, y lo cultivan con éxito, entre otros, Gottfried Séller, Gogol y Bjornson. Ya en la segunda mitad del siglo, el cuento adquiere plena vigencia y popularidad con Chejov, uno de los eximios creadores universales en esta modalidad narrativa. En Francia, Flaubert, en sus Tres cuentos, aplica al genero la prosa de arte que había experimentado en sus novelas; su discípulo Maupassant fue, sin duda, uno de los grandes maestros del cuento como esbozo narrativo que condensa en pocas páginas una rápida y penetrante impresión. En España, Clarín, Valera, Pereda y Pardo Bazán son los cuentistas mas destacados.
A fines del siglo XIX el cuento parece, pues, haberse desembarcado de sus significados primigenios, para ponerse en un plano semejante al de la novela, de la que viene a ser como un apunte. Se identifica el relato breve con la historia de sabor popular, como Daudet, la fantasía, con autores como Stevenson y Gutiérrez Nájera; o la poesía imaginativa de los niños, como Wilde y Lewis Carroll. En la primera mitad del siglo XX los escritores norteamericanos, al igual que en la novela, han aportado su propia versión de cuento, cuyas fórmulas de singular eficacia narrativa han fortalecido el género. Algunos de esos escritores que han incursionado en el cuento han sido: Scott Fitzgerald y Hemingway. Es España, después de la guerra civil, el cuento ha conocido un nuevo florecimiento; algunos de los autores que más se han destacado son: Cela, Laforet, Aldecoa, Carredano, etc.
En Hispanoamérica, a partir del siglo XIX, el cuento ha tenido un auge extraordinario. En líneas generales, lo dicho anteriormente para la novelística contemporánea se puede también aplicar al cuento actual. Salvadas las diferencias básicas de extensión y complejidad por el lado de la novela, la narrativa cuentística sufre parecidas transformaciones en cuanto a los temas, el lenguaje y la técnica señalados para la novela. Algunos rasgos generales de la cuentística hispanoamericana, que no necesariamente deberán encontrarse en todos y cada uno de los relatos, son: diversidad de tendencias; ruptura del hilo narrativo; dislocación en los planos temporales; un personaje narrador (o narrador oculto y variable); búsqueda de un nuevo significado del habla popular, casi siempre de valor impactante y utilizado como lenguaje del narrador o de los personajes. Algunos de los narradores que se destacan en este género son: Borges, Cortázar, Onetti, Carpentier, Lezana Lima, Rulfo, García Márquez, Fuentes, Roa, Bastos, entre otros.

Tipos de cuentos

La clasificación del cuento puede ser muy variada. Depende del punto de vista que adoptemos en cuanto a contenido, época literaria, enlace con la realidad, elemento sobresaliente, etc., lo que permite que un mismo cuento pertenezca a varios encasillados simultáneamente. Esbozaremos, en líneas generales, los principales tipos de cuentos que existen:
Cuentos en verso y prosa: los primeros se consideran como poemas épicos menores; los segundos son narraciones breves, desde el punto de vista formal. Los teóricos sajones, atendiendo a la extensión del relato, clasifican como novela corta toda narración que fluctué entre 10.000 y 35.000 palabras, y como cuento el relato que no sobrepase las 10.000 palabras.
Cuentos populares y eruditos: los primeros son narraciones anónimas, de origen remoto, que generalmente conjugan valores folclóricos, tradiciones y costumbres, y tienen un fondo moral; los segundos poseen origen culto, estilo artístico y variedad de manifestaciones.
Tanto unos como otros pueden subclasificarse en: infantiles, fantásticos, poéticos y realistas.
Cuentos infantiles: se caracterizan porque contienen una enseñanza moral; su trama es sencilla y tienen un libre desarrollo imaginativo. Se ambientan en un mundo fantástico donde todo es posible. Autores destacados en este genero son Andersen y Perrault.
Cuentos fantásticos o de misterio: su trama es más compleja desde el punto de vista estructural; impresionan por lo extraordinario del relato o estremecen por el dominio del horror. Autores destacados en este genero son Hoffmann y Poe.
Cuentos poéticos: se caracterizan por una gran riqueza de fantasía y una exquisita belleza temática y conceptual. Autores destacados en este genero son Wilde y Rubén Darío.
Cuentos realistas: reflejan la observación directa de la vida en sus diversas modalidades: sicológica, religiosa, humorística, satírica, social, filosófica, histórica, costumbrista o regionalista. Autores destacados en este genero son Palacio Valdés, Unamuno, Quiroga, etc.

Elementos del cuento

En un cuento se conjugan varios elementos, cada uno de los cuales debe poseer ciertas características propias: los personajes, el ambiente, el tiempo, la atmósfera, la trama, la intensidad, la tensión y el tono.
Los personajes o protagonistas de un cuento, una vez definidos su número y perfilada su caracterización, pueden ser presentados por el autor en forma directa o indirecta, según los describa él mismo, o utilizando el recurso del diálogo de los personajes o de sus interlocutores. En ambos casos, la conducta y el lenguaje de los personajes deben de estar de acuerdo con su caracterización. Debe existir plena armonía entre el proceder del individuo y su perfil humano.
El ambiente incluye el lugar físico y el tiempo donde se desarrolla la acción; es decir, corresponde al escenario geográfico donde los personajes se mueven. Generalmente, en el cuento el ambiente es reducido, se esboza en líneas generales.
El tiempo corresponde a la época en que se ambienta la historia y la duración del suceso narrado. Este último elemento es variable.
La atmósfera corresponde al mundo particular en que ocurren los hechos del cuento. La atmósfera debe traducir la sensación o el estado emocional que prevalece en la historia. Debe irradiar, por ejemplo, misterio, violencia, tranquilidad, angustia, etc.
La trama es el conflicto que mueve la acción del relato. Es leitmotiv de la narración. El conflicto da lugar a una acción que provoca tensión dramática. La trama generalmente se caracteriza por la oposición de fuerzas. Ésta puede ser: externa, por ejemplo, la lucha del hombre con el hombre o la naturaleza; o interna, la lucha del hombre consigo mismo.
La intensidad corresponde al desarrollo de la idea principal mediante la eliminación de todas las ideas o situaciones intermedias, de todos los rellenos o fases de transición que la novela permite e incluso exige, pero que el cuento descarta.
La tensión corresponde a la intensidad que se ejerce en la manera como el autor acerca al lector lentamente a lo contado. Así atrapa al lector y lo aísla de cuanto lo rodea, para después, al dejarlo libre, volver a conectarlo con sus circunstancias de una forma nueva, enriquecida, más honda o más hermosa. La tensión se logra únicamente con el ajuste de los elementos formales y expresivos a la índole del tema, de manera que se obtiene el clima propio de todo gran cuento, sometido a una forma literaria capaz de transmitir al lector todos sus valores, y toda su proyección en profundidad y en altura.
El tono corresponde a la actitud del autor ante lo que está presentando. Éste puede ser humorístico, alegre, irónico, sarcástico, etc.

Estructura


Desde el punto de vista estructural (orden interno), todo cuento debe tener unidad narrativa, es decir, una estructuración, dada por: una introducción o exposición, un desarrollo, complicación o nudo, y un desenlace o desenredo.
La introducción, palabras preliminares o arranque, sitúa al lector en el umbral del cuento propiamente dicho. Aquí se dan los elementos necesarios para comprender el relato. Se esbozan los rasgos de los personajes, se dibuja el ambiente en que se sitúa la acción y se exponen los sucesos que originan la trama.
El desarrollo, consiste en la exposición del problema que hay que resolver. Va progresando en intensidad a medida que se desarrolla la acción y llega al clímax o punto culminante (máxima tensión), para luego declinar y concluir en el desenlace.

El desenlace, resuelve el conflicto planteado; concluye la intriga que forma el plan y el argumento de la obra.

Extensión

Respecto a la extensión de las partes que componen el cuento, ésta deben guardar relación con la importancia concreta que cada una tenga dentro del relato. Debemos señalar que la estructura descrita se refiere al cuento tradicional, que es organizado de forma lineal o narrado cronológicamente. Actualmente, los escritores no se ciñen a dicha estructura: utilizan el criterio estético libre, el que permite que un cuento pueda empezar por el final, para luego retroceder al principio; o comenzar por el medio, seguir hasta el final y terminar en el principio.

Técnica

Respecto a la técnica, conjunto de recursos o procedimientos que utiliza el autor para conseguir la unidad narrativa y conducirnos al tema central, ésta suele variar según el autor. Si bien es cierto que la técnica es un recurso literario completo, pues está integrada por varios elementos que se mezclan y se condicionan mutuamente, se distinguen el punto de vista, el centro de interés, la retrospección, y el suspenso.
El punto de vista, se relaciona con la mente o los ojos espirituales que ven la acción narrada; puede ser el del propio autor, el de un personaje o el de un espectador de la acción. Los puntos de vista suelen dividirse en dos grupos: de tercera y de primera persona. Si el relato se pone en boca del protagonista, de un personaje secundario o de un simple observador, el punto de vista está en primera persona; si proviene del autor, en tercera persona.
Se puede dar cualquiera de estas posibilidades:
Primera persona central: el protagonista narra sus peripecias en forma autobiográfica.
Primera persona periférica: el supuesto narrador, en papel de personaje observador nos cuenta en primera persona el resultado de sus observaciones sobre los acontecimientos acaecidos a los otros personajes.
Tercera persona limitada: el autor cuenta la historia imaginada desde fuera de sus personajes, en tercera persona, pero desde la perspectiva de uno de ellos.
Tercera persona omnisciente: el autor ve la acción y la comunica al lector con conocimiento total y absoluto de todo, no sólo de los sucesos exteriores, sino también de los sentimientos íntimos del personaje. El autor puede adoptar una actitud subjetiva, intervenir como autor y dejar oír su voz; u objetiva, borrando su participación personal y adoptando la actitud de una voz narradora despersonalizada.
El centro de interés, corresponde a algún elemento en cuyo derredor gira el cuento. El centro de interés constituye el armazón, el esqueleto de la historia. Es su soporte y puede ser uno o varios personajes, un objeto, un paisaje, una idea, un sentimiento, etc.
La retrospección ("flash-back"), consiste en interrumpir el desenvolvimiento cronológico de la acción para dar paso a la narración de sucesos pasados.
El suspenso, corresponde a la retardación de la acción, recurso que despierta el interés y la ansiedad del lector. Generalmente, en el cuento, el suspenso termina junto con el desenlace.

Estilo

El estilo que corresponde al modo, a la manera particular que tiene cada escritor de expresar sus ideas, vivencias y sentimientos. Sobre este punto debemos decir que todo escritor forja su propio estilo, que se manifiesta en la forma peculiar de utilizar el lenguaje. La imaginación, la afectividad, la elaboración intelectual y las asociaciones síquicas contribuyen a la definición de un estilo.
Debido a la diversidad de estilos que existen, nos limitaremos a decir que muchos autores para lograr efecto musical y poético, se dejan llevar por la sonoridad de las palabras. Algunos, para lograr mayos expresividad, adornan su prosa con múltiples modificadores, mientras que otros, pretendiendo crear un mundo más conceptual, prefieren la exactitud en el decir y eliminan todo elemento decorativo.
Continúa

138. Apuntes sobre el arte de escribir cuentos


http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/bosch.htm

Apuntes sobre el arte de escribir cuentos

 

Juan Bosch (dominicano, 1909-2001)
El cuento es un género antiquísimo, que a través de los siglos ha tenido y mantenido el favor público. Su influencia en el desarrollo de la sensibilidad general puede ser muy grande, y por tal razón el cuentista debe sentirse responsable de lo que escribe, como si fuera un maestro de emociones o de ideas.Lo primero que debe aclarar una persona que se inclina a escribir cuentos es la intensidad de su vocación. Nadie que no tenga vocación de cuentista puede llegar a escribir buenos cuentos. Lo segundo se refiere al género. ¿Qué es un cuento? La respuesta ha resultado tan difícil que a menudo ha sido soslayada incluso por críticos excelentes, pero puede afirmarse que un cuento es el relato de un hecho que tiene indudable importancia. La importancia del hecho es desde luego relativa, mas debe ser indudable, convincente para la generalidad de los lectores. Si el suceso que forma el meollo del cuento carece de importancia, lo que se escribe puede ser un cuadro, una escena, una estampa, pero no es un cuento.
"Importancia" no quiere decir aquí novedad, caso insólito, acaecimiento singular. La propensión a escoger argumentos poco frecuentes como tema de cuentos puede conducir a una deformación similar a la que sufren en su estructura muscular los profesionales del atletismo. Un niño que va a la escuela no es materia propicia para un cuento, porque no hay nada de importancia en su viaje diario a las clases; pero hay sustancia para el cuento si el autobús en que va el niño se vuelca o se quema, o si al llegar a su escuela el niño halla que el maestro está enfermo o el edificio escolar se ha quemado la noche anterior.
Aprender a discernir dónde hay un tema para cuento es parte esencial de la técnica. Esa técnica es el oficio peculiar con que se trabaja el esqueleto de toda obra de creación: es la "tekné" de los griegos o, si se quiere, la parte de artesanado imprescindible en el bagaje del artista.
A menos que se trate de un caso excepcional, un buen escritor de cuentos tarda años en dominar la técnica del género, y la técnica se adquiere con la práctica más que con estudio. Pero nunca debe olvidarse que el género tiene una técnica y que ésta debe conocerse a fondo. Cuento quiere decir llevar cuenta de un hecho. La palabra proviene del latín computus, y es inútil tratar de rehuir el significado esencial que late en el origen de los vocablos. Una persona puede llevar cuenta de algo con números romanos, con números árabes, con signos algebraicos; pero tiene que llevar esa cuenta. No puede olvidar ciertas cantidades o ignorar determinados valores. Llevar cuenta es ir ceñido al hecho que se computa. El que no sabe llevar con palabras la cuenta de un suceso, no es cuentista.
De paso diremos que una vez adquirida la técnica, el cuentista puede escoger su propio camino, ser "hermético" o "figurativo" como se dice ahora, o lo que es lo mismo, subjetivo u objetivo; aplicar su estilo personal, presentar su obra desde su ángulo individual; expresarse como él crea que debe hacerlo. Pero no debe echarse en olvido que el género, reconocido como el más difícil en todos los idiomas, no tolera innovaciones sino de los autores que lo dominan en lo más esencial de su estructura.
El interés que despierta el cuento puede medirse por los juicios que les merece a críticos, cuentistas y aficionados. Se dice a menudo que el cuento es una novela en síntesis y que la novela requiere más aliento en el que la escribe. En realidad los dos géneros son dos cosas distintas; y es es más difícil lograr un buen libro de cuentos que una novela buena. Comparar diez páginas de cuento con las doscientas cincuenta de una novela es una ligereza. Una novela de esa dimensión puede escribirse en dos meses; un libro de cuentos que sea bueno y que tenga doscientas cincuenta páginas, no se logra en tan corto tiempo. La diferencia fundamental entre un género y el otro está en la dirección: la novela es extensa; el cuento es intenso.
El novelista crea caracteres y a menudo sucede que esos caracteres se le rebelan al autor y actúan conforme a sus propias naturalezas, de manera que con frecuencia una novela no termina como el novelista lo había planeado, sino como los personajes de la obra lo determinan con sus hechos. En el cuento, la situación es diferente; el cuento tiene que ser obra exclusiva del cuentista. Él es el padre y el dictador de sus Criaturas; no puede dejarlas libres ni tolerarles rebeliones. Esa voluntad de predominio del cuentista sobre sus personajes es lo que se traduce en tensión por tanto en intensidad. La intensidad de un cuento no es producto obligado, como ha dicho alguien, de su corta extensión; es el fruto de la voluntad sostenida con que el cuentista trabaja su obra. Probablemente es ahí donde se halla la causa de que el género sea tan difícil, pues el cuentista necesita ejercer sobre sí mismo una vigilancia constante, que no se logra sin disciplina mental y emocional; y eso no es fácil.
Fundamentalmente, el estado de ánimo del cuentista tiene que ser el mismo para recoger su material que para escribir. Seleccionar la materia de un cuento demanda esfuerzo, capacidad de concentración y trabajo de análisis. A menudo parece más atrayente tal tema que tal otro; pero el tema debe ser visto no en su estado primitivo, sino como si estuviera ya elaborado. El cuentista debe ver desde el primer momento su material organizado en tema, como si ya estuviera el cuento escrito, lo cual requiere casi tanta tensión como escribir.
El verdadero cuentista dedica muchas horas de su vida a estudiar la técnica del género, al grado que logre dominarla en la misma forma en que el pintor consciente domina la pincelada: la da, no tiene que premeditarla. Esa técnica no implica, como se piensa con frecuencia, el final sorprendente. Lo fundamental en ella es mantener vivo el interés del lector y por tanto sostener sin caídas la tensión, la fuerza interior con que el suceso va produciéndose. El final sorprendente no es una condición imprescindible en el buen cuento. Hay grandes cuentistas, como Antón Chejov, que apenas lo usaron. "A la deriva", de Horacio Quiroga, no lo tiene, y es una pieza magistral. Un final sorprendente impuesto a la fuerza destruye otras buenas condiciones en un cuento. Ahora bien, el cuento debe tener su final natural como debe tener su principio.
No importa que el cuento sea subjetivo u objetivo; que el estilo del autor sea deliberadamente claro u oscuro, directo o indirecto: el cuento debe comenzar interesando al lector. Una vez cogido en ese interés el lector está en manos del cuentista y éste no debe soltarlo más. A partir del principio el cuentista debe ser implacable con el sujeto de su obra; lo conducirá sin piedad hacia el destino que previamente le ha trazado; no le permitirá el menor desvío. Una sola frase aun siendo de tres palabras, que no esté lógica y entrañablemente justificada por ese destino, manchará el cuento y le quitará esplendor y fuerza. Kippling refiere que para él era más importante lo que tachaba que lo que dejaba; Quiroga afirma que un cuento es una flecha disparada hacia un blanco y ya se sabe que la flecha que se desvía no llega al blanco.
La manera natural de comenzar un cuento fue siempre el "había una vez" o "érase una vez". Esa corta frase tenía -y tiene aún en la gente del pueblo- un valor de conjuro; ella sola bastaba para despertar el interés de los que rodeaban al relatador de cuentos. En su origen, el cuento no comenzaba con descripciones de paisajes, a menos que se tratara la presencia o la acción del protagonista; comenzaba con éste, y pintándola en actividad. Aún hoy, esa manera de comenzar es buena. El cuento debe iniciarse con el protagonista en acción, física o psicológica, pero acción; el principio no debe hallarse a mucha distancia del meollo mismo del cuento, a fin de evitar que el lector se canse.
Saber comenzar un cuento es tan importante como saber terminarlo. El cuentista serio estudia y practica sin descanso la entrada del cuento. Es en la primera frase donde está el hechizo de un buen cuento; ella determina el ritmo y la tensión de la pieza. Un cuento que comienza bien casi siempre termina bien. El autor queda comprometido consigo mismo a mantener el nivel de su creación a la altura en que la inició. Hay una sola manera de empezar un cuento con acierto: despertando de golpe el interés del lector. El antiguo "había una vez" o "érase una vez" tiene que ser suplido con algo que tenga su mismo valor de conjuro. El cuentista joven debe estudiar con detenimiento la manera en que inician sus cuentos los grandes maestros; debe leer, uno por uno, los primeros párrafos de los mejores cuentos de Maupassant, de Kipling, de Sherwood Anderson, de Quiroga, quien fue quizá el más consciente de todos ellos en lo que a la técnica del cuento se refiere.
Comenzar bien un cuento y llevarlo hacia su final sin una digresión, sin una debilidad, sin un desvío: he ahí en pocas palabras el núcleo de la técnica del cuento. Quien sepa hacer eso tiene el oficio de cuentista, conoce la "tekné" del género. El oficio es la parte formal de la tarea, pero quien no domine ese lado formal no llegará a ser buen cuentista. Sólo el que lo domine podrá transformar el cuento, mejorarlo con una nueva modalidad, iluminarlo con el toque de su personalidad creadora.
Ese oficio es necesario para el que cuenta cuentos en un mercado árabe y para el que los escribe en una biblioteca de París. No hay manera de conocerlo sin ejercerlo. Nadie nace sabiéndolo, aunque en ocasiones un cuentista nato puede producir un buen cuento por adivinación de artista. El oficio es obra del trabajo asiduo, de la meditación constante, de la dedicación apasionada. Cuentistas de apreciables cualidades para la narración han perdido su don porque mientras tuvieron dentro de sí temas escribieron sin detenerse a estudiar la técnica del cuento y nunca la dominaron; cuando la veta interior se agotó, les faltó la capacidad para elaborar, con asuntos externos a su experiencia íntima, la delicada arquitectura de un cuento. No adquirieron el oficio a tiempo, y sin el oficio no podían construir.
En sus primeros tiempos el cuentista crea en estado de semiinconsciencia. La acción se le impone; los personajes y sus circunstancias le arrastran; un torrente de palabras luminosas se lanza sobre él. Mientras ese estado de ánimo dura, el cuentista tiene que ir aprendiendo la técnica a fin de imponerse a ese mundo hermoso y desordenado que abruma su mundo interior. El conocimiento de la técnica le permitirá señorear sobre la embriagante pasión como Yavé sobre el caos. Se halla en el momento apropiado para estudiar los principios en que descansa la profesión de cuentista, y debe hacerlo sin pérdida de tiempo. Los principios del género, no importa lo que crean algunos cuentistas noveles, son inalterables; por lo menos, en la medida en que la obra humana lo es.
La búsqueda y la selección del material es una parte importante de la técnica; de la búsqueda y de la selección saldrá el tema. Parece que estas dos palabras -búsqueda y selección- implican lo mismo: buscar es seleccionar. Pero no es así para el cuentista. Él buscará aquello que su alma desea; motivos campesinos o de mar, episodios de hombres del pueblo o de niños, asuntos de amor o de trabajo. Una vez obtenido el material, escogerá el que más se avenga con su concepto general de la vida y con el tipo de cuento que se propone escribir.
Esa parte de la tarea es sagradamente personal; nadie puede intervenir en ella. A menudo la gente se acerca a novelistas y cuentistas para contarles cosas que le han sucedido, "temas para novelas y cuentos" que no interesan al escribir porque nada le dicen a su sensibilidad. Ahora bien, si nadie debe intervenir en la selección del tema, hay un consejo útil que dar a los cuentistas jóvenes: que estudien el material con minuciosidad y seriedad; que estudien concienzudamente el escenario de su cuento, el personaje y su ambiente, su mundo psicológico y el trabajo con que se gana la vida.
Escribir cuentos es una tarea seria y además hermosa. Arte difícil, tiene el premio en su propia realización. Hay mucho que decir sobre él. Pero lo más importante es esto: El que nace con la vocación de cuentista trae al mundo un don que está en la obligación de poner al servicio de la sociedad. La única manera de cumplir con esa obligación es desenvolviendo sus dotes naturales, y para lograrlo tiene que aprender todo lo relativo a su oficio; qué es un cuento y qué debe hacer para escribir buenos cuentos. Si encara su vocación con seriedad, estudiará a conciencia, trabajará, se afanará por dominar el género, que es sin duda muy rebelde, pero dominable. Otros lo han logrado. Él también puede lograrlo.

137. Decálogo del perfecto cuentista

http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/quiroga1.htm

Decálogo 
del
 perfecto cuentista 

Horacio Quiroga
I
Cree en un maestro -PoeMaupassantKiplingChejov- como en Dios mismo.
II
Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
III
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia
IV
Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
V
No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
VI
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
VII
No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
VIII
Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos no pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
IX
No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino
X
No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.
FIN

domingo, 9 de junio de 2013

136. El Relato Hiperbreve

Be brief. = Sea breve.

El relato hiperbreve, también conocido como nanorrelato, es una forma narrativa caracterizada fundamentalmente por su extrema brevedad. Dicha brevedad extrema lo diferencia del microrrelato, ya que en este el número de palabras, líneas, o caracteres es más flexible. Para considerar un relato como "hiperbreve" no debe tener (contando letras, espacios y puntuación) más de 140 (límite permitido por Twitter) o 150 caracteres (en relación con la posibilidad de envío a través de mensaje SMS por teléfono móvil), lo que pone de manifiesto una de las características esenciales del hiperbreve: su estrecha relación con las nuevas tecnologías.
El hiperbreve más conocido en lengua castellana es El Dinosaurio, de Augusto Monterroso, que con tan sólo nueve palabras (título incluido) es un clásico de la literatura.
                                        El Dinosaurio de Augusto Monterroso 
 Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Un relato hiperbreve tiene que reunir una serie de requisitos, aunque lo fundamental es su capacidad de interesar, sorprender o emocionar al lector utilizando el mínimo de recursos.

Características de los hiperbreves

  • -El título es imprescindible, ya que ejerce una función de “dirección”. Dado que otra de las características principales del hiperbreve es la “apertura”, concepto que se explicará un poco más adelante, el título cumple la función de conducir al lector en el sentido que el autor desee.



  • Concisión: según el D.R.A.E. (Diccionario de la Real Academia Española) es la brevedad y economía de medios en el modo de expresar un concepto con exactitud. La concisión es un requisito fundamental.



  • Estructura narrativa: Un hiperbreve, para ser considerado relato (y diferenciarse del chiste o la frase ingeniosa) debe plantear una “situación narrativa”, una acción dentro de un contexto espacio-temporal, aunque sólo sea de forma sugerida. O sea que un hiperbreve debe contar una historia, implícita o explícitamente.



  • Efecto. Volvemos al diccionario de la RAE, la segunda acepción de la palabra efecto es: impresión hecha en el ánimo. Un hiperbreve debe provocar un efecto en el lector (miedo, compasión, risa, sorpresa, reflexión…), si bien esto es aplicable también a otros géneros literarios en este tipo de relato se constituye en premisa substancial.



  • Apertura. Un texto tan escueto no permite veleidades descriptivas y sólo puede provocar efecto mediante la apertura. Un hiperbreve debe ser sugerente, y dejar al lector el trabajo de llenar las lagunas y elaborar su propia historia a partir de la historia sugerida. En este sentido la interacción escritor-lector es máxima en este tipo de relato.



  • Exactitud. La precisión en el uso y disposición de cada palabra, su elección, su posición en el texto… la matemática del lenguaje, es fundamental a la hora de conseguir en el lector el efecto deseado.


En resumen, y tal como se especifica al principio de este artículo, lo más importante en un relato hiperbreve es interesar y emocionar empleando el mínimo de recursos.
Como ejemplo de esto último, el genial hiperbreve que Ernest Hemingway consideraba lo mejor de su obra:

For Sale: Baby shoes, never worn.
(Se vende: Zapatos de bebé sin usar.)


http://beatrizchiabrerademarchisone.blogspot.com.ar/2013/05/relato-hiperbreve.html


135. Frases célebres de escritores famosos



20 Frases célebres de escritores famosos
  • Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo. Oscar Wilde
  • El verdadero carácter siempre aparece en las grandes circunstancias. Napoleón Bonaparte
  • La vida no es sino una constante sucesión de oportunidades para sobrevivir. Gabriel García Márquez
  • No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad. Gabriel García Márquez
  • Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad. Albert Einstein
  • El amor no mira con los ojos, sino con el alma. William Shakespeare
  • ¿Qué importa saber lo qué es una recta si no se sabe lo que es la rectitud? Lucio Anneo Séneca
  • Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar. Paulo Cohelo
  • La experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores. Oscar Wilde
  • Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día; la paz sin la cual el mismo pan es amargo. Amado Nervo
  • Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces. Miguel de Cervantes Saavedra
  • Si no deseas mucho, hasta las cosas pequeñas te parecerán grandes. Platón
  • No todo en la vida es de un color o de otro. Miren sino el arco iris. Paulo Cohelo
  • El escritor escribe su libro para explicarse a sí mismo lo que no se puede explicar. Gabriel García Márquez
  • Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos. Herman Hesse
  • La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse. Oscar Wilde
  • Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros. Herman Hesse
  • El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va. Antoine Saint Exùpery
  • Hay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad. Platón
  • Los libros sólo tienen valor cuando conducen a la vida y le son útiles. Herman Hesse


http://beatrizchiabrerademarchisone.blogspot.com.ar/2013/05/frases-20-frases-celebres-de-escritores.html

134. El Arte de Saber Escribir: 10 Consejos para una Escritura Fácil de Leer (por David Cantone)


Hagamos nuestra escritura fácil de leer:

1. Divide tu texto en bloques que hagan más fácil de digerirlo por el lector. Si el bloque es demasiado largo divídelo de nuevo o bien acórtalo. Siempre hay algo que se puede eliminar. Míratelo bien porque está ahí. ¡Seguro!
2. Párrafos cortos. Trata de que tus párrafos no tengan más de 7 frases. Los párrafos pueden ser tan cortos como una sola palabra.
3. Las frases cortas son preferibles a las frases largas. Evita siempre aquellas frases que superen las 30 palabras. Busca una media de 15 palabras en tus frases. Lo mismo que en el punto anterior, una frase puede ser tan corta como una única palabra.
4. Dale ritmo a tus párrafos intercalando frases largas (de 15 a 30 palabras) con frases cortas (de 1 a 7 palabras).
5. Palabra corta mejor que larga. Si tienes una palabra larga (con muchas sílabas) y la puedes sustituir por una de igual significado pero más corta cámbiala. Si no hay forma de decir lo mismo que pretendes decir con una palabra más corta entonces deja la larga.
6. Usa las transiciones para pasar de una idea a otra de forma fluida. De lo contrario tu texto irá dando saltos. ¿Cómo pasamos de una idea a otra de forma fluida? Básicamente de dos formas:
·                                 Mediante la repetición en ambas frases o párrafos de una palabra puente. Por ejemplo: “Hoy os voy a hablar del vino de Castilla. Sin duda, lo mejor que tiene el vino de Castilla es su aroma…”. Vino de Castilla ha sido nuestra palabra puente ¿Has notado qué fluido ha sido pasar de una frase a otra?
·                                 Mediante el uso de transiciones como las siguientes: sin embargo, ahora bien, no obstante, aunque, al contrario, a pesar de, debido a, así que, por lo tanto, ni siquiera, sobre todo, de modo que, de este modo, pues, además, mientras y un largo etc. Haz una lista lo más completa que puedas y tenla a la vista cuando escribas.
7. Dale formato a las palabras y frases que quieras destacar por algún motivo. Sírvete para ello de la negrita, el subrayado, la cursiva e incluso de las MAYÚSCULAS.
Para destacar algo nada mejor que destinarle un párrafo para él solito.
8. Sírvete de pequeñas historietas o anécdotas para captar el interés del lector. Estas historietas o anécdotas deben de estar relacionadas con el asunto que estás tratando en el texto. Además, deben de ilustrar lo que tratas de explicar o bien aportar alguna lección valiosa al lector.
9. Déjate de palabras rimbombantes y de difícil comprensión. No somos Borges. Escribe de forma que todo el mundo pueda entender sin esfuerzo lo que dices. El arte de saber escribir es hacer simple lo complejo y no al revés.
10. Sé tu mismo. Tu escritura debe transpirar tu personalidad. Tus escritos deben tener tu propio sello. Debería poder identificar un texto tuyo sin necesidad de que tú me lo digas. Todo el mundo sabe cómo son las películas de Almodóvar o de Scorsese. Por eso tienen tanto éxito. Aquí pasa tres cuartos de lo mismo.



DavidCantone.com nació en julio de 2010 y ya se ha convertido en uno de los blogs más leídos e influyentes de la blogósfera.

miércoles, 5 de junio de 2013

133. CEYLAN (Sri Lanka), ("La lágrima de la India")


Mapa de Ceilán (actualmente, Sri Lanka)

CEYLAN

Por Juan Forn
Cuando sólo se podía llegar por barco a Ceylán, la primera mañana en que podía avistarse la isla desde el agua, los marineros esparcían canela molida sobre cubierta, bajaban a despertar a los pasajeros y los invitaban a subir, para que pudieran “oler la isla” en el horizonte. Ceylán era el paraíso: además de canela, daba al mundo la mejor pimienta, seda, sándalo, índigo y coral. Sí, Ceylán era el paraíso: entre las cuatro y las ocho de la mañana, cuando no llovía. En la época de los monzones, mientras diluviaba en Ceylán dieciocho horas al día, Neruda escribía enloquecido sus poemas de Residencia en la tierra y después, para rescatarse, se mamaba leyendo a gritos el Don Segundo Sombra que le había mandado su amigo Eandi de Buenos Aires. En la época de sequía hacía tanto calor en Ceylán que el reloj de bolsillo de D. H. Lawrence se detuvo, y sus anfitriones le insistían que para hacerlo arrancar debía sumergirlo brevemente en un vaso de gin. En Ceylán era habitual ver coches salidos del camino y hundidos hasta la manija de las puertas en los arrozales, con gente vestida de fiesta adentro, beatíficamente dormidos (a veces el coche era depositado de nuevo en el camino por monjes budistas que pasaban, sin que sus ocupantes se despertaran). En Ceylán, un gobernador fue destituido por culpa de su jardín: el tipo tenía las plantas más hermosas de la isla, una parejita le pidió permiso para sacarse una foto, el gobernador siguió paseando por sus dominios, al rato vio a la chica con las polleras alzadas y al muchacho con la cabeza hundida entre los muslos femeninos, la chica sólo alcanzó a musitar “¡Picadura de víbora!”, el gobernador hizo a un lado al muchacho, se sumergió él en la entrepierna, el muchacho levantó la cámara de fotos y al día siguiente el gobernador no tuvo cómo explicar la foto y el titular que aparecían en primera plana del diario de la oposición: “¡Picadura de víbora!”.
En Ceylán, escribió Leonard Woolf, la única ocupación que podía desviarlo a uno de la bebida y el adulterio era el juego. En la India, sólo las castas superiores podían apostar. Ceylán había pertenecido a la India, como había pertenecido a China, a los árabes, a los portugueses, a los holandeses y a los ingleses. Por esa razón, en Ceylán podía verse a un pescador hombro con hombro con un banquero apostando compulsivamente en un bar o un callejón. Era bueno para evitar las huelgas, decía el gobierno: la gente prefería trabajar para tener dinero para jugar. Hasta que el ejército incautó todos los mejores caballos, las carreras movían en Ceylán tanto dinero que no estaba mal visto que una mujer respetable se acostara con un jockey para sacarle información sobre un caballo (las damas decían que no calificaba como adulterio porque los jinetes eran demasiado pequeñitos). En Ceylán había un juego de cartas llamado ajhuta, que nunca duraba menos de ocho horas y por lo general se extendía durante días: los portugueses se lo enseñaron a los nativos para distraerlos mientras conquistaban la isla.
En Ceylán, la abuela de Michael Ondaatje heredó a los 68 años una casa en un pueblo de montaña a medias con su hermano, que tenía 65. Decidieron jugársela en una partida de ajhuta, que duró dos días. Fueron en la motocicleta de él hasta allá, con el sidecar lleno de botellas de gin. Jugaron y bebieron de tal manera durante esos dos días que no registraron que se había desatado un diluvio que desembocó en inundación. La abuela de Ondaatje perdió, salió a la veranda resignada a tomar un cochambroso ómnibus que la llevara de vuelta a la ciudad y sintió con alivio que no haría falta ni esperar ni viajar apretujada: la corriente de agua la levantó en el aire y la llevó como una alfombra mágica, ella creía que a su casa. La encontraron tres días después, finada y sonriente, sentada como en un trono en las ramas más altas de un jacarandá azul, donde la habían depositado las aguas. Cuando preguntaban a la familia de Ondaatje de qué había muerto la abuela, ellos contestaban: “De causas naturales”.
En Ceylán, durante la Segunda Guerra, ya había ferrocarril, y un único regimiento inglés para proteger la isla, así que las tropas iban y venían en los trenes nocturnos de un punto a otro de la isla donde hubiera riesgo de invasión japonesa. El padre de Michael Ondaatje era oficial pero bebía a la par de la abuela, así que cuando cerraban los bares se subía al primer tren nocturno para seguir bebiendo. Su sitio favorito en el tren era la locomotora, así que luego de agenciarse un par de botellas de gin en el vagón comedor enfilaba hacia adelante, a emborracharse con el maquinista. Para no despertar a los soldados ingleses, pasaba por el techo de ese vagón en sus trayectos hacia la locomotora y de retorno al vagón comedor en busca de más bebida. Cuando se acercaban al primer túnel en la montaña, el maquinista ya estaba borracho y el padre de Ondaatje frenaba el tren y se internaba desnudo en las tinieblas del túnel a lidiar con su delirium tremens. Tenían que ir a buscar a su esposa hasta la ciudad para que se internara ella en el túnel con la ropa del marido bajo el brazo. La señora necesitaba entre una y dos horas a oscuras, recitando en voz baja rimas infantiles, hasta que el borracho entregaba su arma y aceptaba vestirse y salir. La señora Ondaatje resistió once años antes de dejarlo. El día del entierro del padre de Ondaatje acudieron millares de personas de todas las razas y clases sociales de Ceylán. Ricos, pobres, tamiles, singaleses o europeos, apostadores públicos o borrachos privados, todos explicaban con las mismas palabras su presencia allí: “El tenía tanta fe en mí que yo también lo quería”. Incluso en la muerte su generosidad excedió lo físicamente posible: había donado su cuerpo a los seis hospitales de la isla.
Michael Ondaatje se fue de Ceylán a los once años y terminó viviendo en Canadá. Una de sus hermanas se había quedado en la isla y Ondaatje fue a visitarla veinticinco años después, el día en que se preguntó dónde empezaba una familia y dónde terminaba. Llegó con algunos apuntes sobre sus recuerdos y se proponía juntar más, hasta tener lo suficiente para un libro. Una noche en casa de su hermana con amigos, le piden que lea algo. Ondaatje comienza: “Mis padres y mis abuelos son para mí un libro al que le faltan hojas, que yo sigo leyendo aunque lo sepa”. Como le pasó a Kafka cuando leyó La metamorfosis en casa de Max Brod, todos rieron y celebraron cada frase. La hermana le dijo con lágrimas en los ojos: “Yo creía que nuestra infancia no pudo ser más desdichada. Me has devuelto el sentido del humor”. Afuera llovía y la noche era un túnel, y dice Ondaatje que no encontró valor para internarse en él.

Michael Ondaatje, poeta, cuentista y novelista (nació en 1943, Ceilán)

miércoles, 29 de mayo de 2013

132. ODA AL SAXOFÓN




¡Oh, Saxofón, mágico objeto de redondeadas formas!
En tu interior musical,    
el perfumado aire se desplaza 
como vientos alisios por angostos desfiladeros 
de llaves con juegos laberínticos de notas y silencios.

Instrumento sin principios ni fin
de dorado rostro metálico, 
pulido de corcheas y pentagramas.

¿Qué misteriosa mente te construyó?
¿Qué pensamientos amalgamados en virtuosa visión?

El tiempo  te pertenece.
Solo Yo soy tu instrumento 
que soplo hasta el último respiro, 
en  tu magia de redondeadas formas y finita existencia.



Marcelo E. Pavese

jueves, 16 de mayo de 2013

131. Autorretrato

Agua que fluye déjala correr
o serás despiadada
como un verdugo infiel.

Te sentirás desgarrada
por no saber agradecer
y serás la contra
de quien no te sabe querer.

Encontrarás caminos
con muchos peligros.

Eres presa fácil
de las asechanzas del malvado
pero soy la ilusión de un buen ser humano.

 Natalia Julieta Mandrile
Morteros, 16/05/2013

130. La isla perdida

Bajo los tímidos pasos del otoño
camino en la penumbra del olvidado paisaje.

Sobre el aire las hojas caen
como suave música del alma.

En eñ cielo un rayo de luz
ilumina cada momento en el que vivo.

El olor de los pinos
me hace sentir el susurro de las aves.

Corro por un sendero
en medio de fieras salvajes
que rugen despavoridos por la amenaza,
de los Árabes.

Me escondo entre el forraje
sopla el viento y las plantas
danzan a su compás.

Me topo con un gorila
que con su grito, ahuyenta a los malvados
pero todo queda en el recuerdo
de lo que sentimos y que fue sólo nuestro.

Ahora es el revolotear de la naturaleza
que está en el corazón.

Natalia Julieta Mandrile
Morteros, 16/05/2013

martes, 14 de mayo de 2013

129. AMORES DE OTOÑO








Como viento del destino,
amor de bar y de otoño.
Los suaves aires fríos desnudan la hoja 
y cae de rugosos árboles
con dulce aroma de café
 que espera ser bebido.
Sobre la  mesa  se refleja el atardecer
más lejos, unos labios rojos
de rojos espacios amorosos.
Y más allá…
tal vez el amor y el destino.


Marcelo E. Pavese

jueves, 9 de mayo de 2013

128-La Música



Sueño por ahí, con música así
Como su dulce sonar de tambores
Mi corazón emite vibraciones.

¿Es esta magia para descubrirla?
¿Es una vida de sol y esplendor?
¿O es una nueva visión del amor?

¡Que bien se oye su suave guitarra!
Pero no es el ritmo, es su emisión
Con los nuevos movimientos de danzas.

Suaves sensaciones. ¡Que esplendido!
Es alguien que te hace brillar de amor
Al interpretar muchas melodías.


Natalia Julieta Mandrile
Morteros, 09/05/2013

127-Búsqueda






Sueños perdidos
en mundos opuestos
cielo de dudas y acercamiento.
Historias contadas
por personas que investigan 
sucesos perversos.
Fortaleza y coraje
para desterrar del olvido
a todos los desaparecidos.
Prisión del alma
por sentirse excluidos
de una Sociedad sin escrúpulos.
Que intenta sobornar sus derechos
pero detrás de sus oscuras armas
hay una generación de luchadores.
Que siguen avanzando
para conquistar 
nuevas relaciones.

Natalia Julieta Mandrile
Morteros, 09/05/2013

sábado, 4 de mayo de 2013

126-Acertijo

En la sala de magia Merlín y Abel conversan de que un duende descubrió un libro de acertijos, cuando el amigo lo vio no pudo salir de su asombro y dijo:
- ¿Qué es esto?
- No sé respondió Abel.
Habrá que investigar.
Al verlo juntos una pared detrás de ellos se iluminó, pusieron su mano y los transporto a un mundo en el que todo era alegre y divertido sin pensar que un personaje color verde quería hacerlos entrar en su juego de incógnitas.
- ¿Qué hacemos?
- Si nos atrapá con su risa macabra nos hará caer en un mar de preguntas.
- Y si provamos mi truco
- ¿Cuál dijo Abel?
- Magia y rayos
- ¿Acaso yo no soy un mago?
- Salgamos por aquella puerta a ver si nos encuentra.
En ese momento se hicieron invisibles pero el arrojó su líquido verdoso y les quitó la invisibilidad.
Pero volvieron a enfrentarlo con el poder del bronce que convierte su óxido en piedra y no los molestó más descifraron un código del libro así regresaron al lugar de dónde vinieron y la casa se lleno de mágicas guirnaldas y luces imaginarias que caían por las paredes.

Natalia Julieta Mandrile 
Morteros, 04/05/2013 

domingo, 28 de abril de 2013

125. Los recursos literarios gramaticales


Los recursos literarios gramaticales

Los recursos literarios son expresiones que se desvían del uso común de la lengua con una finalidad estética. Pueden ser recursos gramaticales, fónicos y semánticos.
Vamos a tratar aquí algunos de los primeros.
EPÍTETO.-  Es un adjetivo calificativo o participio que resalta una cualidad inherente al sustantivo al que acompaña. No añade ninguna información suplementaria para describir una idea o concepto. Su función es acentuar el significado de lo que se está describiendo. Ejemplos:  Por tí la verde hierba, elfresco viento, el blanco lirio y colorada rosa y dulce primvera deseaba.  (Garcilaso de la Vega).
POLISÍNDETON.- Es una figura retórica que consiste en la utilización de más conjunciones de las necesarias, repitiendo una misma conjunción coordinante para unir palabras, sintagmas o proposiciones. El uso de este recurso remansa la expresión y confiere al texto un tono reposado, lento y reflexivo.  Es la figura contraria al asíndeton.  Ejemplos:
Y allí fuerte se reconoce, y crece y se lanza,
y avanza y levanta espumas, y salta y confía.
  (Vicente Aleixandre).
…después no puedes hacer nada
ni dar cuerda al reloj,
ni despeinarte,
 ni ordenar los papeles
(Gloria Fuertes)
ASÍNDETON.- Es un recurso literario que consiste en la supresión de conjunciones o enlaces. El asíndeton hace más fluida la expresión y contribuye a crear una sensación de rapidez, agilidad o dinamismo. Intensifica la fuerza expresiva y el tono del mensaje.  Ejemplos:
Acude, corre, vuela,
traspasa el alta sierra, ocupa el llano.
(Fray Luis de León).
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
El asíndeton fue una de las figuras retóricas preferidas de los poetas del Romanticismo ya que es idónea para expresar un gran dinamismo y apasionamiento.
ANÁFORA.- Es la repetición de la misma palabra o grupo de palabras al principio de distintos versos o enunciados. Ejemplos:
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
(Miguel Hernández)
¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que el alborada!¡Oh noche que juntaste!
(San Juan de la Cruz)
Se utiliza bastante en la oratoria, donde da mayor sonoridad y ritmo al párrafo en que se emplea este recurso retórico.
PARALELISMO.- En retórica, dentro de los recursos estilísticos es larepetición de estructuras sintácticas similares o iguales.  Ejemplo:
A ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar;
a él, como hijo de conde,
unos pasos más atrás.
(Anónimo)
HIPÉRBATON.- Consiste en la alteración del orden sintáctico habitual de la oración. Se distinguen cuatro tipos de hipérbatos: la tesis, que consiste en intercalar una palabra entre dos elementos de otra compuesta; el paréntesis, que consiste en introducir en una frase una interjección u oración con entonación distinta; la anástrofe, que consiste en posponer la preposición al sustantivo cuyo caso rige, y la histerología, que consiste en alterar el orden de las palabras y decir primero lo que debería ir después.
Ejemplo:
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
(Gustavo Adolfo Bécquer)
Donde espumoso el mar siciliano
el pie argenta de plata al Lilibeo
pálidas señas cenizoso un llano
del duro oficio da.
(Luis de Góngora)
Fue un recurso muy utilizado sobre todo en los períodos cortesanos de la historia de la literatura cuyo objetivo era hacer más noble el lenguaje, especialmente en la prosa latinizante del siglo XV y en la estética del Barroco del Culteranismo.

miércoles, 17 de abril de 2013

124. El laberinto del grillo

Cuando sueño que soy grillo, me encuentro en una encrucijada de la que no sé como salir pero vago sola y en silencio.
Por el camino me cruzo con un amigo imaginario que me ayuda a seguir, me enseña su música que es lo que brilla en su interior, entre tanto esplendor me pregunto:
- ¿ Es el cielo azul de porcelana?
- ¿ O es el espinillo como una herida punzante que atraviesa mi corazón?
- ¿ O es una nueva situación que debo atravesar?
Y respondo:
- Es como navegar sin rumbo por un laberinto de cristal, en el que estalla mi cuerpo como si fueran vidrios rotos que rebotan y salen de mi.
En medio de la nada descubro un nuevo horizonte, experimento que mi mundo esta en esa simpleza del grillo al cantar, así soy yo.

 Natalia Julieta Mandrile
Morteros, 17/04/2013

lunes, 8 de abril de 2013

123. Magia y Fantasía en tu vida




Estrellas y centellas, juguetes de otro mundo, mágicas visiones, con gente de diferentes aspiraciones.
Luces y sombras que juegan a imitar tus movimientos para mezclarlos con la magia de nuevos encuentros.
Eric en la juguetería descubre un planeta de fantasía.
Hasta que se encuentra con Henry, un detective que investiga misterios ocultos.
Cuando, de repente, una energía poderosa irrumpe en su vida.
Bichos que vuelan por el aire, aviones que danzan hacia el viento, cajitas encantadas que con una palabra de aliento sale disparada, e infinidad de atracciones inesperadas.
Todo sigue como siempre el niño en su lugar de juegos y él en una empresa de negocios.
Un día después de la rutina Magorium, un mago de la tienda, estaba preparando una sorpresa para una amiga Molly Mahoney, que los pasó a visitar. Él le contaba que ahí las cosas eran diferentes al mundo actual. Que si tú en tu interior deseabas lograr algo todo el universo te ayudaba para que pudieras lograrlo.
Y como haces eso le pregunta Molly solo basta que creas y así será, es un don que está en tu corazón, pero no puedo.
Y todo empezó a venirse abajo, su salud empeoró y al poco tiempo falleció pero les dejó un propósito: “Vive tu vida como si fuera el último y aprende que los demás siempre tiene algo para dar que no todos lo pueden encontrar.” Sin pensarlo, quise vender el local a manos de poderosos.
Al enterarse, sus amigos la convencieron de que no lo haga que estarían en peligro muchas vidas. Recién ahí se dio cuenta de que por sus manos una vibración salía de su interior y cerró el trato con esos inversores todas las familias de los niños acudían recordando el milagro de Magorium que entró en sus vidas.
Finalizando la jornada, Molly y Henry vivieron siempre juntos
Entretejiendo ilusiones con mágicas canciones
Con todos los sueños que revivieron en ellos.

(Versión libre de la historia de la película "El mundo mágico de Margorium")

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